bruja echa las cartas sobre el banco. Se ven en el horizonte obscuro,
relámpagos lejanos. Nieves, de pronto, da un grito de terror._)
NIEVES
¡Jesús!
CELES
¿Qué ha pasao?
VIEJA (_Ríe con su boca sin dientes._)
¡Que ha visto un murciélago
y que se ha asustao!
CELES
Aquí te salen dos hombres:
uno, perdido por ti;
otro, que te trae dinero:
mira los oros aquí.
(_Sale_ SERAFÍN _foro derecha, sigilosamente, sin ser visto. Se coloca
detrás de las mujeres, oye y sonríe._)
Bastos; te sale un disgusto,
pero al cabo triunfarás.
Copas, y un hombre moreno
rica y dichosa te hará.
SERAFÍN
Lo que las cartas te dicen,
esa es la pura verdá.
NIEVES (_Con asombro y alegría._)
¡Serafín! (_Levantándose._)
SERAFÍN
Y ese moreno
aquí esperándote está.
(_Muy meloso, ofreciéndola el brazo al que ella se coge._)
Vámonos, chula mía;
vámonos, negra;
vámonos del bracero
donde nos vean.
NIEVES (_Rendida._)
Donde quieras llevarla
se va tu negra,
que al fin, será mi vida,
lo que tú quieras.
(_Se van del brazo muy juntos por la izquierda, con las caras casi
pegadas; caminan lentamente._ HIGINIO _sale por la derecha, vacilante,
lívido, como un loco; los ve alejarse._)
HIGINIO
¡Juntos! ¡Se van! ¡De agonía
se me salta el corazón!
¡Malhaya la suerte mía,
si no los mato a traición!
(_Se va tras ellos. Las dos brujas, que han recogido la baraja y que
observan lo que sucede, al desaparecer Higinio, siguen riendo._)
VIEJAS
Ya lo ves.
¡Ja, ja, ja!
Siempre así
pasará.
Detrás del amor los celos
siempre irán.
Ya lo ves.
¡Ja, ja, ja!
Siempre así
pasará.
¡Ja, ja, ja!
(_Vanse por primera izquierda. Sigue relampagueando en el horizonte
obscuro. Cesa la música._)
ESCENA II
BENITA, AVELINO _e_ HIGINIO
_Benita trae a Higinio casi a rastras, porque él forcejea por soltarse.
Avelino lleva una blusa larga y una cesta a la cabeza de las que usan
los ultramarinos para servir los pedidos, llena de comestibles y
bebestibles, la cual deja en el suelo para ayudar a Benita._
=Hablado=
BENITA.—¡Quieto, por Dios! ¡Silencio!
HIGINIO.—No, si contra ella no es; soltarme.
AVELINO.—Efusión de sangre, no, joven.
HIGINIO.—Si al que quiero matar es a él; a él, que sé que no la quiere
más que para perderla. ¡Suéltame!
BENITA.—Que te he dicho que no.
AVELINO.—Hágala usté caso, hombre.
BENITA.—¡Ten calma y óyeme lo que te digo, ¡caray!, que la volvéis a
una más tonta de lo que es! Si esta noche no aparto a ese hombre del
camino de mi hermana, mañana te lo desayunas si quieres. (_Soltándole._)
HIGINIO (_Abrumado._)—¡Se pierde esa loca! ¡Se pierde sin remedio! ¡Se
van juntos!... ¡juntos! ¡Dios sabe dónde!
BENITA.—Y nosotros también lo sabemos, tonto; si no, ¿crees tú que los
hubiera dejao yo irse?
AVELINO.—Van al baile de Provisiones; un baile titulao _El Vaivén_, de
ahí orilla a la fábrica de Tabacos. Precisamente a la casa de al lao
voy yo a llevar este pedido.
BENITA.—Pues allí, en ese bailecito, es donde una servidora lo va a
arreglar tóo esta noche.
HIGINIO.—Pero ¿cómo vas a evitar que tu hermana...?
