Vicente Yáñez Pinzón, capitán, de Palos.
Juan Niño, maestre, de Moguer.
Pedro Alonso Niño, piloto, de Palos.
Bartolomé Roldán, piloto, de Palos.
Diego Martín Pinzón, el viejo de Palos.
Francisco Pinzón, de Palos.
Francisco Niño, de Moguer.
Bartolomé Pérez.
Gutiérrez Pérez, de Palos.
Juan Ortiz, de Palos.
Alonso Gutiérrez Querido, de Palos.
Pedro de Lepe.
Alonso Morales.
Andrés de Huelva, grumete.
Las clases y categorías que en los diarios se mencionan son:
Capitán, maestre, piloto mayor, piloto, veedor, escribano, físico,
alguacil mayor, alguacil, contramaestre, marinero, escudero, grumete,
paje y bajo el título de _oficiales de nao_, carpintero, calafate,
tonelero, despensero, lombardero y trompeta.
Los que con toda certeza quedaron en la fortaleza de la isla Española y
allí finaron;
Diego de Arana, gobernador.
Pedro Gutiérrez, teniente.
Rodrigo de Escobedo, teniente.
Maestre Alonso, físico.
Diego Lorenzo, alguacil.
Luis de Torres, intérprete.
Lope, calafate.
Domingo de Lequeitio.
Jacome el Rico, Genovés.
Pedro de Lepe.
Alonso Morales.
Andrés de Huelva.
Francisco de Huelva.
Repítalos por siempre la historia.
Los tres viajes sucesivos que emprendió el Almirante no despiertan
interés tan vivo como el primero, y como fueron muchas las personas que
le acompañaron sería también difícil reunir los nombres de las
principales siquiera.
Llevaba al salir de Cádiz el 24 de Septiembre de 1493 una flota de 17
naves; de ellas 3 carracas muy grandes cargadas de víveres y pertrechos;
2 naos, una nombrada _Marigalante_, en que arboló la insignia de mando,
y 12 carabelas. Embarcaron en el número de funcionarios distinguidos
Pedro Margarit, Alonso de Valencia, Gómez Tello, Ginés de Gorbalán,
Alonso de Ojeda, Juan de Luján, Pedro Fernández Coronel, Bernal Díaz de
Pisa, Alonso de Carvajal, Sebastián de Olano, Melchor Maldonado, Álvaro
de Acosta, Francisco de Peñalosa, Pedro de Las Casas (padre de Fr.
Bartolomé), el Dr. Diego Álvarez Chanca, el ensayador de metales Fermín
Cado, el delegado apostólico Fr. Bernal Buyl, Fr. Román Pane, Fr. Juan
Tisín, Fr. Diego Márquez, Fr. Juan de la Duela...
Llegados felizmente al puerto de Navidad, en la Española, despachó el
Almirante para volver á Castilla 12 de las naves al mando de Antonio de
Torres, hermano de la nodriza del príncipe D. Juan, con el piloto mayor
Pero Alonso Niño, y quedóse con las otras cinco embarcaciones para
atender á las necesidades que ocurrieran. Con tres carabelas nombradas
_San Juan_, _Cordera_ y _Niña_ (la misma del primer viaje), emprendió el
reconocimiento de las islas Jamaica y Cuba, en Mayo de 1494, y por haber
levantado testimonio el notario Fernán Pérez de Luna, se sabe que iban á
la exploración 50 hombres de mar, cuyos nombres se escribieron[33],
notándose los de los maestres Cristóbal Pérez Niño, Alonso Pérez Roldán
y Alonso Medel; de los pilotos Francisco Niño y Bartolomé Pérez, y del
maestro de hacer cartas Juan de La Cosa.
[Nota 33: _Colección de Viajes_ de Navarrete, t. I.]
Regresó Colón á España en 1494 en la mencionada carabela _Niña_,
acompañado de otra que por ser la primera construída en las nuevas
tierras se llamó _La India_. Iban en su compañía 220 europeos.
Para el tercer viaje, emprendido en 1498, alistó 4 naos de más de 100
toneles y 2 carabelas. Despachó directamente para la Española, desde
Canarias, tres de los navíos, mandados por Pedro de Arana, hermano de
doña Beatriz Enríquez, Alonso Sánchez de Carvajal y Juan Antonio
Colombo, su pariente. Con una nao y dos carabelas hizo el descubrimiento
del Continente en Paria y bocas del Orinoco, siéndole de gran servicio
durante la enfermedad que padeció el capitán Pedro Terreros.
