BENITA.—Soy como Dios me ha hecho; y el que no me quiera así, que me
deje.
RAFAEL.—No decirla náa, que se atraganta.
DAMIANA.—Ahí la tienes a este erizo, lo mismito que en casa; se pasa la
vida comiendo y gruñendo.
VIRIATO.—Pa mí que os la debía de mirar un médico, que esta chica come
demasiao; debe tener algo.
DAMIANA.—No, si desde pequeña ha sío una glotona.
AVELINO.—Hace como yo; que cuando era chico, comía tanto, que hasta
quería que me diesen el aceite de hígado de bacalao _a la vizcaína_.
DAMIANA.—Pues ahí tienes en cambio a su hermana, que hay que hacerla
comer con memoriales.
ZOILA.—Esa es otra cosa en el tipo y en todo. No se parecen en náa.
BENITA.—Ni falta que me hace parecerme a ella.
NIEVES.—¡Y gracias a Dios, hija!
BENITA.—¡Bueno, bueno, bueno! (_Sigue comiendo._)
NIEVES (_Acercándose al grupo y dirigiéndose al señor Rafael._)—Oiga
usté, padre.
RAFAEL.—¿Qué quieres, nena?
NIEVES.—¿No quedaron en venir esta tarde el señor Melquiades y Serafín?
RAFAEL.—En venir quedaron; me dijeron que a los postres.
NIEVES.—¿Y cómo no habrán venido?
RAFAEL.—¡Qué se yo! Ya me choca que no estén aquí.
VIRIATO.—¡Esos dos puntos sí que tién buen humor!
DAMIANA.—¡De que ellos lleguen, veréis cómo se alegra esto!
BENITA (_Con rabia._)—Pues ojalá no vengan.
DAMIANA.—¿Y por qué no van a venir?
BENITA.—Porque hacen menos falta que los perros en misa; que ya sé yo
lo que me digo. (_A Nieves._) Y tú, más valía que te fueras a buscar a
tu novio, en vez de preguntar por nadie.
NIEVES.—¡Pero están ustedes oyendo el demonio e la tonta!
DAMIANA.—¿Y qué tié que ver que la chica pregunte una cosa inocente?
BENITA.—¡Inocente! (_Con guasa._) ¡Ja, jay!
NIEVES (_Con ira, a Trini._)—Vamos, vamos, que no tengo gana de
armarla. (_Vanse las dos del brazo por la izquierda._)
BENITA.—¡Armarla, armarla! ¡Si yo dijera más de cuatro cosas! (_Sigue
comiendo._)
AVELINO.—¡Bueno, bueno, bueno! dejarse de regaños, que no es día
pa ello y écheme usté otro chato, señor Rafael, que voy a echar un
brindis. (_Rafael le sirve._) Señores.
VIRUTAS.—¿Qué pasa?
AVELINO.—¡Viva el taller de lavao y planchao de la señá Damiana Perea,
anfitriona de esta garata que estamos celebrando!
TODOS.—¡Vivaa!
AVELINO.—Y arrimarse, que voy a leer unos versos en cuarteta,
improvisaos por mí.
DAMIANA.—Venga, venga.
VIRIATO.—Venir, que va a leer unos versos Avelino. (_Se acercan todos,
formando semicírculo. Avelino coloca una banqueta en el centro y se
sube a ella._)
RAFAEL (_Riendo._)—¡Válgame Dios, qué chico!
BERNABÉ.—Que sean cortitos.
TULIQUI.—Venga d’ahí.
ZOILA.—Silencio.
TODOS.—¡Chist! (_Callan todos._)
AVELINO (_Leyendo en un papel muy grande que ha sacado del
bolsillo._)—A la señá Damiana y consorte, en el _cincuenta y
cuatrogésimo_ cumpleaños del natalicio de la primera.
“Subiste media centuria
de esta vida amarga y cruel;
que te subas la otra media
y que lo vea el señor Rafael”.
TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Bravo! ¡Bravo!
VIRIATO.—Y que lo vea un servidor, que tampoco me disgustaría.
