[367] El Dniéper o Borístenes sale de unos pantanos en el gobierno

de Smolensk: después de un curso de casi 200 leguas, en el cual se

cuentan 13 cataratas, entra en el Mar Negro entre Otzankon y Kinbourn.

En cuanto a la riqueza de este río tan ponderado por el autor, no creo

que le ceda en ella el Volga, que mantiene más de un millón de vecinos

ocupados en su pesca.

[368] Madre de los dioses, sería Cibeles, adorada no de los escitas,

sino de los griegos boristenitas, o quizá Ceres, debiéndose leer

Deméter.

[369] Este río que Bayer llama el Samara, creen otros que sea el

Conscavada, y otros el Vorsklo nacido en Moscú, y que corre por Polonia

y Ucrania hasta entrar en Dniéper.

[370] No existe esta ciudad; el golfo donde estaba entre los tártaros

de Precop y los nogayos se llama golfo de Nigrópolis, y la larga

península titulada Dromo de Aquiles, es ahora Fidomii. El río Hipaciris

quieren algunos que sea el Degua de la Ucrania.

[371] El Gerro parece ser el Sem, que corre por el distrito de Kiev,

cerca de la ciudad de Gloskof.

[372] Esta laguna, llamada Ivan, no está lejos de Toula, en el gobierno

de Veroneie. El Hirgis será probablemente el Don pequeño llamado

Sevierski.

[373] Parece que miraban por reina propia a su diosa Tabita, la Hestia

de los griegos y la Vesta de los latinos.

[374] En vez de los calderos usaban los antiguos escoceses de pellejos

para cocer la carne, como lo hacen los beduinos y los tártaros en el

día. La falta de leña en Escitia deberá entenderse, no de lo interior

del país, lleno de bosques, sino de la costa marítima en la pequeña

Tartaria, o en el territorio de los circasios y cosacos.

[375] Esta narración parece fabulosa o al menos exagerada: ni esas

descomunales piras convienen con la escasez de leña en Escitia poco

ha mencionada. Tal vez Heródoto, mal informado, convirtió en hacinas

de leña los grandes bosques que consagraban los escitas a sus dioses,

caso de que no conociesen los templos; aunque si es verdad que los

esclavones fueron de origen escítico, se habrá de decir que con el

tiempo introdujeron el uso de edificarlos, pues la religión de los

antiguos rusos está llena de ídolos, de templos y de bosques sagrados.

[376] Esta moda bárbara y delicada crueldad parece haber sido común a

las naciones de origen turco y tártaro. Seguíanle los isedones, y del

mismo modo los hunos, longobardos, ávaros, búlgaros y otros pueblos

septentrionales, esparcidos más tarde por el Imperio romano.

[377] Si no se supone que los griegos mintieron mucho por odio al

describir los usos de sus enemigos los escitas, será preciso confesar

que la justicia y virtud pública que los antiguos atribuían a estos,

tenía más de bárbaro que de humano, como se ve en el acto de castigar

los hijos inocentes de un padre culpado.

[378] Ceremonia semejante practicaban los medos y lidios (Lib. I, párr.

LXXIV), y los árabes (Lib. III, párr. VIII).

[379] De los eslavones se cuentan ciertas ceremonias funerales algo

parecidas a las de los antiguos escitas, especialmente respecto al

festín religioso llamado _Trizna_, que se celebraba tan espléndido

como era posible. El mismo uso persevera en Rusia donde apenas se hace

entierro sin que se sirva a los asistentes alrededor del cadáver toda

especie de licores.

[380] Al presente es el cáñamo un ramo de comercio tan considerable

en Rusia, que, según Levesque, abastece de velas y jarcias a toda la

marina de Europa: si bien no sabemos si habrá en ello hipérbole, puesto

que el cáñamo, poco conocido en Europa en tiempo de Heródoto, se ha

hecho cosecha en muchas partes de ella.

[381] Parece indicar con esto que con dicho vapor y sahumerio, no menos

capaz de alegrar y embriagar que el buen vino, sudarían los escitas y

moverían la misma zambra que los beodos.

