XLI.

"En el teatro, una noche, ví que asomaba por la más alta galería, la

cabeza de una mujer tan parecida á María Luisa, que inmediatamente subí

á buscarla; pero al llegar quedé persuadido de que todo era ilusión de

mis sentidos fascinados."

"Otra vez al anochecer, vagando distraído por las calles, tropecé con

una joven donosa y esbelta, que al mirarme, bajó la frente y se cubrió

con el rebozo; yo sentí pasar por mi pecho una corriente eléctrica que

me conmovió profundamente y regresé con violencia para perseguir á la

misteriosa aparición, considerándola como la imagen de la mujer amada

que me había robado la muerte; ella precipitó el paso y yo casi corrí

para no perderla como á la gitana de Granada; pero se ocultó en un viejo

caserón ante cuya puerta me detuve; inmediatamente sentí que me tocaban

el hombro; era un amigo mío alegre y conocedor de toda clase de gente,

que con acento malicioso me dijo:--Resuélvete á entrar ó aléjate, porque

esta casa tiene mala fama. ¿Qué dirán de tí?"

"Me separé de aquel lugar con vergüenza de haber corrido tras de una

mujer desconocida, sólo porque me pareció bella como María Luisa y

ponderando mi necedad, me dije:--¿Cómo había de estar entre las víctimas

del libertinaje, ni la sombra de aquella niña recatada y pudorosa?"

María Luisa, Leyenda Histórica · 第 66 / 153 题