(_Avelino da las gracias, saludando con una inclinación y cae sobre
Viriato y Rafael. Los grupos se esparcen por el fondo; Bernabé, Virutas
y Tuliqui quedan en la izquierda; Damiana y Zoila recogen todo lo de
la merienda, metiéndolo en una cesta que dejan tras el árbol; Benita
continúa de pie, comiendo. El Coro va desapareciendo por ambos lados._)
RAFAEL.—Has estado muy bueno, Avelino.
AVELINO.—Pues ahí tiene usté a Benavente en la Academia y a mí
despachando langa.
RAFAEL.—¡Injusticias! (_Se une al grupo de Damiana y hacen mutis por la
derecha, como dando un paseo._)
AVELINO (_Acercándose a Benita. Lleva la comba metida en el bolsillo
por un extremo y el otro arrastrando por el suelo._)—Benita.
BENITA (_Con la boca llena._)—¿Qué pasa?
AVELINO.—¿Qué quié usté que diga que toquen pa que bailemos: quié usté
que diga que _vals_ u que _tuesten_?
BENITA.—Que _tuesten_ lo que quieran; yo no bailo. (_Se vuelve de
espaldas._)
AVELINO.—¿Que no? Bueno; pues al menos me otorgará usté el que la aúpe
al columpio y la meza.
BENITA.—Bueno; pero en cuanto no quiera, me bajo, ¿eh?
AVELINO.—Sí, señora; sin compromiso. Con permiso. (_Va a cogerla en
brazos._)
BENITA.—¿Pero me va usté a coger en brazos?
AVELINO.—Como no quiera usté que la _trasporte_ con ata mantas; no hay
otro remedio.
BENITA.—Bueno; pero coja usté lo menos posible, ¿eh?
AVELINO.—Descuide usté, que tengo costumbre de coger señoritas. La
cogeré por lo indispensable. (_La levanta en vilo; Benita sigue
comiendo._)
BERNABÉ (_Riendo._)—¡Ja, jay! ¿A qué llamas tú lo indispensable, joven?
AVELINO.—Hombre, pues no creo yo que el perímetro abarcao exceda de lo
preciso.
TULIQUI.—Cómo se ataraza, pollo.
AVELINO.—¡Caray! Pues si no he calculao mal, lo cogido no es para que
nadie tenga que decir.
VIRUTAS.—Amos, amigo, que hemos agarrao un puñaíto, ¿eh?
AVELINO (_Yendo hacia el grupo, siempre con Benita en brazos._)—Hombre;
hagan ustés el favor de no lanzar especies _caciosas_, ¡caray!
VIRUTAS.—¿Te irritan las especies?
AVELINO.—Lo que me irrita es que están ahí los padres y podrían creerse
que yo no procedo de buena fe.
BENITA.—Oiga usté, si va usté a seguir la conversación, haga usté el
favor de dejarme en el suelo.
AVELINO (_No haciendo caso._)—Y que coste que he abarcao lo
indispensable, y si no que se mida.
LOS DEL GRUPO.—¡Que se mida, que se mida!
BENITA.—No, hombre, por Dios; qué se va a medir. Vamos al columpio.
AVELINO (_Dirigiéndose al columpio._)—Es que uno tiene que contestar a
las sátiras. (_Volviéndose al grupo._) ¡Si yo la he cogido de donde la
he cogido!...
BENITA (_Incomodada, tirándole el sombrero._)—Pero ¿me lleva usté o no?
AVELINO.—Sí, señora; pero es que me molesta que se malicien lo que no
es. (_Yendo al columpio y deteniéndose a mitad de camino._) Estoy por
volver y... (_Lleva al fin a Benita al columpio y la deja sentada,
volviendo a recoger el sombrero. Aparte, para sí mismo._) ¡Rediez,
qué bien formadita! ¡Hubiese dao cinco reales porque hubiese estao el
columpio en el Puente de Vallecas! (_Vuelve y la mece._)
ESCENA II
BENITA _y_ AVELINO, _en el columpio_. BERNABÉ, VIRUTAS _y_ TULIQUI, _al
fondo con dos o tres más. Por la izquierda, primeros términos_, NIEVES
_con la_ TRINI.
