"No fué aquel llanto el último derramado por esa causa...... Sólo mi
corazón sabe cómo fué destrozado después sin merecerlo."
"¿Qué había de hacer? Sofoqué mis lágrimas é hice el viaje á México,
dejándome llevar como el moribundo arrebatado por el alud."
"En el camino todo me disgustaba; veía el país árido y el cielo
enlutado."
"Sintiendo frío en el corazón y dolor en la cabeza los golpes del coche
me parecían retumbos de lejana tempestad."
"Cuando llegué á mi casa con el pecho oprimido y conteniendo el llanto,
la encontró sola, sin criados, sin flores, sin ruido."
"Mariano, el hijo del mayordomo de la Hacienda, me abrió la puerta, era
el único que allí habitaba y no pudo contestar ni una sola de las
innumerables preguntas que le hice, porque acababa de ser empleado por
mi tío."
"Todos los criados que me conocían fueron despedidos cuando mi madre
murió y no pude hallarlos después."
"La primera pregunta que hice á mi tío, luego que lo ví, fué por el
sepulcro de mi madre é inmediatamente nos trasladamos al panteón."
"Allí permanecí largo tiempo y en vano quise ver la sepultura de María
Luisa; para los pobres no hay quien grabe su nombre sobre una losa."
"Mi tío me dijo que había sido enterrada violentamente con otros
cadáveres en una fosa común, por temor de que se propagara el tifo y
procurando tratar de otro asunto, empezó á darme cuentas de mis bienes,
pero yo no quise oirle."
"Sólo me quedaban de aquella niña desgraciada una medalla de cobre y una
memoria dolorosa."
"Pensando en ella se me figuraba una de esas dulces aves de primavera,
que llegan á cantar en nuestras casas y luego se van dejando únicamente
como señas de su paso, el eco de su voz y algunas plumas de sus alas."