Yo te diera una flor de los jardines

Para adornar tu blanca cabellera

Si su vida no fuese tan ligera

Que nace, brilla y muere con un sol;

Y darte quiero cosa mas durable

Que no marchite el viento del olvido,

Y que apesar del tiempo transcurrido

Guarde siempre su aroma y su color.

Como hay una que llaman _flor del aire_,

Hay otra que se llama _flor del alma_,

Que á veces brota en apacible calma,

O al soplo de la recia tempestad:

Nacida en horas quietas y serenas

Hoy te ofresco una flor del alma mia,

Bañada en el raudal de simpatía

Que la vieja amistad hace brotar.

Toma esa flor humilde é inodora,

Y si quieres que viva eternamente

Báñala con el rayo de occidente

Que en tus sienes aun vierte resplandor;

Refrésquela el recuerdo de otros años,

Reanímela benévola sonrisa,

Y que de dos edades una brisa

Le preste su perfume y su frescor.

Mas antes de hacer esto, mira el caliz

De la flor que te ofresco, y escondida

Hallarás una lágrima vertida,

Que en la aurora cayó sobre el vergel:

Vierte otra gota en tu sereno ocaso,

Que dos gotas de llanto derramadas

Son amargas, si se hallan separadas,

Y juntas son dos lágrimas de miel.

XV

MI ESTRELLA

Tu eres la estrella que mis pasos guias

En el camino del desierto mundo,

Y de tu lumbre el esplendor divino

Siempre me alhaga.

ECHEVERRIA.

La corona de fuego

Del astro, rey del dia,

Entre la onda fria

Del mar, se sumerjió;

Y la apacible noche,

Su frente plateada

De estrellas coronada,

Serena levantó.

Alza tu vista al cielo

Y admira ese diamante,

Que brilla rutilante

Sobre tu blanca sien:

Amiga, esa es la estrella

Que unida á mi destino,

Siempre alumbró el camino

Que me condujo al bien.

Ella es la precursora

De las felicidades,

Que en mústias soledades

Me viene á consolar;

La que al venir yo al mundo

Lució en el firmamento,

Cual si el divino aliento

La hiciera allí brotar.

Cuando perdí la senda

Que á tí me conducia,

Yo ví nube sombría

Turbar su claridad;

Pero brilló risueña

Cuando te hallé amorosa,

Y en tu cabeza hermosa

Vertió su claridad.

Cuando al cruzar los mares

Se ha entristecido mi alma,

Me ha inoculado calma

Su rayo celestial;

Y si las tempestades

Mi nave han combatido,

Al punto se ha encendido

Cual místico fanal.

Lejano de mi patria,

Errante, desterrado,

Su luz me ha acompañado

Do quiera que yo fuí,

Como un reflejo ténue

Del Argentino suelo,

Que plácido consuelo,

Derrama desde allí.

Tu ser identifica

Con esa blanca estrella,

Porque de tu alma bella

Parece el resplandor;

Y así, la luz suave

Que irradia tu semblante,

Cual lámpara brillante

Presidirá al amor.

Su blanquecino rayo

Emanacion del cielo,

Como plateado velo

Te envuelve al derredor,

Y de tu frente en torno

Te forma una diadema,

Cual luminoso emblema

De un ángel del Señor.

Pidamos á los cielos

Que unidas nuestras almas

Entre cerúleas palmas

Se eleven hasta Dios;

Y que esa blanca estrella

Que es de otros mundos viso,

Sea en el paraiso

La tumba de los dos!

LIBRO QUINTO

IMITACIONES Y TRADUCCIONES

I

EL SALMO DE LA VIDA

(_De Longfellow_)

LO QUE EL CORAZON DEL JÓVEN DICE AL SALMISTA

Oh! no me digas que la «vida es sueño»

Triste salmista en tu cantar amargo,

Porque el alma no vive en el letargo

Que es de la muerte pálido diseño.

La vida es real y su destino es sério,

Y no es su fin en el sepulcro hundirse;

Que «ser polvo y en polvo convertirse»

No es del alma el divino ministerio.

Ni es del hombre la senda ó el destino

El reposo, el dolor ni la alegria,

Sino la accion, para que cada dia

Avance una jornada en su camino.