[382] No miraban, a lo que veo, los soberanos de Escitia por cosa

indigna el dar muerte por su mano a los reos, como lo practicaron

algunas veces a su ejemplo los zares de Rusia y entre ellos el mismo

Pedro el Grande. Además, Saulio podía ser movido contra su hermano

Anacarsis, menos por el celo de las costumbres patrias que por envidia

contra un príncipe tan ilustrado, enviado por su padre a Grecia para

instruirse.

[383] Disputan largamente los críticos sobre la lengua y literatura

céltica. Leibniz distingue dos lenguas primogénitas y como matrices

nacidas de la confusión de Babel, jaféticas y arameas, las que no

falta quien las quiera dos dialectos y nada más de la lengua común,

que antes de la dispersión hablaban los Noáquidas. Sin hablar de la

aramea, usada entre los hijos de Cam y de Sem, la lengua jafética fue

común a los celtas y sus descendientes esparcidos por el Asia menor y

la septentrional y por la Europa entera, la que se pretende que sea la

gomeriana, que se habla al presente en el condado de Gales. Divididos

los celtas en tantas y tan distintas naciones, multiplicáronse los

dialectos de la gomeriana, de la cual proceden la persa, la arábiga,

la griega, la latina y la escítica con sus ramificaciones de eslavona,

polaca, sajona, sueca, etc. En cuanto a los escitas, parece que no

aprendieron el uso de las letras antes de su expedición al Asia.

[384] Este era el nombre de la ciudad que al presente se llama Okzahoro

en la Besarabia.

[385] En varias naciones era uso común pasar revista antes de una

batalla, haciendo que cada soldado dejase una flecha en un cesto, y que

llenos y sellados los cestos se guardasen para otra revista después de

la batalla, mandando que cada soldado sacase de ellos su flecha para

que así el número residuo de flechas indicase el de la gente perdida.

No da, sin embargo, lugar a mucha exactitud la conjetura del caldero

de los escitas, aunque su manera de vivir, la extensión del país y la

feracidad del terreno, todo persuade que debía ser muy numerosa aquella

nación.

[386] Al salir el rey a campaña, todo persa de edad para las armas

debía acompañarle.

[387] Aunque consta de los antiguos que había en la entrada del

Ponto un célebre templo de Zeus Urio, desde el cual se extendía

la vista hasta las Cianeas, dos peñascos llamados al presente

Pavonatas, situados en el Bósforo de la Calcedonia, hoy estrecho de

Constantinopla, la inutilidad de esta navegación de Darío solo con

objeto de gozar de una perspectiva, hace a muchos dudoso el sentido,

vertiendo «sobre la cubierta de la nave».

[388] La Propóntide es el mar de Mármara; el Helesponto el estrecho de

Galípoli, donde se hallan en el paraje más angosto los Dardanelos.

[389] Este río de Capadocia se llama al presente Pormon, y Temiscira en

el Ponto de Galacia se llama Sirio. Los sindos se cree estarían en la

pequeña Tartaria, cerca de Colotmacorca o de Taman.

[390] Mar de Zabache.

[391] Otros le llaman Ténaros: se cree que es el mismo que el Tunza.

[392] Hereo es al presente Recrea; Perinto, Heraclia; y Apolonia,

Sisópolis. El río Hebro parece ser el Mariza, y la ciudad de Eno la que

los Turcos llaman Ignos.

[393] Artisco será el mismo río que Ardesco, no lejos de Adrianópolis,

que está donde los antiguos odrisas.

[394] Estos getas, tal vez los mismos que los dacios, habitaban en los

confines de la Moldavia y Valaquia. Salmideso es acaso la presente

Stagnara, y Mesambria, Mesember.

[395] Los dos nombres que pone aquí el autor se cree que pertenezcan

a la lengua lituánica; que Samolxis, como si fuese _Ziamclusks_,

signifique el dios de la tierra, y Gebeleicis lo mismo que Givaleisis,

autor de la quietud.

[396] Si Samolxis no fue en este artificio discípulo de Pitágoras,

pudo ser su maestro, pues otro tanto maquinó aquel en Crotona. Esta

ignorancia de la inmortalidad entre los getas o docos antes de Samolxis

hace pensar que serían una rama de escitas más bien que de celtas,

quienes instruidos por los euretes, druidas o bardos, parece que jamás

olvidaron aquel dogma.

[397] Con semejantes nudos forman los bárbaros de América sus

calendarios.

