¡Qué estrella tengo! ¡Qué estrella!

¡Cómo mira el Rey a ella!...

¡Y ella cómo mira al otro!...

MENDO

(_Que ha estado templando su laúd._)

Templado está ya el laúd.

ALFONSO

Pues vuestra trova cantad.

MENDO

¡Reyes y nobles, salud!...

(_Al Rey._)

Para ti mi gratitud

por tu indulgencia.

ALFONSO

Empezad.

(_Música._)

MENDO

(_Mientras las tres judías y las dos moras bailan, recita a compás de

la música._)

Era don Lindo García,

el Marqués de Fuente-Amor,

el más noble caballero

de Castilla y de León.

Sangre de reyes tenía

y sangre de rey vertió,

que fué don Lindo el que en Clunia

dió muerte al rey Almanzor.

Oro don Lindo, no había,

ni jamás en él pensó,

que el oro con valer tanto,

nunca fué el triunfo mejor

para quien pone en el puño

de su espada el corazón.

AZOFAIFA, REZAIDA, RAQUEL, ESTER y ALJALAMITA

(_Todas a una._)

Era don Lindo García,

el Marqués de Fuente-Amor,

el más noble caballero

de Castilla y de León.

MENDO

En doña Sancha Mendoza,

hija del Conde de Aldoz,

puso don Lindo los ojos,

y con los ojos su amor;

y doña Sancha una noche

a don Lindo se entregó,

porque cantóle una trova

al pie de su torreón,

y era la trova tan linda

y tan lindo el trovador,

que doña Sancha rindióse

con el do re mi fa sol.

El Conde, que no sabía

d’este enredo, concertó

la boda de doña Sancha

con Suero de Waldeflor,

qu’era valido del Rey

de Castilla y de León.

Y doña Sancha, ambiciosa

de riquezas y de honor,

quiso alejar a don Lindo

de su castillo de Aldoz

para casar con don Suero

con pompa y con esplendor,

que en aquel Suero veía

un remedio a su ambición.

AZOFAIFA, REZAIDA, RAQUEL, ESTER y ALJALAMITA

(_Todas a una._)

En doña Sancha Mendoza,

hija del Conde de Aldoz,

puso don Lindo los ojos,

y con los ojos su amor.

MENDO

Un collar Sancha tenía

y a don Lindo lo entregó

para perdelle, y aluego

matalle sin compasión.

Que la noche que donóle

el collar, don Suero entró

por la escala que pendía

del macizo torreón

y halló a don Lindo en la estancia,

y con don Lindo luchó;

y cuando furioso el Conde,

para defender su honor,

a don Lindo y a don Suero

pidió franca explicación,

doña Sancha, la perjura,

con serena y firme voz,

confesó que por roballa

don Lindo en la estancia entró;

y como el collar tenía

de su brazo en derredor

y delatalla no pudo

porque salvalla juró,

como ladrón fué tenido

el Marqués de Fuente-Amor,

y como ladrón juzgado,

y muerto como ladrón.

(_MAGDALENA, que ha estado escuchándole nerviosísima, da un grito y

cae desmayada en brazos de DOÑA RAMÍREZ. Cesa la música._)

PERO

¡Cielos! ¿Qué es esto?

RAMÍREZ

¡Venid!

(_Acuden los pajes._)

NUÑO

(_Acercándose._)

¿Qué sucede?

MONCADA

(_A DON MENDO, con intención._)

¡Por Satán!

Que el valiente capitán

se ha desmayado.

(_DON MENDO le mira, se estremece, y muy azorado le vuelve la

espalda._)

ALFONSO

(_A DOÑA RAMÍREZ y los pajes._)

Partid.

En su tienda la dejad

con gran mesura y gran cuido.

RAMÍREZ

(_Al ver que MAGDALENA se agita convulsa._)

(¡Hija, qué barbaridad,

y qué histérico has cogido!)

(_Entran en la tienda, transportando a MAGDALENA, los dos pajes y

DOÑA RAMÍREZ._)

PERO

(_Severamente a DON NUÑO._)

El trovador ha trovado

mi casorio, caballero.