Que la ciencia es muy larga, el tiempo estrecho,

Y el corazon mas varonil y fuerte,

Bate el fúnebre paso de la muerte

Cual velado tambor dentro del pecho.

En el vivac del mundo, alza tu escudo!

En el campo de accion, arma tu diestra!

Sé un héroe de la vida en la palestra,

Y no el rebaño que se arrea mudo!

Del porvenir los pasos son inciertos:

Vive y obra sin tregua en el presente,

Tu corazon en tí, Dios en tu mente!

Deja al pasado sepultar sus muertos!

Los héroes que en tu mente divinizas

Te muestran que la vida es noble y bella,

Y ellos te enseñan á estampar la huella

Del tiempo en las arenas movedizas.

Tal vez algun hermano fatigado

Náufrago de los mares de la vida,

Recobre aliento en su alma dolorida

Al encontrar tu paso señalado.

De pié, en accion, con varonil pujanza!

Y el corazon dispuesto á todo evento,

Sigamos de la vida el movimiento

Guiados por el Trabajo y la Esperanza.

II

EL CEMENTERIO DE CAMPAÑA

(ELEGÍA DE THOMAS GREY)

Resuena el bronce al apagarse el dia,

Muge el rebaño en torno del vallado,

Y el labrador regresa á su alqueria

Dejándome de sombras circundado.

Ya se borra el paisage entre las nieblas:

Callada está la atmósfera tranquila:

El insecto murmura en las tinieblas,

Y se oye el éco de lejana esquila.

Allí en la torre que vistió la yedra

Su luz derrama la naciente luna,

Y el buho errante de una en otra piedra

Con su queja las ruinas importuna.

Aquí á la sombra de olmos y de abetos

En tumbas que la grama festonea,

Duermen en tierra, ya por siempre quietos,

Los rústicos abuelos de la aldea.

Ya no irá á despertarlos en su lecho

La brisa matinal embalsamada,

Ni oirán cantar en su pajizo techo

El gallo anunciador de la alborada.

Ya no recibirán junto á su hoguera

De la esposa solícitos cuidados,

Ni sus hijos despues de larga espera

En sus rodillas se verán sentados.

Ellos la mies ante su hoz rindieron,

Y el surco abrieron en la dura gleba,

Ellos al bosque secular vencieron

Y á par del buey se ataron á la esteva.

De la ambicion insana preservados

Su vida oscura fué, sus penas leves...

Mas no por esto sean despreciados

Del pobre los anales simples, breves!

Del orgullo la pompa deleznable,

La opulencia, el poder y la belleza,

A todo llega su hora inevitable:

De la gloria el camino va á la huesa.

Sobérbios de la tierra! nada importa

Que estas tumbas no ostenten un trofeo,

Ni que en templo que mármoles soporta

No se eleve en su honor un clamoreo.

¿El sepulcro y el busto cincelado

Puede acaso dar vida al polvo inerte?

Resuena acaso el canto levantado

En los oidos sordos de la muerte?

Cabezas que animó fuego sagrado,

Manos dignas del cetro y de la lira,

Yacen talvez en túmulo ignorado

En este campo que ninguno admira.

No leyeron el libro portentoso

Que enriquece del tiempo la corriente:

La pobreza con soplo silencioso

Congeló de sus génios el torrente.

Así la mar en su insondable seno

Guarda la perla honor de una corona;

Así la flor lejos del prado ameno

Da su fragancia en solitaria zona.

Tal vez aquí hay un Hampden sin historia

Que afrontó de su campo á los tiranos,

O algun Milton sin cantos y sin gloria,

Ó un Cromwell puro, con incruentas manos.

No dominó su voz en el Senado,

Ni fué su lote ruinas y despojos,

Ni leyeron su fin predestinado

De una nacion en los inquietos ojos.

Pero si el crímen no marcó sus pasos,

Si al sólio entre matanzas no se alzaron,

Ellos al mundo con impíos brazos

De la piedad las puertas no cerraron.

No negaron su oido á la conciencia,

Ni el pudor sofocaron torpemente,

Ni tributaron culto á la opulencia

Con inciensos quemados en la mente.

Lejos de la contienda fratricida

Sus deseos jamas se descarriaron,

Y á lo largo del valle de la vida

Una quieta existencia atravesaron.

