LEON FAUCHER.

A los principios económicos que hemos dejado espuestos anteriormente,

solo se nos ha contestado con un largo artículo, tan lleno de palabras

como vacío de razonamientos económicos, en el que los únicos argumentos

que se nos han hecho, son los que pasamos á rebatir, antes de continuar

la cuestion del punto en que la dejamos pendiente.

Se ha pretendido, que hemos sostenido que la mano del hombre venia

á ser superflua para la elaboracion de nuestra vírgen y fertil

naturaleza, y que segun nuestro sistema, todo trabajo humano venia á

ser inútil.

Que nos hemos guardado de hablar de emigracion, temerosos de ponernos

en contradiccion con nosotros mismos.

Y finalmente, como argumento irrecusable de los estragos que causa la

ausencia de un sistema proteccionista ó prohibitivo entre nosotros, se

nos pregunta: ¿Porqué en el mes pasado (Noviembre 1854) la mitad de los

buques entrados al puerto han salido en lastre?

Seremos breves en contestar á estas objeciones.

No hemos pretendido lo que el proteccionista nos imputa. Hemos dicho

que nuestra fertil naturaleza, rica en productos espontáneos, no

necesita que la mano del hombre le crie _trabas absurdas_ y que lleve

su _corriente natural_ por _canales tortuosos y ficticios_. Esto, como

se comprende facilmente, no quiere decir que la mano del hombre sea

innecesaria para la esplotacion de los _frutos espontáneos_ por medio

de sus _corrientes naturales_, sino que lo es la mano sacrílega que se

empeña en sacarlos de sus _vías naturales_ para darles un curso _que no

les es natural_, lo que es cosa muy distinta.

No hemos hablado de inmigracion, por que aun no hemos terminado de

rebatir los absurdos que se han sentado; cuando hayamos llegado á esa

parte de sus teorías, nos ocuparemos seguramente de ella.

Si la mitad de los buques entrados en el mes pasado han regresado en

lastre, es por que todos los paises tienen sus meses privilegiados

para sus esportaciones, y otros en que escasean sus frutos, y por

consiguiente se hacen mas difíciles los acopios. El mes pasado es

justamente, lo mismo que el actual, aquel en que, en todos los años,

son mas escasas las esportaciones, por que los ganados no están aun en

estado de ser conducidos al mercado, los saladeros no emprenden aun sus

trabajos, las cosechas de la labranza principian en toda la campaña,

y al par que entran los preparativos para levantar los trigales, se

principian las trasquilas, las marcaciones y demas beneficios de campo,

con que se preparan los productos que en grandes cantidades entran á

esportarse en Enero.

Pero el proteccionista estrangero nada de esto sabe, lo que no es

estraño, pues habiendo estado tan solamente algunos dias entre

nosotros, ha creido ya haber visto lo suficiente para entrar á

juzgar de nuestro pais, con la seguridad con que podria hacerlo un

esperimentado catedrático.

Pero si estas razones no le satisfacen, le daremos aun algunas otras

que no carecen de peso.

A mediados del año pasado terminó una invasion de doce á catorce

mil hombres, que _agotó_ y arruinó nuestras posesiones y productos

de campaña. En el año actual hemos estado amagados de una nueva

invasion, que se realizó en el _mismo mes_ cuya paralizacion nota el

proteccionista; y durante este tiempo los trabajos se han interrumpido,

y los frutos no han podido ser elaborados con la abundancia que

requiere un pais verdaderamente mercantil. El fuerte ejército, que

aun hoy mismo existe en pié en los campos de San Nicolas, le está

diciendo los brazos inumerables que han sido arrancados al trabajo,

y mostrándole de un modo evidente la causa de esa falta de productos

que él atribuye á la ausencia de ese sistema corruptor é inmoral de la

proteccion prohibicionista.

Hecha esta digresion, á que nos obliga la falta absoluta de

conocimientos sobre la materia del proteccionista, volveremos á tomar

el hilo pendiente de la discusion.

