«A la Tierra del Cielo, por quien criara el Cielo el que fundó la
Tierra: Profunda en la Humildad, Fértil en la Virtud: A la Agua que da
Vida, A la Vida con la Agua clara de su Doctrina, Dulce, por Soberana:
Al Aire, que da espíritu, Al Espíritu, que da el Aire Sútil, de su
Pluma, Puro de su Alma: Al Fuego, que da Amor, al Amor hecho Fuego,
Para abrasar el corazon, á una Muger Seraphin: A la Luna que pisa,
Al peso de la Luna, Nueva en Favores, Creciente en Verdades, Llena
de Luces, Menguante de Errores: Al Sol que ofusca brillos, A los
Brillos del Sol, Fanal del Carmelo, Farol del Mundo: A la Estrella
de la Alba, A la Alba de la Estrella, Que todos buscan Guia, como
Norte en el Mar de la Vida, Para el Puerto de la Gloria: Al Prodigio
de Pathmos, repetido y sentado en el Sitial de la Justicia, Donde,
mejor Astrea, Celestial Signo, Vírgen sabia, domina los Astros: A
la Motriz Inteligencia de los animados Cielos, Que delicado Vidrio
guardan vasos de barro: Al Agustin de las Mugeres, Angélica Doctora de
los hombres, Theóloga Mýstica, Phýsica Seráphica, Natural Rhetórica,
Espiritual Médica, Crítica Cherúbica, Universal Maestra en la Ciencia
de los Santos, en las Artes de los Justos: A la Niña Architecta, que de
Modelos Pueriles levantó para Dios Palacios Celestiales: A la Grande en
el Poder, Mayor en el Penar, Máxima en el Amor: A la Muger Apostólica,
ó Apóstol en la Esphera de Muger, Por su Virtud, Por su Nobleza, Por su
Prudencia, Por su Patria, Hechizo de la Europa, Señora de ambos Mundos,
Abogada de España, Consejera de Castilla, =Santa Theresa de Jesus=, A
quien los dos Atlantes de la Militante Iglesia, Nuestros Cathólicos
Monarcas, rinden devotos y reverentes cultos, Magestuosa expression
de sus santos afectos, cuya soberana luz, cuyo eficaz exemplo siguen
leales, imitan fieles, todos los Reales Consejos y Tribunales de esta
Corte, en..., dando feliz principio á tan elevado fin el Domingo 14 de
Octubre de 1753 á la hora de Vísperas, desde las quales hasta el dia
24 del referido mes (quando en carroza de cristal hace su marcha el
Sol,) hay Jubiléo pleníssimo. Serán Trompetas Mýsticas de las Voces
Evangélicas _Confiteor tibi_, _Pater_, los Oradores siguientes...»
11. Quedó atónito el Maestro Prudencio y, no persuadiéndose á que
el cartel pudiesse ser cierto, figurándosele que seria acaso alguna
festiva invencion del buen humor del Beneficiado, se le arrancó de las
manos para leerle él mismo, con amistosa confianza; pero aún se quedó
mas pasmado, quando le vió impresso, ni mas ni ménos como llevamos
escrito, con sus comas y puntos y orthographía, solo que en el cartel
se expressa el Templo donde se celebraron las fiestas, y nosotros
le omitimos por justos respetos. Leyóle, releyóle, tornóle á leer,
y apénas creía á sus proprios ojos. Al fin, como era hombre serio,
entendido, religioso y verdaderamente sincero, despues de haverse
encogido de hombros, arqueado las cejas, levantado los ojos al cielo y
hecho muchas cruces, santiguándose de admiracion, prorumpió diciendo:
12. «Que esto se permita en España! y en una Corte! y á vista de tanto
hombre verdaderamente sabio, culto y discreto! y donde concurren
tantos millares de extrangeros de casi todos los Reynos y Países del
mundo! Qué han de decir de nosotros las naciones? En qué predicamento
nos tendrán, si llegan á entender, que precisamente para publicar
unas fiestas sagradas, lo qual en todo el mundo se hace y se debe
hacer sencilla y llanamente, diciendo que tal dia comienzan tales
fiestas, que durarán tantos dias, que estará ó no estará el Sacramento
expuesto desde tal hora á tal hora, que havrá ó no havrá jubiléo, y que
predicará Fulano, Citano y Perenzano: qué han de juzgar de nosotros,
vuelvo á decir, si saben que precisamente para un assunto como este se
embarra un gran pliego de papel, llenándole de bazofia, de antíthesis
ridículos, de esdrújulos phantásticos, de phrasotas que nada significan
ó significan un grandíssimo disparate, de epíthetos pueriles y alocados
á una Santaza como Santa Theresa, que mas la ultrajan que la honran, y
qué sé yo si de proposiciones heréticas ó á lo ménos malsonantes?»
