Ví con pródiga vena
De parlero cristal un arroyuelo 20
Jugando con la arena
Y enamorando de su risa el cielo.
A la margen amena
Una vez murmurando, otra corriendo
Estaba entreteniendo 25
Espejo guarnecido de esmeralda;
Me pareció al miralle
Del prado la guirnalda.
Mas abrióse en el valle
Una envidiosa cueva de repente: {p. 163}
Enmudeció el arroyo
Creció la oscuridad del negro hoyo
Y sepultó recién nacida fuente
Cuya corriente breve restauraron 5
Ojos que de piadosos la lloraron.