“_Nos citais á Venecia_--prosigue--_pero Venecia cuando hubo admitido

el comercio libre, estaba en una situacion de poder rivalizar con las

primeras naciones del mundo, y si por una reaccion tan absurda como

contraria á sus intereses, el cetro de hierro que pesa sobre ella ha

consumado su ruina por la proteccion comercial, eso nada prueba contra

nuestra tésis._

“_Todas las naciones han procedido en su evolucion progresiva partiendo

de la proteccion para llegar al libre cambio. Venecia que se habia

adelantado á su hora, en la época de prepotencia comercial, hasta el

libre cambio--ha retrocedido y ha vuelto á la proteccion--Ha invertido

el órden de las cosas._”

Nos conviene recordar aquí, que segun lo prevenimos en nuestro primer

artículo, este párrafo está enteramente ligado al anterior, por lo

que al contestarlo confundiremos á entrambos, siendo necesario que se

tengan presentes en nuestra argumentacion.

Para demostrar que es falso, que los paises que han llegado á aceptar

el libre cambio lo hayan hecho despues de haber arribado por medio de

la _proteccion prohibicionista_ á un punto de perfeccion en que podian

dasafiar altamente la concurrencia, nos bastará apelar á la historia

económica de las principales naciones comerciales.

“Venecia, dice D. Tomas Garcia Luna, en su curso de Economía Política,

sin territorio y sin producciones _comienza_ por vender sal, estrae

despues los productos agrícolas del norte de Italia, y por último los

de Turquía, Rusia y Persia. A tan alto grado llegó su auge, que en

el siglo XVI, ocupaba 16,000 obreros y 36,000 marineros &a. &a. Los

tratados de comercio le aseguraban en cada escala las mas ventajosas

relaciones: las tenia en Brujas, en Amberes, en Lóndres, y en las

ciudades Anseáticas. Como habia dado grande impulso á sus manufacturas,

lo mas rico y mejor de sus cargamentos se componia de espejos,

cristales, telas de lana fina, y tejidos de seda de gran valor y gusto,

por artífices Venecianos.

“En tanto que Venecia dejó en _plena libertad al comercio se

engrandeció de siglo en siglo. Su decadencia trae su orígen_ en la

época en que se propuso _monopolizar_ la industria y el comercio.”

Blanqui, dice en su Curso de Economia Política en Europa, que “Venecia

no habia menester recurrir á la proteccion para que tuviese _en sus

mejores dias_, arquitectos hábiles, constructores de navios, ingenieros

civiles y plateros distinguidos, que nadie igualaba en el resto de la

Europa. Sus telares de sederias, sin rivales aun en la misma Italia,

donde esta industria tantos y tan rápidos progresos habia hecho, le

producian mas de cincuenta mil ducados al año. La fabricacion de los

tejidos de algodon se conocia ya en Venecia desde fines del siglo

XIV; y en esta época adquirió un alto grado de perfeccionamiento:

sus encajes y quincallerias eran buscados en todas partes. _No menos

brillante fué el estado de las otras repúblicas como Génova, Florencia,

Pisa y Milan: donde quiera que el espíritu mercantil prevaleció,

adquirieron incremento las artes y las ciencias._”

Si autoridades tan respetables, como las que dejamos citadas, no fuesen

suficiente para hacerle confesar que desconoce de una manera absoluta

la historia de la economía política y la marcha progresiva de las

naciones, le presentaremos testimonios no menos irrecusables que los

anteriores.

El eminente economista ingles, Cobden, dice: “_El sistema

proteccionista era desconocido á los antiguos_, y lo era igualmente _á

las florecientes_ repúblicas Italianas. He aprovechado de mi residencia

en Italia para informarme de las gentes instruidas, siempre numerosas

en ese pais, _si habia rastro_ de ese réjimen (el proteccionista) en la

historia del Comercio, anteriormente á las desastrosas invasiones de

los Españoles; _siempre he recibido una respuesta negativa_.

