LI.

"María Luisa se estremeció y secó el llanto que derramaba

involuntariamente, yo continué:"

"--Los hombres, después de haber agotado la juventud, quizás con malas

costumbres, llegamos á ocupar puestos distinguidos y nos llaman

respetabilísimos señores, mientras que á la pobre mujer que luchó en

defensa de su honor y sucumbió por hambre, al verla pasar humillada bajo

el peso de la deshonra, con el alma herida profundamente y la corona del

oprobio en la cabeza, en vez de llamarla para limpiar el llanto de sus

ojos y las llagas de su corazón, le decimos como los judíos: _Adelante,

tú has faltado al deber, no mereces compasión_. Y ella, por culpa

nuestra, rueda en la pendiente de la fatalidad pasando desde los salones

hasta los tugurios, de allí á los cuarteles y después al hospital. ¡Qué

horror! En estos tiempos de progreso y democracia, se forman sociedades

de beneficencia, se abren liceos para ilustrar á la juventud, se

inventan máquinas que alivian el trabajo del hombre, se aseguran los

buques para que el mar no absorba el dinero del rico y todavía no se

piensa en la rehabilitación de la joven descarriada...... Pocas son las

mujeres que se pierden por instinto, casi todas son irresponsables; han

sucumbido por engaño, por necesidad ó por mala educación. Cuando alguna

niña sola, pobre y hermosa llega á la edad en que el botón se vuelve

flor y la adolescente ángel, los mercaderes del amor impuro y los

libertinos de profesión, la ponen asechanzas, la narcotizan con su

aliento de serpiente, y como perros de presa, la persiguen hasta

precipitarla en el abismo del desprecio. Esa eres tú, María, huérfana

hermosísima, dotada de gigantescas pasiones y falsamente persuadida de

que te habían robado el primer amor de tu corazón ¿qué habías de hacer?

Viviendo en mi casa como una señorita, te lanzaron de repente á la vida

libre de la servidumbre; rodeada de seducciones y necesidades, llena de

juventud y de belleza, fuiste una perla caída en el fango, fuiste un

ángel que se perdió buscando el camino de los cielos. ¡Qué infames son

los que te han engañado, vendido y enlodado! Pero yo sé que tu alma está

virgen todavía; tú tienes talento y un corazón sensible; aun puedes ser

buena y llegar á sentir algún día el inefable contento de la casta

esposa y la honorable madre. Yo me propongo regenerarte por medio del

trabajo, del honor y de la religión. Créemelo, María, quiero ser tu

padre ó siquiera tu hermano por algún tiempo. Tú ya no eres la joven que

se pudiera encerrar en un colegio; el ave acostumbrada á volar de árbol

en árbol, se muere de tristeza cuando la guardan en la jaula. Si tú

quieres te pondré una casa donde tengas criados que te sirvan, maestros

que te instruyan y respetos que te honren; yo desde lejos procuraré que

nada te falte, mirando en tí una prenda de ventura puesta por Dios bajo

mi amparo. Cuando hayan pasado tres ó cuatro años, si aprendiste y

observaste los deberes de la dama honesta y fuerte, iremos á vivir donde

no te conozcan y me casaré contigo, pero has de cumplir estas tres

condiciones que te exijo: primera, te instruirás en los deberes y las

labores de la buena educación; segunda, ninguno sabrá de tus labios que

yo te amo y te sostengo; y por último, vivirás con modestia y honradez

sin tacha."

María Luisa, Leyenda Histórica · 第 76 / 153 题