No es soflama, niña. Si hubiera querido encartarse conmigo, salía de

miserias.

SIMONIÑA

Mi madre mira mucho por su conducta, y no quiere encartes.

SÉPTIMO MIAU

Encartes son tratos legales.

SIMONIÑA

Y amancebamientos.

SÉPTIMO MIAU

Conveniencia de dos que se juntan para ganar la plata. Tratos legales.

Yo hubiera tomado el carro en arriendo, pagando un buen porqué, le

hubiera puesto dos perros enseñados a tirar... ¡Y no digo!...

SIMONIÑA

¡Pues ya no tiene remedio!

_Simoniña suspira, e incorporándose sobre las losas del pórtico, de

rodillas a la vera del dornajo, esparce las moscas que comen en la

cabeza de cera. Unas beatas con olor de incienso en las mantillas,

salen deshiladas de la iglesia._

SIMONIÑA

¡Una limosna para ayuda del entierro!

UNA VIEJA

¡Cómo hiede!

OTRA VIEJA

¡Corrompe!

BENITA LA COSTURERA

¿Cuándo lo enterráis?

SIMONIÑA

Cuando ajuntemos para ello.

BENITA LA COSTURERA

¡Vaya unas puntadas que le echaron a la mortaja! ¡Son hilvanes!

SIMONIÑA

Para los gusanos, ya está bastante.

BENITA LA COSTURERA

¿Quién se la cortó?

SIMONIÑA

Todo lo hizo mi madre.

BENITA LA COSTURERA

¡No es muy primorosa!

SIMONIÑA

Tampoco es costurera.

BENITA LA COSTURERA

¿Y no tenía otro hilo más propio para pegarle la esterilla?

SIMONIÑA

Déjese de poner tachas, y suelte una perra.

BENITA LA COSTURERA

No la tengo.

SIMONIÑA

¡Poco le rinde la aguja!

BENITA LA COSTURERA

Para vivir honradamente. No lo olvides, para vivir honradamente.

SIMONIÑA

Pues no se libra de calumnias.

BENITA LA COSTURERA

Puede ser, pero mi fama no está en esas lenguas.

SIMONIÑA

Le tira el señorío.

BENITA LA COSTURERA

Más pobre que tú, pero con decencia.

SIMONIÑA

¡Ay, qué delirio con la decencia!

BENITA LA COSTURERA

¡Es lo que más estimo!

SIMONIÑA

¡Apuradamente!

BENITA LA COSTURERA

¿Qué quieres decir?

SIMONIÑA

Que todas somos honradas mientras...

BENITA LA COSTURERA

¡En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo! ¿Te parece

hablar propio de juventud?

SIMONIÑA

Como no trato con el señorío, desconozco los modos de las madamas.

BENITA LA COSTURERA

¡Me voy! ¡No quiero mis relatos!

SIMONIÑA

¿Se va sin dejar una perra?

BENITA LA COSTURERA

Así es.

SIMONIÑA

¡Como no hubiese más caridad que la suya!

_Pedro Gailo, con sotana y roquete, asoma en la puerta de la iglesia.

Llega el olor de los cirios que humean apagados en los altares. El arco

de la puerta deja entrever reflejos de oro en la penumbra._

PEDRO GAILO

¡Puñela! ¡Qué dada eres a picotear!

SIMONIÑA

Me hablan, contesto.

PEDRO GAILO

Todas las mujeres sois de un mismo ser.

SÉPTIMO MIAU

Pues tal como son las mujeres, no hay fiesta sin ellas, compadre. Y

usted no se queje, que tiene buena compañera. Casualmente hicimos

juntos una romería, y allí he podido apreciar cómo se comporta y sabe

sacar el dinero a los primaveras.

SIMONIÑA

Oiga cómo todos hablan de mi madre. ¡Y que sea usted solo a quebrarle

la cabeza!...

PEDRO GAILO

¡Calla la boca, Simoniña!

SIMONIÑA

Guíese otra vez de cuentos.

_Coimbra salta en dos patas, y mueve la cola bailando en torno del

sacristán, que la mira con ojos adustos. Coimbra, irreverente, olfatea

la sotana y estornuda, remedando la tos de una vieja._

SÉPTIMO MIAU

Escupe el resfriado, Coimbra.

PEDRO GAILO

¡Revienta en un trueno!

SÉPTIMO MIAU

Pídale usted la pata, compadre.

PEDRO GAILO

No soy de vuestro arte.

