A pesar de estas condescendencias verbales a las preocupaciones
dominantes en su medio, Emerson, fué temido en su edad viril como
hereje peligroso, aunque en su larga ancianidad fué venerado hasta por
sus antiguos contendores.
Reconozcamos que la sociedad es enemiga de toda verdad que perturbe sus
creencias más ancestrales.
Frente a los hombres que le traen un nuevo mensaje su primera actitud
es siempre hostil; vive de esas "mentiras vitales" cuyo símbolo
expresivo nos dió Ibsen en _El Pato Salvaje_. ¡Qué sería de ella sin
esos grandes caracteres que de tiempo en tiempo desafían su encono
predicando alguna partícula de "verdad vital"!...
Todos los que reforman y crean, mientras lo hacen, son
_no-conformistas_ y herejes: contra las rutinas sociales, contra
las leyes políticas, contra los dogmas religiosos. Sin ellos sería
inconcebible la evolución de las ideas y de las costumbres colectivas,
no existiría posibilidad de progreso social. Emerson, tantas veces
acusado de herejía, pudo, ciertamente, consolarse pensando que también
Cristo había sido hereje contra la rutina, contra la ley y contra el
dogma de su pueblo, como lo fuera antes Sócrates, como después lo
fué Bruno. Y acaso pensaría también en el común destino de todas las
víctimas del conformismo: la humanidad venera por siglos sus nombres,
ignorando el de sus perseguidores.
Porque existe,--podemos creerlo,--una conciencia moral de la
humanidad que da su sanción. Tarda a veces, cuando la disputan los
contemporáneos; pero llega siempre, y acrecentada por la perspectiva
del tiempo, cuando la discierne la posteridad.
=LA ÉTICA SOCIAL=
1. Integración del pensamiento emersoniano.--2. La autonomía
de la experiencia moral.--3. Idealismo y perfectibilidad.--4.
El dogmatismo teológico excluye la perfectibilidad.--5. Valor
social de la herejía.--6. Las morales independientes.--7.
Insuficiencia de los dogmas racionales.--8. La ética social en las
iglesias norteamericanas.--9. Su influencia sobre las iglesias
inmigradas.--10. Ciencias morales sin dogmatismos.--11. El
solidarismo.