Ella es Sancha, yo don Suero

y vos el Conde menguado.

Y si es cierto, ¡vive Dios!,

que desde que me casé

hice el burro, juro que

habréis de llorar los dos.

NUÑO

¿Hacéis caso de un poeta?

(_Siguen hablando._)

AZOFAIFA

(¿Qué colijo de este trance?

¿Por qué escuchando el romance

cayó con la pataleta?

¿Será acaso esa mujer

la que mató su ilusión?

Si es ella, la he de morder

la lengua y el corazón.)

(_Se desliza y entra en la tienda de MAGDALENA._)

BERENGUELA

(_Que le anda dando vueltas a DON MENDO, comiéndosele con los ojos._)

(Yo mesma decirle quiero

que por su boca estoy loca,

y que el coral de su boca

ha de besarme o me muero.)

MONCADA

(_Detrás de DON MENDO, que continúa en el centro de la escena con los

brazos cruzados y la vista en las nubes._)

¡Don Mendo!

MENDO

(_Estremeciéndose._)

Así no me llamo.

MONCADA

Vos sois don Mendo.

MENDO

¡Jamás!

BERENGUELA

(_A DON MENDO, a media voz y comiéndoselo._)

¡Te amo, trovador! ¡¡Te amo!!

(_Se separa de él._)

MONCADA

Pero Mendo, ¿qué las das?

MENDO

(¡La Reina!... Lo estaba viendo.)

ALFONSO

¡Señores, siga la danza!...

MENDO

(¡Qué cerca está la venganza,

la venganza de don Mendo!...)

(_Telón._)

FIN DE LA JORNADA TERCERA

JORNADA CUARTA

La escena es una gran oquedad abovedada, perteneciente a una cantera

o mina abandonada. En el fondo gran arco irregular que sirve de

entrada. El telón de foro será una alegre y luminosa perspectiva de

campo andaluz, con algún que otro pino frondoso en primer término.

Dentro ya de esta gran cueva habrá, a la derecha y en ochava, una

cascada cuyas aguas corren hacia el foro. Sobre la cascada y como a

dos metros de altura un agujero sobre las rocas por el que puedan

asomarse dos personas. En primero y segundo términos del lateral

derecha el arranque de dos galerías que se pierden en el lateral.

Entre uno y otro algún macizo de zarzas donde pueda ocultarse una

persona. En el lateral izquierda se inician tres de estas galerías,

también practicables. Dichas galerías serán de altura y anchura

distintas y alguna de ellas estará semioculta por los arbustos y

malezas que crecen entre los riscos. Es de día. Luz intensa en el

campo.

Al levantarse el telón entran en escena por el foro y guardando

todo género de precauciones AZOFAIFA y ALÍ-FAFÉZ, un morazo muy

mal encarado.

ALÍ

¿Qué me quieres, Azofaifa,

que a tan lejano lugar

de mi tienda me conduces?

AZOFAIFA

Alí-Faféz, por Alá

te suplico que me ayudes.

ALÍ

¿Qué intentas, di?

AZOFAIFA

Castigar

a una cristiana maldita

a quien tengo por rival.

ALÍ

Si es cristiana, con mi brazo

puedes al punto contar;

que tanto mi pecho odia

a la infame cristiandad,

que si sangre de cristianos

corriera por el pinar

como corre por las rocas

ese puro manantial,

tal vez por lavarme en sangre

me llegaría a lavar.

AZOFAIFA

Mucho les odias, Alí.

ALÍ

Y quisiera odiarles más,

que aunque fabrico babuchas

sé de memoria el Korán.

Dispón de mí.

AZOFAIFA

Sólo quiero

que oculto en el olivar

que ese camino bordea,

mediante alguna señal

me avises cuando se acerque

mi amo y señor el juglar

a quien sirvo.

ALÍ

¿Sólo es eso?

AZOFAIFA

Eso, Alí-Faféz, no más.

ALÍ

¿Y la señal?

AZOFAIFA

Un silbido.

ALÍ

¿Un silbido? ¿No creerá

que le silbo, recordando

lo mal que suele trovar?