BENITA.—Muy sencillo. ¿Tú no te acuerdas del señor Melquiades? ¿Aquel
tío que me hizo el amor pa tomarme el pelo?
HIGINIO.—Sí.
AVELINO.—Pues lo ha _enagenao_.
HIGINIO.—¿Qué?
BENITA.—Que con mis tontunas le he vuelto _mochales_ y ahí lo tengo, al
principio de la Ronda, aguardándome sentao en un banco, con dos sacas
de ropa que me ha subido del río.
AVELINO.—Don Juan Tenorio de mozo de chapa.
HIGINIO.—Pero, ¿es posible?
BENITA.—Pues ese tío bocón es el que me ha contao en secreto que
Serafín hace catorce años que está liao con una verdulera que le
mantiene el pico.
AVELINO.—De manera que tóo el lujo de ese pollo, lechugas.
BENITA.—Tiene cinco hijos con ella; y a esa mujer, que la llaman
Paca “La Fiera”, por el mal genio, se lo he ido a contar tóo; la he
suplicao que me ayude a salvar a mi hermana y me ha dicho que a las
nueve estaría aquí con los cinco vástagos, medio litro de vitriolo y un
vergajo.
AVELINO.—¡Que es un equipo! Ahora calcúlese usté el _Agarren-Parti_ que
se va a armar en ese bailecito esta noche.
HIGINIO.—Yo la ayudaré a esa mujer.
BENITA (_Mirando por la segunda izquierda._)—Callarse, que me parece
que ya está ahí esa fiera. (_Mira._) Sí; ella es.
AVELINO (_A Higinio._)—Agárrese usté, que es un huracán. (_Se echa la
cesta a la cabeza._)
ESCENA III
DICHOS _y_ PACA _“La Fiera” segunda izquierda. Es una mujer algo
desastrada; viene a medio peinar. Lleva delantal, mantón atado atrás y
el pañuelo de la cabeza caído sobre los hombros._
PACA (_Saliendo y pasando entre Avelino e Higinio._)—¡Pero que muy
buenas!
BENITA (_Dejándola libre el paso._)—¡Señá Paca!
PACA.—Aquí estoy. He tardao, porque he ido a dejar los chicos en casa
mi prima pa cuando sea menester.
AVELINO.—¿Y qué tal?
PACA.—Vengo que muerdo. Y a mí no me sujetéis de que vea a ese chulo,
que por la papilla que me han dao, ¡maldita sea la leña!, que le hago
trizas.
AVELINO.—¿Quié usté sentarse?
PACA.—¿Yo sentarme? Muerta descansaría yo, ¡mi perra vida! (_Al hablar
zarandea a Avelino, produciéndose en la cesta que lleva en la cabeza
un gran ruido de cacharros que chocan entre sí._) Si no puedo parar,
hijo; si no puedo. Si dende que vino aquí la joven y me contó lo que me
contó, que me ha entrao una desazón que... vamos; si hasta creo que me
han crecío las uñas. (_Le zarandea más._)
AVELINO (_Sujetando el cesto con ambas manos._)—¡Mi madre!
PACA.—¿Usté ha visto pelar un pollo, pollo?
AVELINO.—¡Por Dios, señora: el pedido!
PACA.—Pues menos tardo yo en desollar a ese ladrón, ladrón, más que
ladrón. (_Asombrada ante el creciente ruido de la cesta._) ¡Caray! pero
¿qué le suena a este hombre?
AVELINO.—El pedido, señora; si se lo estoy a usté diciendo.
BENITA.—¡Pero cálmese usté, por Dios!
PACA.—¿Que me calme? ¡Cuando le machaque los sesos a ese golfo!
¡Engañarme a mí!... ¡su sangre ladrona! Si son cinco hijos los que
tengo: ¡cinco! ¿Por qué no le habré matao ya? ¡Maldita sea la leña!
Tóo el santo día vendiendo repollos pa que el zanguango ese venga a
hacer el _pinta_ con las chuletas de aquí bajo. (_Volviendo a zarandear
a Avelino._) ¿De dónde lo voy a consentir yo; de dónde? ¡Antes voy
a la cárcel, a la cárcel y a la cárcel! (_A Benita._) Bueno; y este
sonajero, ¿quién es?
