El hecho de que el mismo dia en que terminara éste modesto trabajo,
circulara con profusión una ridícula hoja suelta autorizada por el
Administrador _innómine_ de la Aduana de este puerto, señor Luis R.
Velázquez, en la que viene á hacer una calurosa defensa de la gestión
del coronel Hill y del Gobierno Americano, hoja que ha sido bastante
mal juzgada por el público y por la prensa, muéveme á formular
esta aclaración á fin de que no se me confunda y se crea que mis
ideales anexionistas DE HOY, se fundan en la esperanza de seguir
siendo empleado del Gobierno Americano, á pesar de que fuí el único
empleado de hacienda que encontraron en su puesto y que trataron,
que les hice entrega de la Aduana, que les di noticias y detalles de
cuanto se me preguntó, que hice venir á la caja y para el Gobierno
Americano, la suma de _cinco mil y pico de pesos_, que si el jefe
accidental de esta oficina, no tuvo bastante valor para afrontar el
peligro, tuvo en cambio, bastante diligencia para asegurar el dinero,
que como funcionario público, no soy ningún advenedizo y tengo una
limpísima historia, de 20 años, que como político, no fuí nunca de
los tornadizos y como agregado social, tengo familia constituida al
amparo de todas las leyes civiles, religiosas y morales. Pues, con
todos estos antecedentes que me abonan, yo no se inglés y quiera Dios
que me equivoque, pero creo que no está lejano el dia en que me digan:
"por esta puerta se va á la calle," por más que las alimañas, desde la
altura á donde subieron arrastrándose, lancen repugnantes chirridos
afirmando lo contrario con el fin de ver si se sostienen donde nunca
merecieron llegar.
Si antes me repugnó el servilismo, y nunca pude plegarme á las
exigencias del déspota, hoy menos que nunca he de rebajarme, pues
quiero que los americanos se formen un concepto más elevado de mi
insignificante personalidad.
Si el movimiento es la vida, yo acepto la vida de pié y marchando
hácia la luz, dando frente al peligro, si lo hay, pero arrastrándome
como miserable reptil nunca, pues para soportar la vida en estas
condiciones, es mil veces preferible la muerte.
Playa de Ponce, á 20 de Setiembre de 1898.