Sus huesos protegidos del insulto

Descansan bajo rudos monumentos,

Y un epitafio pide en verso inculto

Un suspiro al viagero, unos momentos.

Es su edad y su nombre aquí esculpido

Una elegía para el tosco aldeano,

Y un texto por el tiempo carcomido

Conforta al moralista comarcano.

¿Por qué el despojo de este ser inquieto

No se resigna al misterioso olvido,

Y el mundo deja con pavor secreto

Mirando atras con ojo amortecido?

Es porque el alma en nuestro ser revive

Guardando el ojo una piadosa gota,

Que hasta en la tumba la natura vive

Y el fuego estinto de cenizas brota.

Oh tu! que cantas la honradez sin gloria

En estas líneas que inspiró la muerte,

Tal vez alguno guarde tu memoria,

Y quiera un dia averiguar tu suerte.

Feliz entonces si un pastor anciano

Pueda decir:--«La estrella matutina

«Le vió mil veces recorrer el llano,

«Sorprendiéndole el sol en la colina.

«Allí, á la sombra de la encina añosa

«Pasaba el abrasado mediodia,

«Y allí, sentado en su raiz nudosa

«El rumor del arroyo le embebia.

«Al cruzar por el bosque silencioso

«En sus ojos las lágrimas brillaban,

«Murmurando con tono lastimoso

«Voces que amor ó pena revelaban.

«Un dia no le ví sobre el collado,

«Ni sentado de su árbol á la sombra,

«Ni en el bosque, ni arroyo sosegado,

«Ni entre el brezal que la pradera alfombra.

«En fúnebre ataud al otro dia

«Le ví llevar al campo de los muertos:

«Llega, y leerás en esa losa fria

«El epitafio de sus huesos yertos:»

EPITAFIO

Yace envuelta en el polvo la cabeza

De un jóven que vivió desconocido:

Puso en su frente el sello la tristeza

Y el estudio su tinte indefinido.

En su alma la bondad tuvo un abrigo,

Dió á la miseria simpatía y lloro,

Colmó Dios su ambicion con un amigo,

Y así partió su amor y su tesoro.

Sus virtudes no pongas en balanza

En la mansion solemne del terror:

Yace en brazos de trémula esperanza,

A los piés de su Padre y su Señor!

III

EL APÓSTOL DE BERANGER

(DEDICADO Á LAMENNAIS)

¿Á dónde vas?--Voy á salvar al mundo

Propagando de Dios la ley de amor.

--Apóstol, tu labor será infecundo,

Ven al festin, y enjuga tu sudor.

--No, no: yo voy á emancipar el mundo

De Dios, siguiendo santa ley de amor.

¿Á dónde vas?--Á predicar al hombre

La justicia, la paz, la caridad!

--No corras ¡ay! en pos de un vano nombre

Que jamas se convierte en realidad.

--No, no: yo voy á predicar al hombre

La justicia, la paz, la caridad!

¿Á dónde vas?--Á las humanas almas

Voy á enseñar la senda de los cielos.

--Busca otro triunfo entre gloriosas palmas

Consagrando á la musa tus desvelos.

--No, no: yo voy á las humanas almas

A enseñar el camino de los cielos.

¿Á dónde vas?--Á alzar en las campañas

Templos al Dios que cria la gramilla.

--Huye del precipicio en las montañas,

Teme de bandoleros la gavilla.

--No, no: yo voy á alzar en las campañas

Templos al que bendice la gramilla.

¿Á dónde vas?--En medio á las ciudades

Voy á purificar los corazones.

--Deten, que si al impío no persuades

La rabia exaltarás de las pasiones.

--No, no: yo voy en medio á las ciudades

Á curar los viciados corazones.

¿Á dónde vas?--Buscando al aflijido

Para decirle: Solo Dios es fuerte!

--¡Ah! teme al poderoso envanecido,

Y que el esclavo contra tí despierte!

--No, no: yo voy buscando al afligido

Para decirle: Solo Dios es fuerte!

¿Á dónde vas?--Á recorrer la tierra

Confortando creyentes que flaquean.

--¡Qué! la edad, las fatigas y la guerra

No han domado tus sienes que blanquean?

--No, no: yo voy á recorrer la tierra,

Y á confortar creyentes que flaquean.