BENITA.—El joven que nos va a acompañar.
PACA.—¿Este? Pues vámonos pal Vaivén. Usté me entra y me suelta en
metá del baile, yo saco este vergajo que llevo debajo del delantal
(_Levantándoselo y enseñando uno._) y ¿ustedes se acuerdan de hace
catorce años que cayó una granizá que asoló medio Madrid? Pues fué un
estornudo comparao con la que les preparo.
BENITA.—Que se le cae a usté el moño.
PACA.—Y me se caerá el alma. ¡Maldita sea! ¡Si me arde la sangre! ¡Si
quería yo cogerle en una! ¡Si lo estaba deseandito! ¡Si de éstas me ha
hecho cuarenta y cinco! ¡Si es un loco! ¡Si no hay año que no tengamos
seis juicios!
AVELINO.—¡Un loco y tanto juicio!
PACA.—¡Pero de ésta le pierde, palabra!; porque yo le juro a usté, que
a él lo mato, al Vaivén le pego fuego y yo voy a la cárcel y ese ladrón
al Hospital. ¡Palabra! ¡Que le digo a usté que mi venganza va a ser
soná; (_Llevándose a Avelino a empellones por el fondo izquierda._)
pero que muy soná! (_Le zarandea para que suenen los cacharros de la
cesta._)
AVELINO.—¡El pedido, señora; el pedido!
BENITA.—¡Cálmese! ¡Cálmese usté! (_Siguiéndoles._)
HIGINIO (_Ídem._)—¡Pues sí que es un huracán! (_Vanse._)
ESCENA IV
MELQUIADES
MELQUIADES (_Sale por la primera derecha con dos sacas grandes de
ropa, una debajo de cada brazo y silbando como quien llama a una
persona._)—Náa; que no se la vislumbra por parte ninguna. ¡Camará!
¡Hora y media esperando! ¿Dónde se habrá metido esa hija de Eva?
(_Silba._) Cuando vuelva, la ropita esta ya se ha pasao de moda.
(_Silba._) ¡Que si quieres! (_Deja las sacas encima del banco y se
sienta entre las dos, dejando el sombrero sobre una de ellas._) Bueno,
esa niña, me tié ya un poquito escamao, eso es aparte; porque cáa día
es una cosa. Unos días, como hoy, pongo por _verbi gracia_, me hace
que la acompañe a recoger la ropa, y así de que la cosa va pesando, me
la trasmite, me pone un pretexto pa largarse y me deja sentadito en un
banco y de cara al talego como puede comprobarse por la lámina azjunta.
Pues otras noches, otras noches es peor, porque me hace que la entre en
un café, me se toma una ración de riñones a la _broche_, me dice luego
que va a un recao, y me da otro solo de hora y pico. Y es lo que yo la
digo: Señor, no es que me duelan los riñones, pero hazte cargo que ante
los ojos del camarero, estoy haciendo un papelito de esos de rollo. Y
luego, que no me prueba la cerveza y no sé qué tomar. (_Pausa._) Náa,
que esa niña abusa de que la he tomao una miaja de ley y tiene conmigo
acciones que no son pa un hombre formal. Sobre todo, las que más me
cargan, son estas acciones del banco.
ESCENA V
MELQUIADES _y_ BENITA, _foro izquierda_
BENITA (_Acercándose._)—Buenas noches, chacho. ¡Ay, rico mío! Estarás
aburrido, ¿verdá? ¡Qué lástima!
MELQUIADES (_Levantándose malhumorado._)—¡Gracias a Dios! Pero ¿qué te
ha pasao, nena? Creí que no venías.
BENITA.—Dispénsame este ratito de hora y media que es que me ha cogido
la señá Dionisia, que habla más que un loro borracho, y conque si
patatín, si patatán, no me soltaba.
