PRIMERA NAVEGACIÓN DE LA NAO «SANTA MARÍA»

[Illustration: PRIMERA NAVEGACIÓN DE LA NAO «SANTA MARÍA»]

Completamente terminada, lista, aparejada y dispuesta á dar la vela

estaba la nueva _Santa María_ el 28 de Julio de 1892 á los 95 días de

haberse puesto su quilla, cuando fué visitada, en el mismo arsenal de la

Carraca, por el Excmo. Sr. Vicealmirante Ministro de Marina D. José M.

de Beránger acompañado del Capitán general del Departamento,

contraalmirante D. Eduardo Butler; del Director del personal del

Ministerio, contraalmirante D. Manuel Delgado y Parejo y del Estado

Mayor, mostrándose altamente satisfecho así de la construcción, del

aparejo, mueblaje y adorno como de la rapidez con que en tan brevísimo

plazo se habían realizado las obras felicitando por todo sinceramente al

Sr. Ingeniero encargado de ellas y á la Comisión ejecutiva que tan

eficazmente le había ayudado y hecho entrega de la nave por la citada

Comisión, como _completamente terminada_, el Sr. Ministro confirió su

mando al Capitán de fragata D. Víctor Concas y como segundo Comandante

nombró al Sr. Gutiérrez Sobral.

El día 30, arbolada la insignia en el vapor _Legazpi_, quiso el referido

Sr. Ministro que diera remolque á la nao y bajó á la bahía de Cádiz,

saludando á su paso los buques de guerra españoles y extranjeros que

estaban fondeados.

El 31 se trasladó al puerto de Huelva siguiendo las aguas del _Legazpi

La Santa María_ remolcada por el vapor de la Compañía transatlántica

_Piélago_, y en formación de dos líneas, los cruceros nacionales y

extranjeros cuyo calado permitían franquear la barra.

El 2 de Agosto dió la vela la nao para el puerto de Palos. Era el viento

flojo y recibiéndolo por la cuadra con la mayor, el trinquete y la

gavia, alcanzó marcha de cuatro y media á cinco millas por hora,

gobernando bien, con tendencia á orzar.

Llegado el aniversario centésimo cuarto del comienzo de la magna empresa

de Colón, se arbolaron en la altura del Convento de la Rábida las

banderas de todas las naciones americanas, saludándolas las lombardas de

_La Santa María_ y una batería de campaña en la misma altura dispuesta.

Estaba proyectado que á esta señal levara el ancla la nave que remeda á

la capitana de D. Cristóbal, saliendo á la mar alta por el mismo rumbo

que marcó el Almirante de las Indias, mas en este 3 de Agosto no sopló

el suave terral como en el del año 1492 conmemorado. Densos nubarrones

cubrían el cielo: el horizonte fosco velaba los arreboles de la aurora y

el viento contrario traía hacia la costa una neblina fría, envolvente en

las escuadras surtas afuera. Fué preciso remolcar al simbólico bajel, si

bien pasada la barra pudo orientar por un momento las velas, en que está

pintado el signo de la redención, y llegar con ellas largas, aunque

siempre á remolque, á la cabeza de las líneas de acorazados,

saludándolos con las lombardas y falconetes.

Al hacerlo todos ellos al antiguo estandarte de Castilla con la

artillería, las músicas y las voces de la gente en las vergas, ofrecía

la rada un espectáculo grandioso. El contraste de un ejemplar del arte

naval del siglo XV al lado de los más hermosos tipos producidos en el

final del XIX; aquella navecilla endeble comparada con los colosos que

hoy flotan y se mueven á voluntad con marcha pasmosa, traía á la mente,

de golpe, todo lo que en la distancia de ambas fechas ha hecho cambiar

el discurso del hombre influído no poco por el descubrimiento á que la

navecilla contribuyó.

Poco menos de una hora la honraron los acorazados y cruceros

escoltándola en formación de columnas hacia el Sur: el Sr. Ministro de

Marina inició entonces el movimiento de contramarcha y al volver por el

costado de cada uno, las voces, las músicas, los cañones, repitieron la

salva por despedida, dando ya el sol con espléndida luz, brillo al

engalanado de banderas; contento á los espectadores que habían salido

del puerto en embarcaciones de vela y de vapor.

Tanto la formación de las dos columnas de acorazados y cruceros, como el

paso de la nao con su escolta de buques de menor porte y la última

evolución que todos hicieron acompañándola á su regreso, resultaron

maniobras lucidísimas que acreditaron la pericia de Almirantes y

Comandantes y sobre todo la del Vicealmirante Sr. Beránger, Ministro de

Marina, bajo cuya dirección se verificaron aquéllas, y á cuyas acertadas

disposiciones se debió que, á pesar del número y porte de los buques que

en el festejo tomaron parte no ocurriesen ni las averías ni los

abordajes que tan comunes son en esta clase de funciones marítimas,

siendo quizás esta la primera en que no se han registrado.

Tomaron parte en las manifestaciones los buques siguientes:

[Illustration]

La nao Santa María: memória de la Comisión arqueológica ejecutiva, 1892 · 第 51 / 71 题