Se practicó este movimiento con tanto órden y destreza militar, que

logró eludir la cuidadosa vigilancia con que le observaban los rebeldes,

los cuales quedaron sorprendidos á las primeras luces del dia siguiente,

por no saber el como, y por donde se habia desaparecido Reseguin. Dista

Moraya de Tupiza 10 leguas de camino muy fragoso, la mitad cuestas y

barrancos, y la otra mitad de profunda quebrada, por donde desciende un

rio que se vadea muchas veces, y como á dos leguas de aquella villa, es

inevitable una angostura de medio cuarto de legua, en que no pueden ir

mas que dos hombres de frente, y á los lados tiene unos peñascos

escarpados, de altura extraordinaria, que forman un callejon tortuoso,

muy á propósito para que un corto número de hombres contenga y resista

al mas numeroso ejército. No ignoraban los indios las excelencias de

aquel puesto, como que ha demostrado la experiencia su conocimiento y

acierto para la eleccion de situaciones ventajosas, razon porque le

habian escogido, para oponer la primera resistencia á las tropas del

Rey, considerando, que cuando llegasen á él, estarian cansadas de

superar los obstáculos, que por grados iban creciendo, así como se iban

acercando: porque á los naturales del camino, agregábase en aquella

ocasion lo caudaloso del rio, que en algunos vados se pasaba con mucho

trabajo y no poco peligro, aumentado por la oscuridad de la noche.

Superados con diligencia y constancia todos los inconvenientes, llegó la

tropa á la natural fortaleza á que el arte no podia añadir

circunstancia, la que reconocida por algunas partidas que se formaron de

los españoles fugitivos que eran prácticos del terreno, la hallaron

desocupada, y se siguió la marcha, no sin algun sobresalto, porque

cuando se estaba en la mitad del peligro, se oyó un chasquido de honda,

y que algunas piedras se precipitaban de lo mas alto. Todos se

suspendieron, creyendo habian sido sentidos de los enemigos, pero el

Comandante, animado de su resolucion, se volvió, y les dijo: "ya el

peligro es inevitable, lo que importa es salir de él cuanto antes." Y

avivando el paso, mandó á todos le siguiesen: en efecto, logró atravesar

aquel estrecho sin resistencia, y salir á otra quebrada mas espaciosa,

donde tuvo ya lugar la imaginacion para concebir fundadas esperanzas de

un éxito feliz. No malogró instante Reseguin; y haciendo alto, reunió su

formacion dilatada por los regularos efectos del desfiladero, estendió

su frente cuanto le permitia la mayor anchura del camino; dividió los

200 hombres que llevaba en cinco divisiones, las cuatro iguales, á las

órdenes de los oficiales veteranos, y la mayor quedó á las suyas. A

cada una señaló un vecino del pueblo, que se dirigiese y apostase al

paraje señalado, y despues de haber hablado con entereza á sus soldados,

representándoles su obligacion, el órden que debian observar, la

obediencia y resolucion en el obrar, dobló el cuidado y el silencio para

seguir á Tupiza. Llegó á esta villa á las 4 de la mañana del dia 17, y

la mandó rodear inmediatamente por las partidas, que ocuparon toda su

circunferencia, para que nadie saliese de ella, y con la suya entró por

la calle principal, y se dirigió á la plaza mayor, sin que hasta

entonces le hubiesen sentido sus vecinos ni los rebeldes que estaban

entregados al sueño con la mayor confianza, así por el desprecio que

hicieron del corto número de tropas que los amenazaba, como por la

distancia en que se hallaban el dia antecedente.

Su primer cuidado fué asegurarse del caudillo principal Luis Laso de la

Vega, que prendió por sí mismo en la casa que habitaba, llamándole por

su nombre, á que contestó agriamente, porque se le incomodaba: pero

reproduciéndole desde afuera que se hallaba en gran peligro, porque

estaban ya muy cerca las armas del Rey, se levantó, y medio vestido

salió en persona á la puerta con un trabuco en la mano. Pero ganandole

la accion, quedó inmovil al ver una visita que no esperaba, faltándole

el movimiento, aun para dar impulso al gatillo, regulares efectos que

ocasiona en los traidores la magnitud de su delito; á presencia del

Juez, de quien aguardan el castigo. Siguiéronse sin intermision las

prisiones de su secretario, Fermin Aguirre, sugeto español y no de comun

nacimiento, quien por la ambiciosa fantasia de haberle nombrado Virey de

aquella provincia, abrazó el partido sedicioso; y la de otros que se

hallaban condecorados con varios títulos, para dividirse el marido de

las cuatro que se habian propuesto dominar: y como una exhalacion mandó

recorriesen sus tropas todas las inmediaciones de la villa, á dos leguas

de distancia, que lograron asegurar á los demas cómplices del tumulto.