[Ilustración: Azofaifa]

AZOFAIFA

No lo creerá. Ve tranquilo.

ALÍ

¿Y tú, entretanto, qué harás?

AZOFAIFA

Entre esas piedras, oculta,

afilaré mi puñal.

Márchome, pues, por aquí,

y vete, Alí, ¡por Alá!

(_AZOFAIFA hace mutis por la derecha primer término._)

ALÍ

¡Cristianos!... ¡Raza maldita!...

¡Aunque yo os finja amistad

y os venda rojas babuchas

de orillo y de cordobán,

os desprecio y abomino!...

(_Viendo entrar por el foro a DOÑA BERENGUELA, seguida de la DUQUESA

y la MARQUESA._)

¡Oh, señora!... ¡Majestad!...

(_Se inclina hasta partirse el esternón y se va por el foro haciendo

zalemas._)

BERENGUELA

Esta es la bella cueva que indiquéle

al lindo trovador que enloquecióme.

A recedal y a yerbaluisa huele,

como su puro aliento cuando hablóme.

Quiero que aquí mi boca le revele

todo lo que su amor me reconcome,

y le he de conceder, ¡tanto me embarga!

no ya un cuarto de hora, una hora larga.

DUQUESA

Ved, señora, que acaso sea imprudente

lo que hacéis al venir a aquesta cueva.

Esa pasión satánica y vehemente

que, justo es confesallo, en vos no es nueva,

paréceme importuna.

MARQUESA

(_Con marcado acento catalán._)

Ciertamente.

Mi criterio también te lo reprueba,

que con nobles, tal vez, mas con pigmeos

no se deben tener tales flirteos.

Si el Conde de Provenza y Barcelona,

tu buen padre, a quien tanto te pareces,

viera cómo Cupido te aprisiona,

de ti renegaría cual mereces.

Repara que te juegas la corona;

que estás buscando al gato los tres pieces

y que es, ¡oh reina!, torpe e insensato

el pretender buscar tres pies al gato.

BERENGUELA

No me enojes, marquesa de Tarrasa;

ya sé que no hago bien; pero el cuitado

es tan gentil, que su mirar abrasa.

¿Dónde viste doncel más bien formado?

Mi virtud ante él muere y fracasa.

¡Pecado quiero ser si él es pecado!...

que por un beso de su boca diera

cien coronas, cien vidas que tuviera.

MARQUESA

Loca estás a la fe.

BERENGUELA

(_Malhumorada._)

¡Dejadme digo!

Por estas galerías discurramos

hasta oír la señal. Venid conmigo.

MARQUESA

A tu servicio, Majestad, estamos.

DUQUESA

Despacio caminad, que me fatigo.

BERENGUELA

(_Por la primera galería de la izquierda._)

Entremos por aquí. Seguidme.

MARQUESA

Vamos.

(En cuanto ve un doncel como una rosa

lo escoge para sí; es una ansiosa.)

(_Se van las tres por el sitio indicado. Por el foro entran en escena

DON ALFONSO y MONCADA._)

ALFONSO

Este es el sitio, Moncada.

MONCADA

Bravo lugar, a fe mía;

hay en él frescor, poesía,

poca luz... y asaz velada.

Siempre te plació buscar

para tus hechos corruptos,

lugares un poco abruptos,

y no me debe extrañar;

que para amar, lo mejor

es lo más concupiscente:

al remanso de una fuente

el amor es más amor.

Y entre estos peñascos romos,

en este lugar perdido,

que semeja un bello nido

de ninfas, hadas y gnomos;

en esta penumbra grata,

bajo esta bóveda oscura,

y oyendo cómo murmura

la limpia fuente de plata,

cualquier dicho gallofero

parecerá un verso adonio;

cualquier corcova, un Petronio,

y cualquier besugo, Homero.

ALFONSO

Hablas, Marqués, sabiamente,

cosa nada nueva en ti.

A la que yo aguardo aquí

ha de placerle este ambiente;

que es alma de dulce albura,

rosicler de Alejandría,

toda luz, gracia, poesía,

exquisitez y ternura.

Un bello ser delicado

que ignora lo que es maldad.

