En la dilatada familia de las _feas_, lo mismo que en todas las
clasificadas por los naturalistas, hay un arquetipo, un ejemplar de
_pura sangre_, un modelo ideal, figura clásica en su especie, como la
Venus de Milo ó como el bacalao de Escocia.
Este dechado es el que nos proponemos estudiar hoy; y, para encontrarlo,
imitaremos á Linneo.
Primeramente: hay _fea-natural_ y _fea-accidental_.
_Fea-natural_ es la destinada y preparada _ab-initio_ por el Creador
para mártir.
_Fea-accidental_ es la que, por resultas de las viruelas, de una
epilepsia, ó de cualquier otro accidente, se vuelve _fea_ después de
nacer.
Por consiguiente, la _fea-natural_ es la genuina, dado que trae en el
alma todo lo que no trae en el cuerpo: es decir; dado que la naturaleza,
siempre próvida, la ha dotado de un alma de _fea_.
En cuanto á la _fealdad accidental_, ya comprenderéis que no imprime
carácter. ¡Es un error de la fortuna, como la riqueza de ciertos
hombres!
La _fea-natural_ se subdivide en _graciosa_ y _sin-gracia_.
La _fea-graciosa_ no tiene tampoco mérito alguno. La _gracia_ es una
segunda belleza, que suple por la primera, y que á veces la aventaja,
neutralizando los efectos de la fealdad.
La _fea-natural-sin-gracia_ se acerca ya á la perfección del tipo, y
todavía se divide en _discreta_ y en _tonta_.
La _fea-natural-sin-gracia-tonta_ no existe en realidad; mas, cuando se
da este fenómeno, acontece que las cualidades se desvirtúan mútuamente,
produciendo un resultado neutro.
Lo probaremos en pocas palabras.
La tontería de la _fea_ no es más que un velo de ilusión colocado ante
sus ojos, mediante el cual se ve bonita y atribuye á _respeto_ el
desvío de los hombres, propalando que no quiere casarse: ¡cosas todas
que la infeliz se cree á puño cerrado!--Esta _variedad_ híbrida, estéril
y pedantesca, en que no obra el espíritu corrosivo de la fealdad, y que
pasa la vida en un anticipado Limbo, abunda poco en las _naturales_,
siendo muy común en las _accidentales_.
Por el contrario, la _fea-natural-sin-gracia-discreta_; la _fea
consciente_; la _fea_ lúcida; la _fea_ convencida de que lo es, casi
realiza ya el ideal trágico y sublime que vamos buscando.
Pero aún puede perfeccionarse más la especie, haciendo una cuarta
clasificación en _rica_, _pobre_ y _de la clase media_.
La _fea-natural-sin-gracia-discreta-rica_ no existe para la fisiología
moral.
_Fea_ y _rica_ no puede ser.--El oro es la luz, y la luz disipa las
tinieblas.--La fealdad, ceñida con la aureola de D. Felix Utroque, se
convierte en hermosura: quiero decir, es adulada, festejada, mimada,
acariciada por los codiciosos...--La _fea-rica_ se casa, y por lo tanto
degenera, se frustra, se malogra.--Convengamos en que no hay
_ricas-feas_.
_Fea-natural-sin-gracia-discreta-pobre_ es ya demasiado decir.--_Pobre_
equivale á _fea_.--(Hablo de las pobres de solemnidad).--Los harapos, la
suciedad, el mal olor, la miseria en todos sus dolorosos aspectos,
constituyen _fealdad_ por sí mismos.--Además, las bocas con hambre nunca
son bellas.--La lástima es enemiga del amor.
Esto, en cuanto al que las ve.--Por lo que hace á las mismas _pobres_,
no padecen casi ninguno de los especialísimos dolores inherentes á la
deformidad.--Cuando se piensa en el estómago, se olvida el resto.
Por otra parte: la fealdad evita tormentos á la pobreza, dado que libra
de ciertos pretendientes y de ciertas ambiciones á las doncellas
indigentes, privándolas también de los peligrosos refinamientos de gusto
que proporciona la educación.--O, lo que es lo mismo: les evita la
infamia, la envidia y hasta mucha parte de la conciencia de su
desgracia.--De consiguiente, queda el tipo desnaturalizado.
¡Henos, pues, ya enfrente de nuestra heroina, ó sea de la
_fea-natural-sin-gracia-de-la-clase media_!
¡De la clase media!...--¡Pesad esta última circunstancia!--¡Ni noche ni
día!--¡Siempre crepúsculo!--¡Agonía eterna!