Pero no, antes de vestir la cándida túnica de los neófitos, volvamos á

la Grecia por la última vez, y estudiemos el mágico poder de la poesía

en uno de sus mas grandes pueblos y de sus mas grandes hombres: Atenas

y Solon.

Los atenienses, despues de haber sido batidos por los de Megara--ciudad

dórica--decretaron la pena de muerte contra todo el que hiciera una

mocion para retornar á Salamina. Algunos años despues, un poeta hizo

llorar al pueblo con el relato de las desgracias de Jonia, y el poeta

fué multado por el tribunal, imitando en esto la crueldad de Esparta al

desterrar al que encordó la lira.

Solon, comprendiendo todo el partido que podia sacarse de la poesía para

imprimir al pueblo un movimiento eléctrico y sublime, haciéndose el

insensato, infringió el decreto sobre Salamina, entonando en la plaza

pública un cántico guerrero, por medio del cual, el futuro legislador,

cual otro Tirteo, logró encender el entusiasmo popular. El pueblo pidió

á gritos el ataque de Salamina, y Solon haciéndose general en gefe, y

cambiando la lira por la espada, tomó á Salamina á la cabeza de

quinientos hombres.

Al dejar para siempre las playas de la Grecia, yo le impongo por todo

castigo, que coloque ese lauro militar sobre las sienes de la poesía,

para que otra vez se mida un poco, antes de calificar de estéril á la

que tantos hechos gloriosos, tantas acciones generosas, tantas ideas

sublimes y tantos sentimientos nobles ha sabido producir.

No es este y el de Tirteo, el único lauro guerrero que la poesía puede

revindicar para sí.

Dando un salto al través de los siglos, trasladémonos á la risueña

Italia, que Vd. ha visitado con religioso respeto, segun nos cuenta en

sus Viages.

Si es que ha leido la historia del mediodia de la Europa, debe acordarse

que el emperador Luis II, cautivo del duque de Benevento, debió su

libertad á una cancion compuesta por sus soldados. Esta cancion, que es

el monumento mas antiguo de la baja latinidad, reunió en torno de la

bandera caida del monarca á sus antiguos soldados dispersos por toda la

Italia, que marchando valientemente contra Adelghiso, duque de

Benevento, lograron rescatar de su cautiverio al ilustre prisionero.

Sin la poesía, la humanidad contaría esta accion generosa de menos en el

catálogo de los grandes hechos que la honran y dignifican.

¿Quién ignora la influencia que la poesía tuvo en la batalla de

Hastings? La historia nos cuenta que próximos á chocarse los ejércitos

de Haroldo y de Guillermo el Conquistador, un caballero normando, dando

espuelas á su caballo, entonó entre los dos ejércitos el célebre canto

carlovingiano, que conocemos desde aquella época con el título de

«Cancion de Rolando», y que es la mas sublime epopeya de la edad media.

El poeta, presentando el ejemplo de paladin de Roncesvalles, y evocando

los gloriosos nombres de Carlo Magno, de Oliverio y de Turpin, logró

inflamar el entusiasmo de los normandos, escitándolos á vencer ó morir,

y por eso vencieron, repitiendo en coro la «Cancion de Rolando». Dán

testimonio de esto el poeta Wacé, y los historiadores Guillermo de

Malmesbury, Mateo de Paris, Ralph Hyden, Alberico y Mateo de

Westminster.

