Como el capitán Alonso Perez de Tolosa, subiendo por el rrio de
Apure arriba, fue a dar al valle de Santiago, donde agora esta la
billa de San Cristobal, del Nuebo Rreyno, y de alli a los llanos de
Ququta.
Bolviendo a la jornada y suceso de Alonso Perez de Tolosa, despues de
aber mejorado sus heridos[185] alço tiendas de las rriberas del rrio
Apure, donde estaba alojado, y prosiguiendo su descubrimiento, de comun
consentimiento, por el propio rrio de Apure arriba, y metidos en la
sierra, apartaronse del General o Capitan obra de quarenta honbres a
buscar comida, los quales llegaron a vn pueblo cuyos moradores estaban
puestos en arma, porque abian tenido notiçia de la yda de los españoles,
los quales, llegando a donde los yndios estaban, fueron por ellos con
las armas detenidos algun tanto, de suerte que no fue mucha la
rresistencia que les hizieron; porque avnque eran muchos en numero, los
nuestros fatigaronlos tanto que les hizieron dexar el sitio que tenian y
rrecojerse los vnos a sus casas y buhios y los otros a lo largo. Los
que en el pueblo se metieron defendieron sus buhios gran rrato, de
suerte que primero que los rrindiesen hirieron al capitan Rromero y a
otro soldado; pero al fin ellos fueron apretados de suerte que los
nuestros los obieron por prisioneros y les saquearon el lugar y les
hizieron otros muchos daños, y con la presa de yndios y mayz y otras
menudencias que estos quarenta soldados tomaron en este pueblo, se
bolvieron a juntar con la demas gente, que siempre yva marchando ó
caminando por las rriberas del rrio Apure, y andadas pocas jornadas,
fueron a dar a çierta naçion o pueblo de yndios llamados los Tororos,
poblados en la rribera del propio rrio Apure, de la otra parte, los
quales como viesen a los españoles que querian pasar el rrio para yr a
su pueblo, pusieronse en las rriberas o barrancas para estorvarselo; mas
como los nuestros, armados sobre sus caballos, pusiesen el pecho al agua
y lo atrabesasen y pasasen a la parte donde los yndios estaban, fueron
con mucha façilidad rrebatidos y quitados, no solo de las rriberas del
rrio, pero de su propio pueblo y lugar, metiendose y alojandose los
españoles en el, y saqueando y rrobando lo que en el abia.
Estuvieron alli descansando tres o quatro dias, en los quales dos
soldados españoles, no guiandose por prudençia sino por su deshordenada
cobdiçia, se apartaron de los demas a ver si hallarian algunas mantas v
oro v otras bujerias que los yndios suelen tener y los soldados
cobdiçiar, avnque sean de poca estimaçion, a los quales, como los yndios
viesen solos y apartados de los demas tanta distançia, arremetieron a
ellos, y el vno tomaron a manos y le dieron el pago que su neçio
atrevimiento mereçia con vna cruel muerte, y el otro, por ser mas ligero
y suelto, se escapó de sus manos y fue a parar a las de su general
Tolosa, el qual, por el desacato de aberse ydo sin licençia y sido cavsa
que matasen a su compañero, lo mando luego ahorcar; mas siendo rrogado
con mucha inportunidad de todos los del campo, fue forçado a dispensar
con el y comutalle la pena de muerte en otros trabaxos y exerçiçios
tocantes al benefiçio y serviçio comun.
Deste pueblo de los Tororos prosiguieron su viaje dexando el rrio de
Apure sobre la mano derecha que, como he dicho en otro lugar, tiene sus
naçimientos en las provinçias de Merida, y siguieron por otro rrio que
con este mesmo se junta, que baxa de las provinçias y valle de Santiago,
donde agora esta poblada la villa de San Cristoval, en el Nuebo Rreyno,
entre Panplona y Merida. Caminando por este rrio que es dicho, al valle
de Santiago[186] nuestros españoles, ya questaban çerca del propio
balle, les salieron a rreçibir, con las armas en las manos, muy gran
número de naturales del propio valle de Santiago, que tiniendo notiçia
de las nuebas gentes que hazia su tierra se azercaban, con determinaçion
de defenderles la entrada y rrebatillos si pudiesen, abian salidoles al
encuentro, vna jornada el rrio abaxo, por el angostura del. Mas despues
que çerca se vieron, admirados y espantados de ver la nueba manera de
gentes nunca por ellos vista, y los caballos y perros que llevaban,
fueron suspensos de tal suerte que ni para acometer ni para huyr les
quedo animo, a los quales los españoles arremetieron, y matando y
hiriendo muchos de ellos, forçaron a los demas a huyr y rretirarse hazia
sus casas, y aquel dia se alojaron çerca del propio valle de Santiago, y
otro dia entraron en el, dando de rrepente en vn pueblo que a la entrada
deste valle, sobre la mano derecha, estaba.
