Es de noche.
Estamos en un baile de confianza de cualquier ciudad subalterna; en uno
de esos bailes improvisados que empiezan los domingos por la tarde,
después de tal ó cual procesión religiosa.
Un velón de cuatro mecheros, fabricado en Lucena, alumbra la sala
principal de la casa del alcalde.--El barbero de éste toca la guitarra
en un rincón, y diez ó doce señoritas, vestidas con trajes de lana, y
sin guantes ni prendidos, forman la femenil constelación del sarao.--Son
hijas de lo mejor, de lo principalito del pueblo.--Quince ó veinte
jóvenes las están bailando hace dos horas. El júbilo es inmenso; la
media luz favorable; el wals loco, rápido, juguetón...--Ya se
atropellan, ya se caen...--Las esteras de esparto tienen esta ventaja.
Las madres, sentadas al brasero en un gabinete contiguo, velan por la
inocencia de sus hijas.
Casi todas las muchachas allí reunidas son agradables: algunas... hasta
bonitas.
Hay una de estas que sobresale entre las demás por su gracia y por su
gallardía tanto como por su hermosura.--Todos desean bailar con
ella.--Es una de esas beldades que donde quiera reinan, donde quiera
dominan...
En cambio hay en un rincón cierta joven que todavía no ha bailado ni una
sola vez.
¡Es la _fea_!
Desde allí acecha, mira, devora.
¿Por qué no _la sacan_ á ella? ¿Por qué no le dicen aquellas tonterías
tan deliciosas que alegran á las demás? ¿Por qué no se sientan los
galanes á su lado?
¡Qué bello es aquel joven! ¡Qué grato será ir en sus brazos, empujada
por la música!
¡Ah! Se acerca á ella... La mira con lástima...
¡Oh, nuevo puñal! ¡La compasión solamente lo impulsó hacia aquel
sitio!...
Ya llega...
¡Qué milagro! ¡La ha sacado á bailar!
¡Pero cuán levemente coge su talle! ¡Su talle que tiembla de
placer!--Apenas toca su mano...--¡Qué frialdad! ¡Está haciendo una obra
de misericordia!
¡Y, sin embargo, ella tiene quince años y encierra más amor en su alma
que olas amargas el Océano!
Y, á pesar de esto, ella agradece aquel nuevo insulto. ¡Ella ama á
quien la ha compadecido!...
¡Si se atreviera á hablarle!
Pero él está distraido... tal vez fastidiado...
Se acaba el wals. ¡Todas se han reido de ella!
El que _fué_ su pareja huyó sin saludarla.
Ahora todas tienen á su lado un galanteador... un enamorado...
Ella está sola y callada, crispada y lúgubre, como el reo en el
banquillo después de la ejecución.
¡Y aquí terminan los placeres de su juventud!--Ya no volverá á bailar en
toda su vida.--¡Esta _vez_... ha sido la primera y la última.