_Quántas maneras son de palabras, et á qué tienen pro, et cómo se deben
decir._
Quatro maneras dixieron los sabios que son de palabras; la primera
quando dice home palabras convenientes, la segunda quando las dice
sobejanas, la tercera quando las fabla menguadas, la quarta quando son
desconvenientes. Et convenientes son quando las dice apuestamente et
con complimiento de razon, et sobejanas son quando se dicen ademas,
ó sobre cosas que non convengan á la natura del fecho sobre que se
deben decir. Et sobre esta razon fabló Aristóteles al rey Alexandre
como en manera de castigo, quandol dixo que non convenie á rey de ser
muy fablador, nin que dexiese á muy grandes voces lo que hobiese de
decir, fueras ende en lugar do conviniese, porque el uso de las muchas
palabras envilece al que las dice; et otrosi las grandes voces sácanle
de mesura, faciéndole que non fable apuesto. Onde por esto debe el
rey guardar que sus palabras [85] sean eguales et en buen son: et
las palabras que se dicen sobre razones feas et sin pro, que non son
fermosas nin apuestas al que las fabla, nin otrosi el que las oye non
podrie tomar buen castigo nin buen consejo, son ademas, et llámanlas
cazurras, porque son viles et desapuestas, et non deben seer dichas
[86] á homes buenos, quanto mas en decirlas ellos mesmos, et mayormente
el rey. Et otrosi [87] palabras enatias et necias non conviene al rey
que las diga, ca estas tienen muy grant daño á los que las oyen, et muy
mayor á los que las dicen. Et sobre esto dixo Séneca el filósofo, [88]
que fue de Córdoba, que toda cosa que es fea de facer non está á home
bien de la decir paladinamente: et aun dixo mas, que las malas palabras
[89] afuellan las buenas costumbres. Por ende decimos que toda manera
de fablar que fuese de alguna destas sobredichas serie sobejana: et el
rey que dellas usase caerie en poder de las lenguas de los homes para
decir dél lo que quisieren, que es muy grant pena quanto á lo deste
mundo, et en el otro tomarie Dios dél venganza, como daquel que pusiera
en lugar de decir bien, et él dixiera mal.