De modo que, por la tarde se hallaban en las cárceles 100 reos de los

principales y que mas se habian distinguido en aquella conspiracion. Se

tomaron despues por el comandante todas las precauciones y providencias

convenientes para asegurarse de una sorpesa, y las que se requerian para

resistir á los rebeldes, si intentaban invadir la villa, como se

afirmaba, para libertar á sus caudillos. Colocó dobles guardias

avanzadas, eligió la iglesia para hacer la última resistencia, dispuso

rondas, nombró patrullas, encargó la exactitud del servicio, y

aumentaron su vigilancia y cuidado á proporcion que aumentaba el

peligro. Llamó las milicias del pueblo de Suipacha, que estaban por el

Rey, y las de Tarija, reforzándose con las pocas reliquias de fidelidad

que habian quedado, y antes que pudieran recobrarse los desleales del

terror infundido por las armas del Soberano, la resolucion de aquella

operacion, la inopinada prision de sus caudillos, y del conjunto de

circunstancias que ocurrieron en accion tan determinada, nombró partidas

para evitar los daños que seguian en todos los límites de la provincia

que estaban conmovidos, y en que cometian los sediciosos atroces

crueldades, obligando á los habitantes españoles á venir fugitivos, para

acogerse á la sombra de las tropas recien llegadas. Diariamente se

presentaban viudas desamparadas y huérfanos afligidos, que abandonando

sus haciendas, comodidades y domicilio, se reunian en Tupiza, para

esponer al Comandante sus padecimientos, con la pérdida de sus padres,

maridos y bienes, que les habia quitado el rigor de los tiranos

agresores; quienes egercitaron su barbarie, con mas exceso que en otras

partes, en los minerales de Tomabe, Ubina, Tatasi, Portugalete y la Gran

Chocalla, ultrajando á los sacerdotes, profanando los templos, y

cometiendo las mas sacrílegas muertes en ellos, con cuantiosos robos,

despedazando los ingenios, y destruyendo las labores de las minas.

Oíales Reseguin con afabilidad, consolaba á todos con ternura, y

ofrecíales mirar por ellos, como un padre benéfico por sus hijos;

prometia hacerles restituir sus bienes, y derramar hasta la última gota

de sangre en su defensa, y por tan justa causa.

La sedicion de esta provincia tuvo algunas circunstancias, por las

cuales se hacia mas temible que la general que se esperimentaba en el

Perú, y pudiera haber dado muchos cuidados, á no haberse cortado tan

oportunamente sus progresos. El autor y cabeza principal de ella, Luis

Laso de la Vega, era de casta de los cholos, mas español que indio, y se

hallaba sirviendo en calidad de sargento de aquellas milicias, á quien

acompañaba un génio audaz y algunas particularidades que le hacian

distinguir entre los suyos. Este inicuo, favorecido del corregidor, D.

