A DON LUIS USOZ Y RIO

Cosa difícil por cierto será, querido amigo mío, el que esos desairados

rasgos de mi pluma y esas fantasías de mi imaginación abatida logren de

la severidad y corrección de tu gusto y de tus conocimientos en los

primores y galas de nuestro feliz idioma la indulgencia de que tanto

necesitan los frutos de mi estéril ingenio. Cosa será, por cierto,

difícil; pues en época como la presente, en que por todas partes y en

todas las lenguas de Europa se ven brotar obras de imaginación, hijas de

ingenios esclarecidos, que se afanan por coger una hoja de laurel en

senda tan áspera, a puro ser batida y trillada; es preciso achacar antes

a lance de buena fortuna, que no a deliberado fruto del talento y del

estudio, el crear, el escribir por tal estilo, que merezca los honores

de la lectura. Mas no todo lo que se escribe se escribió con el

estudiado objeto de mantener la atención pública, con la pretensión de

crear en los otros nuevas sensaciones, con el prurito de hacerse

notable, de hacerse mirar, como ventana de donde sale disparado cohete

volador. No, amigo mío: se escribe por fiebre, por enfermedad; se

escribe también por consuelo, por desahogo, por verdadero remedio.

¿Quién podrá explicar a cuál de los dos instintos deban referirse esas

inspiraciones que vas a leer? ¿Ni quién puede jamás, en medio de las

borrascas de la vida, explicarse, comprenderse a sí mismo, darse cuenta

de los resortes que han movido a su mente, ni de las ideas que han

presidido a sus inspiraciones? Nadie, amigo mío. Tú, empero, leyendo

esas mis fantasías nacidas en un suelo de azahares, en un país de

ilusiones y recuerdos, retratando las desventuras de una nación

desgraciada, los infortunios de altos personajes traídos a menos, a la

muerte, y al vilipendio por el desdén y la crueldad de la mala suerte,

sabrás distinguir la realidad de la ficción, lo que son memorias lejanas

de lo que son ecos de sensaciones más inmediatas, de impresiones acaso

palpitantes todavía. Tu sagacidad sabrá hacer tal distinción, y de todos

modos un leve signo de aprobación tuya, un movimiento solo de simpatía

de parte de tu corazón, llenará al mío de placer y de cierto linaje de

agradecimiento, que me enlaza con el sentimiento de la gloria y del

porvenir.

Novelas y cuentos · 第 10 / 52 题