LEY IV.

_Cómo el rey se debe guardar que non diga palabras desconvenientes._

Desconvenientes non deben seer las palabras del rey, et serien tales en

dos maneras: la primera como si las dixiese en grant alabanza de sí,

ca esta es cosa que está mal á todo home, porque si él bueno fuere,

sus obras le alabarán, et segunt dixo Séneca el filósofo, quien mucho

se alaba envilesce su honra: et otrosi dixo el rey Salomon, la boca de

otri te alabe et non la tuya, que por la agena es home alabado et non

por la suya. Otrosi non debe alabar á otri deciendo dél mas bien de

lo que ha en él, porque tal alabanza como esta es lisonja, que quier

tanto decir como loor engañosa, et es cosa que está mal á todo home que

lo face, et mayormente al rey: et por ende dixo Séneca, quien alabar

quiere á otro [90] que lo debe facer complidamente, ca el alabanza

que es ademas salle de su lugar, et tórnase en denuesto, que es una

de las tres maneras de denostar, et aun la mas escarnida de todas, et

la otra es deciendo mal de sus mayorales, asi como de Dios et de sus

santos, et otrosi de los señores terrenales, asi como de los reyes,

[91] cuyos vasallos naturales son, ó de los de quien descienden por la

liña derecha, asi como padre ó madre, ó dende arriba. Ca el denostar á

Dios es contra natura, asi como decir mal la fechura del facedor, et

demas es cosa que non puede seer de decir mal daquel en quien non lo

ha; et denostar los santos es muy gran locura, ca á ellos han los homes

por medianeros entre sí et Dios, et por ende los que los denuestan son

atales como los que escupen contra el cielo et les caye en los rostros:

ca pues que el denuesto que les dicen non cae en ellos, por fuerza

conviene que se torne en los que lo dicen. Et decir mal de los reyes

et de los otros señores es atrevimiento et deslealtat, como denostar

aquellos en cuyo poder son et de quien reciben bien; et á su linage

decir palabras de denosteo es grant mal estanza et necedat, et demas

que se torna el denosteo todo en ellos mismos. Et estos denuestos que

deximos conviene menos de decir al rey que á otro home, ca pues que

él es tenudo de escarmentar á los que tales palabras dixiesen, mucho

mas debe guardar á sí mismo de las decir: et aun se debe guardar en la

tercera manera de decir mal de los homes denostándolos seyendo antel ó

en otro lugar, non meresciendo por que; ca el rey que denuesta á los

que antel estan en manera que los homes lo oyan, mas semeja que los

quiere enfamar que castigar, et denostándolos quando non estan antel,

ó asacándoles algunt mal en que non hobiesen culpa, muestra que su

palabra es mas á daño que á pro, pues que non estan delante aquellos

contra quien lo dice. Onde de todas estas palabras que dicho habemos se

debe el rey mucho guardar, ca sin la malestanza que farie en decirlas,

podrie ende venir muy grant daño á su gente, porque los homes que las

oyesen tomarlas hien por ciertas, en guisa que fincarien enfamados

aquellos contra quien las dixiese: et sobre esto castigó Aristóteles

al rey Alexandre, diciendol que guardase mucho las palabras que decie,

porque de la boca del rey salle vida et muerte á su pueblo, et honra

et deshonra, et mal et bien. Et para esto facer bien ha mester que

ruegue á Dios quel ayude en ello, asi como dixo el rey David [92] en

su corazon: Pon señor guarda á la mi boca [93] et cerradura de puerta

[94] á los mis labios: et por eso dixo puerta señaladamente, porque la

podiese abrir para decir las palabras que conviene, [95] et cerrarla

para callar las que non fuesen para decir. Onde el rey que desta guisa

non guardase su boca, et usase á decir las palabras desconvenientes

que desuso deximos, darle hie Dios por ende muy grandes penas en este

mundo, ca facerle hie que los homes toviesen [96] en vil sus palabras,

et se atreviesen á decir mal dél como en manera de venganza, et en

el otro darle hie pena [97] del maldecir sin razon, que es muy grant

pecado, et pesa mucho á Dios.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (2 de 3) · 第 35 / 1261 题