* * * * *

“Milan y Florencia han visto _realzarse sin ninguna_ proteccion_

sus fábricas de lana; Génova sus manufacturas de terciopelo; Venecia

sus talleres de vidrieria, de sederias y joyerias. No ha sido sino

_despues, en la época de la decadencia_, y particularmente bajo el

reinado de Carlo Magno, ese azote de la civilizacion Italiana, _que

se vé la prohibicion y la proteccion_ introducirse en la política

comercial de la Italia. La proteccion, pues que se le quiere designar

con ese nombre, _no se encuentra siendo contemporánea ni de la

prosperidad, ni del poderio, ni de la libertad en ninguna época, y

en ningun pais de la Europa_. Las ciudades Ansiáticas, Flamencas y

Holandesas, donde principiaba á brillar la civilizacion en medio de la

barbarie que cegaba aun á la Europa, _no habian pensado jamas en ella_.”

Todo lo que dejamos espuesto, se halla igualmente confirmado por Mr.

Leon Faucher, en su contestacion al manifiesto de los Proteccionistas

Ingleses, al tratarse de la reforma de Sir Roberto Peel.

“El comercio entre las naciones, dice, marcha al mismo paso que la

civilizacion entre los pueblos. En los tiempos modernos, _como en

la antigüedad_, las naciones mas libres y las mas ilustradas han

sido las mas comerciantes. Bastenos citar á Tiro, Cártago, Venecia,

Holanda é Inglaterra. _Hay una contradiccion manifiesta_ en suponer

que á medida que los cambios se hacen mas fàciles los poderes públicos

deben encontrarse en la necesidad _de restringir su desarrollo_. En

el hecho esto es _contrario_ á la esperiencia. Todos los poderes que

han dominado á los mares, han sentido _la conveniencia de mostrarse

liberales en materia de tarifas_.”

* * * * *

“La libertad comercial, prosigue el mismo autor, no ha impedido á

Venecia, la Toscana ni la Holanda, el inaugurar en Europa los primeros

progresos de las manufaturas. Todo el mundo sabe por el contrario

(escepto el proteccionista francés: perdonesenos este parentesis

nuestro) _que fué á la mas amplia libertad de comercio que las

repúblicas Italianas, en particular_, debieron en el tiempo de su

prosperidad y de su vigor político, _la superioridad_ que adquirieron

en su seno _las artes y el trabajo_.”

Se vé, pues, cuan graves errores ha cometido nuestro contendor y cuanto

trabajo nos cuesta el tenerle que poner ante sus ojos las mas sabidas

nociones de economía política. Protestamos que si no fuera por el deseo

de generalizar entre nosotros estas ideas, no proseguiriamos adelante,

en una discusion en la que vemos que carecemos de antagonista con quien

batirnos.

Sin embargo, por tal de llenar el objeto que nos hemos propuesto, vamos

á tratar de demostrar la verdadera época en que tuvo orígen el sistema

proteccionista, y la en que ha sido puesto en práctica por algunas

naciones, con lo que dejando del todo esclarecido el punto que nos

ocupa, pasaremos en seguida á lo que aun nos resta á delucidar hasta

traer la cuestion al terreno de Buenos Aires, á que, con tan repetidas

reclamaciones, nos ha llamado el proteccionista estrangero.

El sistema proteccionista tuvo su orígen en España bajo el reinado de

Carlos V, lo cual ha sido puesto fuera de toda duda por Blanqui en su

_Histoire d'Economie politique_, tomo 1.° cap. 21, de cuya opinion

participan los mas eminentes economistas, que han rebatido el error de

Mr. Vincens quien creyó deberlo atribuir á la Inglaterra.

En Inglaterra este sistema data de la época del protectorado de

Cromwell.

En Francia recien en 1701, segun Mr. Vincens, se encuentran

prohibiciones directas contra algunos productos ingleses, pero esto

tan solamente como via de hostilidad, á consecuencia de la cuestion

entonces entablada sobre la sucesion de España, restableciéndose las

cosas, con la paz de Utrech, al estado que tenian anteriormente,

continuando despues la alternativa de los permisos y prohibiciones,

segun el estado de las relaciones políticas, hasta 1742, época en que

puede decirse que se adoptó como sistema la prohibicion proteccionista.

En los Estados-Unidos, el sistema protector puede decirse que ha sido

siempre el que ha rejido desde su independencia de la Gran Bretaña.

