Como Hordas y Pedro Hortiz de Matruenco fueron a Santo Domingo, y
de alli a España, y en el camino fue muerto Hordas con ponzoña.
Preso Don Diego de Hordas por Pedro Hortiz de Matruenco, y su jente
desuaratada y arrepentida de lo ya echo, por uerse uiuir miserablemente
y corridos de la jente de Cuuagua, por lo que auian tan
ynconsideradamente hecho, desanparar[364] su gouernador y entregallo en
manos de su contrario, a quien, como es costunbre, ya que la traicion le
agrado, nunca le contentaron los hobradores della, determino de darse
priesa y avreuiar la salida de Cuuagua con el gouernador Ordas, porque
no se uiniesen a desuergonzar los soldados y quisiesen soltar a su
gouernador y a el prender, y nasciese dello algunas guerras ceuiles, por
donde uiniesen a destruirse y perderse asi el como los de su uando y los
demas sus contrarios; y poniendo en efecto la hobra se enuarco en vno de
los vergantines que alli tenia, con Don Diego de Ordas, para ir con el a
Santo Domingo a dar cuenta al Audiencia rreal de lo que auia echo.
Jeronimo Ortal y Alonso de Herrera, que heran de la parte de Don Diego
de Hordas, pareciendoles que no hera cosa justa dejar yr solo a su
Gouernador, se enuarcaron con el, y se fueron todos juntos a Santo
Domingo, donde llegados y auida por el Audiencia rrelacion o ynformacion
de lo que pasaua y cuan ynjusta y cautelosamente auia sido preso y
desuaratado Don Diego de Ordas, le rrestituyeron en su libertad,
mandandole y dandole licencia que se voluiese a su gouernacion y hiziese
lo que Su Magestad le auia mandado y conuiniese. Don Diego de Hordas, no
solo pretendia su liuertad, mas tanuien que fuese castigado Pedro Hortiz
de Matruenco del delito que auia cometido en prendello y le pagase los
daños perdidos[365] y menoscauos que de la ynjusta prision se le auian
seguido; lo qual el Audiencia no quiso hazer, y uiendo esto pidio
lizencia para ir a España ante el Rrey, y suplicando[366] que mandasen a
Pedro Hortiz que[367] tanuien fuese y paresciese con el en Corthe; y
que, pues, le rrestituia su gouernacion y jurisdicion, que el nonbraua
por su teniente della a Alonso de Herrera, a quien el queria ynuiar para
que conseruase y tubiese en justicia la jente y españoles que en Paria
auia quedado; que se le mandase dar prouision rreal para que lo
ouedeciesen y tuuiesen por tal. El Audiencia otorgo y concedio a Hordas
todo lo que pidio, el qual se partio, juntamente con Geronimo Ortal y
Pedro Hortiz de Matruenco en vn nauio para España; y Alonso de Herrera
se quedo en Santo Domingo aderecando su partida y jente que lleuar a
Paria.
Nauegando Hordas y Matruenco yua[368] muy temeroso de que su yda en
España le auia de suceder mal, por rrespeto de que Don Diego de Hordas
hera muy conocido y fauorecido en Corthe y[369] se allaua falto de
fauor, y temiase de algun graue castigo, por la qual ocasion deseaua y
procuraua por todas uias la muerte a Don Diego de Hordas, la qual en el
propio nauio le uino a dar, y fue de esta manera: que segun paresze,
estando Pedro Hortiz de Matruenco en la isla de Cuuagua, llego alli vn
jinoues, voticario, que traia zierto artificio para sacar perlas, y por
causas que al Pedro Hortiz le mouieron, tanvien lo desuarato y prendio
como a Ordas, y lo dejo rresidir alli, y al tienpo que tenia preso a Don
Diego de Ordaz le dijo a este uoticario que le hiziese plazer de hazer
tres pildoras o bocados ponzoñosos con que pudiese matar tres casiques o
principales de Tierra Firme de quien se temia que le andauan por hazer
mal o daño, y que porque no fuesen sentidos de sus suditos y se le
alcase y rreuelase toda la tierra, los queria matar disfrazadamente. El
uoticario, creyendo ser asi, le hizo los uocados que conuenian, los
quales Pedro Hortiz de Matruenco no dio por entonzes a Hordas,
temiendose ser descubierto o sentido o teniendo confianza que la
Audiencia de Santo Domingo daria por bueno y aprouaria todo lo quel auia
echo, y saliendole muy contrarios sus desineos y lleuandose todauia
consigo los vocados de poncoña que el uoticario le auia echo y dado en
Cuuagua, tomo forma y manera como darselos a comer disfrecadamente a Don
Diego de Hordas, el qual desde a muy poco tienpo cayo supitamente
muerto; aunque otros dizen que rreuento, lo qual yo no tengo por cierto,
porque si rreuentara era presuncion de que le auian dado poncoña, y asi,
sobre sospecha, pudieran prender a Pedro Hortiz de Matruenco y
descubrirse la maldad. Mas como es cosa tan hordinaria o que muchas
vezes acaeze el morir supitamente, no se presumio nada contra el que lo
auia muerto, y asi lo echaron al mar; y en auer sido Don Diego de Ordaz
muerto ynopinada y desastradamente, parecio ser permision divina y justo
castigo de su seueridad y arrogancia, con que auia sido causa que muchos
españoles, desesperados del trauajo y hanvre y malos tratamientos que
les hazia e la nauegacion del rrio Uriaparia, como atras se a contado,
desesperados se metiesen por montañas y arcabucos, donde miseravlemente
perescieron; y asi vino a ser sepultado en los vientres de los peces el
que fue causa y ocasion que sus proximos y hermanos, que por no sufrir
su yntolerable condicion el les dio por sepulcros los tigres, leones,
caimanes y otros fieros animales.
En esta sazon auia proueido Su Magestad vn juez de rresidencia para
Cubagua, y la nao que lo traia encontro en el camino con la nao en que
auia partido de Santo Domingo Don Diego de Ordas, y hablandose y
saludandose, se dieron noticia los vnos a los otros de la muerte de Don
Diego de Ordas, y la misma nueua se le dio a la jente que en la nao
Marineta venia despaña en socorro de Don Diego de Hordaz, de la qual se
a echo mencion atras; y sauiendo la jente de la nao Marieta la muerte
del Gouernador, se uinieron a Santo Domingo derecho, donde[370]
esparcieron y cado uno se fue por su parte, como ouejas sin pastor, y el
juez se fue derecho a Cuuagua, donde fue rreceuido de la jente que alli
estaua, sin contradicion alguna.