CAPITULO TERÇERO

Como los yndios de la Trinidad se alçaron y rrebelaron y vinieron

diversas vezes a dar en el rreal de los españoles.

Pasados algunos dias, como los yndios son amigos de que hordinariamente

les den y contribuyan, y a Antoño Sedeño se le abian acabado los

rrescates y dadivas con que los solia contentar, constreñido de la

neçesidad persuadia a los yndios a que le proveyesen de lo neçesario

para comer, conforme a los mantenimientos que los mismos yndios vsan y

crian, los quales, viendo que por lo que se les pedia no les abian de

dar ni pagar cosa alguna, acordaron alçarse y evitar y apartar el trato

y conversaçion que con los españoles tenian, y avn poner y hazer todo su

posible por desarraygarlos y echarlos de la tierra.

Los soldados, a quien la falta de la comida oprimia a que se desmandasen

a buscalla y tomalla como pudiesen, dieronse a hazer algunas salidas de

su fuerte y palenque e yr a los pueblos mas çercanos a proveerse de los

mantenimientos necesarios, el qual era algun mayz, yuca y patata y otras

ynvsitadas comidas para ellos. Desta suerte, y viendo los naturales que

ya sus guespedes los españoles se desmandavan a tomarles[279] las

comidas sin su voluntad y liçençia, començaron a tratar entre si de dar

horden como matallos o echallos de la tierra; y comunicandolo entre

todos los ysleños o naturales, que era harto numero de gente, lo

aprovaron por cosa açertada y conveniente[280], y con esta determinaçion

se previnieron luego de armas y de hazer muy fina y buena yerba, y todos

los pertrechos y adereços de guerra de que ellos suelen vsar, que no son

tan sinples ni senzillos como algunos an afirmado; porque la yerva de

que vsan tiene tal fuerça y vigor que, sin dar mortal herida con ella,

mas de rrasguñar el cuero de suerte que pueda tocar en sangre o que la

sangre toque en la yerva, no ay rremedio con que façilmente pueda

escapar, si no es que Dios, por su misericordia, los quiera librar, o

porque en este tienpo no se tenia casi esperiençia para atajar la furia

de la yerva, como en algunas partes despues aca se a hallado, segun en

algunos lugares desta mi Istoria lo escrivo; y con este genero de armas

mueren los heridos rrabiando y haziendose pedaços sus propias carnes.

Con esta perversa determinaçion procuraban los yndios venir a donde

estaban[281] los españoles a amedrentallos y alborotallos y a hazelles

el daño que pudiesen, hasta matallos o echallos de la tierra; y asi los

tenian todos los mas dias çercados, non sintiendo[282] que saliesen a

buscar comidas a la tierra adentro.

Los españoles, avnque eran pocos en numero para tanta multitud de yndios

como sobre ellos venian, vsando de los ynvençibles animos de que suelen

vsar, salian lo mejor armados que podian, y con los caballos que tenian,

y dando en los enemigos, los ahuyentaban y echavan de si, haziendoles

subir a los altos collados y sierras, donde por sus asperezas no podian

los caballos subir ni llegar; y vnas vezes danificando a los yndios, y

otras vezes los yndios a ellos, se sustentaron muchos dias dentro de

aquel fuerte, sin el qual rreparo en breve tienpo los naturales, por el

gran numero que de ellos se juntaba para las rrefriegas y çercos que a

los españoles hazian, los desbarataran y mataran; y con todo esto, en

las rrefriegas que los vnos con los otros tuvieron le mataron al

governador Antono Sedeño la mayor parte de sus soldados, no tanto con

las crueles heridas que les davan, quanto con la pestifera yerva que les

tocaban, y asi bivia con gran confusion de ver que su gente cada dia

eran menos y se disminuya con la gerra que los yndios le hazian sin

çesar; y porque no fuese sentido el daño que en los españoles los

yndomitos y pesimos naturales hazian, con aquel genero de armas,

procuraba Antonio Sedeño que los que mataban fuesen enterrados lo mas

ocultamente que ser pudiese, y no fuese sentido el daño que se les

hazia; con la qual yndustria desecharon de sobre si el continuo çerco

que los yndios les tenian puesto, los quales, creyendo que con sus armas

no hazian daño ninguno a los cristianos, y cansados y avn lastimados de

la guerra que muchos dias abian tenido, dexaron a los atribulados

españoles, y con proposito de rreformarse y juntar mas gente para

proseguir adelante, a[283] ber si podian acabar sus perversos vezinos se

rretiraron la tierra adentro.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 113 / 305 题