[398] Esta ciudad sobre cuyas ruinas se halla fundada Topetarkan estaba

en la costa occidental de la Crimea sobre un gran promontorio que

corría hacia levante.

[399] La primera es la costa que desde el Istro corre hasta la punta

meridional de la Crimea; la otra la costa oriental de Crimea que sube

hasta el Bósforo cimerio, hoy estrecho de Cafa.

[400] Al presente Calabria. Es verosímil que este pasaje fuese escrito

o retocado por el autor cuando se hallaba en Italia, pues se vale de la

comparación de la Yapigia como más conocida que la del promontorio de

Sunio, para dar a entender la situación de los táuricos en Crimea.

[401] El primer país es la Crimea, que de oriente a poniente tiene 60

leguas, y 36 de norte a mediodía; el segundo la Tartaria menor, donde

está Precop, antes dicha Tafra, y se extiende 130 leguas por la costa

occidental del mar de Zabache, hasta la punta donde esta Azov, o la

antigua Tanais, en la embocadura del Don.

[402] Vivían los agatirsos en la Transilvania occidental; los neuros

en la parte oriental del palatinado de Leópolis, Belza y Volhinia; los

andrófagos y melanclenos no lejos de Moscú.

[403] Fuera de este cuadrado deja Heródoto todo el Cubán y la Tartaria

de los circasios, países que formaron después una gran parte del reino

del Bósforo extendido desde el golfo de Nigrópolis hasta la Cólquide.

[404] Siendo vario entre los geógrafos el cómputo de las jornadas, hace

bien el autor en fijar el número de estadios por jornada. Las diez

jornadas primeras las toma Bayer desde el grado 45 al 57 de longitud,

contando las sinuosidades que forman las orillas del mar, y las 20

últimas desde el 47 al 55 de latitud. Así que aquel país comprendía la

Moscovia, Tartaria menor, Crimea y Lituania con buena parte de Polonia,

Hungría, Valaquia, Bulgaria y Moldavia; y aun hay quien extiende los

límites de la antigua Escitia desde los Alpes y el Rin hasta el mar de

Kamskatka.

[405] Los griegos hacen a su Ifigenia la sacerdotisa de Artemisa y no

la diosa misma a quien sacrificasen los táuricos. Véase la Ifigenia

en _Táuride_ de Eurípides, obra maestra, de donde no quisiera que

el fino gusto del abate D. Juan Andrés hubiera desechado los dioses

y las personas alegóricas. Lo bello en este género es relativo a la

constitución de la sociedad.

[406] La primera habitación de los neuros se coloca al levante del

Borístenes en las cercanías del Degua.

[407] Los budinos, después de arrojados de su antiguo país, habitarían

los palatinados Chelmense y Brescianense en los confines de la Polesia.

De la emigración de los budinos nació quizá la fábula de que Gelono

y Agatirso fueron echados de la Escitia por su madre (pár. X de este

libro).

[408] Actualmente Crin, de la cual la Quersoneso Táurica tomó el nombre

de Crimea.

[409] Convendría probar la existencia de las amazonas de Libia, del

Asia y América que niegan los modernos, y que con placer defendería

yo, si fuera oportuno en este lugar, purgándola de las fábulas con que

los poetas han desacreditado por embellecerlo un hecho que no puede

desecharse enteramente sin negar la fe humana a la historia antigua.

[410] Esta narración, según observó Hermógenes, pinta a los ojos con

los más vivos colores el carácter de las personas, cumpliendo Heródoto

en este lugar lo que decía Tulio, que la historia es prima hermana de

la elocuencia oratoria respecto a la delectación de los lectores, sin

llegar a la contienda de los afectos.

[411] Heródoto aplica a las mujeres escitas las costumbres da las

griegas, harto inconvenientemente quizá, pues siendo aquellas de origen

céltico no tendrían usos tan domésticos, se dejarían ver más en público

y en las asambleas, vicio muy notado entre los celtas.

[412] El origen, habitación y emigración de los sármatas es cosa

oscurísima. Heródoto los hace descendientes de los escitas libres y

de las amazonas; Plinio, de los medos; y otros los creen una raza de

escitas que de la Iberia habían pasado a la Tartaria de los circasios.