MONCADA

Es... Magdalena, ¿verdad?

ALFONSO

La misma.

MONCADA

(Estás apañado.)

ALFONSO

Y me remuerde este exceso.

Temo que piense el marido

que por ser él mi valido

yo me he valido de eso.

Y aún más confuso me hallo,

por traicionar a mi esposa

que es dama tan virtuosa.

MONCADA

(Este rey es un caballo.)

ALFONSO

Pero cuando amor azota

y clava su dardo cruel,

tienen que rendirse a él

lo mismo el Rey que la Sota.

Y el dardo en esta ocasión

llegó al alma tan derecho,

que no sé ya si en el pecho

tengo dardo o corazón.

MONCADA

Creo, señor, que viene gente.

ALFONSO

Aún es temprano, aguardemos,

entremos y paseemos.

MONCADA

Lo estimo asaz pertinente.

ALFONSO

Ve delante.

MONCADA

¡Nunca!

ALFONSO

Sí.

Que si hay peligro o tropiezo

debes tú cargar con eso

antes que me toque a mí.

MONCADA

Razón tienes en verdad

pues que tu vida es sagrada.

ALFONSO

Pues vamos presto, Moncada.

MONCADA

Vamos presto, Majestad.

(_Hacen mutis por la izquierda último término._)

(_Por el foro entran en escena, primero DON NUÑO y luego DON PERO.

Este último con la espada desenvainada._)

NUÑO

Pasad, don Pero, en buen hora,

y ese acero vengador

enfundad, que aún no ha llegado

al lugar de la traición

la que manchó vuestro nombre

y mi vida ensombreció.

PERO

(_Enfundando la espada._)

¡Plegue al cielo que no tarde,

y plegue al santo patrón

San Ildefonso, que al vella

mis iras contenga yo;

que es mi cólera tan sorda

y es tan grande mi furor

que plegue a Dios, no le plegue

un golpe en el corazón

que se lo rompa en pedazos!

NUÑO

¡Don Pero, teneos, por Dios,

y habed calma!

PERO

(_Despectivo._)

Un padre puede,

cuando se falta a su honor,

hablar de calma; un marido

vilmente ultrajado, no.

La sangre de veinte Toros

presta a mi pecho calor;

y la sangre de los veinte

pídeme con recia voz

que lave, también con sangre,

la mancha de mi blasón.

NUÑO

(_Con rabia._)

Si veinte fueron los Toros,

fueron pocos, vive Dios,

que para veinte, hay cien Mansos

cuya sangre llevo yo,

y los cien también me piden

que castigue ese baldón.

Comparad, Duque, quién puede

hablar más alto y mejor;

si los Toros o los Mansos:

si yo como padre o vos.

PERO

Me place escucharos.

NUÑO

¡Basta!

Venid. Este corredor

(_Por la primera galería de la derecha._)

después de mil vueltas, lleva

a aquel hueco. En él los dos

podremos ver sin ser vistos,

y cuando llegue el traidor

y con la traidora hable

de trovas y de pasión

saldremos y... ¡Dios les valga!

Vamos, noble Duque.

PERO

¡Allón!

(_Se van por la primera galería de la derecha._)

RAMÍREZ

(_Con MAGDALENA por la segunda galería de la izquierda._)

Gracias a Dios que se ve,

señora, que ese antro está

tan oscuro, que no sé

cómo con vos no quedé

perdida por siempre allá.

MAGDALENA

¿Oscuro dices? ¡Por Dios!

RAMÍREZ

Permitid que en ello insista.

¿No era oscuro para vos?

MAGDALENA

No tal.

RAMÍREZ

Entonces, las dos

no tenemos igual vista.

Porque aunque anduve con flema

tropecé, cosa en mi rara,

y ved, señora, qué exema.

(_Le enseña un dedo._)

MAGDALENA

¡Jesús!...

RAMÍREZ

No estaría tan clara

cuando me he roto una yema.

Sin duda en vos el amor

es fuego que tanto alumbra,

que ha trocado a su sabor

en albores la penumbra,

y la sombra en resplandor.