Francisco Garcia de Prado, correspondió á su benefactor con la mayor

ingratitud, fraguando aquella trama, para usurpar el mando de las

provincias de Chichas, Lipes, Cinti y Porco, aprovechándose de la

fermentacion que habian causado los edictos y las diligencias de los

comisionados del principal rebelde Tupac-Amaru, y los movimientos de las

demas, que tambien obligaron al corregidor al acopio de algunas

municiones, y á reunir en Tupiza el regimiento de milicias de este

nombre, compuesto de cholos y mestizos, en que servia Laso, quien dió

principio á sus ambiciosos y atrevidos pensamientos, el 6 de Marzo,

aprovechando el acto de la revista, para conmover los ánimos de sus

soldados y compañeros, que no tardaron en dejarse seducir, y sacudiendo

las riendas de la obediencia, principiaron cuantos excesos les dictaba

su antojo y sugeria el caudillo cuyo egemplo siguieron los indios

circunvecinos y de la villa, creciendo el tumulto en tanta aceleracion,

que desengañado Prado del ningun fruto que producian sus persuasiones y

autoridad, no le quedó otro recurso que buscar el asilo de su casa con

algunos de los suyos. Cercóle en ella Laso con una crecida multitud, que

inutilmente intentó romper á caballo en algunas ocasiones favorables que

se le presentaron, para ponerse en fuga y huir del riesgo que por

instantes iba creciendo: pero viendo eran inutiles sus esfuerzos para

encontrar la salida, resolvió defenderse hasta el último extremo,

favorecido de las puertas y ventanas de su casa, desde donde empezó á

hacer fuego á la multitud que le tenia cercado, que correspondieron del

mismo modo; durando la confusion hasta la media noche, en que muertos ya

algunos, otros fatigados y sin fuerzas para continuar la defensa,

lograron los rebeldes incendiar la casa, y volar el repuesto de pólvora

que tenia acopiada para municionar aquella tropa, y caido un lienzo de

pared, penetró al corral el indio Nicolas Martinez, y hallando á su

corregidor aturdido en un rincon, se acercó á él y le degolló

prontamente, y le bebió mucha parte de su sangre. Pudiera haberse

salvado si con anticipacion hubiera emprendido la fuga, como se lo

aconsejaban algunos sugetos bien intencionados, pero le fué menos

sensible perder la vida que abandonar sus intereses, adquiridos á costa

de un descontento general, que le puso en aquel estado y situacion.

Luego que el agresor publicó la muerte de su corregidor y demas que le

acompañaban, entraron los sediciosos en su casa, saquearon cuanto en

ella habia, y durante la noche cometieron muchos excesos y desórdenes en

la poblacion y sus inmediaciones, como en la hacienda de Salo, donde,

alentados los indios con el ejemplo de Tupiza, conspiraron contra su

dueño, D. Salvador Paxsi, á quien cortaron la cabeza y se apoderaron de

los cuantiosos bienes que poseia: por cuyo medio y otros de igual

naturaleza, se desembarazó Laso de los sugetos que podian causarle

sugecion, y libre ya de este obstáculo, pensó solo en asegurarse el

dominio que se habia propuesto. Se intituló Gobernador y Capitan General

de aquella provincia por Tupac-Amaru, haciendo expedir sin pérdida de

tiempo, por su secretario Aguirre, cartas circulares y convocatorias

para toda la jurisdiccion, en que mandaba, bajo de graves penas, se le

uniesen para contribuir á la defensa comun, sacudir el mal gobierno y la

opresion en que los habian puesto los corregidores, las aduanas,

alcabalas y demas ramos de hacienda, nuevamente establecidos. El cura

párroco de la villa, el Dr. D. José Dávalos, procuró desde los

principios disuadirlos y aquietarlos, empleando las mas humildes

súplicas y eficaces oficios; pero no consiguió mas que el permiso para

dar sepultura á los cadáveres, cuya diligencia practicada con la mayor

piedad, no fué bastante á contener aquellos ánimos, que perdida la

obediencia y el respeto á la justicia, no tardaron en perderla tambien á

la casa del Señor, pues entrando en ella tumultuariamente una porcion de

indios llenos de furor, desenterraron el cadáver de Prado, y le cortaron

la cabeza, para llevarla á la Audiencia de la Plata, segun declararon

algunos, ó á su Inca, segun depusieron otros. Lo cierto es, que el

Gobernador indio, del pueblo de Santiago de Cotagaita, que se habia

mantenido leal en el centro de la rebelion, la recogió y le dió

sepultura en la iglesia de su pueblo con toda la solemnidad debida, y

prendió á los indios que la conducian para que sufriesen el castigo

justamente merecido á tan criminal delito: pero este ejemplo, ni las

repetidas diligencias que practicaron algunos vecinos honrados,

impidieron que de todas partes se presentasen á rendir la obediencia al

usurpador, los caciques, gobernadores, _segundas_ y _curacas_,

asegurándole sostener sus ideas hasta sacrificar sus vidas y haciendas

por la libertad.

Tal era el estado en que se hallaban aquellas provincias, cuando el

comandante D. José Reseguin llegó á ellas con su corto número de tropas.