NIEVES (_Saliendo._)—¿Lo ves? Ya no viene Serafín. ¡Si tengo yo una
suerte!... (_Contrariada, agitando nerviosamente el abanico._)
TRINI (_Hablando en voz baja._)—¡Pero, por Dios, mujer; disimula, que
te van a conocer el mal humor!
NIEVES.—¡Que me lo conozcan, no tengo genio de disimular náa!
TRINI.—Y luego a mí, lo que me apura es tu novio. ¡Tóo el día
huyéndole! ¿Lo habrá notao?
NIEVES.—Déjalo que lo note. Lo que siento es que no venga Serafín,
porque me hubiá gustao que le hubieses conocido.
TRINI.—Sí; y pa verle tú, a mí no me la das. Pa mí, que ese tío te ha
enguirlotao, Nieves.
NIEVES.—¡No tanto, mujer! ¡Si no hace arriba de un mes que nos tratamos!
TRINI.—¿Y dónde os conocisteis?
NIEVES.—En el Cine. La noche que íbamos no me quitaba ojo en los
intermedios; luego, con disimulo, se arrimó a nosotros y se hizo amigo
de mi padre.
TRINI.—Tu novio se habrá escamao.
NIEVES.—Está que no vive.
TRINI.—¿Y es guapo ese hombre?
NIEVES.—Guapo y bien portao. Se conoce que hay guita; ya lo verás. Y
es lo que yo digo, chica; un hombre así, aparte de lo que te guste es
algo. Porque, sí que me da lástima de mi novio, pero ¿qué sacas con un
pobre albañil? ¡Miseria y compañía! Y eso de estar agarrá toa tu vida a
un mísero jornal, y no tener una mujer siquiera un trapo pa que salga a
la calle y se luzca y la miren a una, no me hace, francamente.
TRINI (_Dirigiéndose a sentarse al tronco de la izquierda._)—En eso
dices la verdad, chica. Pero, oye; ten ojo, que decían que era casao.
NIEVES.—¡Qué va a ser! Ha vivido dos años con una, pero ya no la ve.
(_Se sientan; Nieves a la derecha._)
TRINI (_Mirando hacia el fondo derecha._)—¡Calla; tu novio! ¡Vaya un
pisto que trae!
ESCENA III
DICHOS _e_ HIGINIO _por el fondo derecha_
HIGINIO (_Que ha salido un poco antes, mirando a todas partes se acerca
al grupo._)—¡Gracias a Dios! Pero ¿dónde te metes, mujer? ¡Parece que
me huyes!
NIEVES (_A Trini._)—¡Oye; dice que le huyo! Cansás de buscarte nos
hemos sentao aquí; que te diga ésta.
HIGINIO.—¡Sí que me choca!
TRINI (_Levantándose._)—Pero ya están ustés mano a mano. Poco se ha
perdido, y el onceno no estorbar. Conque: de verano, pollos. (_Vase
fondo izquierda. Pausa. Nieves se corre en el asiento dejando sitio a
Higinio, que se sienta a su derecha._)
HIGINIO.—Bueno; ¿y qué es lo que te pasa?
NIEVES.—¿A mí?
HIGINIO.—A ti.
NIEVES.—¡Tú dirás!
HIGINIO.—¿Qué te pasa, que ni te veo ni puedo hablarte?
NIEVES.—¡Ni que tuviese yo la culpa! ¡Si no te he encontrao en toa la
mañana!
HIGINIO (_Con acritud._)—Mira, Nieves; guasitas encima, no. No me has
encontrao, porque no has querido. Y si te parece, lo mejor es que
hablemos francamente de una vez, que no estoy yo pa servir de mono a
nadie. Las cosas claras.
NIEVES.—Como quieras; pero no sé a qué viene el ponerse así.
HIGINIO.—Viene, a que tú ya no eres pa mí lo que eras.
NIEVES.—Te se figurará a ti.
