No se diferenciaban los hombres de mar de los de tierra, en el vestido,
al transcurrir los siglos XV y XVI, exceptuando las ocasiones de
embarque de personas reales, que entonces los primeros recibían ropas de
grana, por tradición conservada desde los tiempos de D. Alfonso el
Sabio. En lo ordinario, no exigiéndose uniformidad en los trajes de la
milicia de mar y tierra, vino á ser distintivo de mareante el bonete
rojo, como de soldado lo era el coleto de ante. Con este bonete cónico
se representan los primeros en las pinturas de la época y muchas veces
lo menciona el Diario del Almirante, ya porque agasajaba á los indios
con los que llevaban las carabelas de repuesto[87]; ya porque se servía
del de cualquier grumete para depositar los garbanzos y sortear el
romero que cumpliera los votos hechos al sufrir temporal[88].
[Nota 87: Véanse los días 11 y 15 de Octubre de 1492 y 14 de Enero
de 1493.]
[Nota 88: Idem el 14 de Febrero.]
Procedían generalmente de los telares de Toledo, ciudad en que había
gremio de boneteros, muy acreditado; pero usaban también los marinos
unos capuces característicos, excelentes para defensa de la lluvia, que
consistían en una especie de esclavina corta con capucha, y abrigaban
cabeza, cuello y hombros. En las naos del retablo de San Nicolás de
Burgos, labrado á fines del siglo XV, están patentes.
Don Antonio de Guevara nombra calzas marineras á las más fuertes, que se
recomendaban para embarco. Escalante insinúa que en su tiempo,
principalmente entre los pilotos empezaba á compartir el color azul la
predilección; por ser sufrido para la mar, y es constante que aun los
forzados de galeras tenían un capote grande con mangas y capucha en la
estación rigorosa.
En _la vida de la galera_ se lee:
Luego me mandaron dar
Un almilla colorada
Aforrada con gear
* * *
También capote y calzones
Y un bonete colorado,
Capote y calza á montones...
Los trompeteros, porque á veces servían de heraldos, se vestían con más
delicadeza; calzas rojas, justillo con mangas perdidas y el escudo de
armas reales bordado sobre el pecho, gorra de paño.
Ha sido causa el gabán marinero de paño pardo (llamado también
_papahigo_ por alusión á la vela mayor de las naos), que D. Cristóbal,
como todos, usaba á las veces, de que algunos creyeran que llevaba
hábito de fraile franciscano y aunque era hermano de la Orden
Tercera[89]. Probablemente se funda la suposición en lo que Gonzalo
Fernández de Oviedo, el P. Las Casas y el cura de los Palacios
escribieron del traje cuando regresaba del segundo viaje. Oviedo
refirió, que sentido el Almirante de las pesquisas de Aguado, _vistióse
de pardo como fraile e dejóse crescer la barba_. Bernáldez, que alojó en
su casa al aludido, contaba: «vino el Almirante en Castilla en el mes de
Junio de 1496 vestido de unas ropas _de color de hábito de San Francisco
de la observancia e en la hechura poco menos que de hábito y con cordón
de San Francisco por devoción_». Las palabras del P. Las Casas, no son
menos claras: «y él, porque era muy devoto de San Francisco, vistióse de
pardo, y yo le vide en Sevilla al tiempo que llegó de acá vestido _cuasi
como fraile_ de San Francisco».
[Nota 89: No parece que hubiera omitido esta circunstancia el P. Las
Casas en los varios pasajes en que trata de las relaciones de D.
Cristóbal con frailes de la orden, singularmente en el que se refiere al
guardián del convento de la Rábida, al decir: «Cognoscio que despues de
Almirante, siempre fué devoto de aquella orden». _Hist. de las Indias_,
t. I, pág. 250. Parecida referencia hizo D. Fernando Colón en las
historia de su padre, diciendo que en la última hora le amortajaron con
hábito de San Francisco.]
Hay conformidad en todos de que el traje era del color, pero no de la
hechura del hábito de San Francisco; por ello, sin duda, discutiendo D.
Angel de los Ríos y Ríos con el autor de la _Iconografía española_[90],
opinaba que lo que pareció al cura de los Palacios ropa monacal por
comparación de la sociedad en que vivía, no era otra cosa que el abrigo
de los marinos; el tabardo de las órdenes militares; el capote
petrificado en las costumbres; el ropón de que hablaba el Dr. Girón á
principios del siglo XVI, diciendo:
«También traían _tabardos_, que eran unas ropas cortadas como capuces e
con su capilla: otras cerradas, pero tenían abiertas una _maneras_ á los
lados, en derecho de los brazos, por donde los sacaban, e tenían unas
mangas junto a las maneras, por detrás, angostas, tan largas como era la
ropa».
