El nuevo gobierno nicaragüense, que suprimió por decreto mi misión en
México, no me envió nunca, por más que cablegrafié, mis recredenciales
para retirarme de la legación de España; de modo que, si a estas horas
no las ha mandado directamente al gobierno español, yo continúo siendo
el representante de Nicaragua ante su majestad católica.
Y aquí pongo término a estas comprimidas memorias que, como dejo
escrito, he de ampliar más tarde. En mi propicia ciudad de París, sin
dejar mi ensueño innato, he entrado por la senda de la vida práctica...
Llamado por el artista Leo Merelo para la fundación de la revista
_Mundial_, entré luego en arreglos con los distinguidos negociantes
Sres. Guido, y he consagrado mi nombre y parte de mi trabajo a esa
empresa, confiando en la buena fe de esos activos hombres de capital.
En lo íntimo de mi casa parisiense, me sonríe infantilmente un rapaz que
se me parece, y a quien yo llamo _Güicho_...
Y en esta parte de mi existencia, que Dios alargue cuanto le sea
posible, telón.
Buenos Aires, 11 de Septiembre.--5 de Octubre de 1912.
[imagen:
ACABÓSE
DE IMPRIMIR
ESTE LIBRO EN
MADRID, EN LA
TIPOGRAFÍA YAGÜES
EL DÍA XXX
DE SEPTIEMBRE
DEL AÑO
MCMXVIII]
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