HIGINIO.—Y es la verdá. Tú has dao un cambiazo, Nieves; ni me quieres
como me querías, ni te alegra ya mi querer.
NIEVES.—Amos, chico; quita, quita. A ti te han hecho guiños.
HIGINIO (_Con ira creciente._)—A mí no me han hecho náa. Y sé lo que te
pasa.
NIEVES.—Tú dirás.
HIGINIO.—Pues lo que te pasa, Nieves, es que tú le estás haciendo cara
a otro hombre; así, en plata.
NIEVES.—¡Yo! (_Levantándose asombrada._)
HIGINIO.—¡Tú! (_Levantándose también, y cada vez con mayor energía._)
NIEVES.—¡Mentira!
HIGINIO.—Verdá. Y si te has cansao de mí, me lo debías haber dicho
antes, y no que me estás haciendo hacer un papel feo. Pero yo soy
un hombre de bien, que te he querío con toda mi alma, y como no lo
merezco, no te lo aguanto; ¡por éstas!
NIEVES.—Tóo eso es mentira.
HIGINIO.—Es verdá. Y sé quién es. (_Amenazador._) Y si esta tarde viene
aquí ese tipo...
NIEVES (_Desafiando._)—Si viene, ¿qué? (_Se oye gran algazara por el
fondo izquierda, y vuelven a salir todos los grupos de principio de
cuadro._)
HIGINIO.—Si viene, por éstas que... Cállate ahora. (_Nieves se sienta,
y él queda en pie a su izquierda._)
ESCENA IV
_Todos los personajes que aparecieron a principio de cuadro, más_
HIGINIO, MELQUIADES _y_ SERAFÍN. _Al final_ ONOFRA.
_Por el fondo izquierda, llegan Trini y Julia y detrás Pepita y Amalia,
trayendo ambas parejas en alto, y extendidos, mantones de Manila,
detrás de los cuales se ocultan Melquiades con las primeras y Serafín
con las otras. No ha de verse de ellos más que el sombrero y los pies,
hasta el momento que se indica. Les preceden alegremente los invitados,
moviendo gran algazara. Forman todos semicírculo, quedando al fondo las
de los mantones. Benita se apea del columpio, y avanza con Avelino al
lado de sus padres._
=Música=
TRINI, JULIA, PEPITA _y_ AMALIA
¡Quieto todo el mundo!
Presten atención.
Traigo una sorpresa
detrás del mantón.
TODOS
¿Qué sorpresa es esa
que traéis ahí?
LAS CUATRO
Hay que adivinarla;
no se _pué_ decir.
TODOS
Dos _gachós_ se esconden
tras de los mantones.
MUJERES
¿Serán dos amigos?
HOMBRES
¿Serán dos guasones?
TODOS
Decid quiénes son.
LAS CUATRO
Hay que adivinarlo;
presten atención.
TRINI (_Grupo de la izquierda; señalando y dejando
ver lo que se indica._)
Por aquí un sombrero.
JULIA (_Ídem._)
Por aquí unos pies.
PEPITA _y_ AMALIA
Veinticinco duros,
si acertáis quién es.
TODOS
Por los cuatro pieses,
y los dos sombreros,
igual pueden ser golfos,
que dos caballeros.
LAS CUATRO
¿Os dais por vencidos?
TODOS
Decid quiénes son.
LAS CUATRO (_Levantando un poco el mantón, para
que por debajo aparezcan Melquiades y Serafín._)
¡Pues mirad qué guajas!
TODOS (_Riendo._)
¡Valientes alhajas!
MELQUIADES _y_ SERAFÍN (_Saludando sombrero en
mano._)
¡Salú a la reunión!
(_Avanzan y los demás cierran el semicírculo._)
——
SERAFÍN (_Haciendo su presentación._)
Serafín el “Pinturero”,
el del trus de los placeres.
Donde hay vino y hay mujeres,
el primero.
TODOS
El primero.
MELQUIADES
Y Melquiades el “Chufita”,
exclusiva en el suspiro;
y señora que yo miro,
finiquita.