Hallaron los moradores del mas cuydados[187] de lo que pensaron; mas
ellos, viendo a los españoles, no fueron perezosos en tomar las armas,
con las quales procuraban defender su pueblo y echar del a los nuestros;
mas como sus armas fuesen flacas y sus cuerpos no tuviesen ningun amparo
ni defensa por andar desnudos, no fueron bastantes sus animos y brios a
rresistir ni tolerar los golpes de las espadas y armas de los españoles,
y asi, viendose maltratar tan cruelmente dellos, les dexaron libre el
pueblo y se rretiraron a las montañas que cerca estaban, donde se
manpararon[188] de la furia de sus enemigos, los quales se aposentaron
en el pueblo, saqueando y arruynando lo que en el abia; y de algunos
yndios que se tomaron tuvieron notiçia los nuestros de que mas arriba
estaba otra poblazon o pueblo grande, que era el que agora es por los de
la villa de San Cristoval llamado el pueblo de las Avyamas, por la mucha
abundançia que dellas avia en este pueblo[189] quando despues, el año de
cincuenta y nuebe, pasando el capitan Juan Maldonado, vezino de
Panplona, a las provinçias de Merida, estuvo con su gente alojado en el.
Pues a este pueblo de las Avyamas camino otro dia el capitan Tolosa,
haziendo la jornada de noche por ser menos sentido de los naturales, y
llegando al pueblo quando amanecia. Como ya los yndios tuviesen notiçia
de los españoles o de sus crueldades y los viesen entrar por sus
puertas, dieronse mas a huyr que a tomar las armas ni defenderse.
Deste pueblo de las Avyamas atrabesaron a vnas poblazones que estaban
frontero, de la otra banda del rrio de las Avyamas, en vnos altos cuyos
naturales se abian ahuyentado y dexado sus casas desiertas. Mas como los
españoles, poniendo toda diligençia por aber a las manos aquella gente
que dellos se abia avsentado temiendo sus crueldades y tiranias,
fueronlos a hallar en vnas escondidas rrancherias o alojamiento donde se
abian rrecojido con sus mujeres y hijos; y como ellos viesen que hasta
en aquel escondido lugar los avian ydo a buscar y a perseguir, tomaron
las armas y defendiendose[190] con animos obstinados[191], hirieron al
Capitan y a otros algunos soldados, con seys caballos que de las heridas
murieron; pero al fin, avnque vengados, fueron rrebatidos y desbaratados
los yndios, y sus alojamientos ganados y saqueados de los nuestros.
Abida esta victoria, los españoles se salieron de todo punto del valle
de Santiago, atrabesando por la loma que dizen del Viento, y fueron a
salir a los llanos que aora llaman de Ququta, donde los vecinos de
Panplona y San Cristoval crian sus ganados, por baxo de donde estan los
cortigos o casas y corrales de los ganados, en vnas poblazones de yndios
que oy en dia estan alli, sufraganas o subjetas a la villa de San
Cristoval. Llegados que fueron los nuestros a esta poblazon y primer
pueblo della, los yndios del se rrecogieron a vn buhio grande que tenian
casi a manera de fortaleza, con sus troneras o flechaderos, por donde
enpeçaron a disparar y tirar de su flecheria contra los españoles, y se
defendian tan obstinada y rreziamente, que sin ser rrendidos ni
danificados de los nuestros, los forçaron a que se rretirasen y
apartasen de su pueblo, con daño y perdida de algunos españoles y
caballos que murieron de los flechazos y heridas que de los yndios
rreçibieron; y marchando la gente y su capitan Tolosa, fueron desde este
pueblo al rrio que llamaron de las Batatas, que es el que los de
Panplona oy dizen el rrio de Çulia, y metiendose por la serrania
adelante hazia los carates o despoblados siete v ocho jornadas, la
aspereza y fragura de la tierra los forço a que se rretirasen y
bolviesen atras, al valle o provinçia de Ququta, donde se alojaron para
descansar algunos dias y rreformarse, que andaban ya muy trabajados y
cansados.