La influencia de la poesía no fué menos decisiva en la revolucion de los

Paises Bajos. Es sabido que el alma de esa revolucion fué el famoso

Marnix de Saint-Aldegonde, político, escritor, orador, teólogo,

renombrado diplomático y uno de los célebres hombres de guerra de sus

dias. Pues bien; cuando el duque de Alba ocupó los Paises Bajos en 1569,

degolló 18,000 hombres y proscribió 100,000. El príncipe de Orange, á la

cabeza de 24,000 hombres, no pudo triunfar del terror, y fué vencido sin

combatir. Es entonces que Marnix escribe en el destierro el canto

nacional, que se ha perpetuado hasta nuestros dias, con el título de

_Wilhelmus Lied_ (Cancion de Guillermo). Con esas estrofas en los

labios, se sublevó un pueblo en masa, se levantó el entusiasmo guerrero

y religioso, se triunfó del terror, y se inauguró una nacion que

combatió sin tregua cien años por su independencia, entonando el himno

varonil, que, como dice Edgar Quinet, «es una meseniana bíblica, que dió

su ritmo á la revolucion, y por el cual los escritores del siglo XVI

llamaron á Marnix _nuevo Tirteo, alterum quasi Tirteum_». Este gran

poeta, profeta de la nacion Neerlandesa, es el mismo de quien ha dicho

el austero Bayle, que cada verso de sus canciones valía por un libro; el

mismo que redactó la constitucion de las Provincias Unidas y tradujo en

verso la Biblia, que es la fuente de la lengua holandesa, siendo otra

rara coincidencia, que tambien sea un poeta el criador de un idioma,

cuya raiz y genealogía es necesario buscar en la poesía.--Dan testimonio

de todo esto las crónicas y memorias de la época.

Pero ¿para qué ir tan lejos? No hemos sido testigos del poder mágico de

la Marsellesa en nuestros días? ¡Cuántas victorias, cuántos valientes

de menos contaría el pueblo francés, sin ese canto bélico que ha dado la

vuelta al mundo!

Hasta los tiranos y los conquistadores han reconocido el poder

irresistible de la poesía, persiguiendo con mas encarnizamiento á los

poetas que á los soldados en armas. Testigo de ello es Eduardo I,

conquistador del pais de Gales, el cual hizo degollar á todos los Bardos

de la comarca para consolidar su conquista, porque temia con razon que,

mientras hubiese un arpa pulsada por ellos, mientras sus inspirados

himnos resonasen en aquellas agrestes montañas, el recuerdo de la

antigua libertad no moriría en sus habitantes, y que las armas serian

impotentes para vencerla. Muertos los Bardos, la conquista se consolidó.

Esta es la catástrofe que Thomas Grey ha cantado en versos inmortales.

No quiero abusar de mi superioridad en este punto, y guardándome otras

muchas citas históricas que mantengo de reserva en mi cartera, me

contentaré con recordarle otro ejemplo del mismo género. ¿Quién sublevó

el espíritu teutónico del nacionalismo germánico contra la intervencion

napoleónica en Alemania? ¿Quién, sino la falange de poetas, á cuya

cabeza se puso Koerner, el intrépido Tirteo del siglo XIX, que murió

atravesado de una bala al frente de su Regimiento de Cazadores,

entonando el himno marcial con que habia reclutado sus soldados? ¡Niegue

ahora el poder de la poesía!

Si prescindiendo de la parte rítmica de la poesía, y no contando para

nada los progresos que ha hecho hacer á la civilizacion en el sentido de

la filosofía y de la cosmogonía, pasamos igualmente por alto la

influencia irresistible que ejerce sobre los móviles que impulsan al

hombre al sacrificio generoso de la vida, y descendemos á considerar la

poesía como instrumento de adelantos filológicos, vamos á ver que sin el

auxilio de la poesía, los idiomas modernos serian los mas bárbaros del

mundo!

Ya le he demostrado que la prosa fué hija de la poesía. Ahora voy á

demostrarle que la prosa ha hecho progresos alumbrada por la antorcha de

la poesía, que ha sido para ella la columna de fuego que la ha conducido

hasta la tierra de promision.

Dejemos á un lado los idiomas de la antigüedad, y las lenguas

teutónicas, y estudiemos tan solo los cuatro principales idiomas que

fluyeron como cuatro raudales del seno del latin, en el momento en que

de la descomposicion del mundo romano surgian los elementos de una nueva

civilizacion.