SÉPTIMO MIAU

¿Qué arte es el nuestro?

PEDRO GAILO

¡Arte del Diablo!

SÉPTIMO MIAU

¡Coimbra, se vive de calumnias!

SIMONIÑA

¡Por bueno está usted señalado en la cara!

SÉPTIMO MIAU

¿Cree usted, joven?

SIMONIÑA

¡Creo en Dios!

_Séptimo Miau escupe la colilla, alza el parche con dos dedos,

descubriendo el ojo que lleva tapado y con un guiño lo recata de nuevo

bajo el verde tafetán._

SÉPTIMO MIAU

¡Ya ha visto usted cómo no estoy señalado!

SIMONIÑA

Pues por alguna maldad lo encubre.

SÉPTIMO MIAU

Por lo mucho que penetra. Tanto ve, que se quema, y he de llevarlo

tapado. ¡Penetra las paredes y las intenciones!

SIMONIÑA

¡Ave María! Tanto ver es de brujos.

PEDRO GAILO

El Demonio se rebeló por querer ver demasiado.

SÉPTIMO MIAU

El Demonio se rebeló por querer saber.

PEDRO GAILO

Ver y saber, son frutos de la misma rama. El Demonio quiso tener un ojo

en cada sin fin, ver el pasado y el no logrado.

SÉPTIMO MIAU

Pues se salió con la suya.

PEDRO GAILO

La suya era ser tanto como Dios, y cegó ante la hora que nunca pasa.

¡Con las tres miradas ya era Dios!

SÉPTIMO MIAU

Tiene usted mucho saber, compadre.

PEDRO GAILO

Estudio en los libros.

SÉPTIMO MIAU

Eso hace falta.

_Por el camino, entre maizales asoma el garabato negruzco de una vieja

encorvada, que galguea. El farandul deja la quintana, silbando a

Coimbra, y en el cancel se junta con Rosa la Tatula. No era otra la

vieja._

SÉPTIMO MIAU

¿Hablaste con ella?

LA TATULA

Y quedé de volver.

SÉPTIMO MIAU

¿Cómo la hallaste?

MARI-GAILA

Está por usted que ciega. ¡Mal sabe el pago de ciertos hombres con las

mujeres!

SÉPTIMO MIAU

¿Que un día la dejo o que me deja? ¡Siempre habrá corrido mundo!

LA TATULA

¡Y trabajos!

SÉPTIMO MIAU

¿No se le volverá la intención?

LA TATULA

El Diablo cuida de avivar esa candela.

SÉPTIMO MIAU

Es una mujer de mérito.

LA TATULA

Mire para la hija. ¡Veinte años y no vale una risa de la madre!

SÉPTIMO MIAU

La madre tiene otro gancho.

LA TATULA

¡Mentira parece que malcomiendo conserve las carnes tan apretadas y los

ardores de una moza nueva!

SÉPTIMO MIAU

Que se me va la vista, Tatula.

LA TATULA

¡Ay, qué tunante!

SÉPTIMO MIAU

¿Cuándo quedaste de verla?

LA TATULA

Cuando usted me mande y señale lugar para entrevistarse.

SÉPTIMO MIAU

No conozco bien estos parajes. ¿Por dónde cae un cañaveral?

LA TATULA

¡Buena intención le guía!

_La vieja se rasca bajo la greña gris, y mientras en un reír astuto

descubre las encías desnudas de dientes, el farandul, apartándose el

tafetán, tiende la vista sobre las verdes eras._

JORNADA TERCERA: ESCENA IV

_El río divino de romana historia es una esmeralda con mirajes de

ensueño. Las vacas de cobre abrevan sobre la orilla, y en claros de

sol blanquean los linos mozas como cerezas y dueñas caducas, del ocre

melado de las imágenes en los retablos viejos. El campo, en la tarde

llena de sopor, tiene un silencio palpitante y sonoro. Miguelín el

Padronés asoma por cima de una barda, y sin hablar, con guiños de

misterio, abre los brazos convocando gentes. Algunas voces interrogan

lejanas._

UNA MOZA

¿Qué es ello, Padronés?

OTRA MOZA

Casca la avellana, dinos lo que hay dentro.

MIGUELÍN

¡Llegad a mirarlo, que os alegrará la vista!

UNA MOZA

Responde qué es ello.

MIGUELÍN

Un nido de rulas.