TODOS
Finiquita.
MELQUIADES _y_ SERAFÍN
Y donde vamos los dos
o juntos o separaos,
pa tó lo que mande Dios,
dos dechaos.
Y pa gente aliquindoy,
este pollo que hay aquí. (_Por ellos mismos._)
Por donde quiera que voy,
tó pa mí.
No hay en todo el hemisferio,
aunque usté no lo comprenda,
dos gachós que tengan ángel.
SERAFÍN
Como _mangue_.
MELQUIADES
Como _menda_.
——
SERAFÍN (_Casi hablado._)
Ni el mismo don Tenorio,
ni el mismo don Megía.
MELQUIADES
Ni el propio _Cize-Cize_,
_Cize Cize_ Campeador.
TODOS
Me paecen muchos _Cizes_,
los que ha dicho este señor.
SERAFÍN
Ni el señor de Romeo,
ni la señá Julieta...
MELQUIADES
_Tien_ tanta _verosimi-_
_simi simi-liquitú._
TODOS
De fijo tien más _simi-_
_limisi_, que tienes tú.
——
(_Mientras ellos andan contoneándose, los demás les
jalean._)
¡Ole!
¡Ele!
¡Vaya un tío!
MELQUIADES
¡Atufante!
SERAFÍN
¡Fototípico!
MELQUIADES
_Tres jolí._
TODOS
¡Olé que sí!
=Hablado=
(_Terminado el número vuelven todos con gran algazara a sus respectivos
sitios. El señor Rafael lleva a los recién llegados debajo del árbol
donde ellos merendaban y forman grupo. Aparte hacia la derecha Benita y
Avelino._)
BENITA.—¿A qué habrán venido esos tipazos?
AVELINO.—Me estomagan a mí esos dos _maniquises_.
BENITA.—Tráigame usted un poco de salchichón que me he puesto nerviosa.
(_Avelino va a la cesta y trae lo pedido por Benita._)
HIGINIO (_A Nieves._)—Ahí le tienes.
NIEVES (_Con despecho._)—¿A quién tengo?
HIGINIO.—A ese tío. ¡Ya estarás contenta!
NIEVES.—¿A mí qué me importa ese hombre? (_Le vuelve la espalda._)
HIGINIO.—¿Que no te importa? ¡Maldita sea! (_Vase iracundo fondo
izquierda; Nieves queda sola, sentada en el mismo sitio._)
RAFAEL.—¿Y cómo ha sido eso de venir tan tarde, amigo Melquiades?
MELQUIADES.—Señor, se ha cumplimentao la palabra. Dijimos que
vendríamos al postre y _hétetenos_ aquí.
ZOILA.—Lo bueno siempre se hace esperar.
SERAFÍN.—Lo bueno es lo que esperaba, señá Zoila. (_Al ver sentada
a Nieves y sola, hace señas de inteligencia a Melquiades._) Vamos a
colgar los sombreros, con permiso. (_Se separan del grupo y se dirigen
hacia el fondo._)
MELQUIADES (_Parándose a mitad de camino y aparte a Serafín señalando a
Nieves._)—Ahí la tienes.
SERAFÍN.—¡Más bonita que un sol!
MELQUIADES.—Está queriendo caerse. Tambaléala. (_Le da un pequeño
empujón y vuelve al grupo de Rafael._)
SERAFÍN (_Se engalla, se estira y se acerca a Nieves hablándola en voz
baja._)—Daría la metá de mi existencia por ser el Guadarrama.
NIEVES (_Coqueteando._)—¿Pa qué?
SERAFÍN (_Aproximándose; casi al oído._)—Pa verme rodeao de _nieves_
por todas partes.
NIEVES.—Iba usté a tener mucho frío.
SERAFÍN.—¡Quiá! Nieves usté y primavera yo, a la media hora el deshielo.
NIEVES (_Sonriendo._)—¡Pamplinas!
SERAFÍN.—
“Amarillo es el oro,
blanca la plata,
y negros son los ojos
que a mí me matan.”
