La carta ó mapamundi de Juan de la Cosa, documento fehaciente como obra
del maestre y propietario de la nao capitana de Colón, representa á las
carabelas en la tierra nuevamente descubierta, ostentando en el palo
mayor el estandarte real de Castilla, que era de figura rectangular con
las puntas exteriores redondeadas, en forma de escudo; cuartelado de
rojo y blanco, con castillos de oro y leones de gules. El mismo
estandarte pone sobre la costa en todos aquellos puntos de que se había
tomado posesión[57], conforme en todo con el guión que pintó cierto
fraile franciscano á mediados del siglo XIV en códice que se conserva en
la biblioteca del Palacio real[58]; conforme con la enseña desplegada
por el rey D. Juan II el año 1431 en la batalla de la Higueruela, según
se ve en el monasterio del Escorial; conforme con las cartas de marear
antiguas que nos quedan; conforme asimismo con la descripción del pendón
real hecha en el inventario que formó Gaspar de Gricio de las cosas que
la Reina Católica tenía en los Alcázares de Segovia[59], es decir, tal
cual en Castilla se usó en un período de dos siglos cuando menos.
[Nota 57: Véase la reproducción de la Carta, publicada en _El
Centenario_, t. I.]
[Nota 58: _El libro del conocimiento de todos los reinos, tierras y
señoríos que son por el mundo, publicados por el Sr. D. Marcos Jiménez
de la Espada en el Boletín de la Sociedad geográfica de Madrid_, t. II.]
[Nota 59: Fernando Duro, _Tradiciones infundadas_, pág. 267.]
El Diario de D. Cristóbal reza el 12 de Octubre de 1492. «El Almirante
salió á tierra en la barca armada y Martín Alonso Pinzón y Vicente
Yáñez, su hermano, que era Capitán de _La Niña_. Sacó el Almirante la
bandera real y los capitanes con dos banderas de la cruz verde, que
llevaba el Almirante en todos los navíos por seña, con una F y una I;
encima de cada letra su corona, una de un cabo de la [símbolo de la cruz
de Malta] y otra del otro...»
Consigna el mismo Diario á 18 de Diciembre que entre las cosas que
mostró el Almirante y dieron contento al cacique Guacanagarí, fueron
_las banderas reales y las otras de la cruz_. Entre las primeras
contaría, sin duda, el guión, insignia privativa de los capitanes
generales de mar y tierra, que era un cuadrado de damasco carmesí puesto
en asta de lanza, pintado en la tela un crucifijo[60]. De estas
insignias hay varios ejemplares en la Armería real, comprendiendo la que
usó D. Juan de Austria, y que era semejante la del primer Almirante da
las Indias, se colige por referencia de Ramusio de llevar «_Una banniera
nella quale era figurato il Nostro Signore Jesucristo in croce_[61].»
[Nota 60: _Tradiciones infundadas_ citadas antes.]
[Nota 61: Ramusio, _Della navigatione e viaggi_, _raccolta_, t. III.
fol. I.]
Teodoro de Bry, que, como es sabido, fué el primero en vulgarizar por
Europa la noticia de los descubrimientos, publicando relaciones
acompañadas de láminas, dibujó á Colón armado de todas armas, ó sea con
arnés completo, teniendo en la mano derecha el bastón de capitán general
y en la izquierda el guión con el crucifijo[62]; dibujo reproducido en
muchas ediciones de la misma obra y en otras referentes á las Indias
occidentales de que recientemente ha salido á luz noticia compilada[63].
[Nota 62: _Insignis Almiranda Historia de reperta primum occidentali
India a Christophoro Colombo._]
[Nota 63: _Narrative and critical history of America_, edited by
Justin Winsor. Boston.]
En varios pasajes repite el Diario del Almirante, ya al avistar la
tierra, ya por celebridad de la fiesta de la Virgen María que _ponía
banderas en los topos de los mástiles y ataviaba la nao_, y como quiera
que desde el siglo XIV se acostumbraban flámulas con los castillos y
leones, diciendo el cronista francés Froissart que en la batalla de la
Rochela las llevaban las naos castellanas tales, que desde los topes
llegaban á tocar el agua, _cosa hermosa de ver_, es presumible que por
gala las tuvieran las carabelas, así como otras particulares y de señas
que la ordenanza autorizaba. Á ellas hacen sin duda alusión las palabras
del Almirante: la de _atavío_ debe referirse á las pavesadas de paño
colorado que ponían los bajeles de la época en las bordas y alrededor de
la gata ó cofa, en fiestas y combates, según se ve en varias pinturas,
singularmente en una de la iglesia de Zumaya, en que se representa
combate de naos castellanas y portuguesas[64].
[Nota 64: Véase la página 19.]