CAPITULO DOZE

Como el capitán Alonso Perez de Tolosa, subiendo por el rrio de

Apure arriba, fue a dar al valle de Santiago, donde agora esta la

billa de San Cristobal, del Nuebo Rreyno, y de alli a los llanos de

Ququta.

Bolviendo a la jornada y suceso de Alonso Perez de Tolosa, despues de

aber mejorado sus heridos[185] alço tiendas de las rriberas del rrio

Apure, donde estaba alojado, y prosiguiendo su descubrimiento, de comun

consentimiento, por el propio rrio de Apure arriba, y metidos en la

sierra, apartaronse del General o Capitan obra de quarenta honbres a

buscar comida, los quales llegaron a vn pueblo cuyos moradores estaban

puestos en arma, porque abian tenido notiçia de la yda de los españoles,

los quales, llegando a donde los yndios estaban, fueron por ellos con

las armas detenidos algun tanto, de suerte que no fue mucha la

rresistencia que les hizieron; porque avnque eran muchos en numero, los

nuestros fatigaronlos tanto que les hizieron dexar el sitio que tenian y

rrecojerse los vnos a sus casas y buhios y los otros a lo largo. Los

que en el pueblo se metieron defendieron sus buhios gran rrato, de

suerte que primero que los rrindiesen hirieron al capitan Rromero y a

otro soldado; pero al fin ellos fueron apretados de suerte que los

nuestros los obieron por prisioneros y les saquearon el lugar y les

hizieron otros muchos daños, y con la presa de yndios y mayz y otras

menudencias que estos quarenta soldados tomaron en este pueblo, se

bolvieron a juntar con la demas gente, que siempre yva marchando ó

caminando por las rriberas del rrio Apure, y andadas pocas jornadas,

fueron a dar a çierta naçion o pueblo de yndios llamados los Tororos,

poblados en la rribera del propio rrio Apure, de la otra parte, los

quales como viesen a los españoles que querian pasar el rrio para yr a

su pueblo, pusieronse en las rriberas o barrancas para estorvarselo; mas

como los nuestros, armados sobre sus caballos, pusiesen el pecho al agua

y lo atrabesasen y pasasen a la parte donde los yndios estaban, fueron

con mucha façilidad rrebatidos y quitados, no solo de las rriberas del

rrio, pero de su propio pueblo y lugar, metiendose y alojandose los

españoles en el, y saqueando y rrobando lo que en el abia.

Estuvieron alli descansando tres o quatro dias, en los quales dos

soldados españoles, no guiandose por prudençia sino por su deshordenada

cobdiçia, se apartaron de los demas a ver si hallarian algunas mantas v

oro v otras bujerias que los yndios suelen tener y los soldados

cobdiçiar, avnque sean de poca estimaçion, a los quales, como los yndios

viesen solos y apartados de los demas tanta distançia, arremetieron a

ellos, y el vno tomaron a manos y le dieron el pago que su neçio

atrevimiento mereçia con vna cruel muerte, y el otro, por ser mas ligero

y suelto, se escapó de sus manos y fue a parar a las de su general

Tolosa, el qual, por el desacato de aberse ydo sin licençia y sido cavsa

que matasen a su compañero, lo mando luego ahorcar; mas siendo rrogado

con mucha inportunidad de todos los del campo, fue forçado a dispensar

con el y comutalle la pena de muerte en otros trabaxos y exerçiçios

tocantes al benefiçio y serviçio comun.

Deste pueblo de los Tororos prosiguieron su viaje dexando el rrio de

Apure sobre la mano derecha que, como he dicho en otro lugar, tiene sus

naçimientos en las provinçias de Merida, y siguieron por otro rrio que

con este mesmo se junta, que baxa de las provinçias y valle de Santiago,

donde agora esta poblada la villa de San Cristoval, en el Nuebo Rreyno,

entre Panplona y Merida. Caminando por este rrio que es dicho, al valle

de Santiago[186] nuestros españoles, ya questaban çerca del propio

balle, les salieron a rreçibir, con las armas en las manos, muy gran

número de naturales del propio valle de Santiago, que tiniendo notiçia

de las nuebas gentes que hazia su tierra se azercaban, con determinaçion

de defenderles la entrada y rrebatillos si pudiesen, abian salidoles al

encuentro, vna jornada el rrio abaxo, por el angostura del. Mas despues

que çerca se vieron, admirados y espantados de ver la nueba manera de

gentes nunca por ellos vista, y los caballos y perros que llevaban,

fueron suspensos de tal suerte que ni para acometer ni para huyr les

quedo animo, a los quales los españoles arremetieron, y matando y

hiriendo muchos de ellos, forçaron a los demas a huyr y rretirarse hazia

sus casas, y aquel dia se alojaron çerca del propio valle de Santiago, y

otro dia entraron en el, dando de rrepente en vn pueblo que a la entrada

deste valle, sobre la mano derecha, estaba.

