Como dejando el comendador Ordas los enfermos en Paria con Gil
Gonzales de Auila, se partio con la demas jente y fue al pueblo o
prouincia de Carao, y de la noticia que tubo de Guayana.
Venido el dia y biendo el Gouernador que todos los buhios, con la comida
que hen ellos hauia, estauan quemados, y que alli no se podia sustentar
tanta jente, por estar lexos y apartados de las demas poblaçones de
yndios, acordo con la breuedad posible dar Lorden a su jornada para
pasar con ella adelante; y porque la carga de los enfermos que trai no
le fuese enojosa y estoruo para su biaje, acordo dejallos en aquel
sitio, haziendo vna trinchera a la rredonda del alojamiento para guarda
y rreparo de la jente; y dejando con los enfermos otros beinte y cinco
honbres que los guardasen y defendiesen, y por su caudillo a Gil
Gonzalez de Auila, se partio en los vergantines con el rresto de la
jente, que serian mas de quatrocientos honbres, dejando ansi mesmo en el
propio estero la nao capitana y el galeon, y se fue derecho a una
poblazon y prouincia questaua de la otra uanda del rrio, llamada Carao,
los naturales de la qual le rreciuieron amigablemente, proueyendolos de
las comidas y otras cosas para sustento, aunque algunos quieren dezir
que en este pueblo o prouincia de Carao fueron rresceuidos como
henemigos y les dieron los yndios dos guazauaras, y despues, viendo lo
poco que ganauan o auian ganado en ellas, procuraron aliarse y
confederarse con los españoles.
El Gouernador se estuuo en esta poblazon, rreformando, ziertos dias, en
los quales los yndios le dieron noticia de que zerca de su prouincia y
territorio auia otras de muchos naturales y rriquezas, y que si querian
yr a hellas, quellos les lleuarian a hellos y a todo su aparato. El
gouernador Hordas estaua perplejo en hello, porque le parescia que podia
ser mas cierta la noticia que los yndios le auian dado del rrio arriua,
que la que en aquel pueblo entonzes le dauan, y que lo podian hazer los
yndios por metellos la tierra adentro y hazelles algun daño; y como
todauia los yndios le ynportunasen[334] a que fuesen donde hellos les
dezian y querian lleuar, porque no le tuuiesen por pusilanime, acordo
hazer la espiriencia del negocio con rriesgo ajeno, y asi ynvio a Juan
Gonzalez, que hera el que Sedeño auia dejado en la fortaleza de Paria
con veinte honbres, a la noticia que aquellos yndios le dauan, la qual
hera lo que agora llaman Guayana, con yntencion y boluntad de que los
yndios le matasen, porque parecia que lo traia consigo con alguna
pesadunbre, temiendose que en bengarse del agrauio que le auia hecho en
quitalle la fortaleza, no conbocase o ynduciese algunos soldados para
que se bolviesen y lo dejasen.
El Juan Gonzalez, con otro animo e yntencion de la que su capitan
tenia[335], hacepto la jornada y se fue con sus conpañeros la tierra
adentro a do los yndios lo guiaron y lleuaron a las prouincias y rrica
noticia de Guayana, tierra muy poblada y apazifle y de ynumerables
rriquezas, cuyos naturales lo rreciuieron muy amigablemente y le
proueyeron de muchas comidas y algunos yndios que con el bolvieron; y
auiendo gastado en la yda y buelta espacio de veinte dias, llego a do
auia dejado a su Gouernador, el qual es de creher que no rreciuiera
tanto contento en belle como todos los demas del campo rresciuieron,
pues le auia ynuiado[336] a fyn de que lo matasen, y zierto lo tenian ya
por muerto; pero el boluio biuo y con muchas cargas de pescados y carne
de uenados, y con las buenas nueuas de la tierra que auia uisto, con
todo lo qual dio mas alegria de lo que se puede escreuir; y con todo
esto jamas quiso Ordas yr en demanda de esta tierra, sino seguir sus
primeros desinos, que eran suuir el rrio arriua.
Sobre esta entrada de este Juan Gonzalez en tierra de Guayana ay otras
dos maneras de opiniones, dichas asi mesmo por soldados que de la propia
jornada salieron. La una es, que dada esta noticia por estos yndios de
Carao, el Governador no osaua[337] e no queria enuiar jente a hella, y
viendo esto el Juan Gonzalez trato con el Gouernador le diese licencia
para con zierto principal de aquella prouincia yr a uer aquella tierra
que los yndios dezian, y el Gouernador, deseando que los yndios lo
matasen, le dio licencia, el qual fue con vn principal de aquella
provincia, y llegando a uista de la noticia que los yndios les dauan, le
salieron los naturales della de paz en cantidad, con abundancia de
comidas, y que de alli lo hizieron boluer, y buelto no dio rrelacion de
auer visto ninguna tierra ni prouincia que pareziese estar poblada ni
rrica. Lo otro que dizen es que estando el Gouernador para hazer
justicia deste Juan Gonzalez, a su pedimento y por rruego de muchos de
su canpo, en pena de su delito, le comuto la muerte en que se fuese como
desterrado a su auentura, a uiuir y estar con los yndios, y que yendo el
Juan Gonzalez, en cunplimiento de su destierro, se metio la tierra
adentro y fue a portar a vna prouincia muy poblada y de muchos naturales
y muy rricos de oro, los quales lo rreciuieron amigablemente, y dandole
algunas joyas le tornaron a ynuiar a su Capitan, y que el Juan Gonzalez,
por no dar ninguna alegria ni buena esperanza al Gouernador auia dado o
buelto las joyas a los yndios y se auia tornado desde a zierto tiempo a
donde estaua su capitan, al qual rrogaron todos los soldados que
perdonase a Juan Gonzalez, el qual lo hizo asi, pero con todo esto[338]
jamas le pudieron persuadir a que dejasen la derrota tan trauajosa que
llevauan agua arriua y se fuesen en demanda desta tierra que tan
ahincadamente les querian dar en las manos los yndios de aquella
prouincia; y asi mando aprestar su jente y bergantines, que ya estauan
descansados y rreformados por auer dias que auian alli rreposado, para
proseguir su contumaz opinion e yncierto biaje.