Ahora, que hemos restablecido las fechas á su época verdadera, vamos

á ver lo que el sistema protector ha producido en cada una de estas

naciones, y si él ha sido verdaderamente provechoso y útil.

“Todo el mundo sabe, dice el ilustrado redactor en gefe del _Journal

des Economists_, que el sistema proteccionista ha tenido su orígen en

España bajo el reinado de Carlos V, y se ha mantenido con pertinacia

en ese bello pais, que el contrabando acaba de arruinar, de despoblar

y de desmoralizar. Desde que la España se ha encargado de perseguir

á esta quimera, que no importa otra cosa que la pretension de vender

sin comprar, y de cerrar sus puertos al género humano, _la produccion

ha disminuido desde ese dia hasta el estado en que hoy la vemos. Las

manufacturas_ que se creia fomentar, _han desaparecido_ poco á poco;

y _la agricultura_, herida de muerte por el retiro de los capitales,

_languidece en tal impotencia que transforma á provincias enteras

en vastas soledades_. En vano la ciencia ha protestado contra el

sostenimiento de ese régimen, de que la Europa anhela desembarazarse;

han bastado algunos intereses previlegiados para hacerlo prevalecer,

con perjuicio de los intereses generales de todas las naciones.

“La España es la que mas ha sufrido con el sistema prohibitivo. _En

este momento ella lucha con las angustias de la miseria, apesar de la

riqueza de su suelo, porque no hay otro comercio posible con ella sino

por medio del contrabando._”

Mr. Leon Faucher, dice sobre el mismo asunto:--“De cierto que no se

acusará á la España de haberse entregado al comercio libre; por que no

hay gobierno de Europa que haya seguido mas fielmente, ni con mayor

rigor las maximas del sistema prohibitivo La tarifa española cuenta

casi tantas prohibiciones como artículos. Ella ha realizado en cierto

modo el bello ideal del régimen protector. ¿Los proteccionistas han

desarrollado en la Península el trabajo y la riqueza? ¿Donde estàn las

manufacturas que ese régimen ha creado? ¡Que se nos enseñe el progreso

que le debe la agricultura! Y si, pues, la proteccion que fecunda el

trabajo, segun nuestros adversarios, la proteccion que hace las veces

de la aptitud, de la emulacion, y del trabajo, ha esterilizado, ó

dejado esterilizar á la España, si pues, no existe en ese desventurado

pais ninguna industria digna de este nombre; si el cultivo de los

campos ha vuelto á caer en la rutina, la menos productiva, si los

habitantes no sacan ningun partido de las riquezas infinitas que

encierra su suelo; que cesen, pues, de invocar en favor del sistema

restrictivo la sancion de la esperiencia. La monarquía de Carlos V y de

Felipe II, esa nacion que asombró por un momento y que estuvo á punto

de subyugar á la Europa, ha descendido al último grado de la escala

política. Ella está compartida inútilmente en dos ejércitos, que la

sobrecargan con igual peso, un ejército de aduaneros, y un ejército de

contrabandistas. _El contrabando, ved ahí la unica industria que el

sistema prohibitivo haya introducido y hecho florecer allí. La España

está caida hoy, por haber renunciado al trabajo, y haber proscripto el

comercio._”

Esto en cuanto á la España. Veamos ahora á la Gran Bretaña.

“En cuanto á la Inglaterra, dice el mismo autor citado, _es necesario

no tener el menor conocimiento de su presente ni de su pasado_, para

honrar el sistema prohibitivo con los maravillosos resultados que ella

ha obtenido á fuerza de genio, de aplicacion y de perseverancia.

“La industria no fué en su orígen en Manchester y Spitafields sino _una

importacion estrangera_. Obreros y manufactureros franceses, arrojados

de su pais por una política intolerante, fueron los verdaderos

preceptores de esas manufacturas inglesas que hoy se temen en todas

partes.”

“Las manufacturas inglesas, han prosperado no á causa de la

prohibicion, sino _apesar de la prohibicion_, porque han tenido á su

disposicion todos los prodigios de la mecánica, y todos los agentes de

la produccion á precios módicos.”

Cuestiones políticas y económicas · 第 34 / 45 题