13. «Quien le dixo al Autor del cartel (el qual no es possible sino que
fuesse por ahí algun Licenciaduelo atolondrado, de estos que comienzan
á ser aprendices de cultos, y no saben ni son capaces de saber en qué
consiste el serlo) quien le dixo al Autor del cartel que Santa Theresa,
ni otra pura criatura, por sí sola era _la tierra del Cielo, por quien
criara el Cielo el que fundó la tierra_? Una proposicion semejante á
esta, que se dixo por María Santíssima, conviene á saber que _Ipsa
colenda est, non tantum ut causa nostræ redemptionis, sed etiam ut
motivum creationis omnium rerum_, está notada por gravíssimos Theólogos
como digna de muy severa censura. Quien le ha dicho que Santa Theresa,
ni algun otro Santo ó Santa, puede ser en ningun sentido verdadero _el
agua que da vida_, pues no hay otra agua que dé vida, sino el agua
del bautismo? Quien le ha dicho que es el aire que da espíritu, no
haviendo otro quien le dé ni pueda darle, sino el soplo figurado ó la
inspiracion del Espíritu Santo? Quien le ha dicho que...?»
14. -- «Sossiéguese vuestra Paternidad, dixo el Beneficiado; que estas
cosas no se han de tomar con tanta seriedad: un poco de sangre fria y
un mucho de buen humor es la mejor receta para curarlas, ó á lo ménos
para que no nos perjudiquen. Mire vuestra Paternidad: los hombres
sabios de la Corte saben, que la Corte está llena de ignorantes,
presumidos de sabios; los extrangeros tambien tienen por allá sus
Autores de cedulones, ó cosa equivalente; porque pensar que los tontos
no están sembrados por todo el mundo como los hongos, es cosa de
chanza, y si no, ahí está Menckenio en su librete de _Charlataneria
eruditorum_, que no me dexará mentir. El artífice de nuestro cedulon
no fué tan mal intencionado como á vuestra Paternidad se le figura. El
quiso hacer á Santa Theresa un remedo de todos los quatro elementos,
tierra, agua, aire y fuego; no se le ofreció otra cosa mejor, y dixo
essos disparates, sin meterse en mas honduras. Aquí no huvo mas,
y vuestra Paternidad no haga juícios temerarios en materia de su
doctrina; porque, si sabe la que enseña el catechismo, esto le basta
para salvarse, sin que sea necessario aprender otras Theologías.»
15. -- «Assí supiera yo lo que él sabe, interrumpió á esta sazon Fray
Gerundio; cada qual siga su opinion, pero en la mia esse hombre es un
monstruo de ingenio. Qué bellos assuntos ofrece en tan pocas lineas,
para predicar muchos sermones á la seráphica Madre! No se me olvidarán
á mí, quando se presente la ocasion. _La luna que pisa el peso de la
luna._ Qué divinidad! Pues la prueba: _nueva en favores_, _creciente en
verdades_, _llena de luces_, _menguante de errores_. Es un assombro!»
-- «Por lo ménos, dixo el Beneficiado, están diestramente aplicadas
todas las fases de esse planeta: luna nueva, luna creciente, luna
llena y luna menguante. Los labradores, los hortelanos y los médicos
lunáticos excusan otro calendario, y solo con ver el cartel sabrán
quando han de plantar, sembrar, purgar y sangrar.»
16. -- «Dígame vuestra Merced lo que quisiere, continuó Fray Gerundio,
que yo aquello de _el sol que ofusca brillos á los brillos del sol_, no
tengo con que ponderarlo.» -- «Ni yo tampoco, respondió el Beneficiado,
si entendiera bien qué es esto de _ofuscar brillos al sol_. Las nubes
no los ofuscan, solo estorban que se comuniquen á nosotros, y lo mismo
hacen las paredes, las ventanas, los toldos y los tejados. Si alguna
cosa los huviera de ofuscar, serian las manchas que dixo el Padre
Christóval Scheinero havia descubierto en el sol con un telescopio de
nueva invencion; pero es natural, que el Autor no quisiesse decir que
Santa Theresa era pared, tabique, ventana, toldo, tejado ni mancha.
Como quiera, ello suena bien, y soy de la opinion de Usted, mi Padre
Fray Gerundio.»