Mas yo que nunca he sabido

lo que es la dicha de amar,

porque así plugo a Cupido,

y por tanto no he tenido

ocasiones de alumbrar,

cuando a sitio oscuro voy

mi pobre infortunio labro,

pues me ocurre lo que hoy

que voy, mas segura estoy

de que al ir me descalabro.

(_Silbido dentro._)

MAGDALENA

¡Cielos!...

RAMÍREZ

¡Silbaron!...

MAGDALENA

¡Qué horror!

RAMÍREZ

Temblor entróme al oirlo.

MAGDALENA

Asomaos, por favor.

(_Se asoma al foro DOÑA RAMÍREZ._)

¡Dios santo! ¿Será algún mirlo

o será un reventador?

¿Veis algo?

RAMÍREZ

¡Por más que ojeo!...

MAGDALENA

Heme quedado de estuco,

doña Ramírez.

RAMÍREZ

¡Ya veo!

MAGDALENA

¿Y es un mirlo como creo?

RAMÍREZ

No señora, que es un cuco.

¡El trovador!

MAGDALENA

¡Ah! ¡Por fin!

Idos.

RAMÍREZ

Claro está, señora.

¿Qué hago yo en este trajín?

MAGDALENA

Aguardad sólo una hora.

RAMÍREZ

Aunque sean dos. A mí... plin.

(_Al hacer mutis por el foro, se encuentra con DON MENDO y le saluda

ceremoniosamente. Vase._)

MENDO

Guárdeos Dios, pulida dama.

MAGDALENA

Y a vos, flor de la poesía,

que venís por dicha mía

adonde mi amor os llama.

MENDO

(Señores, valiente arpía.)

MAGDALENA

Gracias os doy, trovador,

por atender mi cuidado

que es un cuidado de amor.

MENDO

¿Quién pudo haberos negado,

gran señora, tal honor?

MAGDALENA

Pues eres asaz cortés

ven aquí, pulcro trovero,

que voy, postrada a tus pies,

a explicarte cómo es

el amor con que te quiero.

(_Sienta a DON MENDO sobre una piedra y se arrodilla a sus pies._)

¿Has visto cómo la flor

cuando despunta la aurora

abre sus pétalos tiernos

buscando luz en las sombras?

Pues así mi boca busca

el aliento de tu boca.

AZOFAIFA

(_Oculta entre los riscos y arbustos del primer término derecha._)

(Yo haré que tu boca infame

bese el polvo de tu fosa.)

MAGDALENA

¿Has visto cómo los ríos

buscan el mar con anhelo

para darle cuanto llevan

porque es el mar su deseo?

Pues así mis labios buscan

los suspiros de tu pecho.

AZOFAIFA

(Yo arrancaré de tus labios

los suspiros con mi acero.)

(_Por el agujero del foro derecha, asoman DON NUÑO y DON PERO._)

MAGDALENA

¿Has visto cómo la luna

busca en el bosque frondoso

un lago de linfa clara

donde mirarse a su antojo?

Pues así mis ojos buscan

el espejo de tus ojos.

PERO

Este puñal, ¡vive Cristo!

será quien tu fuego venza.

Vamos, que más no resisto.

NUÑO

¿Has visto qué sinvergüenza?

PERO

¡Vive Cristo, que lo he visto!

(_Desaparecen._)

MENDO

(_Levantándose._)

O yo mucho desvarío,

o alguien en la cueva habló.

MAGDALENA

Dices bien. Saber ansío...

MENDO

Aguardadme.

MAGDALENA

No; bien mío.

Soy capitán: iré yo.

(_Hace mutis por la derecha primer término. AZOFAIFA se oculta._)

MENDO

(_Viendo marchar a MAGDALENA._)

¡Aborto de Satanás!...

Dentro de poco sabrás

quién es el Marqués de Cabra,

que ahora me he dado palabra

de matarte y morirás.

(_Mirando hacia la izquierda primer término._)

¡Mas qué es esto! ¿es ilusión?

(_Viendo entrar a la Reina._)

¡La Reina! ¡Qué situación!...

BERENGUELA

(_Cayendo a sus pies y tomándole una mano._)

¡Doncel, que eres ya mi vida,

mira a tus plantas rendida

a la Reina de León!