¿Á dónde vas?--Á quebrantar los yugos

Con que oprimen al pueblo los tiranos.

--¡Tiembla! te entregarán á los verdugos,

Y el pueblo inerme batirá las manos.

--No, no: yo voy á quebrantar los yugos,

Con que oprimen al pueblo los tiranos.

¿Á dónde vas?--Á confesar mi culto

En presencia del Juez y sus lictores.

--Se perderá tu voz en el tumulto

Que alzarán los serviles oradores.

--No, no: yo voy á predicar mi culto

En presencia del juez y sus lictores.

¿Á dónde vas?--Voy á entregar mi cuello

Sobre el cadalso donde Dios me aguarda.

--Dí una palabra y de tu gracia el sello

Pondrá la mano que las leyes guarda.

--No, no: yo voy á doblegar mi cuello

Sobre el cadalso donde Dios me aguarda.

¿Á dónde vas?--Entre ángeles divinos

Á descansar en brazos de mi Dios.

--Tú nos conviertes; sigue tu destino!

En tu sepulcro llorarán! ¡Á Dios!

--Sí! sí: yo voy entre ángeles divinos

Á descansar en brazos de mi Dios!

IV

LO QUE ES AMOR

(IMITACION DE V. HUGO)

Al principio, el amor es un espejo,

Do la coqueta busca su reflejo

Llena de vanidad:

Mas tarde al corazon dá grata calma

É inoculando la virtud en el alma

La impregna en castidad:

Y luego es un abismo en que la mano

Un borde de que asirse busca en vano,

Y resbalan los piés:

Como sucede al niño, que inocente,

Se contempla y se baña en una fuente,

Y se ahoga despues!

V

VIVO EN ELLA

(IMITACION DE BYRON)

Hay un hilo misterioso

Tan unido al de mi vida,

Como liana entretegida

De grueso tronco al redor;

Nunca el hacha del destino

Conseguirá separarlos,

Que á los dos ha de cortarlos

Ó conservar á los dos.

Hay un ser en cuyo rostro

Mis ojos se han detenido,

Y en su mirada han bebido

Felicidad y placer;

Este ser, durante el dia

Me encanta con su belleza,

Y cuando la noche empieza

Viene á encantarme tambien.

Hay una voz armoniosa

Cuyos mágicos acentos

Despiertan los sentimientos

Que guarda mi corazon;

Y no quisiera escuchar

De serafines un coro,

Si esa voz que tanto adoro

No se uniera con su voz.

Hay un rostro celestial,

Que si el rubor lo colora

El corazon enamora,

Y espresa el mas puro amor;

Pero en cada despedida

Palidece su semblante,

Y mas que su lábio amante

Me dice su turbacion.

Hay un seno todo mio

Donde reclino mi frente,

Cuando el dolor inclemente

Viene mi pecho á turbar;

Hay lábios que solo se abren

Á mis lábios con encanto,

Y ojos que vierten un llanto

Que al mio se vá á mezclar.

Hay dos puros corazones

Tan estrechamente unidos,

Que de los dos los latidos

Se responden á la par:

Unos mismos sentimientos

Á los dos á un tiempo agitan,

Y si á un tiempo no palpitan

Cesarán de palpitar.

Hay dos almas que se buscan

Y que en un amor se encienden,

Ellas tan bien se comprenden,

Que al llegarse á separar...

¡Separarse! No es posible!

Que si lo estuvieron antes

Esas dos almas amantes

Hoy forman una no mas.

VI

¡ADIOS!

(IMITACION DE BYRON)

¡Adios, adios! si el ruego del que adora

Llega al oido que mi voz implora,

Tu nombre subirá al trono de Dios,

Y en alas de los ángeles llevado

Mientras al cielo suba atribulado,

Murmuraré en la tierra ¡adios, adios!

Los ojos secos y sin voz los lábios

No recuerdo del mundo los agravios,

Que agravios nunca ha habido entre los dos;

Pero al tenderte cariñosa mano

Acuérdate que te he adorado en vano

Para decirte al fin ¡adios, adios!

VII

LA SANTA ALIANZA

(IMITACION DE BERANGER)

La paz hermosa descendió á la tierra

Sembrando su camino de oro y flores

Apagando del genio de la guerra

Con su aliento los rayos destructores.

