¡La gata blanca! En el lecho

maya se encorva, se extiende.

Un rojo rubí se enciende

sobre los globos del pecho.

Los desatados cabellos

la divina espalda aroman.

Bajo la camisa asoman

dos cisnes de negros cuellos

TORNADA LIBRE

Princesa de mis locuras,

que tus cabellos desatas,

di, ¿por qué las blancas gatas

gustan de sedas obscuras?

[Ilustración]

[Ilustración]

LAS ANFORAS DE EPICURO

_La espiga._

MIRA el signo sutil que los dedos del viento

Hacen al agitar el tallo que se inclina

Y se alza en una rítmica virtud de movimiento.

Con el áureo pincel de la flor de la harina

Trazan sobre la tela azul del firmamento

El misterio inmortal de la tierra divina

Y el alma de las cosas que da su sacramento

En una interminable frescura matutina.

Pues en la paz del campo la faz de Dios asoma.

De las floridas urnas místico incienso aroma

El vastor altar en donde triunfa la azul sonrisa;

Aún verde está y cubierto de flores el madero,

Bajo sus ramas llenas de amor pace el cordero

Y en la espiga de oro y luz duerme la misa.

_La fuente._

Joven, te ofrezco el don de esta copa de plata

Para que un día puedas calmar la sed ardiente,

La sed que con fuego más que la muerte mata.

Mas debes abrevarte tan sólo en una fuente,

Otro agua que la suya tendrá que serte ingrata,

Busca su oculto origen en la gruta viviente

Donde la interna música de su cristal desata,

Junto al árbol que llora y la roca que siente.

Guíete el misterioso eco de su murmullo,

Asciende por los riscos ásperos del orgullo,

Baja por la constancia y desciende al abismo

Cuya entrada sombría guardan siete panteras:

Son los Siete Pecados las siete bestias fieras.

Llena la copa y bebe: la fuente está en ti mismo.

_Palabras de la Satiresa._

Un día oí una risa bajo la fronda espesa,

Vi brotar de lo verde dos manzanas lozanas;

Erectos senos eran las lozanas manzanas

Del busto que bruñía de sol la Satiresa:

Era una Satiresa de mis fiestas paganas,

Que hace brotar clavel o rosa cuando besa;

Y furiosa y riente y que abrasa y que mesa,

Con los labios manchados por las moras tempranas.

«Tú que fuiste, me dijo, un antiguo argonauta,

Alma que el sol sonrosa y que la mar zafira,

Sabe que está el secreto de todo ritmo y pauta

En unir carne y alma a la esfera que gira,

Y amando a Pan y Apolo en la lira y la flauta,

Ser en la flauta Pan, como Apolo en la lira.

_La anciana._

Pues la anciana me dijo: mira esta rosa seca

Que encantó el aparato de su estación un día:

El tiempo que los muros altísimos derrueca

No privará este libro de su sabiduría.

En esos secos pétalos hay más filosofía

Que la que darte pueda tu sabia biblioteca;

Ella en mis labios pone la mágica armonía

Con que en mi torno encarno los sueños de mi rueca.

«Sois un hada», le dije: «Soy un hada, me dijo:

Y de la primavera celebro el regocijo

Dándoles vida y vuelo a estas hojas de rosa.»

Y transformóse en una princesa perfumada,

Y en el aire sutil, de los dedos del hada

Vólo la rosa seca como una mariposa.

_Ama tu ritmo..._

Ama tu ritmo y ritma tus acciones

Bajo su ley, así como tus versos;

Eres un universo de universos

Y tu alma una fuente de canciones.

La celeste unidad que presupones

Hará brotar en ti mundos diversos,

Y al resonar tus números dispersos

Pitagoriza en tus constelaciones.

Escucha la retórica divina

Del pájaro del aire y la nocturna

Irradiación geométrica adivina;

Mata la indificencia taciturna

Y engarza perla y perla cristalina

En donde la verdad vuelca su urna.

_A los poetas risueños._

Anacreonte, padre de la sana alegría;

Ovidio, sacerdote de la ciencia amorosa;

Quevedo, en cuyo cáliz licor jovial rebosa;

Banville, insigne orfeo de la sacra Harmonía,

Y con vosotros toda la grey hija del día,

A quien habla el amante corazón de la rosa,

Abejas que fabrican sobre la humana prosa

En sus Himetos mágicos mieles de poesía:

Prefiero vuestra risa sonora, vuestra musa

Risueña, vuestros versos perfumados de vino,

A los versos de sombra y a la canción confusa

Que opone el numen bárbaro al resplandor latino;

Y ante la fiera máscara de la fatal Medusa,

Medrosa huye mi alondra de canto cristalino.