Así, pues, si dividimos la Sarmacia en asiática y europea, diremos que

habitaron antes en la primera, teniendo por límites el Don y el Volga,

y que Heródoto solo habló de los sármatas primitivos, que pasando

después a Europa dieron nombre a la Sarmacia europea, que comprendía

gran parte de la Rusia y de la Polonia.

[413] El rey era Idantirso, y los otros generales, Escópasis y Taxacis,

serían sus subalternos.

[414] Estos budinos ocupaban el país originario de donde fueron echados

los otros budinos establecidos con los gelonos en Polesia.

[415] Estos fuertes no estarían distantes del Sirgis o del moderno

Donetz en el gobierno de Azov, puesto que el ejército estaba

atrincherado a orillas del Oaro, río vecino al Sirgis, aunque no hemos

podido dar con su nombre actual.

[416] Serían estos reyes los confederados con el escita o príncipes de

varias tribus escíticas dependientes de los regios.

[417] Se ve que dichos rebaños no serían sino para cebar al persa y

detenerle en el país para que pereciese de hambre con la escasez de

víveres a proporción de su inmensa muchedumbre.

[418] Es natural qué los señores de Jonia impidiesen a Milcíades dar

aviso a los escitas de la mala fe de los griegos, pues no es de creer

del talento de aquel general, cuya conducta en aquella ocasión refiere

Cornelio Nepote casi con las mismas palabras, que no diese con este

medio tan obvio de realizar sus planes.

[419] En el día castillo viejo de Romelia, uno de los Dardanelos.

[420] Era en Grecia muy trillada esta palabra, no distinguiendo el

imperio medo del persa que le sucedió.

[421] Jasón con sus bravos argonautas (año antes de J. C. 1285) llegó

a Lemnos en ocasión en que las mujeres habían dado muerte a todos los

varones con ánimo de apoderarse del gobierno. Prendadas las nuevas

amazonas de la bizarra flor de la juventud griega, entretuvieron a

los argonautas en su compañía por espacio de dos años, en los cuales

concibieron de ellos a los minias.

[422] Cástor y Pólux, hijos de Leda y Tíndaro, a quien Heracles,

después de dar muerte a Hipocoonte y a sus hijos, confió en depósito el

reino de Esparta, con la condición de dejarlo a los descendientes del

propio Heracles.

[423] En el día los montes de los Mainotas.

[424] Tuvo Tebas doce reyes desde que Cadmo, pasando de Fenicia a

Beocia en tiempo de Josué, fundó el reino que a la muerte de Janto, su

último soberano, degeneró en democracia.

[425] Al presente Santorini, entre Creta y las Cícladas, en cuyas

inmediaciones han salido del fondo del mar otras islitas de resultas de

varios terremotos.

[426] Estos pueblos habitaban la Trifilia, región de la Élide, hoy

Belvedere en Peloponeso. De las seis ciudades citadas solo se conoce

actualmente a Lépreo con el nombre de Caiapa.

[427] Al presente Paleocastro.

[428] El descubrimiento de Platea corresponde al año 700 antes de

Jesucristo.

[429] No puede fijarse ni el sitio de Platea ni el de Aziris, llamada

por algunos equivocadamente Azilis o Azilisco.

[430] El texto griego ha inducido a algunos en extraño error, creyendo

que la palabra zoa, _vida_, era el nombre de una ciudad fundada por

Bato. Sospéchase que antes de este párrafo falte en el original la

relación de la fundación de Cirene, y de la corrección repentina de la

voz de Bato, ocasionada por el miedo que le causó la vista de un león.

[431] Esta fuente sería acaso la de Apolo, que Calímaco llama Eira, y

acaso dio su nombre a la ciudad de Cirene.

[432] No hallo voz en la milicia moderna, ni aun la de _coracero_, que

exprese cabalmente la idea de _hoplita_, o de infante armado de todas

piezas.

[433] Al presente Merdigna, en el Peloponeso. Me he valido de la

palabra reformador para expresar el cargo de árbitro con pleno poder,

escogido por los disidentes para terminar sus diferencias, remedio que

por esta vez con buen intento y con buen éxito dio a los cireneos el

mentido oráculo.

[434] Serían estos tesoros ciertas capillas en los templos donde se

depositaban las dádivas de las ciudades cuyos nombres llevaban: quizá

en ellos se guardaba también dinero público reservado para alguna

extrema necesidad.