«¡Ah! dijo ella en el valor iguales

«Hijos todos del mundo americano,

«Pueblos, formad una Santa-Alianza

«Y presentaos la mano.

«¡Infelices! el odio va á mataros:

«Sufris penoso y agitado sueño:

«Abandonais el bien para amarraros

«En el carro triunfal de vuestro dueño.

«Inmenso es vuestro hogar, y en él hay sitio

«Para el rico y el pobre y el anciano.

«Pueblos, formad una Santa-Alianza

«Y presentaos la mano.

«Dais fuego del vecino á la techumbre

«Y el aquilon lo lleva á vuestro lado,

«Y al resplandor de la siniestra lumbre

«La reja cae del brazo mutilado.

«En el límite estrecho que os separa

«Nada está puro del licor humano.

«Pueblos, formad una Santa-Alianza

«Y presentaos la mano.

«En las ciudades do el incendio brama

«El cacique con látigo sangriento,

«Abusando del triunfo que le infama

«Marca y cuenta los hombres ciento á ciento.

«Débil rebaño que se inclina inerme

«Á un yugo ó deshonroso ó inhumano!

«Pueblos, formad una Santa-Alianza

«Y presentaos la mano.

«Enmudezca la trompa fratricida

«Y cure la piedad vuestros dolores,

«Sin prodigar vuestra preciosa vida

«Ni á torpes demagogos ni á opresores.

«De los meteoros conjurad la influencia:

«Disiparánse como el humo vano.

«Pueblos, formad una Santa-Alianza

«Y presentaos la mano.

«Si, libre en fin, América respire,

«Sobre el pasado caiga espeso velo,

«Y al son de dulce lira que suspire

«Quemad inciensos, fecundad el suelo;

«Y la riqueza guiando á la esperanza

«Recojerá los frutos del verano.

«Pueblos, formad una Santa-Alianza

«Y presentaos la mano.»

Así dijo la vírgen adorada

Y la tierra de amor se estremeció,

Y de brillantes flores esmaltada

Como en la primavera se miró.

¡Ah! que se olvide el nombre de estrangero,

Que el estrangero sea nuestro hermano.

Pueblos, formemos una Santa-Alianza

Y enlacemos la mano.

VIII

EL PESCADOR DE PERLAS

(IMITACION DEL FRANCÉS)

Cuando la reina, su soberbia frente

Quiere adornar con joya refulgente,

De precio sin igual,

Le dice al pescador:--«Baja á los mares,

Y róbale á sus genios tutelares

La perla de sus urnas de cristal.»

Y el pescador con ánimo sereno

Del mar se precipita al hondo seno...

¡Al sepulcro talvez!

Y por las frias ondas arrastrado

Arranca su tesoro al mar airado,

Que lleva de su reina ante los piés.

Yo soy el pescador, amiga mia,

Tú eres la reina, que si acaso un dia

Pidieses á mi ardor

Una joya de adorno á tu belleza,

Como esclavo, en el mar de mi cabeza

Fuera á buscar la perla del amor.

IX

Á UNA MUJER

(IMITACION DE VICTOR HUGO)

Si fuese rey, te diera mi corona,

Y mi imperio desde una á la otra zona,

Del mar undoso las flotantes quillas,

Mis vasallos postrados de rodillas,

Por obtener de tí, mujer amada,

Tan solo una mirada!

Si fuese Dios, te diera los espacios,

Y las nubes de grana y de topacios,

Esos astros que pueblan los confines,

Y el coro de celestes serafines,

El mar, la luz, del cielo el embeleso,

Tan solo por un beso!

X

Á COLON

(IMITACION DE SCHILLER)

Voga, voga con ánimo valiente

Empuñando el timon con firme mano,

Y no te arredre ese murmullo vano

Del vulgo necio y del motin rugiente.

Marcha, marcha derecho al Occidente:

Allí de un nuevo mundo está el arcano,

Que adivinó tu genio soberano,

Y que ves con los ojos de la mente.

Fíate en Dios cuando los mares sondas,

Que si no existen mundos ignorados,

Han de surgir del seno de las ondas:

Naturaleza y genio son aliados,

Y todo cuanto el genio ha prometido

Naturaleza siempre lo ha cumplido.

