Félix Adler tuvo entre sus amigos y discípulos a un emersoniano
inglés, doctor en filosofía, Stanton Coit, que le indujo a fundar en
Londres una rama de la sociedad ética americana; ella fué el punto de
partida de las cincuenta que existían en 1914, en vísperas de iniciarse
la guerra actual.
Coit, en 1888, siendo conferencista en la "Sociedad Religiosa Libre"
de South Place, hizo venir a Londres al profesor Adler, que en América
le había asociado al movimiento eticista. La actividad de Coit, como
organizador y propagandista, fué grandísima, tanto para hacer como para
hablar y escribir. Con el objeto de disminuir las resistencias que el
ambiente tradicionalista había opuesto hasta entonces a las sociedades
de libres creyentes, imprimió a las nuevas un carácter marcadamente
religioso, no vacilando al fin en llamarlas "_Ethical Church_". En
1896 se inició la formación de una Unión de las Sociedades de Cultura
Moral, cuyos principios, renovados y perfeccionados sin cesar, abarcan:
la independencia de la moralidad, su supremacía, los móviles de la
conducta moral, la confianza en sí mismo y la cooperación social, la
evolución de las morales, el método científico aplicado al estudio
de la experiencia moral, la necesidad de las reformas económicas y
sociales, de la autoridad en moral, de la libertad en la Unión eticista
y del poder de la comunidad moral.
Esos _principios_ merecen leerse:
a).--En todas las relaciones de la vida, personales, sociales,
políticas, el factor moral debería ser el objeto de nuestra
preocupación suprema.
b).--El amor del bien y el amor de nuestros semejantes son los
móviles primarios de la conducta moral; las verdaderas fuentes de
ayuda son la confianza en sí mismo y la cooperación.
c).--El conocimiento del bien ha evolucionado a lo largo de las
experiencias hechas por la humanidad, y nosotros, que abogamos por un
ideal progresivo de justicia personal y social, debemos tomar como
punto de partida las obligaciones morales generalmente aceptadas por
las comunidades civilizadas.
d).--La autoridad suprema, en cuanto a la moralidad de una opinión o
de una acción, es para cada individuo su propio juicio, concienzudo
y razonado, después que él habrá tomado en consideración las
convicciones de los demás.
e).--En vista del bienestar de la sociedad, es necesario establecer
las condiciones, económicas y de toda índole, que favorecerán mejor el
desarrollo integral de cada individuo.
f).--Conviene aplicar el método de las ciencias positivas al estudio
de la experiencia moral.
g).--La vida moral no implica la adopción o el rechazo de la creencia
en ninguna divinidad personal o impersonal, ni en una vida después de
la muerte.
h).--No debe hacerse depender el ingreso a una sociedad eticista de la
adopción de tal o cual criterio último del bien.
i).--Las sociedades de cultura moral son el más poderoso medio de
alentar el conocimiento y el amor de los principios que rigen la
conducta moral, y de crear en sus miembros la fuerza de carácter
necesaria para convertirlos en acción.
Consecuente con el principio que pone en la sociedad humana las
fuentes de la moralidad, dedica preferente atención a las cuestiones
sociales, no descuidando fenómeno alguno que pueda constituir un tema
de estudio o que pueda servir para el desenvolvimiento de una actividad
moralizadora. En 1910 la Unión publicó una interesante _Declaración
sobre las cuestiones sociales_, cuyas bases pueden sintetizarse como
sigue. El progreso moral de la raza--dice--está estrechamente vinculado
a su bienestar material; necesitamos, pues, una legislación eficiente
para asegurar a todos un trabajo dignamente remunerado, asegurando el
bienestar de los que se encuentren invalidados para el mismo, dando a
todos un hogar confortable, proporcionando descanso y recreo a cuantos
los necesiten. Se reputa indispensable la reforma completa del régimen
escolar inglés, haciéndolo laico y gratuito, educando ante todo el
carácter, organizando sistemáticamente una instrucción cívica y moral.
Auspiciar la igualdad civil y política de los dos sexos, una moral
sexual equivalente para el hombre y la mujer, medidas legislativas
para impedir los matrimonios eugénicamente peligrosos; lucha contra
el alcoholismo y el juego; saneamiento de la prensa y de los partidos
políticos; esfuerzos para ajustar las relaciones internacionales a una
más alta moralidad que hasta el presente.
Casi no hay movimiento internacional de progreso y de libertad
al que esta Unión no se haya asociado, con una amplitud de miras
realmente loable; un día promueve meetings feministas, otro protesta
contra la ejecución de Ferrer, lucha hoy contra la trata de blancas,
mañana celebra funerales a Tolstoy, hasta organizar dos _Congresos
Internacionales de Educación Moral_ (Londres y La Haya), el primer
_Congreso Universal de las razas_ (Londres, 1911) y la _Liga Inglesa
para la Enseñanza de la Moral_, que ya tiene entre sus adherentes a
muchos miembros del parlamento inglés.
En la bibliografía, ya vasta, llama la atención un carácter general: la
falta de esos adornos literarios que suelen suplir al pensamiento claro
o que se emplean para encubrirlo. Paul Desjardins ha dicho que algunos
discursos de los eticistas evocan por su elevación y su eficacia a los
estoicos antiguos, y ha creído poder compararlos a las páginas del
_Manual_ de Epicteto.