[Nota 90: _Boletín de la Academia de la Historia_, t. I.]
Pudiera agregarse que aun hoy en Sagayo y otros lugares de Castilla la
Vieja se mantiene con el nombre de _anguarina_ el traje pardo del
Almirante con igual longitud y anchura; con las maneras, las mangas
largas y la capilla, con que sin serlo, parecen frailes de San Francisco
los campesinos.
Se ha escrito que Cristóbal Colón, considerándose Almirante de las
Indias desde el momento de descubrir la tierra nueva, por virtud de las
capitulaciones de Santa Fe, tomó la posesión como tal Almirante con rica
vestidura de grana sobre el arnés que deslumbraba la vista de los
naturales. En el _Diario_ no consta el pormenor, mas sí dice (á 30 de
Diciembre) que se quitó un _capuz de fina grana_ que llevaba (el capuz
marinero), y lo dió al cacique Guacanagarí, al cual había agasajado
antes con unos zapatos colorados[91]. Comprueban sus palabras que solía
vestir abordo, del color rojo tradicional.
[Nota 91: El 18 de Diciembre.]
El resto del traje usado entonces por los capitanes y caballeros de
cuenta era calza entera escarlata, justillo de raso, sobre cuerpo sin
mangas con vueltas ó ribetes de color, que no llegaba á la rodilla;
botas más altas que ésta y gorra con vueltas que podía bajarse y cubrir
las orejas, algo semejante á las monteras que gastan los murcianos. La
pragmática de los trajes que prohibía el uso de brocados, bordados de
seda, chapados de oro, etc., y que se hizo extensiva á las Indias por
Real Cédula de 12 de Noviembre de 1509, sirve para conocer nombres de
las prendas de vestir y telas en ellas empleadas, por cuanto entre otras
cosas decían:
«Las personas que tengan bienes en cuantía de mil castellanos traigan
jubón e caperuzas e bolsas e ribetes e pestañas de seda de cualquier
color que fueren, con tanto que en una ropa no traigan mas de un ribete
e que no haya en los dichos ribetes e pestañas mas anchura de como un
dedo pulgar, e que no se traigan en los ruedos de las ropas, e que
puedan traer becas de tercinel e de tafetan e papahigos de camino
aforrados en el mismo tercinel e tafetan, e así mismo permitimos que
puedan traer de seda las corazas e guarniciones, las faldas e goretes e
capacetes e baberas e griyotes».
Pero podría asegurarse que no rezó con el Almirante la pragmática, pues
sin tantas razones se exceptuó al comendador de Lares Frey Nicolás de
Ovando en 26 de Septiembre de 1501, mandando que por el tiempo que en
las islas y tierra firme estuviera por gobernador, «pudiera vestir y
cubrir su persona de raso de colores, de brocados de seda e paños e
joyas, seda, oro e piedras preciosas sin embargo ni impedimento
alguno[92]», y más lata concesión se hizo posteriormente en favor de la
virreina doña María de Toledo, expresando en la cédula la facultad de
aplicar oro y joyas á la montura y arreos de las cabalgaduras que usara.
[Nota 92: _Docum. inéd. de Indias_, t. XXXI, pág. 61.]
Una cuestión se ha debatido últimamente con motivo del examen y
discusión de los retratos del Almirante, si debería representarse su
efigie con barba ó sin ella. El pasaje anteriormente citado del cronista
Oviedo, al explicar que por circunstancias eventuales dejó de afeitarse;
indica que ordinariamente lo hacía, como era costumbre. El rey D.
Fernando, el Gran Capitán, los personajes de la Corte de que tenemos
memorias, están retratados sin ese natural crecimiento capilar en la
cara del hombre, y como quiera que el mismo cronista, en todo conforme
con los coetaneos, bosquejó físicamente á D. Cristóbal sin barba, es
razonable admitir que así él como capitanes y maestres de las carabelas,
se acomodaban al uso general de España, proscribiéndola.
[Illustration: CESÁREO FERNÁNDEZ DURO]
[Illustration: Nao Santa María PLANO DE VELAMEN]
[Illustration: Nao Santa María PLANO DE TRAZADO]