El italiano era un dialecto vulgar cuando el Dante se sirvió de él para

escribir su _Divina Comedia_, que á la par de la mas grandiosa epopeya

de los tiempos modernos, es la fuente del idioma mas puro, y mas

armonioso de la raza latina. El Petrarca ornamentó, dió elasticidad y

clasificó en cierto modo la lengua dignificada por el Dante, cambiando

hasta cierto punto su esencia, como lo dice Sismondi, y legando á su

patria un idioma digno de rivalizar con los de Grecia y Roma. Los poétas

que le han sucedido, dieron la última mano á la obra iniciada por los

padres de la poesía italiana.

Queda establecido que el idioma italiano es hijo de la poesía, y esta

creacion bastaría por sí sola para inmortalizar á su progenitor, y

desmentir las imputaciones de esterilidad que se le hacen.

¿Cuál es el orígen del francés moderno? Por supuesto que la fuente

original es el latin, que por espacio de cinco siglos estuvo depositando

en el fondo de las poblaciones, los materiales de los nuevos idiomas que

debian reemplazarlo, y que hasta hoy son conocidos con el nombre de

lenguaje romance, y del cual dice Sismondi que «circunstancias

accidentales, mas bien que diversidad de razas, han dado orígen á la

diferencia que se nota entre el portugués, el español, el provenzal, el

francés y el italiano, cuyo fondo comun es el latin.» Las Galias,

despues de haber perdido su idioma indígena (el celta) el cual ha

llegado hasta nuestros dias refugiado en la antigua Armórica, se

hallaron--en el espacio que media entre el V y X siglo--divididos por

los idiomas _franko_, _theotesco_ ó tudesco y el latin, y en una

multitud de gergas y dialectos, que al fin se reconcentran en dos

grandes fracciones: el roman provenzal ó lengua de _oc_ (si), y el

roman-wallon ó lengua de _Oil_ ó de _Oui_ (si).

Estos dos idiomas se repartieron la Francia. Al Mediodia el provenzal,

que pasó los Pirineos é invadió la Navarra, dando orígen al catalan; y

al Norte el roman-wallon, que modificado por los Normandos, dió orígen

al francés actual, y fué el mismo que Guillermo el Conquistador llevó á

Inglaterra, y que bajo el reinado de Hugo Capeto se hizo la lengua

nacional.

El provenzal, que en el siglo X produjo millares de poetas, dando á luz

una literatura original que en nada se parece á la griega ni á la

latina, fué por el espacio de tres siglos la lengua de la poesía y del

canto en Europa, así como hoy lo es el italiano. Hoy es una lengua

muerta y solo se conoce por los cantos de sus trovadores.

El roman-wallon, que tambien fué en su orígen un dialecto poético,

aunque mas áspero y seco que el provenzal, produjo los _troveros_ ó

_trouveres_, que no deben de confundirse con los _trovadores_ ó

_trouvadours_, que son provenzales. Son los troveros los que primero

compusieron los _fabliaux_, y los _lais_ de amor.

A ellos tambien debe la Europa los romances caballerescos y las

representaciones dramáticas; y gracias á la poesía, la lengua francesa,

tan pobre como es, ha llegado á ser un idioma universal, el idioma de la

prosa por excelencia, pasando de las manos de Corneille y de Racine á

las de Pascal, que es el que tiene la gloria de haber fijado esta

lengua, complementada por Voltaire, Montesquieu, Buffon y Rousseau.

El portugués dejó de ser gerga, y es hoy considerado como idioma,

gracias á las Lusiadas de Camoens, que inmortalizando á su patria con

sus cantos, inmortalizó á la vez la lengua materna, fijándola en versos

de bronce, para probar á las edades venideras que el lenguaje que la

poesía adopta por suyo, por vulgar y pobre que sea, se sublima, se

complementa y se hace eterno con su solo contacto.

