17 de Octubre «...y Martín Alonso, capitán de la carabela _Pinta_»...

Viernes 19 de Octubre: «En amaneciendo levanté las anclas y envié la

carabela _Pinta_ al Leste y Sueste y la carabela _Niña_ al Sursueste y

yo con la «nao», fuí al Sueste...»

He aquí cómo refiere la pérdida de _La Santa María_ ocurrida en la noche

del 25 de Diciembre:

«Quiso nuestro Señor que á las doce horas de la noche, como habían visto

acostar y reposar el Almirante y vian que era calma muerta, y la mar

como en una escudilla, que todos se acostaron á dormir, y quedó el

gobernalle en la mano de aquel muchacho, y las aguas que corrían

llevaron la «nao» sobre uno de aquellos bancos. Los cuales, puesto que

fuese de noche, sonaban que de una grande legua se oyeran y vieran, y

fué sobre él tan mansamente que casi no se sentía. El mozo que sintió el

gobernalle y oyó el sonido de la mar, dió voces, á las cuales salió el

Almirante, y fué tan presto que aun ninguno había sentido que estuviesen

encallados. Luego el maestre de la nao, cuya era la guardia, salió; y

díjoles el Almirante á él y á los otros que halasen el batel que traían

por popa, y tomasen un ancla y la echasen por popa, y él con otros

muchos saltaron en el batel, y pensaba el Almirante que hacían lo que

les había mandado; ellos no curaron sino de huir á la carabela que

estaba á barlovento media legua. La carabela no los quiso rescebir

haciéndolo virtuosamente, y por esto volvieron á la nao, pero primero

fué á ella la barca de la carabela. Cuando el Almirante vido que se

huían y que era su gente, y las aguas menguaban y estaba ya la «nao» la

mar de través, no viendo otro remedio, mandó cortar el mastel y alijar

de la «nao» todo cuanto pudieron para ver si podían sacarla, y como

todavía las aguas menguasen no se pudo remediar, y tomó lado hacia la

mar traviesa, puesto que la mar era poco ó nada, y entonces se abrieron

los conventos[17] y no la «nao». El Almirante fué á la carabela para

poner en cobro la gente de la nao en la carabela, y como ventase ya

ventecillo de la tierra, y también aun quedaba mucho de la noche, ni

supiesen cuanto duraban los bancos, temporejó á la corda hasta que fué

de día, y luego fué á la nao por de dentro de la restringa del banco.»

[Nota 17: Herrera en la Dec. 1.ª, lib. I, cap. XVIII, refiere

puntualmente este suceso, y dice que _conventos_ llamaban á los vacíos

que hay entre costillas y costillas de una nave.--Navarrete.]

[Illustration]

La nao Santa María: memória de la Comisión arqueológica ejecutiva, 1892 · 第 50 / 71 题