MELQUIADES.—Sí, pero hazte cargo, que uno tié sus quehaceres. (_Se
aparta del banco, dejando en él las sacas._)
BENITA.—¿Y qué tiés tú que hacer que no sea con tu morucha, tunarra?
(_Dándole una bofetada de cariño._)
MELQUIADES.—Sí, pero es que abusas de una forma, que...
BENITA.—Amos, calla, tirano; después de que dice tóo el mundo que he
adelgazao desde que te hablo.
MELQUIADES.—¿Qué has adelgazao? Pues que te lleven al café y verán.
BENITA.—Si tú me quisiás a mí la metá na más de lo que yo... Pero,
¡claro!, acostumbrao a tantas quiero tantas tengo... (_Coge la saca de
la derecha y viene por el mismo lado a entregársela a Melquiades para
que la coja._) Anda; coge la saca, cariño.
MELQUIADES.—¡Yo! Pero no querrás que yo...
BENITA.—Anda, mala sangre; coge.
MELQUIADES (_Resistiéndose._)—Mujer, por Dios, ¡que si me viese
alguien!...
BENITA.—Amos, ladrón; carga. Si es de aquí a casa; media horita na más.
MELQUIADES (_Cogiendo la saca con el brazo derecho._)—Bueno. Que a uno
le gusta condescender, que si no...
BENITA (_Cogiendo la otra saca y pasando al lado izquierdo._)—Dí que
una no fuera tonta, pero sabes que me tiés loquita y por eso abusas.
(_Al volver hacia la izquierda Melquiades, se encuentra con que le
presenta la otra saca._) Toma la otra.
MELQUIADES.—Pero oye; ¿yo con las dos?
BENITA (_Haciendo que cargue con ella también._)—Tira pa alante,
asesino. ¡Si no fuera una tan tonta! ¡Soy más tonta! ¿qué tonta soy,
verdá? (_Haciéndole caricias._)
MELQUIADES (_Resignándose._)—¡Ay, Melquiades! ¡Veinticinco años
haciéndote el Tenorio, y ya ves qué sacas; que te las echen a cuestas!
(_Inicia el mutis por la izquierda._)
BENITA (_Se va dándole empujones._)—¡Amos, tira, cariño! (_Música en la
orquesta._)
=Mutación=
CUADRO TERCERO
Local cuadrado de paredes blancas, en planta baja, que denota
haber servido recientemente para tienda o almacén. La puerta
del foro un poco a la derecha, y de dos hojas abiertas, da a la
calle. Dentro, en la pared del fondo, un cartel con letras de
imprenta que dirá: «El Vaivén, Sociedad de baile.—Matinés los
jueves.—Prohibido entrar al salón con botas y todas clases de
bebidas.—No se permite bailar con la capa puesta.—No se azmiten
en el tocador más que señoras solas.—Guardarropa a voluntaz.—VOCAL
DE TURNO, _El Chinares_.—BASTONERO, _El Canito_.—ENCARGADO DEL
AMBIGÚ, _Lucio el Rifero_». En los laterales izquierda, en primer
término, una puerta atrancada con una mesa. Sobre la puerta un
letrero que dice: «Guardarropa». Al lado otro que dice: «No hay
devolución, sin chapa». En segundo término, otra puerta con otro
letrero «Ambigú», y al lado en el telón, frente al público, «Pagos
al contado.—On parle Francaise.» Ocupando todo este frente, tres
o cuatro veladores de hierro, y otro en primer término, con unas
cuantas banquetas alrededor. En las laterales derecha, una sola
puerta, grande, sobre la que dice: «Entrada al salón». Dicha puerta
la cubren dos cortinas encarnadas, recogidas con guardamalletas.
Del techo pende una araña, hecha con dos palos cruzados y cadenetas
de papel, con cinco lámparas eléctricas, una en cada punta y otra
en el centro colgando el flexible. Forillo de calle. Es de noche.
