Veamos ahora á la Francia--

“Al establecer las fábricas francesas, bajo Colbert, dice Mr. Vincens,

_no se profesaba aun_ esa máxima tan repetida hoy, de que una nueva

industria no puede establecerse si no se aseguran sus primeros pasos

prohibiendo la entrada de los productos que vendrian á hacerle

concurrencia. _Sus manufacturas principiaban á florecer_, y las

sederias y lanerias estrangeras _eran admitidas_ bajo el módico derecho

de la tarifa de 1664.”

Hemos evitado el entrar á citar el desarrollo que toda reforma en

sentido liberal ha producido en estos paises, y el retroceso en que

han caido las mas veces bajo el protectorado, por no sobrecargar con

citas repetidas este artículo, habiendo ofrecido abundantes ejemplos

en nuestro escrito anterior, de lo ocurrido en el Austria, Bélgica,

Prusia, Francia, Inglaterra etc.

Ahora, pues, nos resta tan solamente ocuparnos de los Estados Unidos,

donde la proteccion ha sido el alma de su sistema comercial. Para

apreciar lo que este sistema importa en la Union Americana, oigamos

al redactor en gefe del _Journal des Economists_, que hemos citado

anteriormente.

“El sistema protector, dice, ha sido llevado siempre adelante en la

Union Americana, por los representantes de los Estados del Norte, en

los cuales únicamente, se han establecido algunas fábricas de géneros

de algodon ó de lana. Pero al proteger las fábricas interiores,

traban necesariamente la introduccion de las mercancias estrangeras,

y los estrangeros cuentan con otros tantos medios menos de pagar el

algodon, el arroz, el tabaco que están dispuestos á estraer de los

Estados Unidos. Así es que los Estados del Sud, que son esencialmente

agrícolas, se han mostrado siempre muy opuestos á las medidas

restrictivas, reclamadas por los distritos manufactureros del Norte. De

ahi nace la antigua y gran cuestion de la tarifa, _que ha amenazado la

ruptura del pacto federal y la separacion de los Estados del Sud con

los del Norte y del Nordoeste_, querella que no dejará de aparecer con

motivo de las nuevas medidas propuestas.”

Para terminar transcribiremos aun una cita de Mr. Dunoyer, tanto mas

oportuna cuanto ella alude especialmente á nosotros.

“Si Portugal, dice, hubiera rehusado recibir los productos de las

fábricas Inglesas, y los nacientes Estados de Sud América hubieran

rechazado con sus aduanas los artículos manufacturados por la industria

Europea, esto no habria, de cierto, bastado para hacer de esos pueblos

paises manufactureros. Creo se puede, sin mucha temeridad, desafiar á

los sostenedores del sistema prohibitivo á citar ejemplo de poblaciones

abatidas, á las que ese sistema haya tenido el poder de despertar su

actividad, ó de naciones verdaderamente activas á las que la libre

comunicacion con las sociedades industriosas y ricas haya hecho caer en

el abatimiento.”

Despues de cuanto dejamos espuesto, nuestros lectores podrán valorar

lo que importan las teorías, destituidas de todo fundamento, que se

han sacado á luz, y si hemos ó no tenido razon para decir, que para

pulverizar tales argumentos no necesitabamos de otro espediente que

el de apelar á la historia económica de las principales naciones

comerciales.

Se nos ha dicho, como argumento muy irrecusable, por el proteccionista,

que nuestros artículos le causan fastidio, cosa que à la verdad no es

de estrañar, pues nada hay mas fastidioso y cansado que el ocuparse

de la lectura de aquello que no entendemos. Sin embargo de esto,

continuaremos en adelante desarrollando nuestras ideas en otros

artículos, hasta dejar satisfechas sus dudas y rectificados sus errores.

Si de esto resultase un aumento de fastidio por su parte, por la

nuestra, habremos tenido la satisfaccion de haberle hecho comprender el

refran español, que, refiriéndose á ciertas cosas y á ciertos casos,

dice--_Peor es meneallo_.

Cuestiones políticas y económicas · 第 35 / 45 题