_La hoja de oro._

En el verde laurel que decora la frente

Que besaron los sueños y pulieron las horas,

Una hoja suscita como la luz naciente

En que entreabren sus ojos de fuego las auroras;

O las solares pompas, o los fastos de Oriente,

Preseas bizantinas diademas de Theodoras,

O la lejana Cólquida que el soñador presiente

Y adonde los Jasones dirigirán las proras.

Hoja de oro rojo, mayor es tu valía,

Pues para tus colores imperiales evocas

Con el triunfo de otoño y la sangre del día,

El marfil de las frentes, la brasa de las bocas,

y la autumnal tristeza de las vírgenes locas

Por la Lujuria, madre de la Melancolía.

_Marina._

Como al fletar mi barca con destino a Citeres

Saludara a las olas, contestaron las olas

Con un saludo alegre de voces de mujeres.

Y los faros celestes prendían sus farolas,

Mientras temblaba el suave crepúsculo violeta.

«Adiós--dije--países que me fuisteis esquivos;

Adiós peñascos enemigos del poeta;

Adiós costas en donde se secaron las viñas,

Y cayeron los términos en los vosques de olivos.

Parto para una tierra de rosas y de niñas,

Para una isla melodiosa

Donde más de una musa me ofrecerá una rosa.»

Mi barca era la misma que condujo a Gautier

Y que Verlaine un día para Chipre fletó,

Y provenía de

El divino astillero del divino Watteau.

Y era un celeste mar de ensueño,

Y la luna empezaba en su rueca de oro

A hilar los mil hilos de su manto sedeño.

Saludaba mi paso de las brisas el coro

Y a dos carrillos daba redondez a las velas.

En mi alma cantaban celestes filomelas

Cuando oí que en la playa sonaba como un grito.

Volví la vista y vi que era una ilusión

Que dejara olvidada mi antiguo corazón.

Entonces, fijo del azur en lo infinito,

Para olvidar del todo las amarguras viejas,

Como Aquiles un día, me tapé las orejas.

Y les dije a las brisas: «Soplad, soplad más fuerte;

Soplad hacia las costas de la isla de la Vida.»

Y en la playa quedaba desolada y perdida

Una ilusión que aullaba como un perro a la Muerte.

_Dafne._

¡Dafne, divina Dafne! Buscar quiero la leve

Caña que corresponda a tus labios esquivos;

Haré de ella mi flauta e inventaré motivos

Que extasiarán de amor a los cisnes de nieve.

Al canto mío el tiempo parecerá más breve;

Como Pan en el campo haré danzar los chivos;

Como Orfeo tendré los leones cautivos,

Y moveré el imperio de Amor que todo mueve.

Y todo será, Dafne, por la virtud secreta

Que en la fibra sutil de la caña coloca

Con la pasión del dios el sueño del poeta;

Porque si de la flauta la boca mía toca

El sonoro carrizo, su misterio interpreta

Y la armonía nace del beso de tu boca.

_La gitanilla._

A Carolus Durán.

Maravillosamente danzaba. Los diamantes

Negros de sus pupilas vertían su destello;

Era bello su rostro, era un rostro tan bello

Como el de las gitanas de don Miguel Cervantes.

Ornábase con rojos claveles detonantes

La redondez obscura del casco del cabello,

Y la cabeza firme sobre el bronce del cuello

Tenía la patina de las horas errantes.

Las guitarras decían en sus cuerdas sonoras

Las vagas aventuras y las errantes horas,

Volaban los fandangos, daba el clavel fragancia;

La gitana, embriagada de lujuria y cariño,

Sintió cómo caída dentro de su corpiño

El bello luis de oro del artista de Francia.

_A maestre Gonzalo de Berceo._

Amo tu delicioso alejandrino

Como el de Hugo, espíritu de España;

Este vale una copa de champaña

Como aquél vale «un vaso do bon vino».

Mas a uno y otro pájaro divino

La primitiva cárcel es extraña;

El barrote maltrata, el grillo daña,

Que vuelo y libertad son su destino,

Así procuro que en la luz resalte

Tu antiguo verso, cuyas alas doro

Y hago brillar con mi moderno esmalte;

Tiene la libertad con el decoro

Y vuelve, como al puño el gerifalte,

Trayendo del azul rimas de oro.

_Alma mía._

Alma mía, perdura en tu idea divina;

Todo está bajo el signo de un destino supremo;

Sigue en tu rumbo, sigue hasta el ocaso extremo

Por el camino que hacia la Esfinge te encamina.

Corta la flor al paso, deja la dura espina;

En el río de oro lleva a compás el remo;

Saluda el rudo arado del rudo Triptolemo,

Y sigue como un dios que sus sueños destina...