XI

EL UTOPISTA RIVADAVIA

(FRAGMENTOS TRADUCIDOS DE UN CANTO EN HONOR DE RIVADAVIA TITULADO: «LES

BREVIS MERINOS DANS LA RIO DE LE PLATA» POR CÁRLOS PELLEGRINI.)

I

En un tiempo la pobre campesina

Erraba por las pampas peregrina,

Y era su prole, bendicion del cielo,

Una calamidad, un desconsuelo,

Que las puertas del rico le cerraba,

Cuando sus puertas, trémula pisaba.

El avaro veia en la familia

Solo bocas hambrientas de vigilia,

Y guardaba su estancia y su riqueza

Con un gaucho y un perro en la maleza.

II

Oh tú, que con profética mirada

Trajiste á esta comarca desolada,

El hermoso rebaño, cuyo seno

De noble sangre y de riquezas lleno,

Vertió á raudales la simiente rica

Que nuestra innoble raza purifica!

Haley te precedió con valentía,

Pero víctima fué de su osadía.

Su rebaño no bien aclimatado,

Fué por ardiente fuego devorado:

Al resplandor de rojas llamaradas

Se alzan las vacas, y huyen espantadas,

Y el toro mujidor, despavorido,

Huye y deja al ternero desvalido.

Pero la oveja del incendio al brillo,

No abandona á su débil corderillo,

Y en el círculo ardiente y chispeante

Busca á sus compañeras anhelante!

Y la majada muere en la llanura,

Víctima de su union y su ternura!

¡Ay! no se vé en el herial humeante

Sino el rebaño unido y espirante,

Y un pastor que entre ruinas se lamenta

Cuando los muertos de su campo cuenta!

Así arrastra su cruz en este mundo

El promotor de todo bien fecundo:

Que no alcanzamos nunca un adelanto

Que no reguemos con amargo llanto.

III

¡Oh Rivadavia! tu alma generosa

Hoy preside esta fiesta deliciosa,

Y tu nombre querido, en dulce coro

Brota del corazon, húmedo en lloro!

Cuán hermosa es tu gloria! Es preferible

Al cruento lauro del adalid terrible!

Seres virtuosos honran tu memoria,

Y sus virtudes son tu eterna gloria:

El nuevo habitador de la llanura

El bienestar te debe y la ventura,

Y el sudor enjugando de su frente

Lleva al labio la copa alegremente,

Y la madre despues del esquileo

A sus hijos enseña el deletreo.

De tu existencia un mínimo segundo

Produjo un beneficio tan fecundo!

De tu carrera un punto imperceptible

Regeneró este pueblo perfectible!

¡Oh, bien mereces ser llamado sabio,

Que en tu alabanza se desate el labio,

Que tu sepulcro en lágrimas bañemos,

Y que tu noble imágen perpetuemos!

XII

AMOR SECRETO

(REMINICENCIAS)[12]

Si te dijese: «¡te amo!» ¿qué dirías

«Mujer hermosa de azulados ojos?»--

Quizá encendida contra mí en enojos

Con tu crudo rigor me matarías.

Si te dijese:--«En tí tan solo pienso,

«Ángel hermoso de cabellos de oro!»--

Al ver brotar de la pasion el lloro

¿Rechazarías mi amoroso incienso?

Si dijese:--«Tu imágen solo veo;

«Vírgen pura, de rostro de azucena!»--

Con esa voz que el alma me enajena

Me dirías risueña:--«No lo creo.»

Si dijese: «Por tí tan solo vivo!

«Esbelta ninfa, la del talle airoso!»--

Tal vez volviendo tu semblante hermoso

Me contestáras con acento esquivo.

Si dijese:--«Feliz el que tú adores,

«Graciosa niña, de amorosa boca!»--

Abriendo el labio que al amor provoca

Me llenarias de ásperos rigores.

Y te amo mas que á las hermosas flores

Cuyo grato perfume nos embriaga,

Mas que á la brisa que la frente halaga

Del estío en los cálidos rigores.

Yo te amo, por tu gracia y gentileza,

Por tus ojos azules como el cielo,

Por tus cabellos que cual aureo velo,

Tiendes sobre tu angélica cabeza.

Mas, te amo en mi interior, sin esperanza,

Como á vírgen en ara colocada,

En donde la criatura arrodillada

De sus pecados el perdon alcanza.