(_Vuelve hacia el corro donde está Melquiades, después de dirigir a
Nieves dos o tres miradas incendiarias, y dice a éste aparte dándole en
el hombro._) ¡Tambaleada!
DAMIANA (_Ofreciéndoselo._)—¡Un chatito, Serafín!
SERAFÍN (_Pasando a su lado._)—Siendo de usté, hasta con narices, señá
Damiana. (_Lo bebe._)
MELQUIADES (_Aparte a Serafín._)—Pues ahora verás lo que te preparo.
(_En voz alta._) Pero ¿qué insipidez es esta, señores? ¿Es que no nos
vamos a divertir ni se va aquí a jugar a nada?
RAFAEL.—Tiene razón el amigo Melquiades; estáis muy desanimaos.
MELQUIADES.—Vaya: le voy a echar una meaja de sal a la juerga.
(_Llamando._) ¡Niñas!... ¡Pollos!... arrimarse pa acá, que me se ha
ocurrido un solaz modernista, para que nos divirtamos.
TODOS (_Acercándose bulliciosamente._)—¡Sí, sí! ¡Eso!... ¡eso!
MELQUIADES.—¿Queréis que organicemos un concurso de baile por parejas,
con premios y tóo?
TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Sí, sí! ¡Muy bien, muy bien!
TULIQUI.—¿Y cómo va a ser ese concurso?
MELQUIADES.—Pues de la siguiente forma: _Pograma_: Base primera. El
“Virutas” y el Bernabé, nos van a ejecutar en la guitarra una _Redova u
Mazurca rusa_, que ellos saben y que se intitula: “_Ay, qué Moskou._”
Se forman parejas, la van bailando una a una y a la pareja que a juicio
de un jurao la baile con más estilo, se le _ajudicará_, no una Copa,
porque aquí no las poseemos, pero sí un _chato_, al que llamaremos
_chato de honor_ u _chato_ Melquiades, si se quiere.
TODOS.—¡Muy bien, muy bien!
MELQUIADES.—Dicho chato, estará lleno de vino y la pareja gananciosa se
lo beberá a medias, primero la señora y después el caballero, con el
fin de que el premio consista en que el hombre pose los labios en aquel
lugar del _chato_ donde los haya _posao_ el _ojeto_ amado y bailarín.
¿Se aprueba?
TODOS.—¡Muy bien, muy bien!
MELQUIADES.—Pues vosotros, coger las guitarras, mocitos. (_Bernabé y
Virutas, van por ellas al fondo y figuran templarlas._)
TULIQUI.—Y nosotros a elegir parejas.
ONOFRA (_Joven feísima, sale de entre los grupos y se dirige hacia
Avelino._)—¿Vamos a romper la marcha usté y yo?
AVELINO (_Mirándola de arriba abajo._)—¿Yo con usté? (_Volviéndole la
espalda._) “Llamad al sereno.”
ONOFRA.—Hombre, ya sé que no soy guapa.
AVELINO.—Hija, por Dios, no es por eso; es que yo me quedo pa _jurao_.
ONOFRA (_A Tuliqui, que se coloca entre los dos._)—¿Qué _jurao_?
TULIQUI (_A Avelino._)—Que pregunta que, ¿_qué jurao_?
AVELINO.—¿Que qué he jurao? (_Al oído._) ¡No bailar con feas!...
ONOFRA.—Pues le _avierto_ a usté, joven, que donde yo me marco un
_chotís_, se vienen detrás de mí tóos los pollos.
AVELINO.—Les dará usté trigo. (_Ríen el chiste todos los del grupo._)
ONOFRA (_Incomodada._)—Les doy narices. ¡¡El demonio el hortera!!
VIRUTAS (_Avanzando._)—¡Ya están templás las guitarras!
MELQUIADES.—Pues a empezar. (_Durante el diálogo anterior, Melquiades
y varias muchachas y muchachos han adornado una banqueta con hierbas y
flores y sobre ella han colocado un vasito de vino; dicha banqueta la
colocan en el centro de la escena y hacia el fondo._) Vosotros, (_A los
guitarristas._) sentarse ahí; (_En el tronco de la izquierda._) y el
Jurao, lo compondremos, el señor Viriato, la señá Zoila, (_Avanzan los
nombrados._) y un decrépito servidor de ustedes.
