"Al subir la escalera oí una música suave y deliciosa que no me era
desconocida y dije como si hablara con alguno: ciertamente soy un
mentecato como me llamaron esta mañana; María Luisa está tranquila,
encerrada tocando su piano y tal vez acordándose de mí cuando yo vengo á
celarla y herirla sólo por el dicho de un calumniador."
"Pensé volver al coche inmediatamente, pero temí ya no encontrarlo y
sintiéndome fatigado, entré á descansar en el cuarto."
"Allí era más perceptible el sonido del piano y pronto me llamó la
atención el aria que oía, porque tan fácil para María Luisa, era
ejecutada con torpeza ó enfado."
"No pude resistir la curiosidad de ver por el conducto de la llave lo
que pasaba en la otra casa."
"Esa llave siempre la tenía puesta en la cerradura y no quise quitarla,
por no hacer ruido, conformándome con ver lo que pudiera por el pequeño
resquicio que dejaba."
"Por aquella puerta, como he dicho antes, entraba yo al pasillo en cuyo
fondo había una para la sala y á un lado la otra que daba acceso á la
alcoba."
"Cuando me incliné para observar por aquel conducto, el piano ya no
sonaba."
"Aunque la puerta de la sala no estaba cerrada, sólo pude alcanzar con
la vista un corto radio que abarcaba el lugar de la mesa redonda situada
frente al piano."