Si es una ofensa amarte en el secreto,

Yo rogaré á tu bondad inmensa,

Que como Dios perdona toda ofensa

Perdones un amor puro y discreto.

Culpa es de Dios que te hizo tan hermosa

Si yo te adoro con pasion ardiente,

Culpa es de Dios si en mi abrasada mente

Vive solo tu imágen amorosa.

Culpa es de Dios de mi alma el estravío...

Mas dije mal, la culpa es de tus ojos,

En los cuales, brillando entre sonrojos,

Amor no busco por no hallar desvío.

Por eso te amo como á blanca estrella

Que resplandece en el inmenso cielo,

Y que sin alcanzarla desde el suelo,

La contemplase siempre pura y bella.

XIII

¡ADIOS!

(LA ÚLTIMA CANCION DE BERANGER)

¡Voy á morir! Ya todo me lo anuncia:

Madre adorada, patria mia ¡Adios!

Ultimo nombre que mi voz pronuncia,

¿Quién te adoró en el mundo mas que yo?

Yo te dí las primicias de mi lira

Y al entregar el alma á su Criador,

Tu nombre ¡oh patria! con mi acento espira!

Por tanto amor una lágrima ¡Adios!

Cuando los reyes en su triunfo impío

Tu cuerpo hollaban con su carro atroz,

Hijo constante en tu dolor sombrío,

Yo te brindaba el bálsamo de amor.

Mas grande que en el triunfo en tu caida

Tu sacrificio el cielo consagró:

Tu sangre ha sido el riego de la vida

Que fecundó la libertad ¡Adios!

En mi sepulcro encomendarte quiero

Las prendas que aquí deja el corazon:

Algo debes ¡oh patria! al jornalero

Que en tus mieses jamas se alimentó.

Para que á todos llegue mi plegaria

Cuando percibo ya la luz de Dios,

Aun sostengo mi piedra funeraria...

El brazo cae... la piedra cae... ¡Adios!

FIN DE LAS RIMAS

NOTAS

NOTA 1ª--PÁGINA 13

CANTO Á LA DERROTA DEL QUEBRACHO

Esta composicion, escrita bajo la impresion que causó en Montevideo la

noticia de aquel desastre, se publicó por la primera vez en una Corona

Fúnebre dedicada á la memoria de Rufino Varela, á cuya formacion

contribuyeron todos los poetas argentinos que han consagrado sus cantos

á la libertad. Don Juan María Gutierrez, que escribió la interesante

biografía que precede á esa coleccion, dijo con este motivo:

Sobre la tumba sangrienta

Que abrió el plomo del tirano,

Donde reposa un hermano

Que me dió la sociedad,

Derramaron ya las flores

De poética armonía,

Vates de la patria mia,

Bardos de la libertad.

La composicion que hoy se publica difiere algun tanto de la primitiva,

pues ha sido limada por su autor al tiempo de correjir las pruebas, que

sin agregarle ninguna estrofa nueva ha suprimido de ella muchas que no

correspondian á la entonacion general del canto, lo que le ha hecho

conocer la verdad de aquella observacion de Alfieri en sus _Memorias_,

cuando hablando de los tres años que empleó en correjir las pruebas de

sus obras poéticas, dice que sin esta última correccion todo el trabajo

de su vida habria sido perdido, «tan cierto es, añade, que el colorido y

la lima forman una parte esencial de toda poesía.» El título tambien ha

sido variado.

2ª--PÁGINA 10

La pluma manejando con la ñudosa lanza

«N'hua mao sempre á espada, n'outra á penna.

CAMOENS--_Lusiadas._

3ª--PÁGINA 12

No veo el alta torre del magestuoso templo,

Cuyo círculo cubre la gloria con sus alas,

Porque está acribillada de las rujientes balas

Que el cañon argentino lanzára á Wicteloke.

Las torres de la iglesia de Santo Domingo, donde se refugió la columna

del coronel Pack que fué hecha prisionera en la segunda invasion de los

ingleses, y que conserva todavia las cicatrices de las balas de cañon

disparadas desde la fortaleza.

4ª--PÁGINA 12

No veo aquellos muros que consagró la historia,

Cuando asilado en ellos ejército estrangero

El pueblo omnipotente, con ademan severo,

Hizo rendir la espada del bravo Berresford.

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