El español, que es el antiguo _romance_, y que se llamó así para

distinguirlo del romano ó latino, vino al mundo bajo los auspicios de la

poesía, y por medio de ella se generalizó, se perfeccionó, y se

perpetuó de generacion en generacion, hasta llegar á ser la lengua de

Cervantes y de Solis. El monumento mas antiguo del romance castellano,

es el poema del Cid, que en este momento tengo ante mis ojos. Un poema

fué, pues, el núcleo de la lengua castellana que hoy hablamos, y aunque

no se conozcan las demas composiciones anteriores al siglo XII, en que

este poema fué compuesto, debe suponerse que fueron en verso, pues solo

por medio de la cadencia métrica podrían trasmitirse de generacion en

generacion, sin corromperse, los libros fiados á la tradicion oral, no

habiéndose inventado todavía el uso del papel, siendo el pergamino

carísimo, y habiendo cesado de venir el papirus de Egipto con motivo de

la invasion de los Arabes.

Así, pues, la poesía desempeñó entonces el mismo oficio que hoy está

encomendado á la imprenta. Ella fué la que se encargó de gravar en la

mente las producciones del idioma vulgar, dando á la memoria puntos

naturales de apoyo en el corte simétrico del verso y en la repeticion

periódica de la rima, de tal modo que, cuando una generacion perdía un

verso la siguiente lo echaba al momento de menos.

Al poema del Cid siguió la traduccion del _Fuero Juzgo_, y el código de

las Partidas, cuyo autor, el célebre D. Alonso el Sabio, fué como Solon,

poeta al mismo tiempo que legislador. Sus cántigas y sus coplas de arte

mayor, verdaderas joyas poéticas, contribuyeron inmensamente á pulir el

tosco lenguaje de aquella época de barbárie.

Despues vino el _Romancero_, esa magnífica epopeya caballeresca, escrita

por millares de autores, en el curso de varios siglos, y cuya unidad de

accion y de lenguaje ha venido á demostrar prácticamente que la Iliada

de Homero pudo haber sido compuesta del mismo modo por la agregacion

sucesiva de los cantos de diversos autores y edades. El _Romancero_ es

el arca santa del idioma castellano, es su verdadera gramática y su

verdadero diccionario. Sin los cantos del Romancero, es decir, sin la

poesía, la España hablaria catalan, árabe, gallego ó teothesco, y el

mundo no poseería este idioma abundante y sonoro, que segun Cárlos V,

parece hecho para hablar con Dios. Los progresos sucesivos del

castellano fueron obra esclusiva de sus poetas, que lo pulieron y

ornaron, imprimiéndole esos giros elípticos, valientes y atrevidos que

lo caracterizan, que llevan en sí el sello de la inspiracion poética.

Puede decirse que Calderon y Lope de Vega han hecho mas por el idioma

castellano que toda la Academia Española desde su fundacion.

¿Qué me dice ahora del monólogo estéril y sublime de esta musa, que

despues de obrar tantos prodijios, vuelca su urna y derrama de su seno

cuatro idiomas inmortalizados por la poesía, y que han sido por espacio

de cuatro siglos, los agentes poderosos de la civilizacion moderna?

Mucho podria decirse sobre la influencia de la poesía en el desarrollo

de las lenguas vivas de orígen teutónico, especialmente sobre el inglés,

que debe á Shakespeare mucho de lo que vale; pero me limitaré á

apuntarle, que el solo Milton introdujo en el lenguaje vulgar mas de

seiscientas palabras nuevas; y que el aleman debe á sus poetas,

especialmente á Lessing, á Goethe y á Schiller, la asombrosa

flexibilidad que lo hace tan propio para espresar las ideas mas

abstractas y vaporosas, dándoles forma y color por un proceder

completamente poético.