_Serenín de Bretal, que como un patriarca hace la siega del trigo con

los hijos y los nietos, se ladea la montera con aquel gesto socarrón de

viejo leguleyo._

SERENÍN DE BRETAL

¡Ay, gran pícaro, ya me das luces!... ¡Dos que fornican!

UN GRITO MOCERIL

¡Jujurujú! ¡Vamos a verlo!

UNA MOZA

¡Eres muy Demonio, Padronés!

_En lo alto de unas peñas cubiertas de retama amarilla, destaca sobre

el sol un pastor negro, volteando la honda, y a su lado el galgo

también negro._

QUINTÍN PINTADO

Si sale mentira no te vale ser ligero, Padronés. ¡Con la honda te

malquiebro!

UNA VIEJA

¡Otro Demonio!

QUINTÍN PINTADO

¿Dónde es el casamiento?

MIGUELÍN

En las brañas.

QUINTÍN PINTADO

¡Jujurujú! Vamos a verlo.

MIGUELÍN

¡Levántalos con el galgo!

QUINTÍN PINTADO

¡Caza real!

UNA VOZ

Allá escapa el tuno.

OTRA VOZ

¡Dadle seguimiento!

QUINTÍN PINTADO

No hay galgo para esa pieza.

UNA MOZA

Que se vaya libre. El hombre hace lo suyo propio. En las mujeres está

el miramiento.

GRITO MOCERIL

¡Jujurujú! Hay que hacer salir a la rapaza.

_Viejos y zagales dejan la labor de las eras, y acuden sobre los

linderos. Los más atrevidos entran por los verdes canavales de la

orilla del río, azuzando los perros. Algunas mozas tienen una sonrisa

avergonzada, furias en los ojos algunas viejas. Mari-Gaila dando voces

sale al camino, la falda entre los dientes de los perros._

UNA VOZ

¿Con quién fornicaba?

OTRA VOZ

¡Con el titiritero!

MARI-GAILA

¡Ladrones de honra! ¡Hijos de la grandísima!...

UNA VOZ

¡Perra salida!

OTRA VOZ

¡Vas a bailar en camisa!

UNA VIEJA

¡Afrenta de mujeres!

CORO DE VOCES

¡Que baile en camisa! ¡Que baile en camisa!

MARI-GAILA

¡Así ceguéis! ¡Cabras! ¡Cabras! ¡Cabras!

_Mari-Gaila, seguida de mozos y canes, corre por la ribera, sosteniendo

en la cintura la falda desgarrada, que descubre por los jirones la

albura de las piernas. Milón de la Arnoya, un gigante rojo que va

delante de su carro, le corta el camino, y con ruda alegría brama su

relincho. Mari-Gaila se detiene, alzando una piedra._

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Jujurujú!

MARI-GAILA

¡Al que se me llegue, lo descalabro!

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Suelta la piedra!

MARI-GAILA

¡La levanto para mi defensa!

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Suéltala!

MARI-GAILA

¡No te llegues, Milón!

_El jayán, con bárbaras risas, adelanta de un salto, y la piedra le

bate en el pecho. Mari-Gaila, con los ojos encendidos, rastrea por

otra, y el rojo gigante la estrecha en los brazos._

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Jujurujú! ¡Ya es mía!

UNA VOZ

¡Milón la tomó!

MARI-GAILA

¡Suelta, Milón! Si calladamente me lo pides, te lo concedo. ¡Suelta!

MILÓN DE LA ARNOYA

No suelto.

MARI-GAILA

¡Eres bárbaro, y no temes que en otra ocasión sea tu mujer la puesta en

vergüenza!

MILÓN DE LA ARNOYA

Mi mujer no es tentada de tu idea.

MARI-GAILA

¡Mal sabes tú a quién tienes en casa!

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Calla, malvada!

MARI-GAILA

Suéltame, y otra hora, donde me señales, te daré un aviso de provecho.

¡Suéltame!

MILÓN DE LA ARNOYA

¡Vete y confúndete, que ya me dejas la condenación!

_Mari-Gaila huye de los brazos del gigante, desnudo el pecho y en

cabellos. El coro de voces se desgrana como una cohetada en clamores

diversos y gritos encendidos._

UNA VOZ

¡Que se escapa!

OTRA VOZ

¡No la dejéis!

CORO DE VOCES

¡A seguirla! ¡A seguirla!

QUINTÍN PINTADO

¡Que te malquiebro!

