Volvamos a Emerson y a la ética social, para terminar.
En las sociedades contemporáneas que suelen considerarse más
civilizadas, los ideales éticos predominantes son esencialmente
sociales. El individualismo radical--estilo Stirner--y el humanitarismo
absoluto--estilo Tolstoy--se consideran ya como posiciones reñidas
con la experiencia moral. No se conocen individuos que no vivan en
sociedad, ni sociedades que no estén constituídas por individuos;
concebir los derechos individuales como antítesis de los deberes
sociales, implica ignorar que la condición básica de aquellos derechos
es la existencia de estos deberes. El derecho de cada uno representa
el deber de los demás; y el deber de cada uno constituye el derecho
de los otros. El ideal de Justicia, en una sociedad dada, consiste
en determinar la fórmula de equilibrio entre el individuo que dice:
"ningún deber sin derechos", y la sociedad que replica: "ningún derecho
sin deberes".
A ello tiende el _solidarismo_. Partiendo de principios heterogéneos
muchos moralistas han llegado a esta misma conclusión: la perfección
moral del individuo y el progreso moral de la sociedad son solidarios.
El valor de la parte aumenta el valor del conjunto y el mayor valor
de éste refluye sobre aquélla; como si dijéramos que un buen profesor
aumenta la importancia de la Universidad a que pertenece, y que el
formar parte de una buena Universidad aumenta la importancia de un
profesor.
=HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS=
1. Independencia de la moralidad.--2. Una asociación religiosa
libre.--3. Sociedades de cultura moral en Estados Unidos.--4.
Algunos antecedentes del eticismo inglés.--5. Las iglesias
éticas.--6. El culto religioso de la moralidad.--7. Espontaneidad
y evolución de la moralidad.--8. Síntesis del pensamiento
eticista.--9. El porvenir del eticismo.