El peso de tan graves cuidados, y la multitud de obstáculos que

encontraba y que por momentos se aumentaban, no fueron bastantes á

detenerle ni á intimidarle, antes bien, conociendo cuan conveniente era

no perder un instante en semejantes ocasiones, se dedicó inmediatamente

y con la mayor actividad al remedio de tantos y tan crecidos males,

buscando incesantemente los recursos mas oportunos y eficaces para

evitarlos. Su obrar activo, su espíritu y determinacion fueron sin duda

los diques que contuvieron la velocidad con que corrian los progresos de

la sedicion, y los que sofocaron las voraces llamas que habian comenzado

á arder con demasiada violencia, agitadas por las dulces lisongeras

ofertas de la libertad que prometian los edictos de Tupac-Amaru,

esparcidos por sus comisionados en todas partes, los que no dejaron de

penetrar hasta los corazones de los habitantes de la provincia del

Tucuman, cuyos naturales empezaban ya á disponerse para admitir con

gusto las turbaciones suscitadas en Chayanta y Tungasuca, no teniendo

reparo en expresar publicamente lo muy grato que les seria el dominio de

un dueño que aseguraba libertarlos de la opresion en que se

consideraban. El 18 de Marzo recibió los primeros pliegos del

comandante D. Ignacio Flores, en que comunicaba el feliz éxito que habia

tenido el ataque de la Punilia, cuya noticia habia adquirido Reseguin

pocas horas antes por algunas voces vagas: pero no tardó mucho el

turbarse el regocijo de tan importante aviso, porque la misma tarde supo

por D. Juan Domingo de Reguera, que se le presentó vestido de clérigo,

fugitivo del ingenio del Oro, se hallaba en él Pedro de la Cruz Condori,

indio principal del pueblo de Challapata, provincia de Chayante, y

Gobernador de los Cerrillos, intitulándose General de Tupac-Amaru, con

mas de 4,000 rebeldes de quienes era tratado y obedecido con la mayor

veneracion. Que representaba con mucha autoridad, adornado de las

insignias correspondientes, el carácter que suponia; que hablaba con

entereza, manifestaba tener espíritu y resolucion, con alguna habilidad

para desempeñar el mando que obtenia, y que premeditaba atacar á Tupiza,

para libertar á los delincuentes que estaban aprisionados en sus

cárceles. Añadio tambien, que tres indios hermanos, tomando los nombres,

el uno de Tupac-Amaru, y los dos restantes el de Damaso y Nicolas

Catari, habian entrado en algunos pueblos, asegurando eran los

personages que fingian; y que los naturales sin mas exámen, los seguian

y obedecian ciegamente: con lo que habian juntado un cuerpo

considerable, capaz de superar los esfuerzos de los pocos vecinos

leales, que se habian mantenido por el Rey hasta entonces en algunas

poblaciones; las que ya abandonaban apresuradamente, temerosos de la

muerte y obligados del terror que infundian por todas partes aquellos

tiranos, con muertes, robos y escandalosos excesos. Impuesto el

Comandante de esta série de calamidades, y que era muy conveniente

atajarlas en sus principios, bien persuadido que con el retardo ó

circunspeccion tomarian mas incremento y autoridad los nuevos caudillos,

haciéndose en cada momento de mayores fuerzas, dispuso saliesen á su

encuentro tres destacamentos, compuestos de tropa veterana y de

milicias, que por distintos caminos llegasen á un tiempo al paraje donde

se hallaba acampado Pedro de la Cruz Condori, le atacasen de acuerdo, y

procurasen su captura. Llegaron en efecto á su vista, como se les habia

prevenido, y reconociendo el corto número de hombres que se les

presentaba, los miró con gran desprecio; y adelantándose con pocos de

los suyos, para poder hablar con el comandante D. José Vila, teniente de

dragones de la expedicion, le propuso con la mas audaz confianza que se

volviese, ó se le incorporase, porque de lo contrario, seria víctima del

furor de su gente; pues era conocida temeridad intentar otra cosa á

vista de las fuerzas que tenia presentes. Lejos de intimidarse este

oficial, cuyo bizarro espíritu acreditó despues repetidas veces en toda

el tiempo de la rebelion, le reprodujo que se entregase, y no diese

lugar á que se derramase la sangre de aquellos infelices que traia

engañados. Cuyas espresiones, oidas por uno de los indios que le

acompañaban, dispuso la honda en accion de despedir la piedra contra él;

