VIII.

He pasado por una calle, y he oido cantar sobre mi cabeza, entre el

ruido de copas y platos y las risas de alegres muchachas, la copla

fatídica de mi abuela:

La Noche-buena se viene,

la Noche-buena se vá,

y nosotros nos iremos

y no volveremos más.

--He ahí (me he dicho) una casa, un hogar, una alegría, una sopa de

almendra y un besugo, que pudiera comprar por tres ó cuatro napoleones.

En esto, me ha pedido limosna una madre que llevaba dos niños: uno en

brazos, envuelto en su deshilachado mantón, y otro más grande, cogido de

la mano.--¡Ambos lloraban, y la madre también!

Cosas que fueron: Cuadros de costumbres · 第 29 / 140 题