No estrañará, pues, que á despecho de la oposición de hombres como V.,

la poesía haya conquistado una alta posicion, y que, en cada dia que se

pasa, estienda y afirme mas su imperio sobre la imaginacion y sobre las

conciencias, invadiendo audazmente los dominios psicológicos. En este

sentido, la poesía ha hecho y hace mas por la mejora y por el

conocimiento íntimo del hombre, que cuantos estudios filosóficos se han

emprendido. «El hombre y sus enfermedades invisibles, lo que es y lo que

debe ser», tal es la interminable espiral en que asciende la poesía

moderna, marchando en torno de un eje sin encontrarse jamás sus

estremos. Así se vé, que por lo que respecta al hombre íntimo, la poesía

inicia, la filosofía esplica y la prosa vulgariza, y que por esta triple

operacion llega á formar parte del fondo del gran tesoro del sentido

comun, lo que al principio se presentó como una brillante paradoja. Y en

esta carrera precipitada de las ideas, mientras que la filosofía se

entretiene en esplicar, y la prosa en vulgarizar, la poesía sigue su

marcha ascendente hácia la region de luz, marcando con una columna de

oro el gran paso dado por la humanidad, y dejando muy atrás á sus

auxiliares en la labor constante del progreso.

Bajo este punto de vista, la poesía, puede considerarse hoy como un

método de enseñanza superior, que coadyuva eficazmente al progreso moral

en el sentido de la Inglaterra y de los Estados-Unidos, los pueblos mas

progresistas del mundo, y los dos que con mas tenacidad y valentía han

perseguido el ideal en el terreno del esperimento. Estas dos naciones

trabajan hace mucho tiempo por mejorar la condicion social por medio de

la mejora parcial de los individuos, á la inversa de los alemanes, que

pretenden regenerar á la humanidad entera por medio de esos ensalmos

universales, que se llaman sistemas filosóficos; y á la inversa tambien

de los franceses, que hace sesenta años se agitan en el círculo vicioso

de las revoluciones, buscando instituciones adecuadas al hombre, antes

de haber formado los instintos del hombre, ó lo que es lo mismo, el

hombre adecuado á las instituciones. La cuestion capital en Inglaterra y

en los Estados-Unidos, es la que se relaciona con las almas y las

conciencias. Así los vé V. contraer todas sus facultades á la

propagacion de las sociedades morales que mejoran las costumbres, al

desarrollo de la libertad de pensar, á la difusion de la instruccion

primaria, que mejora la condicion del hombre, derramando con profusion

por el universo todo la palabra poética del antiguo y nuevo Testamento.

Por eso ha dicho un escritor norte-americano:--«Tenemos ya bastante

ciencia popular; lo que falta á nuestros hijos son libros capaces de

formar sus instintos.» Este es el rol que desempeñan en la mejora del

género humano los libros de poesía, que como se ha dicho, son los que

forman la conciencia de un mundo mejor. Si ellos nos faltan, ¿con qué

los reemplazaremos?

Dejando á un lado la poesía, y pasando á los poetas, tengo que decirle

cosas que le parecerán un poco paradójicas, y que sin embargo no son

menos positivas, ni menos prácticas, que las anteriores.

Vdes., los hombres prácticos, sérios y positivos, tienen una manera muy

singular de juzgar de la capacidad de los demas hombres, y la llamo

singular, por no darle el nombre de absurda. Cuando un hombre sabe

cuanto hay que saber en este mundo, ó al menos tanto cuanto puede

aprender un hombre, y á mas la poesía, dicen Vds. _¡es un poeta!_ Y con

esto queda condenado. De manera que para que un hombre sea completo, es

necesario que ignore la poesía, es decir, que desconozca al hombre

moral; que no tenga el sentimiento de lo bello; que carezca de las

facultades perceptivas de la armonía; que no haya leido ni á Homero, ni

á Horacio, ni á Schiller, ni á Shakespeare, ni á Lope de Vega, ni á

Lamartine, ni á Dante; que no conozca la historia literaria de los

pueblos antiguos ó modernos; que no le ande sobrando la imaginacion, y

que sea incapaz de crear séres de la nada en el silencio de la

inspiracion. Faltándole todos estos requisitos, es decir, siendo un ser

incompleto, puede contar por seguro cualquiera que responda á tales

condiciones negativas, que será proclamado como hombre positivo por el

Areópago de los hombres sérios. Pero si sabe todo lo que ese hombre

puede saber, mas la poesía, que supone otra multitud de conocimientos,

puede contarse por seguro que será declarado sin apelacion, espíritu

superficial. ¿Es sério este modo de juzgar?