ESCENA PRIMERA
NIEVES _y_ SERAFÍN, _sentados en el velador de primer término; ella a
la derecha, y con una carta con sobre, en la mano. En segundo término,
en otro velador_, MELQUIADES, EL VIRUTAS, EL TULIQUI _y_ BERNABÉ. MOZAS
1.ª _y_ 2.ª _con un_ JOVEN, _toman cerveza en otra de las mesas. El_
CAMARERO _que sirve, es un viejo calvo y chato, que viste pantalón
gris, alpargatas negras, pañuelo al cuello y smoking_. JÓVENES 1.º,
2.º, 3.º y 4.º, _están a la puerta del salón, mirando hacia adentro
y jaleando a los que bailan. El organillo, con sonido muy atenuado,
deja oir una polka. En el guardarropa_ LUCIO EL RIFERO. _Durante la
primera escena, entran dos o tres parejas de la calle al Salón. A su
tiempo, salen del mismo_, UN JOVEN _y_ UNA JOVEN. _Todo el mocerío de
ambos sexos que figura en este cuadro, denotará por su aspecto físico
y por su indumento que pertenece a la más baja extracción del hampa
madrileña, que nutre sus gloriosas huestes de organilleros, timadores y
pícaros de toda laya. Empieza la acción._
JOVEN 1.º—¡Ole ahí!... ¡Finura!
JOVEN 2.º—¡Lo ceñido!
JOVEN 3.º—¡Arza, Babolla, que te sobra terreno con un baldosín!
JOVEN 4.º—¡Filigranita pura! ¡Ele! (_Salen del salón un Joven y
una Joven y van al guardarropa a recoger sus prendas, previa la
presentación de la chapa._)
UN JOVEN.—Lucio; lo nuestro.
LUCIO (_Con voz aguardentosa._)—¿Ya sus vais? (_Les da el sombrero y un
mantón de Manila._)
UN JOVEN.—A ésta, que la llaman. (_Vanse foro derecha._)
MOZA 1.ª (_De las que están en la mesa._)—Oye; ¿cómo tardará tanto
Isidoro?
UN JOVEN (_En la misma mesa._)—Ya me escama. A ver si ha bajao a
trabajar a la Puerta del Sol y le han echao el cierre los de la Poli.
MOZA 1.ª—Si supiera que no venía... el “Colores”, me ha convidao a
cenar. (_Se levantan y se dirigen al salón._)
MOZA 2.ª—No te comprometas, que luego llega Isidoro a los postres,
lo toma a mal, y acuérdate del domingo pasao, que llevabas carne de
membrillo hasta en el _guá_. (_Llegan a la entrada del salón._)
UN JOVEN (_A los que están formando grupo._)—¡A ver si va a poder
ser que pasemos! (_Abren calle y entran, primero las mujeres con su
acompañante y luego los otro cuatro. Cesa el organillo._)
NIEVES (_Entregándola a Serafín._)—Aquí tiés la carta; mándala cuando
quieras.
SERAFÍN (_Tomándola._)—Gracias, chacha; así se portan las mujercitas.
(_Se levantan y avanzan._) ¿A quién se la diriges?
NIEVES.—A mi madre.
SERAFÍN.—¿Qué la dices?
NIEVES.—Que esta noche ya no vuelvo a casa. Que no me esperen más; que
me voy con un hombre que me quiere pa toa su vida.
SERAFÍN.—¡Ele!
NIEVES.—Pero antes de mandarla dime la verdá, por Dios. ¿Tú no tiés
compromiso con ninguna mujer?
SERAFÍN.—¡Y dale!
NIEVES.—¿No me engañas?
SERAFÍN.—Mis labios, pa ti besos y verdades; no tién otra cosa, nena.
(_Vuelve a tocar el organillo._) Y ahora vamos ahí dentro, y luego
donde yo te lleve, y mañana juntitos pa siempre.
NIEVES.—¿Pa siempre, Serafín?
SERAFÍN.—¡Ni qué decir! ¿Oyes? ¿No te embebece esa música? (_Casi al
oído._) Vamos al salón, que vean canela. (_Entran en él._)
ESCENA II
MELQUIADES, _el_ TULIQUI, _el_ VIRUTAS _y_ BERNABÉ
MELQUIADES (_Por Nieves._)—¿Lo veis? ¡Otra a la canasta!