lo que advertido por Alonso Mesias, cabo de su propio cuerpo, arrancó

una pistola, y con la bala atravesó el pecho del agresor, antes que

acabase de poner en práctica su comenzado intento. Este no esperado

accidente atemorizó á los demas que acompañaban á Condori, y aturdidos

emprendieron una fuga precipitada, para incorporarse con los mas

distantes, entre quienes llevaron el desórden: é introduciéndose entre

todos la confusion, que regularmente causa la diversidad de pareceres,

no pensaron mas que en la fuga, dejando en manos de los nuestros á su

venerado general, que llevándole bien asegurado, siguieron á la Gran

Chocalla en busca de los tres hermanos, que tuvieron igual suerte, y al

sexto dia de su salida, regresaron á Tupiza con todos estos reos, llenos

de satisfaccion gloriosa, y con no poco contento de algunos españoles,

porque veian recuperada mucha parte de las riquezas que les habia

usurpado. Tambien fué arrestado al propio tiempo el teniente de cura de

aquel pueblo, el Licenciado D. José Vasquez de Velazco, á causa de

habersele justificado acompañó á Condori en las aclamaciones que se

hicieron de Tupac-Amaru, en las plazas públicas de su doctrina, habiendo

hecho despues la demostracion de bendecir las tropas de aquel rebelde,

implorando el favor del Altísimo por la felicidad de sus armas, y

convidándose á seguirle hasta el ataque de Tupiza que premeditaba,

contribuyendo con la autoridad de su carácter á promulgar los edictos, y

esparcir las cartas sediciosas de que se valian para conmover los

ánimos, en que se espresaba de esta manera:--

_Carta de los rebeldes._

SEÑORES PRINCIPALES, ASÍ ESPAÑOLES COMO NATURALES Y MESTIZOS CRIOLLOS DE

LA DOCTRINA DE SANTIAGO DE COTAGAITA:--

Muy Señores mios.--"Con la mayor urbanidad y atencion que se debe al

trato humano, hago esta á Vds. como Gobernador electo para estas

provincias, en nombre de S.M.D. José Gabriel Tupac-Amaru, Rey Inca de

este vasto vireinato del Perú, y hablando con Vds. en calidad de

embajador suyo, digo:--Que el fin á que he venido á esta provincia, y

escribo esta, es, para saber el parecer y dictámen de sus voluntades en

asunto á vasallaje, del que tomándoles el consentimiento, quisiera que

Vds. deliberáran el partido á que se inclinan, y me avisarán su

dictámen: esto es, si se conforman á ser vasallos debajo de las banderas

de dicho Monarca, cuya piedad y clemencia no propende á otra cosa que á

la conservacion, pacífica tranquilidad y alivio de todos los paisanos,

así naturales como españoles y mestizos criollos, y otros sugetos de

cualquier calidad ó condicion, nacidos en nuestras tierras, sacándolos

del gravámen y yugo pesado que hasta el dia nos ha tenido debajo de su

peso tan oprimidos, mediantes el gobierno tirano de España, con sus

pechos insoportables, que no parecia otra cosa que una servidumbre de

total esclavitud, á semejanza del cautiverio de Babilonia, en donde el

pueblo de Dios Israelita, gemia. Por lo que habiéndose visto con maduro

acuerdo todos estos motivos, en nombre de Dios, Nuestro Señor, y despues

de él, en el de nuestro referido Monarca, Inca, vengo á convidarles mas

bien con la paz y concordia, que á hacerles guerra. Pero, si

despreciando este dulce llamamiento y convite, quisieren Vds.

sorprenderme, experimentarán despues el castigo rigoroso que previene

nuestro Monarca en su edicto, del que remito un tanto, sacado á la

letra, para que Vds. se impongan de los fines tan santos y rectas

intenciones que lleva enderezadas en esta empresa. Y en el supuesto que

Vds. y los demas individuos principales que componen este cuerpo,

admitan este partido que se les propone, se fijará en los lugares

públicos y convenientes, despues que se lea en tono de bando y pregon,

para que todos comunmente entiendan y se impongan en su contenido.

"Tambien hago saber á Vds., para que no vivan recelosos, equívocos ó

confusos, como en esta doctrina de Tatasi ó Chocalla tengo en prisiones,

para aplicarles la pena de muerte, á ciertos bandoleros y facinerosos,

que fingiendo ser comisionados de nuestro Monarca, Inca, y usurpando

varios títulos furtivos, cometieron muchos delitos de alevosia y

asesinato, y arrastraron muchos vecinos españoles y mestizos de varios

pueblos, como son, Tolapampa, Ubina, este de Chocalla y otros, solamente

llevados del perverso fin de robar y de su desordenada codicia.