Dolorosísimo fué el retorno, viniendo en 1500 bajo partida de registro,
con grillos, lo mismo que sus hermanos Bartolomé y Diego en la carabela
_Gorda_, cuyo maestre y propietario era Andrés Martín de la Gorda, y el
capitán Alonso Vallejo. Debió de escoltarle la carabela _Antigua_ que
había llevado á Española el comendador Bobadilla.
Del cuarto y último viaje del Almirante en 1502 hay rol completo, que
formó el contador Diego de Porras y se conserva[34]. Colón eligió cuatro
navíos de gavia cuales convenía á su propósito de reconocer costas y
bajíos; el mayor no excedía de 70 toneles ni el menor de 50 bajaba. En
número redondo dicen sus cartas que juntó en la flotilla 140 hombres; en
el rol parecen 148 sin cortar su persona, la del adelantado D.
Bartolomé, su hermano, y la de D. Fernando, su hijo. En resumen.
[Nota 34: Navarrete, _Colección de Viajes_, t. I.]
La carabela capitana ganaba nueve mil maravedís de flete al mes; tenía
por capitán á Diego Tristán; llevaba piloto mayor, maestre,
contramaestre, físico, tonelero, calafate, carpintero, 2 lombarderos, 2
trompetas, 14 marineros, 4 escuderos, 20 grumetes, en total 52 personas,
incluídas las del Almirante y su hijo.
La carabela _Santiago_, capitán Francisco de Porras, ganaba diez mil
maravedís al mes, componiendo la tripulación 47 hombres en total.
El navío _Gallego_ se fletó á razón de 8.333 maravedís; mandábalo Pedro
de Terreros, llevando 27 hombres, de capitán á Paje.
El navío _Vizcaino_ fletado por 7.000 maravedís, regía Bartolomé de
Fiesco, tripulándolo 25 hombres. Total general, 151. Durante la campaña
fallecieron 31, cifra enorme, que pasa del 20 por 100.
Anota Porras que el velamen de la carabela era:
2 velas maestras del árbol mayor con una boneta.
1 vela maestra de trinquete con una boneta.
1 vela de mesana.
1 vela de gavia.
El sueldo mensual de la gente de mar era[35]:
Un Capitán 2.500 maravedís.
Un piloto 2.000 --
Un marinero 830 --
Un grumete 730 --
Un paje 530 --
[Nota 35: Relación de la Armada que se reunió en Cartagena para la
jornada de Orán, en el mes de Marzo de 1509.--_Archivo de Simancas._]
Perdidas las cuatro naves, en la costa de Veragua dos y en Jamaica las
otras, el Almirante fletó en la isla Española dos más embarcando en la
del maestra Diego Rodríguez con 25 de sus compañeros. El Adelantado D.
Bartolomé vino en la segunda, llegando á Sanlúcar de Barrameda el 7 de
Noviembre de 1504.
No es de olvidar que los restos mortales del insigne marinero fueron
embarcados é hicieron todavía dos viajes atravesando el Atlántico y el
mar de las Antillas. Según refiere Garibay[36], cuando la virreina doña
María do Toledo fué por última vez á la isla Española el año 1544, llevó
consigo los huesos de su suegro y marido, dándoles sepultura en la
capilla mayor de la iglesia catedral de Santo Domingo. Allí reposaron
hasta que por el tratado de paz de Basilea, dejó la isla de ser
española. Acordaron entonces las autoridades llevarse los de D.
Cristóbal; con pompa extraordinaria le acompañaron hasta el bajel que
por casual coincidencia llevaba el significativo nombre de _El
Descubridor_, y transbordados en el puerto de Ocoa al navío _San
Lorenzo_, antes de acabarse el año 1795, los condujo á la Habana, con
los honores de almirante que le eran debidos, el teniente general de la
Armada D. Gabriel de Aristizábal.
[Nota 36: F. Duro, _Nebulosa de Colón_, páginas 222 y 223.]
[Illustration: CESÁREO FERNÁNDEZ DURO.]
[Illustration]