VIRUTAS.—¡Se la lleva en el pico!
MELQUIADES (_Levantándose y avanzando al proscenio._)—¿Pues vosotros
oserváis la locura de esa chavala con Serafín? Pues es un grano de Anís
del Mono, comparao con el estrago que yo le he producido a la otra
hermanita.
TULIQUI.—¿Tanto?
MELQUIADES.—¡Chiquillos!... ¡Me quiere, que en algunas ocasiones, ya
hasta me carga; pero me carga bárbaramente!
VIRUTAS.—Bueno; pero ¿sacas algo?
MELQUIADES (_Sonriendo._)—¿Sacas? ¡Una enormidaz! (_Saca cuatro
cigarros puros, que reparte y encienden._) Ahí van tres _Panatelas_:
_Flor de Cuba_. Hay que echar humo, jóvenes.
VIRUTAS.—¡Eres un gran sujeto, Melquiades!
BERNABÉ.—Épico. (_Enciende._)
TULIQUI.—Pa las mujeres, un _bacilus_.
VIRUTAS.—Si a los hombres se les pusiesen rótulos como a los
comercios, a ti te se debía de poner en la cinta del sombrero: “A la
nueva encarnación...”
MELQUIADES (_Con extrañeza._)—¡A mi encarnación!...
VIRUTAS.—Déjame acabar, hombre. “A la nueva encarnación... de don Juan
Tenorio.”
MELQUIADES (_Sonriendo, satisfecho._)—¡Ah; eso sí! ¡Me habías alarmao!
(_Chupando el cigarro._) Vamos a humear. (_Entra triunfalmente en el
salón, fumando y bailando; los otros le siguen chupando los puros._)
TODOS.—Humeemos.
ESCENA III
AVELINO, _foro derecha. Luego el_ CAMARERO, _del Ambigú_.
AVELINO (_Llega a la puerta y retrocede, volviendo a asomarse mira a
todas partes con cara asustada. Entra tímidamente de puntillas. Viene
con traje de americana y sombrero._)—Aquí debe ser. (_Lee el cartel._)
Justo: ahí “El Vaivén”, escrito; (_Acercándose al salón y mirando._)
y ahí dentro, corroborao. (_Mirando dentro._) ¡Relente!... ¡Pero qué
pegaos bailan aquí! ¡Hay pareja que no se la conoce la soldadura! Y el
caso es que son parejas que se pegan, pero se ve que no se hacen daño.
¡Qué gentuza! (_Cesa el organillo. Avelino se separa de la puerta._)
Dios quiera que no tarden la Benita y la señá Paca la Fiera, que
mientras van por los niños, me han dicho que entrase yo a tomar datos.
Tomaré datos. (_Vuelve a mirar por la puerta del salón._)
CAMARERO (_Saliendo y fijándose en Avelino._)—¿Qué hace aquél?
(_Llamándole desde lejos._) ¡Chist!
AVELINO (_Volviéndose asustado._)—¿Qué?
CAMARERO.—¿Qué va usté a tomar?
AVELINO.—Datos. Iba a tomar datos, ¿sabe usté?, porque yo no soy socio,
pero soy transeunte y venía a... a... esperar que viniera una familia.
CAMARERO.—¿No querrá usté tomarme el pelo, verdá?
AVELINO (_Fijándose en la calva._)—Yo no quiero imposibles, camarero.
De forma que hasta ver si vienen las personas que espero, tráigame usté
un sifón de gaseosa, que tengo la boca seca.
CAMARERO.—En seguida. (_Vase, vuelve y sirve en el velador de primer
término lo pedido por Avelino, y se retira._)
ESCENA IV
AVELINO, JOVEN 1.º, JOVEN 2.º; _luego el_ CAMARERO
AVELINO.—¡Dios quiera que vengan pronto esas mujeres! ¡Estoy
azoradísimo! Aunque yo creo que hago mal, porque si sale algún chulo de
esos y ven que me alagarto, me se comen. Sí, yo me hago el fresco, es
mejor. Adoztaré un aire de fresco. ¿Qué aire será mejor: este o este?