Cada sociedad o iglesia es libre de formular sus principios como lo
estime conveniente, dentro de las líneas generales señaladas. Como tipo
de una de ellas, leamos los "principios" y "fines" enunciados en la
Constitución de la _Ethical Church_, en que se ha transformado la _West
London Ethical Society_.
a).--_principios._
1.--La vida moral tiene sobre nosotros derechos supremos, que
no reposan sobre una autoridad exterior, ni sobre un sistema de
recompensas y castigos sobrenaturales, pero que se originan en la
naturaleza del hombre, en cuanto es un ser inteligente y social.
2.--En la práctica, la vida moral debe ser realizada por el
cumplimiento de los deberes generalmente reconocidos como moralmente
aceptables y, además, por el cumplimiento de obligaciones que todavía
no han penetrado en la conciencia social.
3.--Considerando la supremacía para el hombre de esos derechos de la
vida moral, el ideal ético debe ser considerado como el objeto de
nuestra devoción religiosa, consistiendo la religión en la obediencia
y la lealtad a cualquier objeto que se considera digno de la suprema
devoción.
b).--_fines._
1.--Concurrir a desarrollar la ciencia de la ética.
2.--Aún dejando a los miembros absolutamente libres de creer o no
creer en la existencia de una vida ulterior y en una realidad que
excede de nuestra experiencia, enseñarles a independizar de ellas sus
ideas y sus prácticas morales.
3.--Insistir sobre la importancia del factor moral en todas las
relaciones de la vida, personales, sociales, políticas, nacionales e
internacionales.
4.--Ayudar a los hombres a conocer, amar y practicar el bien, por
medios puramente humanos y naturales.
5.--Infundir a los miembros la fuerza y la inspiración que emanan de
la actividad en común y de la confraternidad moral.
En síntesis, la Sociedad se propone intensificar la moralidad sobre una
base no dogmática y naturalista.
Justo es señalar, ya, la segunda forma de adaptación al medio, sufrida
en Inglaterra por las sociedades de cultura moral. Las reuniones van
tomando el aspecto de ceremonias _religiosas_; aunque no hay liturgia
fija, el procedimiento se acerca mucho al de las actuales iglesias
unitarias de Estados Unidos. Para comprender mejor el espíritu de las
reuniones creo útil traducir la descripción de la Iglesia, hecha por
un miembro de la misma. "La antigua capilla metodista que es ahora la
_Ethical Church_, se compone de una sala en hemiciclo, rodeada por dos
galerías sobrepuestas. Así todo converge hacia la cátedra, o mejor
dicho, a la tribuna, adosada a la pared del fondo: un fresco de vivos
colores la adorna, representando hombres que se pasan antorchas de
mano en mano. En lo alto, sobre el fresco, un busto de Pallas Athenea
preside a todos los oficios del culto. Dos bajorrelieves de Della
Robbia, con niños músicos y cantores, están encastrados en la pared, a
uno y otro lado de la tribuna. Delante de ésta, sobre dos columnitas,
estatuas de Jesús y de Buda, y en toda la sala bustos de Marco Aurelio,
Lincoln, Sócrates, Josefina Butler, etc." Estos detalles decorativos
dicen más que un programa.
No hay _servicio religioso_ sin conferencia o sermón. Es curioso leer
algunos títulos de la serie correspondiente a un trimestre de 1912:
"El Dios de Bernard Shaw",
"Dios: el Bien actuando en el mundo",
"Cómo Dios necesita de nosotros",
"La irreligión del Porvenir ",
"La idea que la civilización es una enfermedad",
"Los castillos de naipes de los utopistas",
"La Gran Ilusión de Norman Angell",
"La alquimia del pensamiento",
"Donatello, Miguel Angel, los Della Robbia, Rodin y Meunier",
"La religión de Riquet en la biblioteca de su maestro Bergeret",
"La señora Sidney Webb y las otras mujeres",
"Debemos cumplir nuestras promesas",
"La política por sobre los partidos",
"El poder que salva a los hombres",
"Pericles y el Partenón",
"La construcción de San Pedro en Roma",
"La historia del Divorcio",
"El temor de la responsabilidad",
"Los siete sacramentos de la Iglesia romana",
"La moralidad del Rito",
"En qué Jesucristo sobrepasa a los demás hombres",
"Doce conferencias sobre los Salmos", etc.
Puede inferirse de esos temas que la Iglesia pretende ser, al mismo
tiempo, una verdadera Universidad popular, con sus correspondientes
proyecciones luminosas y cintas cinematográficas.
En la imposibilidad de hacer una reseña analítica de las ideas
contenidas en la vasta bibliografía, digamos solamente que la Iglesia
encargó, en 1913, a Stanton Coit, la redacción de un _Social Worship_,
o Manual del Culto Societario, cuyos dos volúmenes acentúan todavía
más el carácter _religioso_ de las sociedades éticas inglesas. Y para
que esa evolución de la forma no induzca a creer que las ideas han
cambiado, mencionaremos este pasaje de un sermón sobre la lealtad
intelectual: "Si un hombre posee una creencia, pero ahoga las dudas
que surgen en su espíritu respecto de ella, y evita los hombres y las
lecturas que de ella tratan y podrían ilustrarlo, y tiene además por
impíos los pensamientos que podrían perturbarla,--la vida de ese hombre
no es más que un largo pecado hacia la humanidad".