MENDO

(¡Malhaya sea la hora!...)

Alzad del suelo, señora.

BERENGUELA

Ante tan grande hermosura

esta ha de ser la postura

que yo adopte desde ahora.

MENDO

(Estaba por darla un lapo...

Todas por mí como un trapo,

y con igual pretensión...

¡Ay, infeliz del varón

que nace, cual yo, tan guapo!)

Alzad, porque el suelo os mancha.

(_La levanta._)

PERO

(_Entrando con DON NUÑO, sigilosamente, por la derecha segundo

término._)

¡Dejadme!

NUÑO

¡No!

PERO

¡Es mi revancha!

NUÑO

¡A mí toca!

PERO

¡Toca a mí!

NUÑO

¡Quieto, que es la Reina!

PERO

¡Sí!

¡La Reina! ¡Cielos, qué plancha!

NUÑO

El hierro con furia empuño.

PERO

Volvamos al agujero.

NUÑO

¡Qué cosas se ven, don Pero!

PERO

¡Qué cosas se ven, don Nuño!

(_Se van sigilosamente por la derecha segundo término._)

BERENGUELA

¡Trovador, ámame o muero!

AZOFAIFA

(¡Pues agora has de morir!)

(_Se dispone a salir, pero al ver a la MARQUESA, que entra en escena

por la izquierda primer término, se contiene._)

MARQUESA

(_Muy asustada._)

¡Señora, acabo de oír

por aquesta galería

la voz del Rey, que decía

algo de vos! Hay que huir

en seguida, Majestad.

BERENGUELA

¡El Rey! ¡Qué contrariedad!

MARQUESA

Venid, por Dios.

BERENGUELA

Allá voy.

(_A DON MENDO._)

Ya sabéis en dónde estoy.

MENDO

Iré a buscaros.

MARQUESA

¡Pasad!

(_Se va por la izquierda primer término DOÑA BERENGUELA. La MARQUESA,

mirando rendidamente a DON MENDO, dice más catalanamente que nunca:_)

¡Qué preciós, Mare de Deu!

No vi duncel más hermós

ni en Sitges, ni en Palamós,

ni en San Feliú... ni en Manlléu.

(_Vase._)

AZOFAIFA

(Ella vuelve: escucharé.)

MAGDALENA

(_Entrando en escena nuevamente._)

Nada vi. Nada encontré.

Sin duda el viento zumbó

y eso fué lo que se oyó.

MENDO

El viento sin duda fué.

MAGDALENA

(_Intentando abrazar a DON MENDO._)

¡Amor de mi vida!...

MENDO

(_Sujetándola colérico._)

¡¡Basta!!

¡Que ya el furor me domina!

MAGDALENA

¡Cielos!

MENDO

¡Mujer asesina,

baldón de tu infame casta,

a quien mi pecho abomina!...

¡Mírame bien!...

MAGDALENA

(_Asustada._)

¡No comprendo!

MENDO

¡Pálpame aquí, es bien sencillo!...

(_Le lleva una mano a su coronilla._)

MAGDALENA

(_Horrorizada._)

¿Qué toco, Dios? ¿Qué estoy viendo?

¿Tú tienes un lobanillo

como el que tenía don Mendo?...

MENDO

(_Remangándose y enseñándole el brazo izquierdo._)

¡Mira el recuerdo sagrado,

vestigios de diez combates!...

MAGDALENA

¡La cicatriz! ¡Mi bocado!...

(_Como loca._)

¡Don Mendo! ¡Tú!... ¡No me mates!...

¡No me mates!...

(_Cae desmayada en sus brazos._)

MENDO

¡Se ha privado!

AZOFAIFA

(Hice bien al suponer

que era esa infame mujer

la causa de su aflicción.

¡Oh! ¡Con qué gusto he de hacer

pedazos su corazón!)

MENDO

Largo el desmayo va siendo.

PERO

(_En el agujero._)

¡Ahora es ella! De ira enciendo

y a vengar mi afrenta voy.

NUÑO

Y yo también.