[435] Hoy día arruinada, en las costas de Caria.

[436] Parece que procuró Arcesilao aplacar a Cambises, que había

despreciado los presentes de los cireneos como menguados e indignos de

la majestad persa.

[437] Esta moneda sería la de los dáricos, tan celebrada entre los

griegos, si bien no falta quien niegue que sea autor de ella Darío,

hijo de Histaspes.

[438] Esta nación formaba parte de la Marmárica, no lejos de la Amonia,

y correspondería al reino de Barca en la parte más retirada del mar,

dilatándose hasta el puerto de Pleuno o Plino, que será acaso el

Panormo de Ptolomeo. Las ajorcas de bronce de sus mujeres se usan aún

en Sahara y Berbería.

[439] Por otro nombre Lea; quizá la isla del Patriarca. El pueblo de

los giligamas, situado en lo interior de la Cirenaica, no ha dejado más

memoria que su nombre y este controvertido en su ortografía.

[440] Muchos antiguos con Heródoto colocan esta región célebre por los

fabulosos huertos de las Hespérides, en la Cirenaica. A los ausquisas

pertenecían tal vez las dos poblaciones Auxica y Auziu.

[441] Por otro nombre Arsínoe, hoy Trocara. Aún quedan en Berbería

pueblos llamados cabiles.

[442] Este país, situado en lo más remoto de la Marmárica, debía caer

en Sahara, donde al presente se halla Augela. Parece que serían los

nasamones una nación de bandoleros que discurrían por toda la Libia,

pues se los hallaba en Etiopía, en la Marmárica, en la Sírtica, y aun

en las costas del Océano Atlántico.

[443] Plinio desentraña el sentido de esta fábula, diciendo que los

nasamones y no el Noto ni la falta de agua casi acabaron con los

psilos, de quienes aun en su tiempo quedaban algunos.

[444] Parece, según Heródoto, que estos pueblos se extendían desde la

Cirenaica hacia poniente por encima de la Sírtica, la Numidia y la

África propia, y quizá por el desierto llegaban hasta el Níger.

[445] Ocupaban las costas de las dos Sirtes en el estado de Trípoli, y

este penacho de cabellos en sus cabezas rapadas lo usan aún en el día

los argelinos. Su río Cínipe se llama hoy el Macer.

[446] No han podido hasta aquí decidir los modernos si era el loto

una hierba o un árbol, si era su fruto del tamaño de una haba, o como

la baca de arrayán. El loto de nuestro autor parece ser el _seedra_,

especie de azufaifo común en Sahara, cuyos frutos son más jugosos que

los del nuestro.

[447] O Fila; parece ser la Quersoneso de Diodoro de Sicilia, muy

abundante en dátiles y en buenos pastos. El río Tritón se llama añora

Capsa, y la laguna de Capsa la Tritónida.

[448] La ciudad de los auseos sería la antigua Auza o Auzate, fundada

por Itobal, rey de Tiro. Parece que estas naciones de Túnez eran una

mezcla de libios y de fenicios.

[449] El autor en su geografía, poco conocida, reparte la Libia en

tres regiones: la marítima, la interior y la desierta. Esta parte del

África es al presente conocida bajo dos nombres, el de Berbería, y el

de Sahara o Desierto, comprendiendo la primera los estados de Barca,

Trípoli, Túnez, Argel y Marruecos, y empezando el Sahara por oriente

desde Egipto y la Nubia, dilatándose por espacio de 800 leguas, no

hasta el extremo de Gibraltar, como dice el autor, sino hasta el Océano

occidental, cuyas costas tienen 330 leguas, entre el reino de Sur al

norte y la Nigricia al mediodía.

[450] África sin duda abunda de sal en varios distritos de Berbería,

y en Túnez y Argel especialmente se hallan muchos _shibkak_, lagunas

salobres, secas en el verano; pero no se ven en ella tantas colinas de

sal ni en las costas, ni en Berbería, y mucho menos en el Sahara.

[451] Es preciso que estos trogloditas o habitantes de cavernas,

vecinos a los garamantes, sean otros que los trogloditas situados en

las costas del mar Rojo. La lengua inarticulada que se les atribuye

es una mera fábula que tienen común con los samoyedos, groelandios y

hotentotes.