_Azuza su galgo y corre por la ribera del río volteando la honda sobre

la fugitiva. Rueda por los congostos un tropel de zuecos. Mari-Gaila se

revuelve acorralada._

MARI-GAILA

¡Almas negras! ¡Salidos de los Infiernos!

QUINTÍN PINTADO

¡Vas a bailar en camisa! ¡Vas a lucir el cuerpo!

MARI-GAILA

¡No te me acerques tú, Caifás!

QUINTÍN PINTADO

¡Quiero conocer esa gracia que tienes oculta!

CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

MARI-GAILA

¡Sarracenos! ¡Negros del Infierno! ¡Si por vuestra culpa malparo, a la

cárcel os llevo!

UNA VOZ

¡No te vale esa trampa!

OTRA VOZ

¡Has de bailar en camisa!

QUINTÍN PINTADO

¡Vas a lucir el cuerpo!

MARI-GAILA

¿Me corréis por eso, hijos de la más grande? ¡Bailaré en camisa y

bailaré en cueros!

CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

MARI-GAILA

¡Pero que ninguno sea osado a maltratarme! ¡Miray hasta cegar, sin

poner mano!

CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

_Mari-Gaila se arranca el justillo, y con la carne temblorosa, sale de

entre las sueltas enaguas. De un hombro le corre un hilo de sangre.

Rítmica y antigua, adusta y resuelta, levanta su blanca desnudez ante

el río cubierto de oros._

MARI-GAILA

¡Conformarse con esto!

CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

UNA VOZ

¡Milón que la suba en el carro!

OTRAS VOCES

¡Al carro de Milón!

QUINTÍN PINTADO

¡Que baile en su trono!

CORO DE RELINCHOS

¡Jujurujú!

_Rodante y fragante montaña de heno, el carro, con sus bueyes dorados,

y al frente el rojo gigante que los conduce, era, sobre la fronda del

río, como el carro de un triunfo de faunalias._

JORNADA TERCERA: ESCENA ÚLTIMA

_San Clemente. La quintana en silencio húmedo y verde, y la iglesia de

románicas piedras dorada por el sol, entre el rezo tardecino de los

maizales. La sotana del sacristán ondula bajo el pórtico, y a canto del

carretón un corro de mantillas rumorea. Atropellando al sacristán, dos

mozuelos irreverentes penetran en la iglesia y suben al campanario.

Estalla un loco repique. Pedro Gailo da una espantada y queda con los

brazos abiertos, pisándose la sotana._

PEDRO GAILO

¡Qué falta de divino respeto!

MARICA DEL REINO

¡De falta supera!

LA TATULA

¡Son los mocetes que ahora entraron! ¡Juventud pervertida!

SIMONIÑA

¡Quiébreles un hueso, mi padre!

PEDRO GAILO

¡Alabado sea Dios, qué insubordinación!

MARICA DEL REINO

¡Carne sin abstinencia!

UNA VOZ EN LOS MAIZALES

¡Pedro Gailo, la mujer te traen desnuda sobre un carro, puesta a la

vergüenza!

_Pedro Gailo cae de rodillas, y con la frente golpea las sepulturas del

pórtico. Sobre su cabeza las campanas bailan locas, llegan al atrio

los ritmos de la agreste faunalia, y la frente del sacristán en las

losas levanta un eco de tumba._

MARICA DEL REINO

¡Vas a dejar ahí las astas!

PEDRO GAILO

¡Trágame, tierra!

LA TATULA

¿A qué tercio este escándalo?

LA VOZ EN LOS MAIZALES

¡Que si llegaron a verla de cara al sol con uno encima!

SIMONIÑA

¡Revoluciones y falsos testimonios!

LA VOZ EN LOS MAIZALES

¡Yo no la vi!

PEDRO GAILO

¡Ni la vio ninguno que sepa de cumplimientos!

LA TATULA

¡Así es! Casos de conducta no llaman trompetas.

_Pedro Gailo corre pisándose la sotana, y se desvanece por la puerta de

la iglesia. Sube al campanario, batiendo en la angosta escalera como

un vencejo, y sale a mirar por los arcos de las campanas. El carro de

la faunalia rueda por el camino, en torno salta la encendida guirnalda

de mozos, y en lo alto, toda blanca y desnuda, quiere cubrirse con

la yerba Mari-Gaila. El sacristán, negro y largo, sale al tejado,

quebrando las tejas._

UNA VOZ

¡Castrado!

