8.--SÍNTESIS DEL PENSAMIENTO ETICISTA

Lo característico del eticismo, en suma, no es la simple afirmación

de "la soberanía de la moral", para repetir el título del ensayo

de Emerson, sino su convicción de que _la moralidad es natural y

humana, independiente de todo dogma religioso y de toda especulación

metafísica_. La moralidad puede nacer, desarrollarse, prosperar,

alcanzar su máxima plenitud e intensidad, sin tener por fundamento

la noción de realidades sobrenaturales, la idea de una divinidad

trascendente o de una vida después de la muerte. Esas hipótesis, sobre

parecer inútiles, pueden ser nocivas al desarrollo de la moralidad, en

cuanto ponen fuera de la conducta humana los estímulos y las sanciones

que favorecen nuestra perfectibilidad. ¡Triste, miserable virtud, la

de aquellos hombres que no podrían tenerla sino como resultado de una

imposición dogmática o como simple negocio usurario para después de

la muerte! ¡Desgraciados esclavos, no hombres, los que en su propia

conciencia moral no podrían encontrar las normas para vivir con

dignidad, respetándose a sí mismos, y con justicia, respetando a sus

semejantes! Fuerza es reconocer que no carecen de lógica los eticistas

cuando afirman que lo sobrenatural es un peligro para lo natural, y lo

teológico para lo ético, y el dogmatismo para la perfectibilidad, y la

superstición para la virtud.

Quieren ellos constituir una religión exclusivamente humana. En todos

sus escritos se advierte la tendencia firme a propiciar el advenimiento

de un régimen social en que tengan una parte creciente la solidaridad

y la justicia; y muestran, también, una confianza optimista que

concilia su misticismo con los métodos de las ciencias contemporáneas,

creyendo en la bienhechora fecundidad de sus aplicaciones prácticas a

la felicidad humana. No temen que la Verdad pueda, en momento alguno,

disminuir el coeficiente medio de Virtud difundido en el mundo.

Emancipando la moralidad de todo dogmatismo, afirman que la Verdad sólo

puede ser temida por los que ven en la ignorancia, en la mentira y en

la superstición, los medios de perpetuar la maldad representada por la

injusticia y el dolor cimentado en el privilegio. Y creen, con bella

firmeza, que si los hombres logran poner algún día toda su fe, la más

ardiente, la más incontrastable, la más devota, en ideales nacidos de

la Experiencia Moral, habrá desaparecido el conflicto eterno entre la

inteligencia racional y el sentimiento místico, entre la Ciencia y la

Fe,--sólo incompatibles cuando un término busca la Verdad y el otro se

asienta en el Error,--hermanadas para siempre cuando la religión del

Ideal Moral limpie de sus malezas tradicionales el sendero que lleva al

individuo hacia la dignidad, que lleva a la sociedad hacia la justicia.

Hacia una Moral sin Dogmas: Lecciones sobre Emerson y el Eticismo · 第 44 / 51 题