(_A S.M. la Reina Doña Isabel II_)
Más que la luz de la razón humana,
Amo la oscuridad de mi deseo,
Y más que la verdad de cuanto veo,
Quiero el error de mi esperanza vana.
Tenéis razón, hermosa Soberana, {p. 316}
Que no sé cuando dudo y cuando creo;
Si hoy, comparado á mí, todo es ateo,
Tal vez de todo dudaré mañana.
Entre creer y dudar, mi alma indecisa, 5
Mientras pasa esta vida de quebranto,
Que es eterna en dar fin, yendo de prisa,
El dudar y creer confunde tanto,
Que unas veces mi llanto acaba en risa,
Y otras veces mi risa acaba en llanto. 10