CAPITULO DIEZ

Como Hordas se ynformo, asi de los españoles de Sedeño como de los

yndios de aquella tierra, si abia[304] por alli çerca alguna

provinçia rrica, y lo que le rrespondieron, y lo quel hizo.

Despachado el vergantin por Geronimo Ortal, con la nueba de lo que en la

fortaleza abia hallado, llego en breve a la nao, donde dio notiçia y

rrelaçion de todo lo que abia y pasaba al comendador Don Diego de

Hordas, el qual rreçibio muy gran contento en saber que no abia quien le

rresistiese ni defendiese la posision que de aquella tierra, a titulo de

governaçion suya, pensaba tomar; y no deteniendose ni perdiendo mas

tienpo, se hizo luego a la bela y se fue derecho a surgir al puerto ya

dicho de la fortaleza, y saltando en tierra con el rresto de la gente

que quedaba, mando luego pareçer ante si a Juan Gonzalez, teniente de

Antonio Sedeño, y a todos los mas de los soldados que alli con el abian

quedado, y fingiendose muy enojado los rreprehendio de palabra

asperamente, dandoles a entender que si la neçesidad que tubieron de

salirse de la Trinidad no les obiera costreñido a pasarse aquella

tierra y hazer aquella fortaleza, que los castigara con todo rrigor,

como a honbres que por via de ynjusta yntrusion se apoderaban y metian

de su avtoridad en governaçion y distrito ageno y que a el le estava

encargado y dado por Su Magestad, allende de la grabe pvniçion que

mereçian por averse tan temerariamente y con tan loca osadia metido tan

pocos soldados y tan mal adereçados entre tan gran numero de naturales

como en aquella provinçia abia y tan belicosos, donde por no ser ellos

parte para se defender ni sustentar ningun tienpo, obieran rreçebido con

crueles muertes que aquellos barbaros les dieran la pena de su

ynconsideraçion, cuyo justo castigo rredundara en daño de todos los

españoles y cristianos que despues llegaren a aquella provinçia, los

quales pudieran ser muertos y maltratados de los yndios por estar ya

ynpuestos en ello con las muertes que a ellos les obieran dado y otros

generos de crueldades que en ellos obiran exerçitado, y dando fin a su

platica les dixo como aquella tierra era suya y de su governaçion y que

el la venia a poblar y paçificar, y que si le quisiesen seguir en la

conquista y paçificaçion de ella, que les gratificaria a todos tan

particularmente como a los que con el venian, sin que en ello obiese

açetaçion[305] de personas, mas de que conforme a lo que cada vno

trabajase seria enteramente gratificado.

Y dando todos muestra, con alegres rrostros, de que le seguirian y

servirian con entera voluntad, çeso la platica, y luego el comendador o

governador Ordas començo a ynformarse de los españoles de Sedeño lo que

abian entendido o sabido en el tienpo que alli abian estado, de la gente

y rriqueza de aquella provinçia; los quales le rrespondieron abelles

dicho los yndios que por alli çerca estaban, con quien al prinçipio,

mediante los rresgates que les abian dado, abian tratado y conversado,

que en el rrio de Uriaparia, que estaba pocas leguas de alli, abia mucha

cantidad de naturales que poseyan mucho oro y otras rriquezas, lo qual

abian çertificado otros naturales de otras poblazones mas apartadas que

alli les abian benido a ver.

Sabido esto por Ordas luego procuro atraer a si de paz los naturales de

aquella provinçia, los quales façilmente vinieron, e ynformandose de

ellos açerca de la notiçia que los españoles le abian dado, le

rrespondieron y dixeron lo mesmo; y tiniendo por verdadero lo que le

dezian, luego procuro, con acuerdo de sus capitanes y prinçipales, dar

horden en lo que se devia adereçar y hazer para efetuar aquella jornada

y nabegaçion y conquista del rrio de Uriaparia[306]; y porque para hazer

esto se auia de detener algun tienpo en aquella provinçia y no traia

sufiçientes bituallas y bastimentos para la gente, acordo rrepartilla

toda la mas por los pueblos mas zercanos a la fortaleza y que estauan de

paz y en su amistad, para que alli se sustentasen a menos costa y

conseruasen el amistad de los yndios, y con su presençia les hiziesen

acudir con las cosas nezessarias a su auio, que hera traher madera para

hazer tres bergantines y otros barcos pequeños que façilmente pudiesen

nauegar por el rrio de Uriaparia, y para con ellos subir navegando la

nao lo que la pudiesen lleuar el rrio ariua.

Tambien se detubo aqui el comendador Hordas por esperar algunos dias a

uer si la nao y carauela quen la boca o uaxos del Marañon se auian

apartado del le acudian a buscar[307]; en el qual tienpo llego el batel

onde vuieron notiçia de su perdiçion en la forma que arriua queda

declarado; y porque atras dize que daria entera rrelaçion de los Siluas,

que quedaron haziendo gente que en Tenerife auian de ir en siguimiento

del gouernador, y estandose haziendo estos barcos y bergantines en la

fortaleza de Paria llegaron los dos hermanos, dellos tratare en el

siguiente capitulo, todo lo a hellos tocante hasta su muerte, porque

mejor se entienda estando escripto todo hello en vn capitulo solo que en

diferentes lugares de la Istoria donde pertenece escreuirse.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 120 / 305 题