¿Sabe Vd. lo que Napoleon decía del poeta Corneille? Pues bien, decía

que á haber vivido en su tiempo le habria nombrado su primer ministro.

Napoleon, que fué un gran poeta á la manera de Alejandro, era digno de

comprender cuánta ciencia política había en el creador de esos grandes

caracteres de la antigüedad, en cuya boca ha puesto palabras que han

inmortalizado á su autor, y que prueban que quien tan profundamente

conocía á los hombres bien pudo atinar con el mejor modo de dirigirlos.

¿Tiene Vd. conocimiento que haya existido en alguna época un hombre mas

sábio que Homero, si hemos de juzgarle por sus obras? Astrónomo,

geógrafo, erudito, filósofo, político, habla de la guerra con la

precision de Xenofonte, describe los detalles culinarios como Careme en

nuestros dias, conoce perfectamente la mineralogía, y habla por la boca

de Nestor y de Ulises con mas buen sentido que nuestros titulados

hombres de Estado. Debido á esto hace treinta siglos que preside á los

destinos de la poesía, y que domina en todas las bellas artes. ¿Qué le

falta á los ojos de los hombres sérios para ser un hombre completo? No

ser poeta, es decir, no haber escrito el libro mas sublime que haya

producido el ingenio humano, y por el cual el mundo quemaría diez

bibliotecas como la de Alejandría. ¿Esto es sério?

¿Qué dice Vd. de Shakespeare? ¿Quién ha penetrado mas hondamente que él

en los arcanos del corazon humano? ¿Quién con mas sabiduría y mas

profundidad que él ha sabido crear esos tipos inmortales, que

personifican las pasiones de tal modo, que á no haber surgido de su

mente, el hombre no se conocería á sí mismo? Shakespeare, puede decirse,

que, no solo nada de lo que tenia relacion con el hombre le era

indiferente, sino que sabia todo cuanto al hombre concernia. ¡Lástima

que fuese poeta! dirá Vd., y que en vez de escribir dramas no haya

empleado su fuerza de voluntad en buscar alguna aplicacion útil de las

fuerzas físicas, en vez de estasiarse en un monólogo estéril y sublime!

¿Esto es sério?

Podría seguir bosquejando otra porcion de cuadros del mismo género, por

medio de rápidos perfiles, pero la multiplicidad de ellos no probaria

mas que los nombres de Homero, de Corneille y de Shakespeare, á quienes

tendríamos que clasificar de hombres incompletos, si hubiésemos de

juzgar con el criterio de los hombres positivos, que cuando les

presentan un libro de poesía preguntan ¿y esto qué prueba? Esos tres

génios prueban, por lo menos, el poder del hombre; y no es poco probar,

pues sin ellos no sabríamos de lo que somos capaces. Las ciencias y las

artes nos han revelado ó hecho presentir todo aquello que podemos

percibir ó alcanzar por medio de los sentidos, menos los límites del

entendimiento, que, como dice Leibnitz, es lo único que no entra por los

sentidos. Lo primero está fuera del hombre, corresponde á una vida

esterior que no es la suya. Lo segundo pertenece al hombre mismo, y,

como lo dice Leroux, es la espresion de su propia vida, ó mas bien, su

propia vida que se realiza, comunicándose á los demas, y esforzándose en

eternizarse.

Preveo de antemano la objeccion.

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