LEY III.

_Cómo el rey debe temer á Dios por el su grant poder._

Natural razon es que el home [67] non pueda haber ninguna cosa

complidamente si la non teme, et este temor es en dos maneras: la una

que non faga por que la pierda, et la otra porque nol venga mal della;

et si este temor han los homes de las cosas temporales, mucho mas lo

deben haber de Dios, et mayormente los reyes que son su cosa quita: ca

estos lo deben temer de non facer cosa por que pierdan el su amor et

su merced, et otrosi porque non se haya de ensañar contra ellos, de

manera que haya á tomar venganza; et el que desta manera le temiere,

conoscerlo ha et amarlo ha verdaderamente: ca non abonda al rey de

conoscer et de amar á Dios tan solamente, mas ha menester que despues

quel conosciere et amare quel tema, lo uno porque es poderoso, et lo al

porque es justiciero, et demas que es tenudo de dar cuenta á él en este

mundo et en el otro, porque tiene su lugar en tierra. Et aun sin todo

esto es muy grant derecho que como él quiere que lo teman los suyos,

que asi tema él á Dios. Et que los reyes asi lo debien facer mostrólo

el rey David en el salmo o dixo, que comienzo de todo saber es temer á

Dios: et tanto tovo que era bien, que aun dixo en otro lugar, temed á

Dios los santos, ca non fallesce ninguna cosa á los quel temen. Et esta

palabra cae mucho á los reyes por el santo lugar que tienen para facer

justicia et piedat, [68] et que se tenga la verdat entre los homes, ca

todas estas cosas son muy santas, et que ama mucho Dios. Et quando los

reyes asil temieren [69] non les faldrá ninguna cosa para cumplir todo

el bien que quisieren facer. Et demas nuestro señor Iesu Cristo dixo

fablando en el poder de Dios, que non debe home temer tan solamente

aquellos que matan los cuerpos de los homes, mas á aquel que ha poder

de matar el cuerpo et el alma en el fuego del infierno. Et aun hi ha

otra razon por quel deben temer mucho, ca pues que todas las voluntades

de los homes estan en poder de Dios, mayormente lo son las de los reyes

por los grandes fechos que han de facer. Et desto dixo el rey Salomon

que los corazones de los reyes son en mano de Dios, et él los torna á

qual parte quiere; onde por esto se muestra que nuestro Señor ha grant

poder en ellos, pues que en este mundo les muda las voluntades, et

en el otro les da pena segunt él tiene por bien. Et por ende convien

en todas guisas que los reyes teman á Dios, ca si nol temiesen nol

conoscerien, nin le habrien amor verdadero, et nol amando nol temerien,

nin sabrien guardarse de facerle pesar: et desta guisa errarien en

todas las maneras que desuso deximos en quel son tenudos, et la pena

que les él darie serie mayor que de otros homes, et caloñárgelo hie en

este mundo et en el otro, como á siervos que non conoscen el bien [70]

que han en el señor, nil saben amar por la merced que les face, nil

temen por la grant justicia et poder que en él ha.

Las siete partidas del rey don Alfonso el Sabio (2 de 3) · 第 21 / 1261 题