"Como yo la amaba locamente, todo lo disimulé y resolví venir á Oaxaca
para preparar una casa, pero ya no tenía yo calma, los celos me
devoraban."
"Contemplando aquella mujer tan hermosa y tan querida miraba levantarse,
á pesar mío, entre ella y yo, una á una burlándose de mí, las siluetas
de los hombres que habían habitado su corazón y pensaba en los recuerdos
y las perpetuas inquietudes que debería encontrar bajo la almohada del
lecho conyugal."
"Empecé á desconfiar de todos los que pasaban por la casa de María
Luisa, de los que la servían y aun de los que la miraban, creyendo en mi
celoso aturdimiento, que nadie podía verla sin amarla porque había
nacido para enloquecer los corazones."
"Me acostumbré á pasar de día y de noche por su casa para ver si me
engañaba, pero sus balcones permanecían á toda hora cerrados y no
entraba en la casa persona que me inspirase desconfianza."
"Por un instinto secreto, lo que más me mortificaba al pasar todos los
días, era ver parado en la puerta de una panadería que estaba frente á
la casa de María Luisa, un joven como de quince años, de moreno rostro y
baja estatura, ojos negros muy vivos y cabellera rebelde y abundante."
"Preocupado por mis celos, me figuraba que aquel muchacho veía con
insistencia los balcones de María Luisa y que al mirarme, bajaba la
frente cuando no había podido esconderse antes de que yo pasara junto á
él."
"Habiendo comunicado mis sospechas á María, me dijo con voz dulce y
burlona:--No seas bobo; ese muchacho que se llama Luis y todos le dicen
_Lucho_, es hijo del panadero que vive frente á esta casa y pronto debe
casarse con una joven que yo conozco."
"Todo lo creí, pero no dejaba de sufrir temiendo constantemente que
alguien llegara á imponerse de lo que me pasaba y reírse á expensas de
mi honra."
"¡Oh! Ciertamente yo era un bobo y no sólo para María Luisa, sino
también ante el tribunal de la opinión pública, como pude conocerlo por
varios incidentes harto desagradables que ocurrieron poco después."