Yo ví sobre un tomillo
Quejarse un pajarillo, 20
Viendo su nido amado,
De quien era caudillo,
De un labrador robado. {p. 176}
Víle tan congojado
Por tal atrevimiento
Dar mil quejas al viento,
Para que al cielo santo 5
Lleve su tierno llanto,
Lleve su triste acento.
Ya con triste armonía,
Esforzando el intento,
Mil quejas repetía; 10
Ya cansado callaba,
Y al nuevo sentimiento
Ya sonoro volvía.
Ya circular volaba,
Ya rastrero corría, 15
Ya pues de rama en rama
Al rústico seguía;
Y saltando en la grama,
Parece que decía:
«Dame, rústico fiero, 20
Mi dulce compañía;»
Y que le respondía
El rústico: «No quiero.»