Hallaron los moradores del mas cuydados[187] de lo que pensaron; mas

ellos, viendo a los españoles, no fueron perezosos en tomar las armas,

con las quales procuraban defender su pueblo y echar del a los nuestros;

mas como sus armas fuesen flacas y sus cuerpos no tuviesen ningun amparo

ni defensa por andar desnudos, no fueron bastantes sus animos y brios a

rresistir ni tolerar los golpes de las espadas y armas de los españoles,

y asi, viendose maltratar tan cruelmente dellos, les dexaron libre el

pueblo y se rretiraron a las montañas que cerca estaban, donde se

manpararon[188] de la furia de sus enemigos, los quales se aposentaron

en el pueblo, saqueando y arruynando lo que en el abia; y de algunos

yndios que se tomaron tuvieron notiçia los nuestros de que mas arriba

estaba otra poblazon o pueblo grande, que era el que agora es por los de

la villa de San Cristoval llamado el pueblo de las Avyamas, por la mucha

abundançia que dellas avia en este pueblo[189] quando despues, el año de

cincuenta y nuebe, pasando el capitan Juan Maldonado, vezino de

Panplona, a las provinçias de Merida, estuvo con su gente alojado en el.

Pues a este pueblo de las Avyamas camino otro dia el capitan Tolosa,

haziendo la jornada de noche por ser menos sentido de los naturales, y

llegando al pueblo quando amanecia. Como ya los yndios tuviesen notiçia

de los españoles o de sus crueldades y los viesen entrar por sus

puertas, dieronse mas a huyr que a tomar las armas ni defenderse.

Deste pueblo de las Avyamas atrabesaron a vnas poblazones que estaban

frontero, de la otra banda del rrio de las Avyamas, en vnos altos cuyos

naturales se abian ahuyentado y dexado sus casas desiertas. Mas como los

españoles, poniendo toda diligençia por aber a las manos aquella gente

que dellos se abia avsentado temiendo sus crueldades y tiranias,

fueronlos a hallar en vnas escondidas rrancherias o alojamiento donde se

abian rrecojido con sus mujeres y hijos; y como ellos viesen que hasta

en aquel escondido lugar los avian ydo a buscar y a perseguir, tomaron

las armas y defendiendose[190] con animos obstinados[191], hirieron al

Capitan y a otros algunos soldados, con seys caballos que de las heridas

murieron; pero al fin, avnque vengados, fueron rrebatidos y desbaratados

los yndios, y sus alojamientos ganados y saqueados de los nuestros.

Abida esta victoria, los españoles se salieron de todo punto del valle

de Santiago, atrabesando por la loma que dizen del Viento, y fueron a

salir a los llanos que aora llaman de Ququta, donde los vecinos de

Panplona y San Cristoval crian sus ganados, por baxo de donde estan los

cortigos o casas y corrales de los ganados, en vnas poblazones de yndios

que oy en dia estan alli, sufraganas o subjetas a la villa de San

Cristoval. Llegados que fueron los nuestros a esta poblazon y primer

pueblo della, los yndios del se rrecogieron a vn buhio grande que tenian

casi a manera de fortaleza, con sus troneras o flechaderos, por donde

enpeçaron a disparar y tirar de su flecheria contra los españoles, y se

defendian tan obstinada y rreziamente, que sin ser rrendidos ni

danificados de los nuestros, los forçaron a que se rretirasen y

apartasen de su pueblo, con daño y perdida de algunos españoles y

caballos que murieron de los flechazos y heridas que de los yndios

rreçibieron; y marchando la gente y su capitan Tolosa, fueron desde este

pueblo al rrio que llamaron de las Batatas, que es el que los de

Panplona oy dizen el rrio de Çulia, y metiendose por la serrania

adelante hazia los carates o despoblados siete v ocho jornadas, la

aspereza y fragura de la tierra los forço a que se rretirasen y

bolviesen atras, al valle o provinçia de Ququta, donde se alojaron para

descansar algunos dias y rreformarse, que andaban ya muy trabajados y

cansados.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 92 / 305 题