"Después de mucho andar y desandar, fatigado por la fiebre y el delirio,
me senté en una puerta temblando de frío y entonces advertí que no tenía
sombrero, por haberlo tirado cuando caí junto al sereno."
"Abrumado por ideas insensatas y padeciendo una especie de agonía, pedí
la muerte, llamé al abismo y lamenté no tener con qué matarme."
"Desde luego mi evocación desesperada no me pareció tan inútil, porque
interrumpiendo el silencio de aquella triste noche, resonaron cerca de
mí fuertes golpes de martillos y rechinos de cerrojos; acto continuo se
abrió una gran puerta frente al lugar donde yo estaba, dejando ver el
interior de una casa como antro infernal donde vagaban sombras
siniestras en torno de una hoguera y corrían hombres feroces profiriendo
maldiciones, arrastrando cadenas y llevando por todas partes hachones
incendiarios."
"Una hilera de gigantescos é inquietos animales se dibujaba en la pared
no lejos de las llamas, y en el fondo del gran patio un mónstruo
desmesurado, negro con grandes ojos de fuego, me veía sin moverse."