(_Hace dos posturas ridículas._) Ahora, pa lo que yo no tengo agallas
es pa entrar al salón y hacer lo que me ha dicho la Benita, que me ha
dicho, dice: “Tú, de que llegues, entras donde bailan, y si ves a mi
hermana con el Serafín, te vas y le dices:” (_Mirando hacia el salón._)
“Muy señor mío: (_Salen del salón los Jóvenes 1.º y 2.º_) ¡dos puntos!
(_Por los que salen._) Me alegraré”... (_Por los jóvenes._) Me alegraré
que no se fijen en mí. (_Se sienta a lado del velador en su parte
izquierda._)
JOVEN 1.º (_Al otro._)—Oye, tú, ¿quién es ese pelanas?
JOVEN 2.º—¡Gachó, pero que no lo he visto en mi vida!
AVELINO.—(¡Ya se han fijao! Aquí del aire.) (_Adopta un aire de
despreocupación._)
JOVEN 1.º—Yo voy a ver. (_Se acercan a la mesa de Avelino._) Buenas y
refrescantes.
AVELINO.—Gordas y dulces. (Yo no me achico.) (_Al Joven 1.º, que se ha
quitado la gorra para saludar._) Cúbrase el joven.
JOVEN 1.º—Gracias; es que no me viene la gorra.
AVELINO.—¿Y qué apetecía el socio?
JOVEN 1.º—Usté perdone mi curiosidaz.
AVELINO.—El aseo es imperdonable; diga el amigo.
JOVEN 1.º—¿A usté le han traído aquí pa rifarlo, pollo?
AVELINO.—(¡Arrea!) Sí, señor; me han traído aquí pa rifarme, pero al
que yo le toque, pué que se le hinchen las narices.
JOVEN 1.º—¿Esas? (_Por las de Avelino._)
AVELINO.—O las vecinas. (_Por las del Joven 1.º_)
JOVEN 2.º—Pues las tié usté bastante largas.
AVELINO.—¡Y eso que no las tengo todas conmigo!
JOVEN 1.º—¿Y qué está usté tomando, si no es mal preguntao?
AVELINO.—¡Gaseosa! (_Levantándose._)
JOVEN 1.º—¡Qué embustero!
AVELINO.—Que sí, señor; que es gaseosa.
JOVEN 1.º—A ver. (_Con mucha tranquilidad se sirve un vaso y se lo
bebe. Avelino le contempla asombrado._) Oye, (_Al segundo._) pues es
verdá.
JOVEN 2.º—¡Pero qué va a ser gaseosa!
JOVEN 1.º—Que sí, hombre; prueba y verás.
JOVEN 2.º—¿De dónde? (_Se sirve otro vaso y se lo bebe._) Oye: pues tié
razón. (_Aparte al primero._) (¡Hemos refrescao!)
JOVEN 1.º—¿Lo estás viendo? (_A Avelino._) ¡Que aproveche! (_Inician el
mutis hacia el salón._)
AVELINO.—¡Igualmente! (¡Qué sinvergüenzas! No, pues yo no me aguanto.)
(_Alto._) Oigan, jovencitos, hagan el osequio; otra curiosidad.
LOS DOS (_Volviendo._)—¿Qué pasa?
AVELINO (_Les hace seña que se acerquen._)—Ustés que tó lo saben;
¿pa sacar el líquido de aquí dentro, de dónde se aprieta, de aquí
(_El pitorro._) u de aquí? (_Al dar a la palanca sale el líquido,
poniéndoles perdidos._)
JOVEN 2.º—¡Mi madre! (_Retrocediendo._)
JOVEN 1.º (_Agresivo._)—¡Y nos ha mojao! (_Van a acometerle, pero
Avelino, que ha dejado el sifón sobre el velador saca una pistola del
bolsillo y les apunta._)
AVELINO.—Bueno, pero si no les gusta a ustedes, les dejo secos; cosa de
un segundo.
