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TRIPULACIÓN DE LA NAO «SANTA MARÍA» Y DE LAS CARABELAS «PINTA» Y «NIÑA»
CON NOTICIAS BREVES DE PERSONAS Y NAVES EN LOS VIAJES DE CRISTÓBAL COLÓN
Jerónimo Cardano, matemático del siglo XVI, reformador del aparato de
suspensión de la aguja náutica, decía que exaltar á Colón no es celebrar
á un hombre ni enaltecer á un linaje, ni alabar á una ciudad ni á un
reino; es proclamar una gloria de la humanidad beneficiada con su
descubrimiento.
Al hallar el navegante, en quien esa gloria está sintetizada, las Indias
occidentales, regía una escuadrilla de tres naves tripuladas por nautas
que con él se arrojaron á rasgar el velo del Océano, acompañándole en
los riesgos, en los trabajos y en las privaciones; á todos debía tocar y
tocó parte proporcional en el resultado de la empresa homérica; á todos
alcanza en la consideración aquella solidaridad que el poético
sentimiento del pueblo estableció en el adagio
«Quien ama á la flor
Ama las hojitas de su alrededor.»
Por ello con repetido empeño se ha procurado averiguar los nombres de
los que en el puerto de Palos embarcaron en las tres naves,
consiguiéndolo de muy pocos, porque con la pérdida de los papeles del
tiempo, los más se han obscurecido.
Don Martín Fernández de Navarrete publicó en su _Colección de Viajes y
descubrimientos_ lista de cuarenta individuos que le fué remitida desde
el Archivo de Indias, entendiendo por la expresión del encabezamiento,
que rezaba murieron en la isla Española, fueran los que dejó Colón en la
fortaleza de la Navidad después del naufragio de la capitana y, por
tanto, los que en ella habían ido, primeros europeos que fecundaron con
su sangre la tierra recientemente hollada.
En esta creencia se ha reproducido muchas veces la relación; se insertó
en el libro titulado _Colón y Pinzón_ con aditamento de otros nombres
posteriormente descubiertos, y se esculpió en el monumento erigido en
Madrid á la gloriosa memoria del Almirante; mas ahora registrando
legajos del mismo Archivo de Indias de Sevilla en busca de documentos
convenientes al objeto del Centenario, ha encontrado el archivero D.
Francisco Javier Delgado ciertas anotaciones en los libros de _Cuenta y
razón_ pertenecientes á la Tesorería de la Casa de la Contratación que
comprenden los años 1503 á 1515, por las que necesariamente hay que
modificar aquellas impresiones, pues aparecen partidas de pagos hechos á
las viudas ó herederos de diez personas, especificando repetidamente en
cada una de ellas «murió en las Indias entre las treinta y siete (así en
unas partidas; en otras dice treinta y ocho) que cuando la primera vez
la isla Española se descubrió, los dejó el Almirante Colón, y el segundo
viaje que fué á poblar los halló muertos, según parece por la nómina de
su Alteza.»
Los nombres de estas diez personas no corresponden con los de la lista
de Navarrete y no pueden agregarse á ella, porque en tal caso, añadidos
también los de Diego de Arana que es sabido quedó por gobernador, y los
de sus tenientes Rodrigo de Escobedo y Pedro Gutiérrez, sumarían
cincuenta y tres, cifra que excede con mucho á la registrada
oficialmente. Habrá por tanto que eliminar la mencionada relación de
Navarrete, entendiendo que los individuos fallecidos en las Indias que
comprende, murieron en otros viajes, no todos en el primero. Si se
admitiera la defunción separadamente de los que guarnecieron la
fortaleza de Navidad, los cuarenta sumados á los treinta y ocho
compondrían casi el total de los expedicionarios.
No hay seguridad tampoco de cuántos fueron éstos: D. Fernando Colón y el
P. Las Casas fijan en 90 hombres la gente de los tres bajeles; Oviedo la
eleva á 120; Pedro Mártir de Angleria la pasa de 200; Fr. Antonio de
Aspa apunta erróneamente que iban más navíos y más marineros de lo que
se supone. Lo racional, compulsados los datos, teniendo en cuenta el
porte de las embarcaciones y la capacidad que exigían los víveres y
aguada acopiados para la eventualidad de un viaje largo, es suponer que
fueran 90 los hombres de mar y que con los funcionarios nombrados por
los Reyes, los escuderos y los criados llegaran en totalidad á los 120,
conciliándose así las indicaciones de los cronistas primitivos de
Indias.
Recuerdan todos ellos, acordes con el _Diario_ de navegación de D.
Cristóbal, los nombres de los capitanes, los de los pilotos, con los de
algunas más personas señaladas; de la mayoría no hacen mención y
estuviera del todo olvidada, si la conveniencia ó la necesidad de hacer
probanza no hubiera estimulado á D. Diego Colón á buscar y presentar por
testigos en el pleito que sostuvo contra la Corona, á los que habían
navegado con su padre, haciendo lo mismo el fiscal del Consejo de Indias
en defensa de su gestión.
Citados para declarar todos los que los litigantes hubieron á la mano,
fueron haciendo relación de ocurrencias y consta por consiguiente en los
autos, en contestación á las preguntas generales, el nombre, edad,
naturaleza y oficio ó situación de los testigos. Cabe duda de la nave en
que fueron porque ni esto se les preguntó ni lo dijeron todos al
expresar desde cuándo y cómo conocían al Almirante D. Cristóbal, pero en
lo último fueron explícitos, así que, apartando los que dijeron haber
ido en el primer viaje aparecen sesenta, número no escaso dada la
dificultad de componerlo; el de la mitad de los expedicionarios, que
eran: