_Cómo el rey debe temer á Dios por el su grant poder._
Natural razon es que el home [67] non pueda haber ninguna cosa
complidamente si la non teme, et este temor es en dos maneras: la una
que non faga por que la pierda, et la otra porque nol venga mal della;
et si este temor han los homes de las cosas temporales, mucho mas lo
deben haber de Dios, et mayormente los reyes que son su cosa quita: ca
estos lo deben temer de non facer cosa por que pierdan el su amor et
su merced, et otrosi porque non se haya de ensañar contra ellos, de
manera que haya á tomar venganza; et el que desta manera le temiere,
conoscerlo ha et amarlo ha verdaderamente: ca non abonda al rey de
conoscer et de amar á Dios tan solamente, mas ha menester que despues
quel conosciere et amare quel tema, lo uno porque es poderoso, et lo al
porque es justiciero, et demas que es tenudo de dar cuenta á él en este
mundo et en el otro, porque tiene su lugar en tierra. Et aun sin todo
esto es muy grant derecho que como él quiere que lo teman los suyos,
que asi tema él á Dios. Et que los reyes asi lo debien facer mostrólo
el rey David en el salmo o dixo, que comienzo de todo saber es temer á
Dios: et tanto tovo que era bien, que aun dixo en otro lugar, temed á
Dios los santos, ca non fallesce ninguna cosa á los quel temen. Et esta
palabra cae mucho á los reyes por el santo lugar que tienen para facer
justicia et piedat, [68] et que se tenga la verdat entre los homes, ca
todas estas cosas son muy santas, et que ama mucho Dios. Et quando los
reyes asil temieren [69] non les faldrá ninguna cosa para cumplir todo
el bien que quisieren facer. Et demas nuestro señor Iesu Cristo dixo
fablando en el poder de Dios, que non debe home temer tan solamente
aquellos que matan los cuerpos de los homes, mas á aquel que ha poder
de matar el cuerpo et el alma en el fuego del infierno. Et aun hi ha
otra razon por quel deben temer mucho, ca pues que todas las voluntades
de los homes estan en poder de Dios, mayormente lo son las de los reyes
por los grandes fechos que han de facer. Et desto dixo el rey Salomon
que los corazones de los reyes son en mano de Dios, et él los torna á
qual parte quiere; onde por esto se muestra que nuestro Señor ha grant
poder en ellos, pues que en este mundo les muda las voluntades, et
en el otro les da pena segunt él tiene por bien. Et por ende convien
en todas guisas que los reyes teman á Dios, ca si nol temiesen nol
conoscerien, nin le habrien amor verdadero, et nol amando nol temerien,
nin sabrien guardarse de facerle pesar: et desta guisa errarien en
todas las maneras que desuso deximos en quel son tenudos, et la pena
que les él darie serie mayor que de otros homes, et caloñárgelo hie en
este mundo et en el otro, como á siervos que non conoscen el bien [70]
que han en el señor, nil saben amar por la merced que les face, nil
temen por la grant justicia et poder que en él ha.