"En el teatro, una noche, ví que asomaba por la más alta galería, la
cabeza de una mujer tan parecida á María Luisa, que inmediatamente subí
á buscarla; pero al llegar quedé persuadido de que todo era ilusión de
mis sentidos fascinados."
"Otra vez al anochecer, vagando distraído por las calles, tropecé con
una joven donosa y esbelta, que al mirarme, bajó la frente y se cubrió
con el rebozo; yo sentí pasar por mi pecho una corriente eléctrica que
me conmovió profundamente y regresé con violencia para perseguir á la
misteriosa aparición, considerándola como la imagen de la mujer amada
que me había robado la muerte; ella precipitó el paso y yo casi corrí
para no perderla como á la gitana de Granada; pero se ocultó en un viejo
caserón ante cuya puerta me detuve; inmediatamente sentí que me tocaban
el hombro; era un amigo mío alegre y conocedor de toda clase de gente,
que con acento malicioso me dijo:--Resuélvete á entrar ó aléjate, porque
esta casa tiene mala fama. ¿Qué dirán de tí?"
"Me separé de aquel lugar con vergüenza de haber corrido tras de una
mujer desconocida, sólo porque me pareció bella como María Luisa y
ponderando mi necedad, me dije:--¿Cómo había de estar entre las víctimas
del libertinaje, ni la sombra de aquella niña recatada y pudorosa?"