Como teniendo Sedeño noticia de la muerte de Ordas se paso a
Cuuagua y de alli a Paria, y lleuando consigo algunos de los
soldados que en la fortaleza auia, se fue a la isla de la Trenidad;
y de la llegada de Alonso de Herrera a la mesma isla de Cuuagua y
despues a Paria.
La nueua que la nao Marieta trajo a Santo Domingo de la muerte del
gouernador Ordaz, paso luego a San Juan de Puerto Rrico, a donde estaua
Antonio Sedeño, governador de la Trenidad, el qual asta entonzes no se
avia mouido ni querido boluer a su gouernacion, asi porque no auia
hallado la copia de jente que para tornar a entrar en la isla de la
Trenidad y poblalla y sujetalla hera menester, como porque ya auia
tenido noticia de como Don Diego de Hordaz auia llegado a Paria y le
auia tomado toda la jente que en la fortaleza el auia dejado y se auia
apoderado en toda la tierra, por lo qual, aunque ajuntase alguna jente,
no seria parte para defenderse de Ordas ni de sus soldados.
Auida, pues, noticia de la muerte del gouernador Ordas y de como auia
sido desuaratado, y que la mas de la jente se estaua en Cuuagua, y que
asi mesmo auia quedado Agustin Delgado en la fortaleza de Paria con
algunos soldados, lo mas presto que pudo Antonio Sedeño se aderesco y
con algunos amigos se paso luego a la isla de Cuuagua, donde hallo al
juez de rresidencia que despaña auia uenido, y tratandose y uisitandose
entranbos, el gouernador Sedeño dio rrelacion al juez de Cuuagua, como
por merced y prouision rreal era gouernador y adelantado de la Trenidad,
y le rrogo e ynportuno que le diesse lizencia para sacar toda la jente
de Ordaz que en aquella isla auia, para con ella pasar a la Trenidad y
poblalla y pacificalla o hazer lo que pudiesse. El juez de Cuuagua
estuuo perplejo, sin querer condescender con lo que Sedeño le rrogaua,
con proposito de con aquella jente hazer el o enuiar a hazer algun
descubrimiento a Tierra Firme, y aunque sobre ello andauan terceros
rrogadores, jamas lo quiso hazer el juez.
Estando en estos tratos y contratos los de Cuuagua, llego Alonso de
Herrera, que uenia de Santo Domingo con prouisiones de teniente de
gouernador de la gouernacion de Ordas, al qual Antonio Sedeño pretendio
estoruar su jornada, rrogandole primero y persuadiendole[371] a que
dejase la jornada tan trauajosa que lleuaua y que se fuese con el a la
isla de la Trenidad y le haria su teniente general, poniendole por
delante la muerte de Don Diego de Ordas, y cuan poco le podria turar el
mandar, pues ya en España estaua la nueba de la muerte de su gouernador
Ordas, y de necesidad el Rrey auia de proueher a otro la merced de
aquella gouernacion. Ninguna de estas cosas fue parte para que Alonso
de Herrera dejase de proseguir su jornada, queriendo mas ser teniente y
señor en Paria, o como suelen decir alli, el primero, que en la isla
Trenidad, gouernacion de Sedeño, el segundo, y con esta determinacion
procuraua atraher a si algunos soldados y amigos viejos, para con ellos
pasar a la fortaleza de Paria; y lo mesmo hazia Antonio Sedeño para irse
a su gouernacion; sobre lo qual ouieron de uenir a uer palabras los dos
y amordazarse[372] de suerte que fue necesario que el Juez de Cubagua
entendiese hen ello, aprisionandolos en partes comodas, despues de lo
qual se dio tan buena maña Antonio Sedeño que al cauo hizo con el
Gouernador o Juez de Cubagua que lo soltase y le diese lizencia para que
se fuese a su gouernacion, y luego que la tuuo se partio con alguna
copia de soldados, y al salir de Cuuagua se anego vna piragua onde iuan
veinte honbres, los diez de los quales se haogaron, y los otros diez
salieron a nado a Tierra Firme, dondespues de auer pasado hartos tranzes
y trauajos, ouieron otra piragua de unos yndios pescadores y se paso a
la Trenidad y se fue derecho a la fortaleza de Paria, donde estaua
Agustin Delgado, por Don Diego de Hordaz, al qual hablo y persuadio que
dejase aquella fortaleza y que se fuese con el a la Trenidad, porque su
gouernador hera muerto y benia por theniente Alonso de Herrera, proueido
por Santo Domingo, que luego le auia de quitar el cargo, y que si el se
iua con la gente que alli tenia a la Trenidad, que el lo haria su
teniente, y asi el como todos los demas que en la fortaleza estauan, que
con el quisiesen yr, los gratificaria y daria muy largamente de comer.
Agustin Delgado dijo que lo trataria con los soldados y jente que con el
alli estaua y que lo que de comun pareezer y consentimiento se
determinase que aquello se haria, lo qual trato con toda la jente que
Delgado alli tenia, y nunca se conformaron en hazello por causas que a
hellos les mouieron, no enuargante que fueron persuadidos e ynportunados
a hello por Agustin Delgado, por algunos amigos suyos y por el propio
Sedeño.
Visto por Agustin Delgado los varios parezeres y opiniones de los
soldados, se determino de con los que le quisiesen seguir pasarse e yrse
con Sedeño a la Trenidad, y asi lo puso por la hobra, dejando por
caudillo de la jente que en la fortaleza quedaua, que serian asta veinte
e tres o veinte y cinco honbres, a un Bartolome Gonzalez, amigo o
conocido del Delgado, dejandole auisado que aunque Alonso de Herrera
viniese alli no le rreciuiesen sin dar dello primero auiso a Sedeño en
la Trenidad, haziendoles, para que lo cunpliesen, grandes amenazas, y
poniendoles temores de castigo sino lo cumpliesen, y juntamente con esto
los dejaron sin ninguna comida, porque la hanbre les forcasse a dejar la
fortaleza y seguilles.
Sedeño y los de su parezer y opinion se fueron a la isla de la Trenidad,
a dar prencipio a las cosas de su poblazon y pacificacion.
En tanto que estas cossas pasauan entre Sedeño y los de la fortaleza,
Alonso de Herrera alcanzo lizencia del Juez de Cuuagua para yrse a
Paria, y con quatro o cinco amigos se metio en vna piragua o canoa de
perlas que alli le dio vn conocido suyo, y se fue y paso a la fortaleza
de Paria, con confianza de que hallaria alli a Delgado y a toda la demas
jente que Hordas auia dejado; y llegado que fue a Paria, y hallando tan
mudados los negocios de como el los auia dejado; porque como los
questauan en la fortaleza auian quedado de mano de Sedeño y amenazados
si rresciuian a Alonso de Herrera o a otro algun juez que alli viniesen,
no se determinaron de rreceuir ni admitir Alonso de Herrera hasta uer si
tenia bastante rrecaudos para hello; el qual luego saco las prouisiones
rreales que en Santo Domingo le auian dado de theniente, y mostrolas a
Bartolome Gonzalez y a los demas que Sedeño auia alli dejado, los
quales, viendolas y parresciendoles que traia bastantes rrecaudos para
rresceuillo por teniente, lo admitieron por tal, y le dieron la
ouedienzia y lo metieron en posesion de la tierra y fortaleza y se lo
entregaron todo.