De vna guaçabara que dieron los[284] a Antonio Sedeño, donde
acaeçio vn notable hecho de vna muger española.
No muchos dias despues subçedio que un yndio de los de aquella ysla, o
ynportunado de sus mayores, o el[285] por mostrarse mas atrevido que los
demas, baxo de la sierra a espiar y a ver si podia rreconoçer los
españoles que abia y lo que hazian, el qual, temerariamente, se metio en
medio del dia dentro del çercado o palenque; y como la gente estuviese
rreposando la siesta, no bio honbre ni persona alguna de quien pudiese
tener miedo, mas de vna muger española que con su marido avia venido en
conpañia del Governador, la qual estaba asentada a la puerta de su casa
o aposento labrando. El yndio se fue derecho a ella, y puniendosele
delante començo a jugar con ella o rretocalla y quitalle la labor de las
manos, la qual, viendo la atrevida desverguença de aquel barbaro, se
levanto, y tomando vn palo que çerca de si hallo, sin llamar avxilio de
su marido ni de otra persona alguna, dio tras del yndio y lo ahuyento y
hizo yr mas que de paso. El barbaro se salio sin rreçebir otro daño mas
del que esta muger le pudo hazer, que seria bien poco, y se fue y bolvio
por el camino por do abia abaxado, dando notiçia a sus mayores y
conpañeros de la poca rresistençia que abia hallado, y de la poca gente
que abia bisto, y animandolos a que se juntasen y diesen sobre los
españoles.
Con las nuebas que este yndio les dio y persuasion que les hizo, se
junto gran numero de gente, y al cabo de deçiseys dias vinieron por la
horden que acostumbraban, de noche, a çercar a los españoles en el
fuerte donde estaban, para ver si cojiendolos descuydadamente podian dar
fin a sus dias. Las velas que los españoles tenian puestas, sintiendo la
gente que a su fuerte se allegaba, dieron al arma. Los españoles se
levantaron con la presteza que la brevedad del negoçio rrequeria, y
armando esos pocos caballos que tenian, avnque la noche hazia algo
escura, salieron por no mostrarse covardes a enquentro a sus contrarios
y començaron a escaramuçar con ellos, y los yndios a defenderse de los
españoles.
El yndio que los dias antes abia benido a espiar, o afrentado y corrido
del daño que la muger española le abia hecho, o por buena voluntad que
le devio de cobrar, tomo a otros cinco conpañeros, y apartandose de la
demas gente de su esquadron, que por ser escuro no lo echaron de ver,
fueron por vna puerta falsa que el palenque tenia hazia la parte de la
mar, y hallandola abierta y sin ninguna rresistençia, se entraron dentro
y se fueron derechos a la casa y buhio donde abia sucedido al yndio los
rrequiebros con la muger española, la qual sintiendo el estruendo que
los yndios trayan y considerando el daño que podria ser o sobrevenille,
la qual es de creer que andando su marido y los demas españoles en la
pelea que andaban no estaria durmiendo, tomo vna espada que en su
aposento estaba y puniendose a los pechos el almohada de su cama, para
la defensa de las flechas, se llego a la puerta de la casa o buhio donde
bivia, y con animo mas varonil que de muger, defendio valerosamente a
aquellos iniques[286] barbaros que no le entrasen dentro, hiriendoles
con el espada tan diestra y animosamente que, avnque estuvieron alli mas
de tres oras haziendo todo su posible por ganar la puerta y entrar
dentro, jamas lo pudieron hazer, con sola la rresistençia que aquella
buena muger les hazia, avnque los barbaros procuraron ofendella con
mucha cantidad de flechas que le tiraron, las quales fue Dios servido
que hazian el golpe en la almohadilla que por rrodela o antepecho tenia,
y ansi nunca rreçibio ningun daño.
Estando en este aprieto, vn soldado de los que en la pelea o guaçaraba
de los yndios andaba con los demas españoles, rrecibio un flechazo
peligrosisimo, el qual con el estraño dolor y tormento que de la yerva
que la flecha tenia rrecibio, se rretiro a su fuerte tan fuera de tino,
que ni sabia ni veya por do venia, y con esta turbaçion y alteraçion
privado de su natural juyzio y sentidos, paso çerca de donde la española
estaba defendiendo su casa y persona de aquellos yndios, la qual, no
sabiendo ni creyendo la turbaçion y peligrosa herida que aquel español
llevaba, le començo a llamar, ymportunandole y rrogandole que la
faboreciese; pero como ni el sabia adonde yva ni quien le llamaba, por
el gran tormento de la yerba, se metio en vna concabidad que entre el
palenque y buhio donde la muger estaba abia, y arrimandose a los palos
del çercado murio tan miserablemente que sin caer en el suelo se quedo
arrimado al palenque, yerto, donde despues fue hallado.
Ya quel alva rrendia o amaneçia, los españoles que a caballo andaban
ahuyentaron los yndios y los hizieron rretirar la sierra arriba, avnque
con daño de algunos de sus conpañeros españoles, a quien con algunas
flechas enarboladas de aquella pestifera yerba, abian herido; y bueltos
a su fuerte y palenque, entraron gritando con la victoria que abian
abido: «Santiago, Santiago». Los yndios que tenian puesta en aprieto y
nunca podido rrendir ni vençer a nuestra española, sintiendo que los
españoles venian, desanpararon la casa y pusieronse en huyda. La muger,
viendose libre de aquellos barbaros que la abian querido prender y tomar
a manos, con la benida de los españoles fue tanto el plazer que sintio
que, como muchas vezes suele acaeçer con los dos estremos de plazer y
tristeza, se le cubrieron las telas del coraçon y cayo amorteçida en el
suelo. Los españoles llegaron, y como no la oyeron hablar sospecharon
que fuese muerta y llevada de algunos yndios, y entrando en su casa
hallaronla privada de sus sentidos, y por el poco sentimiento que hazia
creyeron que seria muerta, y alçandola del suelo y entendiendo el
desmayo que tenia, desde a poco[287] bolbio en si, donde començo a
quexarse de la ynumanidad que el español ya muerto avia vsado con ella
en no faboreçella, y andandolo a buscar, para rreprehendelle de su
crueldad y cobardia, lo hallaron muerto en la forma que esta dicho.
Fue tan baleroso este hecho desta varonil muger, que çierto es digno de
que se haga particular mençion de ella y de su nonbre, el qual quisiera
saber para estanparlo en este lugar con letras de oro.