LOS DOS (_Al ver la pistola echan a correr y se meten en el
salón._)—¡Rediez!
AVELINO (_Riendo._)—¡Ja, ja, ja! ¡Miá si se dan cuenta que esta pistola
es un abanico! (_Tira del cañón y saca un abanico, con el que se hace
aire, contoneándose._)
CAMARERO (_Que sale del ambigú con un servicio para el salón._)—Pero,
¿qué hace usté?
AVELINO.—Dándome aires de matón. (_Vase el Camarero._)
ESCENA V
AVELINO, BENITA, PACA LA FIERA; _luego tres_ CHICOS _y dos_ CHICAS,
_hermanos, el mayor de doce años y la pequeña de cinco, vestidos
pobremente, por el foro izquierda. Los chicos llevan todos en el
bolsillo un pliego de papel de barba._
BENITA (_Se asoma y llama._) Avelino. (_El organillo vuelve a sonar._)
AVELINO.—¿Vosotras? (_Guarda la pistola y va a la puerta._) Adelante.
BENITA.—Pase usté, señá Paca.
PACA (_Entrando._)—¿Es aquí?
AVELINO.—Aquí es. (_Benita va a mirar por entre las cortinas de la
puerta del salón._)
PACA (_En la misma puerta._)—¡Lástima de edificio! Dentro de un minuto
no queda de tóo esto ni el solar.
AVELINO.—¿Y los niños?
PACA.—Ahí los traigo. (_Va a la puerta con ellos._) Pasar, pichones.
(_Entran los cinco hasta el proscenio._)
AVELINO.—¡Rediez, qué orfelinato!
PACA.—Aquí los tié usté: ¡cinco pedazos de mi alma!... ¡cinco pedazos!
¿No es esto pa poner el grito en el cielo?
AVELINO.—Pa poner el grito en el cielo y una escuela municipal.
Sentarse, pedacitos. (_Los Chicos se sientan en un velador del fondo,
colocándolos Avelino._)
PACA.—¡Y que no me rechistéis!
AVELINO.—¿Y son todos de usté?
PACA.—Pa lo que usté guste mandarles; que si fueran patatas, no sabe
usté lo que se lo agradecerían. (_A los chicos._) Bueno, ya sabéis,
luceros; vosotros lo de siempre: cuando entren los guardias, os
escurrís y a casa. Y ahora por lo pronto, sacar los documentos. (_Los
chicos sacan del bolsillo los papeles._)
AVELINO.—¿Qué documentos son esos?
PACA.—Las _feses_ de bautismo. ¿No ve usté que cá mes tengo una
escaramuza de estas con ese ladrón? ¡Pues ya los presento con el
comprobante en la manita! Los llevo catalogaos.
AVELINO.—¡Pues hace precioso! ¡Paecen un lote!
BENITA.—¡Chits!... Callarse... allí están. Ya veo a mi hermana con
Serafín; venga usté.
PACA (_Va corriendo a mirar._)—¿Dónde están?
BENITA.—Allí, a la derecha; mire usté. (_Quedan las dos mirando._)
CHICO 1.º (_A Avelino._)—¿Se puede tomar algo?
AVELINO.—¿Qué queréis?
CHICO 1.º—¿Habrá escabeche?
AVELINO.—Dentro de un minuto, pué que no haiga otra cosa.
CHICO 1.º—¿Nos podía usté dar un bocadillo?
AVELINO.—Eso tu mamá, que muerde.
PACA.—¡Ah!... ¡Sí!... ¡Allí!... ¡Ya los veo! ¡Ay, ladrón! ¡Ya te he
guilao! ¡Ya eres mío! (_Quiere desliarse el vergajo de la cintura y
entrar._)
BENITA (_Deteniéndola y haciéndola, ayudada de Avelino, que vuelva al
centro de la escena._)—¡Quieta, por Dios, que lo echa usté a perder!