CORO DE FOLIADA

¡Tunturuntún! La Mari-Gaila.

¡Tunturuntún! Que tanto bailó.

¡Tunturuntún! La Mari-Gaila,

Que la camisa se quitó.

PEDRO GAILO

¡El Santo Sacramento me ordena volver por la mujer adúltera ante la

propia iglesia donde casamos!

_Pedro Gailo, que era sobre el borde del alero, se tira de cabeza. Cae

con negro revuelo y queda aplastado, los brazos abiertos, la sotana

desgarrada. Hace semblante de muerte. De pronto se alza renqueando, y

traspone la puerta de la iglesia._

UNA VOZ

¡Te creí difunto!

OTRA VOZ

¡Tiene siete vidas!

QUINTÍN PINTADO

¡Jujurujú! ¡Miray que dejó los cuernos en tierra!

_El sacristán ya salía por el pórtico, con una vela encendida y un

libro de misal. El aire de la figura, extravío y misterio. Con el libro

abierto y el bonete torcido cruza la quintana, y llega ante el carro

del triunfo venusto. Como para recibirle, salta al camino la mujer

desnuda, tapándose el sexo. El sacristán le apaga la luz sobre las

manos cruzadas, y bate en ellas con el libro._

PEDRO GAILO

¡Quien sea libre de culpa, tire la primera piedra!

VOCES

¡Consentido!

OTRAS VOCES

¡Castrado!

_Las befas levantan sus flámulas, vuelan las piedras y llamean en el

aire los brazos. Cóleras y soberbias desatan las lenguas. Pasa el soplo

encendido de un verbo popular y judaico._

UNA VIEJA

¡Mengua de hombres!

_El sacristán se vuelve con saludo de iglesia, y bizcando los ojos

sobre el misal abierto, reza en latín la blanca sentencia._

REZO LATINO DEL SACRISTÁN

Qui sine peccato est vestrum, primus in illam lapidem mittat.

_El sacristán entrega a la desnuda la vela apagada, y de la mano la

conduce, a través del atrio, sobre las losas sepulcrales... ¡Milagro

del latín! Una emoción religiosa y litúrgica conmueve las conciencias,

y cambia el sangriento resplandor de los rostros. Las viejas almas

infantiles respiran un aroma de vida eterna. No falta quien se esquive

con sobresalto, y quien aconseje cordura. Las palabras latinas, con su

temblor enigmático y litúrgico, vuelan del cielo de los milagros._

SERENÍN DE BRETAL

¡Apartémonos de esta danza!

QUINTÍN PINTADO

También me voy, que tengo sin guardas el ganado.

MILÓN DE LA ARNOYA

¿Y si esto nos trae andar en justicias?

SERENÍN DE BRETAL

No trae nada.

MILÓN DE LA ARNOYA

¿Y si trujese?

SERENÍN DE BRETAL

¡Sellar la boca para los civiles, y aguantar mancuerna!

_Los oros del poniente flotan sobre la quintana. Mari-Gaila, armoniosa

y desnuda, pisando descalza sobre las piedras sepulcrales, percibe el

ritmo de la vida bajo un velo de lágrima. Al penetrar en la sombra

del pórtico, la enorme cabeza del idiota, coronada de camelias, se le

aparece como una cabeza de ángel. Conducida de la mano del marido, la

mujer adúltera se acoge al asilo de la iglesia, circundada del áureo

y religioso prestigio, que en aquel mundo milagrero, de almas rudas,

intuye el latín ignoto de las_

_DIVINAS PALABRAS_

ACABOSE DE IMPRIMIR ESTE LIBRO

EN LA IMPRENTA YAGÜES

EN MADRID A XXXI DÍAS

DEL MES DE MAYO

DE MCMXX

AÑOS

ÍNDICE

Páginas

DRAMATIS PERSONÆ 7

JORNADA PRIMERA 11

Escena primera 13

Escena segunda 29

Escena tercera 47

Escena cuarta 57

Escena quinta 69

JORNADA SEGUNDA 87

Escena primera 89

Escena segunda 99

Escena tercera 117

Escena cuarta 131

Escena quinta 141

Escena sexta 153

Escena séptima 165

Escena octava 183

Escena novena 193

Escena décima 207

JORNADA TERCERA 215

Escena primera 217

Escena segunda 231

Escena tercera 243

Escena cuarta 263

Escena última 277

COLOFÓN 287

Divinas palabras · 第 4 / 4 段