(_Desaparecen._)

MAGDALENA

(_Abriendo los ojos._)

¿Dónde estoy?

MENDO

En los brazos de don Mendo.

MAGDALENA

(_Horrorizada._)

¡Cielos! ¡El emparedado

con vida!...

MENDO

¡Al cielo le plugo!...

¡Tiemble tu pecho menguado

que don Mendo se ha tornado

de emparedado en verdugo!

¡Y vas a morir, arpía!

¡Vas a morir sin tardanza!...

MONCADA

(_Precipitadamente, por la última galería de la izquierda._)

Huid, Marqués, por vida mía

que el Rey llega. Tu venganza

aplaza para otro día.

MAGDALENA

(¡Me he salvado!)

(_Se parapeta tras de MONCADA._)

MENDO

(_Puñal en mano amenazando a MAGDALENA._)

¡Muere!

MONCADA

¡Atrás!

MENDO

¡Marqués!

MONCADA

¡La defiendo yo!

MENDO

¡Te juro que morirás!

MONCADA

Más tarde la matarás,

pero con mi daga, no.

(_Le arrebata el puñal y le señala imperiosamente la primera galería

de la izquierda. DON MENDO hace mutis por ella mordiéndose las

manos._)

MAGDALENA

¡Gracias, Moncada!

MONCADA

(_Con la mayor naturalidad._)

De nada.

MAGDALENA

Vuestro favor.

MONCADA

No es favor.

AZOFAIFA

(¡Un Marqués el trovador!

Azofaifa desgraciada...

¿En quién pusiste tu amor?)

(_Entra DON ALFONSO por la izquierda, último término. MONCADA se

inclina ante él reverenciosamente y hace mutis por el foro._)

ALFONSO

¡Oh, mi gentil Magdalena!

MAGDALENA

¡Oh, Rey, a quien tanto amo!

(_Se abrazan._)

ALFONSO

Siervo llámame y no rey,

que de ti soy tan esclavo

que morir quisiera agora

en la cárcel de tus brazos.

(_Por último término de la derecha entran en escena espada en mano,

DON NUÑO y DON PERO._)

PERO

¡Pues morirás, miserable,

en sus brazos y a mis manos!

(_MAGDALENA da un grito y se separa del Rey. Este vuelve y mira

altivo a DON NUÑO y DON PERO, que sofocan al verle una exclamación._)

ALFONSO

¡Hiéreme, Duque de Toro,

si tu valor llega a tanto!

(_A DON PERO se le cae la espada de la mano._)

PERO

¡Por el ánima bendita

de mi abuelo el conde Alarco!...

¡Por los huesos de mis padres,

que fueron huesos de santos!...

¡Por los dioses de los cielos

y el satanás de los Antros!...

¡Por las parcas guadañudas

y los monstruos y los trasgos,

que no sé cómo mis ojos

para siempre no cegaron

antes que ver lo que han visto

para su vergüenza y daño!...

¡Vos dando coba a mi esposa!

¡Vos mi escudo baldonando!

¡Vos, don Alfonso, mi Rey,

haciendo a mi honor agravio!...

¡Vos, a quien di en cuatro meses

cien pueblos, cuatro condados

y la sangre de mis venas

que derramé al tomar Baños!...

¡Ah, no! No es de rey tal hecho,

ni aun es siquiera de hidalgo;

el que como vos procede,

Majestad, es un villano.

ALFONSO

¡Detén, don Pero, la lengua

y detenga yo mi brazo,

porque de no detenello,

vive Dios, que te la arranco!

PERO

Nada puedo contra vos,

que estáis, Alfonso, muy alto:

pero no quiero tampoco

vivir por vos deshonrado,

y antes que servir de burla,

de befa, mofa y escarnio,

ya que no puedo vengarme

de tal perfidia me mato.

(_Saca una daga._)

¡Mirad cómo muere un Toro

por vos mismo apuntillado!

(_Se clava la daga y cae en brazos de DON NUÑO. Todos lanzan un grito

de horror._)

NUÑO

¡¡Cielos!!

MAGDALENA

¡¡Qué horror!!

PERO

(_Agonizando._)

¡¡Magdalena!!