17. -- «Y qué me dirá Usted, prosiguió Fray Gerundio, de aquello de
_fanal del Carmelo, farol del mundo_? No es un prodigio?» -- «Claro
está, respondió el Beneficiado, que _fanal_ y _farol_ hacen un eco que
encanta; porque, aunque _fanal_ es una cosa y _farol_ es otra, aquí
no nos hemos de gobernar por lo que las cosas son, sino por lo que
suenan.» -- «Sobre todo, añadió Fray Gerundio, lo que no se me olvidará
para aprovecharme de ello en tiempo y en sazon, es el bello pensamiento
de _la estrella de la alba_, _y la alba de la estrella_.» -- «Téngolo
por muy conceptuoso, dixo el Beneficiado, pues ahí da á entender que
debe haver alguna estrella ordenada _in sacris_, que se reviste el alba
para exercitar su órden, y, en fin, _el lucero del alba_ no puede estar
explicado con mayor émphasis ni hermosura.» -- «El concepto predicable
que mas me agrada, prosiguió Fray Gerundio, es decir que Santa Theresa
fué _el Agustin de las mugeres y la angélica Doctora de los hombres_.»
-- «Esso está dicho con gran chiste, respondió el Beneficiado; porque á
las mugeres las dió su hombre, y á los hombres los dió su muger; y, si
alguno dixere que hacer á la Santa por una parte _Agustin_ y por otra
_angélica Doctora_, es hacerla Doctora hermaphrodita, merece desprecio
por la bufonada. Qué cosa mas comun el dia de hoy que llamarse un
hombre _Agustin-María_? Pues, por qué no se podrá llamar una muger
_Agustin-Thomasa_ ó _Thomasa-Agustin_? La terminacion en _-a_ es
impertinente para el sexo, porque Juno fué muger, y se acaba en _-o_; y
Caracalla fué hombre, y se termina en _-a_.»
18. -- «Con Usted me entierren, dixo Fray Gerundio, que se hace cargo
de las cosas; pero no repara vuestra Merced en aquellos cinco assuntos
para cinco sermones, que se podrán predicar delante del mismo Papa:
_Theóloga mýstica, phýsica seráphica, natural rhetórica, espiritual
médica, crítica cherúbica?_» -- «Dígole á Usted, Padre Predicador
mayor, respondió el Beneficiado, que respecto de essos cinco assuntos
esdrujulados, _las cinco piedras de la honda de David_, que predicó en
Roma el Padre Vieyra en cinco domínicas de Quaresma, para derribar al
Philistéo de la culpa, fueron cinco guijarros incultos y de los mas
vastos. Essas son cinco piedras preciosas, dignas de engastarse en la
corona de hierro de los Longobardos, que dicen se conserva en Aquisgran
y pesa algunas arrobas. Lo que extraño es, que el Autor dexasse
quexosas á otras facultades, quando con igual razon pudiera dexarlas
favorecidas. Pues, quien le quitaba añadir que Santa Theresa havia
sido _Astrónoma extática_, _Geógrapha célica_, _Mathemática týpica_,
_Poetisa métrica_, etc.?» -- «Es que no cabria en el cartel,» respondió
Fray Gerundio. -- «Seria por esso, continuó el Beneficiado; pero era
fácil el remedio con haverle dispuesto en papel de marca.»
19. -- «El pensamiento que yo prefiero á todos, añadió Fray Gerundio,
y el que no se me escapará para el primer sermon que se me ofrezca
predicar á la gloriosa Santa, es aquel que comprende tres puntos
admirables: _grande en el poder_, _mayor en el penar_, _máxima en el
amor_.» -- «Ellas son tres verdades, dixo el Beneficiado, bien probadas
en la vida de la seráphica Madre, y no hay duda que la graduacion de
_grande_, _mayor_, _máxima_, está segun arte; y la terminacion en
_-er_, _-ar_, _-or_ es de exquisito gusto. Lástima fué no añadiesse que
la Santa havia sido _óptima en escrivir_, _sabia de oriente á sur_, y
quedaban comprendidas todas las terminaciones de _-ar_, _-er_, _-ir_,
_-or_, _-ur_.»
20. -- «Y le parece á vuestra Merced, interrumpió Fray Gerundio, que
no es digno de la mayor admiracion el último elogio con que acaba,
diciendo que Santa Theresa era y havia sido _por su virtud, por su
nobleza, por su prudencia, por su patria, hechizo de la Europa, Señora
de ambos mundos, Abogada de España, Consejera de Castilla_?» -- «Oh, mi
Padre Fray Gerundio!» respondió el Beneficiado. «Essa es una _cabeza
de obra_ (perdóneme nuestra lengua, que se me ha puesto en la cabeza
explicarme assí). Esse es un golpe; qué digo golpe? es un porrazo que
descubre los sesos al assombro. Por algo le reservó el Autor para lo
último, que es donde se ha de dar el mayor chispazo. Tiene, tiene mas
alma de la que parece á primera vista. Es uno de aquellos elogios que
llaman _de correspondencia_; porque á los quatro primeros substantivos
han de corresponder por su órden los quatro segundos adjetivos,
casándolos y pareándolos segun su numeracion. Yo me explicaré, si
acierto.»
