PRÓLOGO DE LA TERCERA EDICIÓN

Agotada hace más de tres años la edición costeada por la generosidad

del Dr. Lluria, nos hemos visto obligados, para satisfacer las demandas

de América, a permitir la reimpresión de este folleto en dos Revistas

científicas americanas. Íbamos ya a otorgar la misma licencia a una

Corporación científico-literaria de España, cuando nos hemos percatado

de que este abandono del librito a iniciativas ajenas revela pecado de

negligencia, susceptible de acarrear algunos inconvenientes.

Distamos mucho de hacernos ilusiones acerca del mérito de nuestro

_Discurso_. Tanto desde el punto de vista filosófico, como desde el

literario, adolece de grandes defectos. Sin duda que en la actualidad,

asistidos por una lectura filosófica y pedagógica más copiosa y

selecta y por la experiencia docente de los quince años transcurridos,

podríamos acaso enriquecer y mejorar doctrinalmente el texto y

depurarlo de muchos defectos de estilo y de no pocas candorosas

arrogancias y exageraciones.

No nos resolvemos, empero, a ejercitar severamente la podadera sobre

esta modesta obra de juventud. Buena o mala, todo libro posee una

personalidad espiritual; el público, habituado a ella, tiene derecho

a que el autor la respete y no la disfrace o escamotee a título de

mejorarla. Sobre que bien pudiera ocurrir que hoy, en plena senectud,

nos parezcan defectos (y lo serán acaso) precisamente aquellos rasgos

que fijaron la atención del lector y ganaron su benevolencia. Que a los

libros, como a los hombres, los respetamos y admiramos por sus buenas

cualidades, pero solo los amamos por algunos de sus defectos.

Por si tales sospechas no fueran ilusorias, conservamos esencialmente

en esta tercera edición el texto de 1897. En él hémonos permitido

solamente algunos pocos retoques de estilo y la adición de tal cual

párrafo encaminado a desarrollar ideas someramente apuntadas en el

texto. Pero la presente edición encierra varios capítulos nuevos,

entre ellos uno final donde señalamos, según nuestro humilde entender,

la obra que las instituciones docentes españolas, y singularmente la

_Junta de Pensiones y Ampliación de estudios en el extranjero_, están

llamadas a realizar para que, en el más breve plazo posible, nuestra

patria colabore, en la medida de sus fuerzas mentales y de sus recursos

financieros, en la empresa de la cultura y civilización universales.

Madrid, enero de 1912.

[Ilustración]

[Ilustración]

Reglas y consejos sobre investigación científica (Los tónicos de la voluntad) · 第 5 / 29 题