¡¡Yo te maldigo!!

ALFONSO

¡¡Qué espanto!!

MAGDALENA

¡¡Don Pero!!

NUÑO

¡¡Atrás, miserable!!...

(_DON PERO hipa, ronca, se retuerce, se estremece y la diña._)

¡¡Muerto!!

MAGDALENA

¡¡Muerto!!

ALFONSO

¡Desgraciado!

NUÑO

Feneció como un valiente.

ALFONSO

¿Mas con un solo pinchazo?...

NUÑO

El pinchazo, Majestad,

estaba en todo lo alto.

ALFONSO

¿Pero quién pudo decirle?...

¿Quién pudo, di, traicionarnos?

¿Lo sabes tú?

MAGDALENA

¡Sí, lo sé!

ALFONSO

¿Quién fué? Responde...

MAGDALENA

Renato;

ese trovador maldito

que de mi está enamorado,

y como yo despreciéle

llevó tal venganza a cabo.

¡Por el amor que me tienes,

oh, Rey don Alfonso, matalo!

NUÑO

¡Calla, hija maldita!

MAGDALENA

¡Padre!

NUÑO

¡Maldita, sí!

ALFONSO

¡Reportaos!

NUÑO

Como padre, Rey Alfonso,

puedo por mi honor velando,

castigar a la perjura

que mi nombre ha deshonrado.

Esa pérfida, sabello,

hora es ya de confesallo,

burló a su esposo con vos,

os burló a vos con Mendaro,

a Mendaro con el Conde

de Velilla de Montarco.

Ella citó al trovador

aquí mesmo, y en sus brazos

cayó rendida ha un instante.

Ved, señor, si bien no hago

castigando sus traiciones

y su infamia castigando.

MAGDALENA

¡Miente, Alfonso!

ALFONSO

¡Que es tu padre!

MAGDALENA

¡Miente mi padre cuitado!

¡Por nuestro amor te lo juro!

NUÑO

(_Espada en mano queriendo matarla._)

¡Ah, miserable! ¡Quitaos!

ALFONSO

(_Cubriendo con su cuerpo el de MAGDALENA._)

¡¡Quieto!!

(_Saca su espada._)

NUÑO

(_Furioso._)

¡Rey, que no respondo!

AZOFAIFA

¡Basta!

NUÑO

¡No!

ALFONSO

¡Don Nuño!

NUÑO

¡Paso!

ALFONSO

¡Es la mi dama!

NUÑO

¡Pues muere!

ALFONSO

¡Muere tú, desventurado!

(_Luchan._)

MAGDALENA

(_Gritando hacia el fondo._)

¡Socorro! ¡Doña Ramírez!...

(_DON ALFONSO hiere a DON NUÑO._)

NUÑO

¡¡Ah!!

(_Se lleva una mano al pecho y deja caer la espada._)

¡¡Muero!!

(_Cae moribundo._)

MAGDALENA

(_Acudiendo a él como loca._)

¡¡Padre!!

ALFONSO

(_Horrorizado._)

¡Dejadlo!

NUÑO

(_Agonizando._)

¡Maldita!... ¡¡Maldita seas!!...

(_Muere._)

MAGDALENA

¡¡Me maldijo!!... ¡¡Cielo santo!!

(_Queda arrodillada junto al cadáver de DON NUÑO._)

(_Por el foro entran precipitadamente DOÑA RAMÍREZ, MONCADA y

ALÍ-FAFÉZ._)

MONCADA

¿Qué sucede?

RAMÍREZ

¡Magdalena!...

¡Cielos! ¿Privado el Privado?

MONCADA

¡Majestad!

ALFONSO

¡Moncada amigo!...

RAMÍREZ

(_Cayendo de rodillas al lado de MAGDALENA._)

¡Conde!... ¡Don Nuño!... ¡¡Mi amo!!...

ALÍ

¡Muertos los dos!

MONCADA

¡Ambos muertos!

ALFONSO

¡Dios lo quiso!

MONCADA

¡Sea loado!

AZOFAIFA

(_Surgiendo de repente puñal en mano._)

La venganza de Don Mendo · 第 3 / 4 段