[452] Estos hombres que carecen de nombre propio e individual, esos

dicterios al sol naciente, serán otras tantas fábulas añadidas a las

que los antiguos vertían sobre el celebrado Atlas.

[453] Ignoro dónde se halle más allá de las columnas de Heracles tal

cantera de sal, si bien he leído que en el reino de Túnez se ve un

monte entero de ella llamado _Gibel-mad-deffa_, vecino al lago de las

Señales. Lo demás que añade el autor es todo contra la experiencia. En

el África interior llueve meses enteros; ni habría que temer la ruina

y disolución de las casas de sal-piedra, como en efecto en Cardona

de Cataluña no daña la lluvia a las paredes de sal, ni en Sahara,

aunque se halle mucho país sin árbol, deja de haber en algunas partes

arboledas de diez leguas, preciosas por sus gomas.

[454] En Sahara debe atribuirse esta salud constante y robusta a la

pureza del aire, bien que en varios climas bajo la línea sea el África

bien enfermiza y pestilencial.

[455] La égida y la egea no son en su etimología más que piel de cabra.

En este lugar parece entender Heródoto por égida de Atenea, no solo el

escudo, sino también el peto.

[456] No son en el día muy diferentes los aduares de los africanos,

beduinos y cabilas, restos de los libios primitivos.

[457] Si la venida de Eneas a Italia fuese más averiguada, y si no se

reconociera por un romance de Virgilio la ida de su héroe a Cartago,

pudiera colegirse la manera como los maxies pasaron de Troya a Túnez.

Los pueblos primitivos de la Libia, todos de la raza de Cam, fueron

los libios, parte nómadas, parte atlánticos, descendientes de Miraison

y de Fat, y los etíopes originarios de la Arabia y descendientes de

Habia, hijo de Echar. Los colonos posteriores fueron los cananeos, los

fenicios, los persas y quizá los medos, los cuales pudieron acompañar a

Heracles, a Dioniso y a Sesostris en sus expediciones a la Libia.

[458] Se ha reconocido que eran una fábula los monstruos africanos

nacidos de la mezcla de fieras de diferente especie, aunque el número

de estas es al presente mucho menor de lo que era en lo antiguo.

[459] Siendo dos las especies de este animal, no puedo decidir si habla

el autor de los pigargos, cabras blancas por atrás, o de los pigargos,

águilas de cola blanca, o de entrambos.

[460] Si son los bories diversos de los sories o unicornios, serán

especie de bueyes agrestes.

[461] Asegúrase que al presente se ven en África los dos géneros de

animales que aquí le niega el autor.

[462] Quizá era esta la miel de palma que se recoge del licor de este

árbol. A los gizantes otros llaman bizantes y otros zigantes, y quieren

reconocer algún vestigio de ellos en la ciudad de Zagwan, situada en un

monte en los confines del reino de Túnez.

[463] En ningún otro autor que en Heródoto hallo mención de la isla

Ciravis, pues no será la Carcina, la Meninge ni la Cosira, según las

veo descritas por los geógrafos. Pudiera conjeturarse si Ciravis, rica

en olivos, sería Uzita, cuyo nombre se deriva de _zuit_, aceite.

[464] Este comercio mudo se usó antiguamente, según refiere Plinio, con

los seres, nación de la India, tal vez la de los chinos: se ha usado

después entre los rusos y los pueblos de la Siberia, para dejar de

referir otros muchos ejemplos.

[465] El África, comparada por los antiguos geógrafos a la piel de

una pantera, por razón de sus arenales esparcidos por toda ella,

es inferior en clima, en fertilidad, en población, en cultura y en

humanidad a las demás partes del mundo.

[466] Dionisio de Halicarnaso refiere una fórmula semejante, usada por

los romanos con los latinos.

[467] Nota Tucídides que en los grandes ejércitos solía ser común este

terror pánico, aumentado quizá en aquella ocasión en los persas por la

memoria de su mala fe y del valor griego.

[468] Se ve por tanto que no extiende Heródoto el país de Evespérides

ni hasta la Mauritania, ni menos hasta las islas del Océano Atlántico,

pues es cierto que no llegaron los persas a aquellos países.

Los nueve libros de la Historia (1 de 2) · 第 38 / 38 段