Contemplando lastimosamente la noticia que corre por acá, de que en ese

pueblo de Santiago han muerto los naturales á su Gobernador, y no sé á

que español criollo; amonesto á dichos indios naturales se contengan en

egecutar estas muertes, que sin tener facultades ni motivos las hayan

cometido, que eso no manda nuestro piadoso Monarca, sino solo rebatir el

mal gobierno con el exterminio ó expulsion de los corregidores europeos,

y que armados todos los indios y españoles criollos, le defendamos, en

caso de que por alguno de los puertos de este reino venga alguna armada

de soldados contrarios, y opuestos á su corona.

"Y porque espero en su Divina Magestad, que por su infinita misericordia

admitan Vds. esta propuesta, no soy mas, á quien ruego les guarde muchos

años. Chocalla, y Marzo 19 de 1781.--B.L.M. de Vds. su seguro servidor

que su bien desea."

_El Gobernador_, D. PEDRO DE LA CRUZ CONDORI.

_Edicto para la Provincia de Chichas_.

D. José Gabriel Tupac-Amaru, Indio de la sangre real, y tronco

principal:--"Hago saber á los paisanos criollos, moradores de la

provincia de Chichas y sus inmediaciones, que viendo el yugo fuerte que

nos oprime con tanto pecho, y la tirania de los que corren con este

cargo, sin tener consideracion de nuestras desdichas, y exasperado de

ellas y de su impiedad, he determinado sacudir este yugo insoportable, y

contener el mal gobierno que experimentamos de los gefes que componen

estos cuerpos: por cuyo motivo murió en público cadalso el corregidor de

esta provincia de Tinta, á cuya defensa vinieron á ella de la ciudad del

Cuzco, una porcion de chapetones, arrastrando á mis amados criollos,

quienes pagaron con sus vidas su audacia y atrevimiento. Solo siento de

los paisanos criollos, á quienes ha sido mi ánimo no se les siga algun

perjuicio, sino que vivamos como hermanos, y congregados en su un

cuerpo, destruyendo á los europeos. Todo lo cual, mirado con el mas

maduro acuerdo, y que esta pretension no se opone en lo mas leve á

nuestra sagrada religion católica, sino solo á suprimir tanto desórden,

despues de haber tomado por acá aquellas medidas que han sido

conducentes para el amparo, proteccion y conservacion de los españoles

criollos, de los mestizos, zambos é indios, y su tranquilidad, por ser

todos paisanos y compatriotas, como nacidos en nuestras tierras, y de un

mismo orígen de los naturales, y haber padecido todos igualmente dichas

opresiones y tiranias de los europeos,--ha tenido por conveniente

hacerles saber á dichos paisanos criollos, que si eligen este dictámen,

no se les seguirá perjuicio ni en vidas ni en haciendas; pero si

despreciando esta mi advertencia hicieren lo contrario, experimentarán

su ruina, convirtiendo mi mansedumbre en saña y furia, reduciendo esta

provincia en cenizas; y como sé decirlo, tengo fuerzas, pesos, y á mi

disposicion todas estas provincias comarcanas, en union entre criollos y

naturales, fuera de las demas provincias que igualmente están á mis

órdenes, y así no estimen en poco esta mi advertencia, que es nacida de

mi amor y clemencia, que propende al bien comun de nuestro reino, pues

se termina á sacar á todos los paisanos españoles y naturales de la

injusta servidumbre que han padecido. Mirando al mismo tiempo como por

principal objeto el que cesen las ofensas á Dios Nuestro Señor, cuyos

ministros, los Señores sacerdotes, tendrán el debido aprecio y

veneracion á sus estados, y del mismo modo las religiones y monasterios,

por cuya piadosa y recta intencion con que procedo, espero de la divina

clemencia, como destinado por ella, para el efecto me alumbrará y

gobernará para un negocio en que necesito toda su asistencia para su

feliz éxito.

"Y para que así tengan entendido, se fijarán ejemplares de este edicto,

en los lugares que se tengan por conveniente, en dicha provincia, en

donde sabré quienes siguen este dictámen, premiando á los leales, y

castigando á los rebeldes, que conocereis vuestro beneficio, y despues

no alegareis ignorancia. Es cuanto puedo deciros. Lampa, y Diciembre

23 de 1780."

D. JOSE GABRIEL TUPAC-AMARU, _Inca_.

Relación historica de los sucesos de la rebelión de José Gabriel Tupac-Amaru en las provincias del Peru, el año de 1780 · 第 5 / 13 段