LEY IX.

_Quáles deben ser los mesnaderos del rey, et qué es lo que deben facer._

De aquellos oficiales que han á servir al rey en los fechos de su

poridat, á quien puso Aristóteles en semejanza [273] de los sesos que

obran de dentro del cuerpo, habemos mostrado en las leyes ante desta

quáles deben seer, et qué deben facer; mas agora queremos aqui decir

de los otros á quien fizo semejante á los sesos que obran defuera,

asi como los otros oficiales que han á servir al rey á guarda, et á

mantenimiento et á gobierno de su cuerpo. Et como quier que todos los

del regno son tenudos de guardalle, con todo eso algunos hi ha dellos

que señaladamente lo deben facer, tambien de dia como de noche; et

estos son los mesnaderos, et por eso los llaman asi segunt lenguage

antigo de España, porque ellos non se deben partir dél fasta [274]

quel amesnen salvamente. Et esta guarda que ellos le han de facer es

que non reciba ningunt daño en su cuerpo defuera, asi como de feridas

ó de muerte, ó de otra cosa que se le tornase en mal et en deshonra:

et esa misma guarda le deben facer desde que fuere amesnado, ca ellos

le han á velar et á guardar quando dormiere. Et porque ellos han á

estar siempre aparejados de poner los cuerpos á muerte ó á vida por el

rey, por eso los llamaron antiguamente compañeros de su palacio. Et

estos atales deben haber en sí seis cosas, que sean de buen linage, et

leales, et entendudos, et de buen seso, et apercebudos et esforzados:

ca si de buen linage non fuesen, podrie seer que algunas vegadas non

habrien vergüenza de facer cosa que les estodiese mal: et non seyendo

leales, non sabrien amar al rey, nin le guardarien en aquellas cosas

que debiesen: et si non fuesen bien entendudos, podrien mucho menguar

en el servicio ó en la guarda quel hobiesen de facer: et quando non

hobiesen buen seso, non sabrien conoscer nin guardar el bien que les

feciese: et si apercebudos non fuesen, non sabrien desviar nin acorrer

á los peligros que á so hora podrien acaescer: et si les menguase

esfuerzo, non se atreverien á amparar nin acometer las cosas que el

rey les mandase. Et sin todo esto que deximos ha meester que sean bien

acostumbrados, [275] et mañosos, et apuestos et de buena palabra, ca

derecho es que los que todavia han de guardar el cuerpo del rey que

atales sean; et quando lo fueren, débelos el rey amar, et fiarse mucho

en ellos, et facerles honra et bien. Et quando atales non fuesen, que

hobiesen de errar en la guarda que son tenudos de facer al rey, por que

él rescebiese daño ó deshonra en su cuerpo, farien traycion conoscida,

et deben haber tales penas como aquellos mismos [276] que feciesen la

traycion.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (2 de 3) · 第 92 / 1261 题