CAPITULO DIEZ Y NUEVE

Como Hordas y Pedro Hortiz de Matruenco fueron a Santo Domingo, y

de alli a España, y en el camino fue muerto Hordas con ponzoña.

Preso Don Diego de Hordas por Pedro Hortiz de Matruenco, y su jente

desuaratada y arrepentida de lo ya echo, por uerse uiuir miserablemente

y corridos de la jente de Cuuagua, por lo que auian tan

ynconsideradamente hecho, desanparar[364] su gouernador y entregallo en

manos de su contrario, a quien, como es costunbre, ya que la traicion le

agrado, nunca le contentaron los hobradores della, determino de darse

priesa y avreuiar la salida de Cuuagua con el gouernador Ordas, porque

no se uiniesen a desuergonzar los soldados y quisiesen soltar a su

gouernador y a el prender, y nasciese dello algunas guerras ceuiles, por

donde uiniesen a destruirse y perderse asi el como los de su uando y los

demas sus contrarios; y poniendo en efecto la hobra se enuarco en vno de

los vergantines que alli tenia, con Don Diego de Ordas, para ir con el a

Santo Domingo a dar cuenta al Audiencia rreal de lo que auia echo.

Jeronimo Ortal y Alonso de Herrera, que heran de la parte de Don Diego

de Hordas, pareciendoles que no hera cosa justa dejar yr solo a su

Gouernador, se enuarcaron con el, y se fueron todos juntos a Santo

Domingo, donde llegados y auida por el Audiencia rrelacion o ynformacion

de lo que pasaua y cuan ynjusta y cautelosamente auia sido preso y

desuaratado Don Diego de Ordas, le rrestituyeron en su libertad,

mandandole y dandole licencia que se voluiese a su gouernacion y hiziese

lo que Su Magestad le auia mandado y conuiniese. Don Diego de Hordas, no

solo pretendia su liuertad, mas tanuien que fuese castigado Pedro Hortiz

de Matruenco del delito que auia cometido en prendello y le pagase los

daños perdidos[365] y menoscauos que de la ynjusta prision se le auian

seguido; lo qual el Audiencia no quiso hazer, y uiendo esto pidio

lizencia para ir a España ante el Rrey, y suplicando[366] que mandasen a

Pedro Hortiz que[367] tanuien fuese y paresciese con el en Corthe; y

que, pues, le rrestituia su gouernacion y jurisdicion, que el nonbraua

por su teniente della a Alonso de Herrera, a quien el queria ynuiar para

que conseruase y tubiese en justicia la jente y españoles que en Paria

auia quedado; que se le mandase dar prouision rreal para que lo

ouedeciesen y tuuiesen por tal. El Audiencia otorgo y concedio a Hordas

todo lo que pidio, el qual se partio, juntamente con Geronimo Ortal y

Pedro Hortiz de Matruenco en vn nauio para España; y Alonso de Herrera

se quedo en Santo Domingo aderecando su partida y jente que lleuar a

Paria.

Nauegando Hordas y Matruenco yua[368] muy temeroso de que su yda en

España le auia de suceder mal, por rrespeto de que Don Diego de Hordas

hera muy conocido y fauorecido en Corthe y[369] se allaua falto de

fauor, y temiase de algun graue castigo, por la qual ocasion deseaua y

procuraua por todas uias la muerte a Don Diego de Hordas, la qual en el

propio nauio le uino a dar, y fue de esta manera: que segun paresze,

estando Pedro Hortiz de Matruenco en la isla de Cuuagua, llego alli vn

jinoues, voticario, que traia zierto artificio para sacar perlas, y por

causas que al Pedro Hortiz le mouieron, tanvien lo desuarato y prendio

como a Ordas, y lo dejo rresidir alli, y al tienpo que tenia preso a Don

Diego de Ordaz le dijo a este uoticario que le hiziese plazer de hazer

tres pildoras o bocados ponzoñosos con que pudiese matar tres casiques o

principales de Tierra Firme de quien se temia que le andauan por hazer

mal o daño, y que porque no fuesen sentidos de sus suditos y se le

alcase y rreuelase toda la tierra, los queria matar disfrazadamente. El

uoticario, creyendo ser asi, le hizo los uocados que conuenian, los

quales Pedro Hortiz de Matruenco no dio por entonzes a Hordas,

temiendose ser descubierto o sentido o teniendo confianza que la

Audiencia de Santo Domingo daria por bueno y aprouaria todo lo quel auia

echo, y saliendole muy contrarios sus desineos y lleuandose todauia

consigo los vocados de poncoña que el uoticario le auia echo y dado en

Cuuagua, tomo forma y manera como darselos a comer disfrecadamente a Don

Diego de Hordas, el qual desde a muy poco tienpo cayo supitamente

muerto; aunque otros dizen que rreuento, lo qual yo no tengo por cierto,

porque si rreuentara era presuncion de que le auian dado poncoña, y asi,

sobre sospecha, pudieran prender a Pedro Hortiz de Matruenco y

descubrirse la maldad. Mas como es cosa tan hordinaria o que muchas

vezes acaeze el morir supitamente, no se presumio nada contra el que lo

auia muerto, y asi lo echaron al mar; y en auer sido Don Diego de Ordaz

muerto ynopinada y desastradamente, parecio ser permision divina y justo

castigo de su seueridad y arrogancia, con que auia sido causa que muchos

españoles, desesperados del trauajo y hanvre y malos tratamientos que

les hazia e la nauegacion del rrio Uriaparia, como atras se a contado,

desesperados se metiesen por montañas y arcabucos, donde miseravlemente

perescieron; y asi vino a ser sepultado en los vientres de los peces el

que fue causa y ocasion que sus proximos y hermanos, que por no sufrir

su yntolerable condicion el les dio por sepulcros los tigres, leones,

caimanes y otros fieros animales.

En esta sazon auia proueido Su Magestad vn juez de rresidencia para

Cubagua, y la nao que lo traia encontro en el camino con la nao en que

auia partido de Santo Domingo Don Diego de Ordas, y hablandose y

saludandose, se dieron noticia los vnos a los otros de la muerte de Don

Diego de Ordas, y la misma nueua se le dio a la jente que en la nao

Marineta venia despaña en socorro de Don Diego de Hordaz, de la qual se

a echo mencion atras; y sauiendo la jente de la nao Marieta la muerte

del Gouernador, se uinieron a Santo Domingo derecho, donde[370]

esparcieron y cado uno se fue por su parte, como ouejas sin pastor, y el

juez se fue derecho a Cuuagua, donde fue rreceuido de la jente que alli

estaua, sin contradicion alguna.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 129 / 305 题