TODOS.—¡Muy bien!
MELQUIADES.—Y las parejas, podrían ser, por ejemplo: la Nieves, con...
(_Como buscando a uno; llevándola de la mano._)
BENITA.—Con su novio; ¡con quién va a bailar!
MELQUIADES.—No, eso no; novios con novios, no me hace. Porque novios
con novios se supone que se han cogido el _tingli_ en tóo lo tocante al
arte _corográfico_ y se llevarían el premio a poca costa. _Tien_ que
ser parejas impremeditadas. Veréis: Nieves, con... uno cualquiera...
con Serafín, pongo por caso.
SERAFÍN (_Avanzando._)—Con mil amores. (_La coge de la mano._)
BENITA (_Avanzando._)—Nieves debía bailar con su novio.
DAMIANA (_Cogiéndola y haciéndola retroceder._)—Tú te callas, que no
eres quién. ¿No estás oyendo que dicen que novios con novios no?
BENITA.—Pues que digan lo que quieran; yo digo que con su novio y náa
más.
MELQUIADES.—A callar. Y tú, baila con Avelino, que es de Coloniales y
sabe lo que es jalea; arza.
AVELINO.—¡Superior! Agárrese usté que va usté a ver dentro de dos
minutos un _chato_ apurao. (_Se agarran del brazo y se colocan en el
centro del fondo._)
MELQUIADES.—Y el Tuliqui, que es un poco cojo, con la Onofra, que sabe
del pie que cojea. (_Los junta._)
TULIQUI.—Haremos la nota cómica.
MELQUIADES.—Otras tres parejas al líbitum y náa más. (_Forman parejas,
al fondo, Trini, Julia, Pepita y Amalia, con cuatro jóvenes._) ¿Estamos?
LOS QUE VAN A BAILAR.—Sí, sí.
MELQUIADES (_Colocándose a la derecha con el Jurado._)—Pues ¡a una!
=Música=
Picadito y afinao,
ceñidito y bien bailao.
Al bailar, poner
muchísima atención,
pa que vea la reunión,
que no es coba
el concurso de redowa
que manguela ha organizao.
TODOS
Bien hablao.
——
MELQUIADES (_A Nieves y Serafín, que se colocan en el centro._)
En posición de empiecen.
¡Que me se cuide la base cuarta!
Primera pareja: al redoveo.
(_Al quinto compás empiezan a bailar Serafín y Nieves._)
La re-do-
la re-do-
la Redowa se baila sin coba,
por la gente de Madrid
lo mismo en el Palace Hotel
que en un salón de Chamberí.
——
NIEVES
Baila muy
apretao.
SERAFÍN
Es la base cuarta
que ha puesto el Jurao.
TODOS
La re-do-
la-re do-
etc., etc.
——
MELQUIADES
No tié fin
pa bailar
Serafín.
TODOS
¡Qué pillín!
——
MELQUIADES
Otra pareja.
(_Se retiran a la izquierda los que bailan, y avanzan
Benita y Avelino, que bailan ridículamente._)
AVELINO
Ya usté verá,
mi dulce amor,
cómo al final
es pa usté
el chato de honor.
BENITA
¿De verdá?
¡Ay, qué bien!
Pues si es así,
ya verá usté
que pongo yo
tó lo que sé.
TODOS
¡Hay que ver
qué marcao!
Si el premio al fin
no lo han ganao,
cualquiera ya
les quitará lo bailao...
——
AVELINO (_Cambiando de manera de bailar._)
¡A la _demimondaine_!
(_Bailan todas las parejas._)
¡Eso es!
(_Jaleándose._)
¡Mi mamá!
Un grupo así
es pa un Kodak.
¡Diga usté que
venga Kaulak!
——
TODOS
La-re-do-
la-re-do-
La Redowa
tié más de una arroba
de sal y pimienta y tal,
y se ha bailado en _la Bombi_,
y en el propio palacio Real.