Y sigue como un dios que la dicha estimula,

Y mientras la retórica del pájaro te adula

Y los astros del cielo te acompañan, y los

Ramos de la Esperanza surgen primaverales,

Atraviesa impertérrita por el bosque de males

Sin temer las serpientes; y sigue, como un dios...

_Yo persigo una forma..._

Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,

Botón de pensamiento que busca ser la rosa;

Se anuncia con un beso que en mis labios se posa

Al abrazo imposible de la Venus de Milo.

Adornan verdes palmas el blanco peristilo;

Los astros me han predicho la visión de la Diosa;

Y en mi alma reposa la luz como reposa

El ave de la luna sobre un lago tranquilo.

Y no hallo sino la palabra que huye,

La iniciación melódica que de la flauta fluye

Y la barca del sueño que en el espacio boga;

Y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,

El sollozo continuo del chorro de la fuente

Y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.

[Ilustración]

[Ilustración]

ÍNDICE

Págs.

PALABRAS LIMINARES 7

PROSAS PROFANAS

Era un aire suave 15

Divagación 23

Sonatina 33

Blasón 39

Del campo 43

Alaba los ojos negros de Julia 47

Canción de Carnaval 51

Para una cubana 57

Para la misma 59

Bouquet 63

El Faisan 65

Garçonnière 69

El país del sol 73

Margarita 77

Mía 79

Dice Mía 81

Heraldos 83

Ite, missa est 85

COLOQUIO DE LOS CENTAUROS 89

VARIA

El poeta pregunta por Stella 107

Pórtico 109

Elogio de la seguidilla 119

El cisne 123

La página blanca 125

Año nuevo 129

Sinfonía en gris mayor 133

La Dea 137

Epitalamio bárbaro 139

VERLAINE

Responso 143

Canto de la sangre 147

RECREACIONES ARQUEOLÓGICAS

I. Friso 153

II. Palimpsesto 159

EL REINO INTERIOR 165

Cosas del Cid 171

Dezires, layes y canciones 177

Las Anforas de Epicuro 189

[Ilustración]

ACABÓSE DE IMPRIMIR ESTE LIBRO EN MADRID, EN EL ESTABLECIMIENTO

TIPOGRÁFICO DE JOSÉ YAGÜES SANZ, EL DÍA XXXI DE JULIO DEL AÑO MCMXVII

PRIMERA Y UNICA EDICION

DE LAS

OBRAS COMPLETAS

DEL GLORIOSO POETA HISPANO-AMERICANO

RUBÉN DARIO

cuidadosamente seleccionadas, corregidas e impresas en tomos de 300 a

400 páginas, con magníficas decoraciones del insigne artista

ENRIQUE OCHOA

Se publica un volumen mensual.

Para la adquisición de estas colecciones se admiten suscripciones a los

precios siguientes:

_Suscripción anual, o sea de doce volúmenes_:

_En España._ _En el Extranjero._

En rústica 40 ptas. 45 pesetas.

En tela con planchas doradas 52 » 55 »

En pasta española 58 » 62 »

_Volumen suelto_:

En rústica 3,50 ptas.

En tela con planchas doradas 4,50 »

En pasta española 5,00 »

Las suscripciones, tanto a España como al Extranjero, se servirán =FRANCO

DE PORTE= y se cobrarán por

SEMESTRES ADELANTADOS

EDICION ESPECIAL para BIBLIÓFILOS

Además se hará una tirada extraordinaria de cien colecciones numeradas,

impresas en papel fabricado especialmente y encuadernadas en pergamino,

que se servirán únicamente por suscripción en las mismas condiciones que

las anteriores, al precio de

DIEZ PESETAS CADA TOMO

En cada tomo se harán constar los nombres de los suscriptores a todas

las colecciones, tanto de la edición corriente como de ésta,

especialmente dedicada a bibliófilos, la cual llevará además, si así lo

desea el interesado, su nombre o iniciales en la tapa de encuadernación,

sin ningún otro adorno; pero si el suscriptor desea que la tapa vaya

decorada a mano por el Sr. Ochoa, habrá de aumentar otras 10 ptas. por

este trabajo. Cada tomo llevará distinta decoración.

Para suscripciones y pedidos de ejemplares, dirigirse a la casa

administradora de esta edición,

EDITORIAL MUNDO LATINO

Barbieri, 1 duplicado.--Apartado 502

MADRID

Las librerías de España y América deberán dirigir sus pedidos a la

SOCIEDAD GENERAL ESPAÑOLA DE LIBRERÍA,

DIARIOS, REVISTAS Y PUBLICACIONES (S. A.)

Ferraz, 21. Madrid.

Prosas Profanas Obras Completas Vol. II · 第 3 / 3 段