21. «Pidieron informe á cierto bellacuelo de no sé qué Rector, (porque
no dice la leyenda si era de Universidad ó de Colegio,) y él le dió en
este dístico, que pienso ha de ser de Juan Owen:
_Est bonus et fortasse pius, sed rector ineptus:_
_Vult, meditatur, agit, plurima, pauca, nihil._
Ahora note vuestra Merced aquí la correspondencia ó el casamiento de
los tres verbos con los tres acusativos: _vult plurima, meditatur
pauca, agit nihil_. Pues, á este modo el ingeniosíssimo Autor del
cedulon dixo que Santa Theresa de Jesus era, _por su virtud, hechizo
de la Europa; por su nobleza, Señora de dos mundos; por su prudencia,
Abogada de España; y por su patria, Consejera de Castilla_. Es verdad
que, despues de haverla supuesto Señora de dos mundos, baxó mucho la
puntería, primero en hacerla Abogada, y despues Consejera. Pero, qué
tirador hay tan diestro que lo acierte todo y que alguna vez no baxe
un poco los puntos? En todo caso, todos aquellos y todas aquellas que
tuvieren la dicha de haver nacido en la nobilíssima Ciudad de Avila,
donde nació Santa Theresa, deben dar gracias al Autor del cartel por
haverlos descubierto un honorífico privilegio, de que verosímilmente
ninguno de ellos ni de ellas tenia noticia. Sepan que son por su patria
Consejeros ó Consejeras de Castilla. Y assí, desde aquí adelante no se
ha de llamar Avila de los Cavalleros, sino Avila de los Consejeros y de
las Consejeras. De las ilustres familias de los Zepedas y Ahumadas, que
dieron á luz á esta gran Santa, no hay que hablar. Su privilegio ó su
gloria es mucho mayor, pues precisamente por su nobleza son Señoras de
ambos mundos.»
22. -- «Paréceme, dixo Fray Gerundio, que vuestra Merced á ratos
se zumba; pues en verdad que yo hablo muy de veras en todo quanto
digo. A lo ménos no tendrá vuestra Merced que glosar sobre aquella
elegantíssima phrase que dice: _Comienza el jubiléo pleníssimo desde
la hora de vísperas, quando en carroza de crystal hace su marcha el
sol_.» -- «Qué he de glosar de esse parénthesis, ni qué puedo decir de
él, respondió el Beneficiado, que no sea muy debaxo de lo que merece?
La elevacion de la phrase no puede ser mayor, pues llega hasta el
mismo sol. La del concepto es clara como un crystal, y, sobre todo, la
oportunidad no tiene precio. Añádese la novedad con que se corrige la
plana á todos los Poetas que ha havido, desde que se fundó la poesía
en la Arcadia ó en Caldéa, que esse es chico pleito. Todos hasta aquí
havian dado en la manía de que el sol hacía sus marchas en carroza de
fuego, y despues, segun unos, se sepultaba en urna de crystal, y, segun
otros, se dormia en catre de plata líquida. Ha sido enorme error, ó por
lo ménos una alucinacion tan universal como de grave perjuicio. Por
un telescopio de nueva invencion, con las lentes invertidas, que por
dicha llegó á manos de nuestro Autor, descubrió claríssimamente, que
la carroza en que el sol corre la posta es de crystal; y, aunque desde
léjos parece que rua toda embestida de fuego, y que es fuego lo que
respiran por las narices y boca los cavallos que la tiran, es ilusion
de vista. Esto nace de que, como el sol va dentro de la carroza, y esta
es de crystal, assí como tambien son diáphanos y transparentes los
cavallos, penétranse los rayos por las vidrieras, y parece fuego lo que
en la realidad no es mas que crystal de roca.»
23. -- «Búrlese vuestra Merced ó no se burle, dixo Fray Gerundio, no
podrá negar que es elegante la expression con que anuncia al público
los sugetos que han de predicar, y el texto sobre que _serán trompetas
mýsticas de las voces evangélicas (Confiteor tibi, Pater) los Oradores
siguientes_...» -- «Pues vé Usted? respondió el Beneficiado, esso es
puntualmente lo único que yo huviera omitido; no porque no esté dicho
con mucha _sonorosidad_ y en una bella cadencia de los dos esdrúxulos,
_mýsticas_ y _evangélicas_; sino porque, como ahora hay tantos en el
mundo que perderán un par de amigos por aprovechar un equivoquillo
insulso, havrá mas de dos que digan que muchos, todos ó algunos de los
Oradores nombrados eran unos pobres _trompetas_, y citarán para prueva
al mismo Cartel.»