——
VIRIATO
Estos dos, han bailao tal cual.
MELQUIADES
Muy mal.
Otra pareja.
(_Dejan de bailar todos y avanzan Onofra y el
Tuliqui._)
TULIQUI (_Bailando a su modo._)
Creo que de esta manera
no se nota la cojera,
y hasta puen premiarme
por mi gallardez.
ONOFRA
Tal vez.
TULIQUI
Comprímase
pa que vean que bailamos yo y usté
sobre un cacahué. (_Bailan todos._)
TODOS
La re do-
la re do-
La Redowa,
etc., etc.
MELQUIADES (_Interrumpiendo._)
Vayan ustedes a la coda.
——
TODOS
Pues digan ya
los del Jurao,
pa terminar,
quién ha ganao.
(_Al terminar el baile, aplauden los que no han bailado._)
=Hablado=
TODOS.—¡Bravo! ¡Bravo!
MELQUIADES (_Después de una pequeña conferencia con los del
Jurado._)—Señores: el Jurao ha acordao por unanimidaz, conceder el
_chato_ de honor, a la insuperable pareja, Nieves-Serafín.
TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Muy bien, muy bien!
AVELINO (_Rabioso._)—Eso es una injusticia.
VIRIATO.—¡Orden!
TODOS.—¡Que se calle! (_Avelino afligido, se retira hacia la derecha,
acompañado de Benita._)
MELQUIADES.—¿Se acepta este fallo?
TODOS.—Sí, sí.
MELQUIADES (_A Nieves y Serafín._)—Pues podéis beberos el premio
sorbito a sorbito, pollos. (_Dándole la copa a Nieves._) Cuando
quieras, nena.
NIEVES.—Con mucho gusto. (_Coge el vaso._) A la salú de mi pareja.
TODOS.—¡Olé! (_Vuelve Higinio por el foro izquierda lentamente y se
acerca al grupo poco a poco._)
SERAFÍN.—¡Gracias, Nieves!
NIEVES (_Va a beber y se detiene con coquetería._)—¡Ay, pero se va usté
a enterar de mis secretos!
SERAFÍN.—Pué que me convenga.
NIEVES.—A mí no; pero en fin, lo dicho. (_Bebe la mitad del vino y deja
la copa en la banqueta._)
SERAFÍN (_Sin coger el vaso._)—Señores: antes de posar mis labios donde
los ha imprimido esa boca que parece talmente un clavel encarnao que se
le ha caído del pelo, tengo que manifestar que me embarga el júbilo,
que me embarga la emoción y que me embarga... (_Va a coger la copa,
pero se interpone Higinio, que enérgicamente la coge._)
HIGINIO.—Pues no se moleste usté, yo me lo beberé, que no tengo na
embargao. (_Bebe y tira el vaso contra el suelo._)
TODOS.—¡Eh! (_Movimiento de estupor; Higinio trata de agredir a
Serafín, pero los sujetan los hombres, apartándolos, quedando en medio
Melquiades._)
BENITA (_Aplaudiendo._)—¡Muy bien, muy bien y muy bien!
VIRIATO.—Eso no vale.
MELQUIADES.—Pero, ¿qué has hecho?
HIGINIO.—Lo que me ha parecido; ¿qué hay?
BENITA.—¡Muy bien y muy bien! ¡Ja, ja; qué chasco! (_Ríe; sus padres la
amenazan._)
RAFAEL (_A Higinio._)—Pero, ¿no ves que era una broma?
NIEVES (_Sujetando a Serafín; con ira a Higinio._)—Has metío la pata.
SERAFÍN (_Con tranquilidad._)—Hombre, ¿no se le ha ocurrido a usté
otra gansada en el rato que hace que está usté ahí haciendo el
orangután?
HIGINIO.—Si se me ocurre otra, la hago.
SERAFÍN.—Pues a ratos no crea usté que estorba una mijita de educación,
amigo.
HIGINIO.—Tengo la que me hace falta.