Bien venida ¡oh lluvia! seas 15
A refrescar nuestros valles,
Y á traernos la abundancia
Con tu rocío agradable.
Bien vengas á dar la vida
A las flores, que fragantes, 20
Para mejor recibirte,
Rompen ya su tierno cáliz;
Do á sus galanos colores,
En primoroso contraste,
Tus perlas, del sol heridas, 25
Brillan cual ricos diamantes.
Bien vengáis, alegres aguas,
Fausto alivio del cobarde
Labrador, que ya temía
Malogrados sus afanes. 30
Bajad, bajad; que la tierra
Su agostado seno os abre,
Do os aguardan mil semillas {p. 214}
Para al punto fecundarse.
Bajad, y del mustio prado
Vuestro humor la sed apague,
Y su lánguida verdura 5
Reanimada se levante;
Tejiendo un muelle tapete,
Cuyo hermoso verde manchen
Los más vistosos matices
Como en agraciado esmalte. 10
Bajad, bajad en las alas
Del vago viento; empapadle
En frescura deleitosa,
Y el pecho lo aspire fácil.
Bajad; ¡oh, cómo al oído 15
Encanta el ruido süave
Que entre las trémulas hojas,
Cayendo, las gotas hacen!
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